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Su opinión Patrocinadores Normas Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca6 usuarios en línea • Martes 18 de Diciembre de 2018

Cuentos y relatos globales


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Artículos publicados en andalucia.press
Un triste bolero
Pedro Biedma. 16.12.18 Ampliar
El salón se encontraba repleto de bellas mujeres luciendo sus mejores galas, todas deseosas de que el príncipe de sus sueños apareciese y la rescatase del grupo de las ignoradas y fueran premiadas con un baile en el centro de la pista. De repente hizo su aparición el mejor de los galanes, el que las derrite con una sola mirada, un sueño imposible para la mayoría de ellas, se trataba, como no, de D.Tenorio (no podía llamarse de otra manera). Con su impecable frac, gomina en cantidad para marcar sus negros cabellos, bigote aturdidor igual que el de Errol Flynn y un caminar elegante como ningún otro, sin pensarlo anduvo hacia donde se encontraba ella, situada de espaldas. El agarró su hombro descubierto para que le prestara atención, sus miradas se cruzaron durante eternos segundos y sin mediar palabra alguna, se cogieron de la mano y la cintura y comenzaron a bailar, no les hizo falta hablar, sus ojos lo dijeron todo, sonaba un antiguo y triste bolero.
El lugar se convirtió repentinamente, en una pequeña caja de música antigua, donde ellos eran los protagonistas. La música de la caja cesó y ambos se despidieron hasta el próximo domingo, en el mismo lugar, ese día ella no esperaría junto al grupo de las ignoradas, ese día, Rosa, realizaría su entrada orgullosa y sonriente, acompañada de su galán, sabedora de ser la envidia del resto de señoritas.

Crónicas del otro Macondo. “El Mono de Atala”
¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!

Cuentos y relatos globales. 09.12.18 Ampliar
Escribe; Walter E Pimienta Jiménez.- Le decíamos o, mejor, le gritábamos: ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! Y, ella, entrecerrando los ojos; es decir, mirando como si no mirara, apoyada no en un bastón –porque nunca lo tuvo- sino en un palo cualquiera con el que caminaba las calles del pueblo ayudada, se nos venía enseguida con un jamás ausente… ¡A tu madre, hijueputaaaaa! Respondido con chillona voz llena de resentimiento.
“El hijueputazo” de Goya, en proporción a la otra maldad de quien deliberadamente le decía... : ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! Era ya, en el uso, la costumbre y la repetición, una expresión sin ofensa porque, de hecho y de palabra, se convirtió en esta reprimenda de parte de nuestras madres: “ Tú tienes la culpa si ella te hace algo”…Eran los ímpetus de pelaos los que nos llevaban a sentirnos o creernos los reyes del barrio con derecho para meternos con ella o con el viejo Emiliano a quien le decíamos: ¡Tripitaaaa! ¡Tripitaaaa! ¡Tripitaaaa! Engendros de la crueldad y altaneros que éramos, inconsecuentes e invulnerables por demás al llamado de atención exigiéndonos deferencia y respeto por los mayores a riesgo de que alguien, llevando la falta a la casa de uno, nos hiciera dignos de tres o cuatro correazos como castigo enmendador con la reconvención de un… “Y si lo vuelves a hacer te doy más duro”…

La cara oculta de la Luna
Pedro Biedma. 03.12.18 Ampliar
Cuenta una leyenda imaginaria que hace miles y miles de años, habitaba en la Tierra un príncipe joven y bello como ningún otro ha existido jamás, de nombre Axión, Su padre el rey se hacía mayor y se aproximaba el momento de reemplazarle en el trono. A pesar de que todas las jóvenes solteras del reino ansiaban con llegar a casarse con él, solo tenía ojos y corazón para su gran y oculto amor, la otra cara de la Luna que por aquellos tiempos se mostraba radiante en lo alto del firmamento. Sí ya de por sí la cara que ahora nos muestra es una de las cosas más bellas que podemos presenciar, la hermosura de su cara oculta es imposible de narrar con palabras (al menos con las de este humilde escritor).
El príncipe acudía, en secreto, todas las noches y durante tres semanas, a la torre más alta de la fortaleza donde vivía, allí se sentaba y mantenía un verdadero idilio de amor con su amada, hay quien alguna vez les oyó hablar pues ella también respondía a los halagos y se confesaba enamorada de él.

Crónicas del  otro  Macondo -Historias  para  ganarle  al  olvido-
“El  Mono  de  Atala” LA LINTERNA  DEL  PARQUE

Cuentos y relatos globales. 25.11.18 Ampliar
Todos los  demás dormían, menos el  de  la  linterna y  ellos…
Escribe;  Walter  E. Pimienta Jiménez.- A Pablo le cayó el haz de luz en toda la cara y el molestoso encandilamiento le hizo mover el rostro a uno y otro lado. Era potente.
Pablo estaba con “Z” debajo del primer piso del campanario de la iglesia del pueblo, sitio inapelable de las amorosas citas clandestinas porque allí la noche se hacía más oscura.
Pablo, herido por la claridad que le volvía invidente, se cubría el rostro y “Z”, agachada en un rincón, apoyada contra una columna de la espadaña, no se deja ver. Ya el camión lechero de Lázaro, que era el último en llegar de la ciudad, había entrado y aquella luz no provenía de la batería de un vehículo automotor sino de una linterna de mano que alguien, a no menos de doscientos metros, en línea recta, oculto en las sombras, porque en el pueblo para entonces no había alumbrado eléctrico, en dirección a ellos manipulaba. Serenaba y era octubre.

La muela de $ 20, o pesos
Quéjese de la muela aquel al que le duela

Cuentos y relatos globales. 18.11.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Jesús, que no es mi hermano, que así se llama, y a quien en este caso no me estoy refiriendo sino a otro de los tantos Jesús que hay en el pueblo y que puede ser ese que usted se esté imaginando, vio pasar a Vidal por la puerta de su casa esa fría mañana de octubre con su maletín negro de dentista entre manos y, en el acto el dolor de muela con que había despertado se le subió más. El sacamuelas, prestaba servicios a domicilio y por encargo.
Jesús, que no es mi hermano, que así se llama, y a quien en este caso no me estoy a refiriendo sino a otro de los tantos Jesús que hay en el pueblo y que puede ser ese que usted se está imaginando, había probado ya con desespero, horas antes, enjuagarse la boca con un trago de Ron Blanco, así también aplicó en la careada muela ceniza caliente de la hornilla y dos gotas de gas kerosene y el dolor no disminuyó. Su mejilla derecha, hinchada y rojiza, evidenciaba la existencia de un hombre infeliz padeciendo un suplicio sin fronteras y poco benevolente. Su rostro, demacrado, pálido, macilento y falto de sueño, decía a quienes le veían que su heroísmo guapísimo no encontraba límite para la incómoda y desagradable molestia ni efectiva venganza médico-casera alguna. En dos palabras, estaba jodido…

Charlatán
Pedro Biedma. 18.11.18 Ampliar
Mercedes observaba, desde su ventana, la Parroquia de San Pablo Apóstol, una de las edificaciones más representativas de San Pablo del Monte, ciudad ubicada en la zona sur de México. A sus ochenta y dos años, su cansada vista no le permitía apreciar todo su esplendor, no era necesario, su mente atesoraba la imagen del monumento a la perfección. Sus recuerdos le regalaron un viaje al pasado y durante unos minutos, paseó del brazo de su amado Miguel por las calles de su ciudad. Él hablaba sin parar, mientras ella, cautivada por el verde de sus ojos, asentía con la cabeza y le interrumpía de vez en cuando:
•    ¡Calla un segundo!

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
De los pulseadores locales y "El León Americano"

Cuentos y relatos globales. 10.11.18 Ampliar
A veces el león sí es tan fiero como lo pintan…
Escribe; “el Mono de Atala”.-
Lo de los pulsadores no es nada nuevo en el   mundo. Es viejísimo.  En  la  Roma antigua ya existían. Campesinos  radicados  en  sus  zonas  montañosas eran los  más  destacados en estadas  lides y  llevados  al  Coliseo Romano  para  hacer al pueblo  demostraciones  de  ello.  Así  también, entre  los  vascos, en  la  región  de Euskal Herria, muchos de ellos gozaron de reconocimiento en competencias de dominio con  reconocimiento  extendido desde  las Galias (Francia) hasta  los  puertos  del mar Cantábrico.
Al parecer, el  pulseador  vasco  de mayor  renombre  fue  un tal Arburu, un  campesino que  únicamente se  ocupaba de sus  tierras  y animales. Era un hombre  colosal. El  hombre  más  alto  entre ellos  le  llegaba a los   codos. Tan fuerte  como  grande. Él solo  podía  hacer  el  trabajo de cuatro  bueyes tirando  del arado. No tenía familia, y nadie sabía de dónde venía, por  lo que sus vecinos estaban convencidos de que era un  gentil o  un gigante pagano llegado de las montañas; pero como era discreto y colaboraba en las tareas del pueblo, todos lo querían y respetaban.

Soñar es gratis
Cuentos y relatos globales. 05.11.18 Ampliar
Como todas las tardes aparcaron junto a su banco preferido. Él la ayudó a bajar, caballeroso como siempre, a la vez que comentó:
•    ¡Toma asiento!, cariño, ¡qué manera de sudar!, estás empapada.
Ella se secó la secreción de la frente y respondió:
•    Gracias amor, la verdad que pedalear 5 kilómetros cuesta arriba me deja sin fuerzas.
Se trataba del momento del día favorito para ambos. Llegaba la hora de hablar de sus inquietudes.
Herculana agarró la mano de Inocencio, lo miró a los ojos y le preguntó:
•    ¡Vida mía!, ¿en serio te vas a volver a presentar al concurso “escriba su relato y solo un milagro logrará que gane”?, ¡qué inocente eres!
•    Herculana mía ¿y si gano?, es mucho dinero, ¿y si no se presenta nadie y eligen el mío?
•    Bueno hijo, tú verás, al menos te entretienes y le das uso al ordenador, que para eso lo estamos pagando. ¿Y sobre qué va tu historia esta vez?
•    Sobre bicicletas, corazón mío.

Crónicas del otro Macondo. -Historias para ganarle al olvido-
En el día de los difuntos…

Cuentos y relatos globales. 04.11.18 Ampliar
Un muerto ajeno, un muerto nuestro, un muerto de todos, un muerto de nadie y sólo de Dios…
(Verdad o leyenda)
Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérela, pues, en todo lugar. Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
Escribe; “el Mono de Atala”.-
Había en el cementerio de mi pueblo una tumba distinta al resto, una especie de obelisco de considerable altura que, por lo poco común, sobresalía visible y empinada. La humedad, el moho y el sol, la pintaron para siempre de negro diferente. Existía como en un universo independiente pero, al mismo tiempo, permanencia en ese silencio propio de la nada que son los panteones del mundo cuando la muerte hace de ellos otra forma de casa de puertas abiertas esperando patética a quien habrá de venir…

A los  2  años del fallecimiento de un amigo…
“La  vida es  una charanga”- Romelio, la música y el baile

Cuentos y relatos globales. 21.10.18 Ampliar
El  capítulo 19 de  la novela testimonial inédita: “El Viejo Rome”,  bacán  de pueblo.
Escribe; Walter  E. Pimienta Jiménez.- “La muerte es el comienzo de la inmortalidad.” (Maximilian Robespierre)
Romelio fue concebido por Dios en tiempo de fiesta y amamantado con “teteros de canto y música”. Hay quienes aseguran que a los cinco años de edad, esto ya bailaba…”La múcura está en el suelo/ mamá no puedo con ella/ Me la llevo a la cabeza y mamá no puedo con ella/…
…Motivo por el cual salió también de avanzado bailarín entregado a todos los ritmos cuando encontraba eficiente y decidida pareja; cuestión que le era escasa dado que muchas se le escondían ante el temor de no salir intactas e indemnes del trance.

La ilusión
Pedro Biedma. 21.10.18 Ampliar
Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó :
–    ¿Qué piensas amigo mío ?
Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar:
–    ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?
Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronuncio:

A un personaje del  pueblo  a  quien debía esta crónica…
Jaime,  como  venido  del  lejano  Oeste…

Cuentos y relatos globales. 14.10.18 Ampliar
*La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos. A Teresa,  su  esposa,  a sus hijos y  a “Chuchú”*
Escribe;  Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Siempre vi  en  Jaime a  un  vaquero co0mo  venido  del  lejano  Oeste, pero  no  de  a  caballo sino cabalgando  en  su  mula prieta,  bajando  al  pueblo  los  domingos por  las  lomas  de Cazuela.
Jaime se  vestía de  vaquero sin  serlo,  así  como hay  gente que  se  viste de  indio sin  tener  una gota de ello…Pero  a él  le  lucía. Tenía esa  expresión de “hombre Marlboro solitario”…era, además, un  extraordinario jinete con  polainas y  sombrero de cuero, camisa a  cuadros coloridos, correa ancha con  hebilla de bronce en  forma  de  herradura, pantalón de “yin”,  botas igualmente  de cuero pero crudo y apenas un  misterioso pero amigable saludo…

De mi libro en preparaciòn
“LADRONERA” – En este pueblo sí hay ladrones-
Uno de sus cuentos:
De la vez en que se le quiso cambiar el nombre a “ladronera”

Cuentos y relatos globales. 07.10.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jimènez.- La noticia pronto se esparció por toda “Ladronera” y el alcalde Hurtarcio Ariza, tuvo que difundir en forma urgente una proclama de cabildo abierto pidiendo serenidad a la comunidad y advirtiendo a todos que, en caso de producirse una asonada, esta no resolvería nada y habría detenidos.
Se juzgaba, en asamblea de vecinos, cambiarle el nombre al pueblo por considerarlo ofensivo, a más de: injurioso, insultante, humillante, afrentoso, agravante y ultrajante.
A las nueve de la mañana del día fijado, 5.999 “Ladronenses” ocupaban las galerías de la plaza, escenario público de esta convocatoria. Se sentaron los organizadores de la reunión en bancos traídos de la iglesia puestos en fila en frente de un entarimado y, el resto, la gran mayoría de personas, de pie, se agrupaba entre escasos contradictorios y una gran cantidad de simpatizantes. Y fue el alcalde quien revestido de autoridad y mando, abrió el debate diciendo:

Noche mágica
Pedro Biedma. 06.10.18 Ampliar
Mágica noche de un cinco de Enero, Juan caminaba cabizbajo, por una solitaria y desconocida. De sus ojos se desprendían, ordenadas y sin pausa, cientos de lágrimas que iban a morir en el cuello de su jersey.
La luz de una inmensa luna llena, más llena que nunca, alumbraba su deambular.
El sonido del gentío martirizaba sus oídos, Juan aceleraba sus pasos para alejarse de él. En su mente, la imagen de su esposa lamentándose de dolor y la voz temblorosa de su hijo pequeño, lanzando preguntas imposibles de responder, se repetían una y otra vez.
De repente al alzar la cabeza, una figura apareció frente a él, un señor disfrazado de Rey Mago, barba incluida, se plantó delante impidiéndole el paso.
Trató de esquivarlo pero el Rey maniobró a su par, posó su mano en el hombro de Juan, le acercó su boca al oído y le susurró:

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Elogio a la troja o troje

Cuentos y relatos globales. 30.09.18 Ampliar
*¡Paciencia! La troja aguarda la presencia del grano que vendrá extraviado por el viento…
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez..-
En  mi  pueblo  decimos  troja a ese ¡pequeño granero” construido en  los  campos o  patios,  cerca  de  las casas o  ranchos de  habitación y que  se  utiliza  para entrojar o   guardar allí  las  cosechas y  otras cosas (¿?)…
No  se  concibe la  vida de  la  gente  de  campo sin la  necesaria  y  útil  existencia  de  la  troja, depósito de productos  agrícolas donde, por  lo  regular,  en  un  mullido nido de  cascarones,  tusas, mazorcas de  maíz  y  millo, cerrando  y  abriendo los ojos y  empojando un  poco  su  plumaje, las  tiernas gallinas ponen sus  huevos.
La troja nuestra es lo que en las granjas de los gringos de campo se llama granero.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido
“LA PANTALLA”… hace 45 años

Cuentos y relatos globales. 23.09.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- * A veces hay que decir verdades antiguas con una nueva luz, porque no hay nuevas verdades.
Con la misma infante emoción con la que Aureliano Buendía, llevado por su padre José Arcadio Buendía, fue a conocer la existencia del hielo como novedad que trajeran los gitanos itinerantes a Macondo, así también, toda Juan de Acosta, hace 45 años, en sucesivas romerías de varios días, a las afueras del pueblo, y en lo que es hoy la salida por carretera que conduce hacia el municipio de Baranoa, de 6 de la tarde hasta las 12 de la noche, a falta de cine y de otras sanas diversiones, fue a conocer el milagro de la pantalla.


Crónicas  del otro  Macondo -Historias  para  ganarle  al olvido-
El microscópio del colegio  

Cuentos y relatos globales. 16.09.18 Ampliar
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- La Biblia dice que  no hay distancia entre lo  infinitamente grande y lo  infinitamente pequeño.
Cuando el recordado sacerdote Miguel Ángel Alzate, allá por los años sesenta y tanto al setenta y otros tantos, fue acertado rector del Colegio de bachillerato Juan V. Padilla, de Juan de Acosta, cometió el bello y progresista “disparate” de comprar para la institución un microscopio que hizo parte del organizado y dotado laboratorio que ya había adquirido, así como también proporcionara al colegio con una muy buena biblioteca, amén de contar con una excelente nómina de profesores licenciados en distintas áreas del saber, toca decirlo así, fue aquella la primera vez que los hijos de los campesinos que allí estudiábamos ( y yo como uno entre ellos), de la mano del profesor Otoniel Acosta, gracias al extraño aparato, conocimos “una hoja por dentro”…
Recuerdo que el docente en mención, profesor de ciencias naturales él, conocedor de que el padre Alzate, atendiendo su solicitud, de un momento a otro adquiría el tan necesario microscopio, lo que primeramente hizo en clase fue hablarnos de ese aparato, de lo ,útil y necesario que era porque, al concepto de la existencia de seres casi invisibles por su tamaño, lo ambiguo era ahora sí poder verlos multiplicados en su dimensión las veces que él quisiera con sólo regular un botón de aquella máquina que, haciendo puente entre el hombre y Dios, nos ponía al alcance del ojo humano, “animales chirriquiticos” de los que solamente teníamos conocimientos por los dibujos ampliados que traían los libros de la misma materia.

Crónicas del otro  Macondo -Historias  para  ganarle  al  olvido-  
Evocación  de mi primer  diente  de  leche

Cuentos y relatos globales. 02.09.18 Ampliar
Cuando me sacaron mi primer  incisivo  lateral  de leche, no sé  si lloré de risa o  si reí de dolor…
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.- La primera práctica rudimentaria de nuestros padres como “odontólogos”, sin haber nunca estudiado para ello, la hicieron con nosotros sus hijos sacándonos de un jalón con un hilo fuerte el primer diente de leche, en mi caso mi primer incisivo lateral izquierdo, diente que correctamente alineado dentro de un grupo de ellos, se nos afloja y quiere desertar de nuestra boca dejándonos un portillo visible en cada inocente sonrisa tipo abierta ventana bucal que provoca en otros niños nos llamen “macaco” o que estos, no contentos con la burla, nos canten el alusivo canto que en mi pueblo y en mi infancia, ante este evento, así se me dedicaba: “Macaco se fue pa’ el cielo/ con una carga e’ melón/ cuando eran las dos de la tarde/ ya estaba en Repelón/”…

Epitafio
Walter Pimienta Jiménez. 26.08.18 
Desde pequeño, Epifanio roba epitafios. Visita los cementerios, los anota en un cuaderno y se marcha. Ese es su oficio serio y lucrativo, los vende a buen precio en el mercado negro de la muerte…”Si no viví más, fue por falta de tiempo”; “Disculpe que no me levante”; “Aquí sigue descansando quien nunca trabajó”; “Aquí yace mi suegra, ella descansa y yo también”; “Aquí yacen los polvos de mi querida, que los tuvo maravillosos en la vida”… son los más vendidos, pero se hurtó uno que no ha podido negociar con nadie, es este: “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”.
Intrigado por tan increíble mensaje, Epifanio preguntó al celador del cementerio:
-¿Quién está sepultado aquí?
-“Boatswain”, el  buen perro de Lord Byron- contestó el centinela

¿Acuérdate?
Pedro Biedma. 24.08.18 Ampliar
Disponía de todos los elementos necesarios para tratarse de un capítulo escrito por un guionista malvado que se repetía noche tras noche, a Francisco le había asignado el papel de protagonista sufridor.
Volvían a ser las tres y cinco de la madrugada y por fin lograba escapar de esa horrible pesadilla, su cuerpo se encontraba inmerso en un caudaloso río de sudor gélido y pegajoso y gélido, su corazón parecía haber optado por escapar de su lugar original y palpitar otros mundos a su antojo. Observó el reloj con la intención de verificar la hora, como si de un adivino se tratará, acertó, la misma hora y minutos de las últimas madrugadas, eso le tranquilizó, se giró hacia el otro lado de la cama, sin hacer ruido y lo confirmó, allí se hallaba su mujer, como siempre, sumida en un sueño profundo y a su lado. Con sumo cuidado para no despertarla le depositó un suave beso en la frente y la cubrió perfectamente con la sábana hasta alcanzar el cuello, aunque luego ella volvería a destaparse como siempre hacía, esa noche era bastante fría.

El hombre alto y delgado
Pedro Biedma. 20.08.18 Ampliar
Subió al coche con ilusión, se abrochó el cinturón de seguridad y obligó a su acompañante a que hiciera lo mismo que él. Justo antes de arrancar, su mente recordó el episodio que aconteció un par de noches antes. Su rostro alegre fue adquiriendo, en cuestión de segundos, un gran gesto de terror. Se encontraba a punto de realizar el mismo recorrido y ya no existía una posible marcha atrás. Agarró con fuerza sus manos al volante, cientos de gotas de sudor recorrían su frente, pisó el acelerador y rezó porque no volviera a ocurrir.
El tráfico era intenso, muy intenso, como a él le gustaba, además su coche sin capota les permitía disfrutar de la cálida brisa que reinaba esa noche. Los ruidos ensordecedores procedentes del exterior le impedían oír lo que su acompañante quería decirle. Debía de tratarse de algo muy importante, pues no cesaba de gesticular y señalar con la mano. Entonces comprendió lo que sucedía y el miedo inicial se multiplicó por diez, conocía a la perfección la secuencia de los hechos que iban a acontecer.

Hoja por  hoja
Viva en agosto

Cuentos y relatos globales. 19.08.18 Ampliar
* En eso consistía volar las  cometas de agosto; en dejar que tu cabeza volara junto a ellas.
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- Viva en agosto que  esta vez vino desde hoy envuelto en un papel de  regalo hecho de brisas. Salga, salga a la puerta de su casa y aprécielo. Agosto es un mes juguetón, presente en las cometas que quieren llevarse a los niños al cielo en la promesa de hacerles volar sin alas…No deje de hacerlo, estoy seguro le gustará conocerlo…Agosto  está  ahí, en el marco  de  su  ventana y se le ve  sin costo  alguno…
En mi niñez,  no puede  menos que hacer otra cosa distinta que no fuese volar cometas, cometas  de papeles  vistosos salidas de mis propias manos porque agosto, agosto  me regalaba sus brisas  poniendo  a valor  en  el  aire mis  sueños y  mis  ilusiones…
Agosto es un mes para verlo  en su  colorido cielo lleno de  artefactos voladores,  sostenidos desde tierra por los hilos y la manos de los niños bulliciosos que, en carrera,  por la tarde,  concurren  a recobrar  la bella acuarela de papel que,  colgada en las redes del alumbrado,  se les enredan…Y agosto es también  un mes para oírlo en el murmullo de una brisa que atiza por sí sola las llamas de los  fones y que seca la ropa recién lavada apaciguando un sol que apenas tiene calor  de braza… Aquí está agosto, agosto capaz de refrescar  un poco  la  boca  caliente del  infierno…Agosto, leve paso del otoño por estos lares, recuerdo de luz y humo encerrado en la cocina de mi abuela…

La cara oculta de la Luna
Pedro Biedma. 29.07.18 Ampliar
Cuenta una leyenda imaginaria que hace miles y miles de años, habitaba en la Tierra un Príncipe joven y bello como ningún otro ha existido jamás, de nombre Axión, su padre el Rey se hacía mayor y se aproximaba el momento de reemplazarle en el trono. A pesar de que todas las jóvenes solteras del reino ansiaban con llegar a casarse con él, sólo tenía ojos y corazón para su gran y oculto amor, la otra cara de la Luna que por aquellos tiempos se mostraba radiante en lo alto del firmamento. Sí ya de por sí la cara que ahora nos muestra es una de las cosas más bellas que podemos presenciar, la hermosura de su cara oculta es imposible de narrar con palabras (al menos con las de este humilde escritor).
El Príncipe acudía, en secreto, todas las noches y durante tres semanas, a la torre más alta de la fortaleza donde vivía, allí se sentaba y mantenía un verdadero idilio de amor con su amada, hay quien alguna vez les oyó hablar pues ella también respondía a los halagos y se confesaba enamorada de él.

Epitafio
Cuentos y relatos breves. 22.07.18 
Walter Pimienta Jiménez.- Desde pequeño, Epifanio roba epitafios. Visita los cementerios, los anota en un cuaderno y se marcha. Ese es su oficio serio y lucrativo, los vende a buen precio en el mercado negro de la muerte…”Si no viví más, fue por falta de tiempo”; “Disculpe que no me levante”; “Aquí sigue descansando quien nunca trabajó”; “Aquí yace mi suegra, ella descansa y yo también”; “Aquí yacen los polvos de mi querida, que los tuvo maravillosos en la vida”… son los más vendidos, pero se hurtó uno que no ha podido negociar con nadie, es este: “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”.
Intrigado por tan increíble mensaje, Epifanio preguntó al celador del cementerio:
-¿Quién está sepultado aquí?
-“Boatswain”, el  buen perro de Lord Byron- contestó el centinela

Zapatillas amarillas
Cuentos y relatos breves. 15.07.18 
Escribe; Walter  E  Pimienta  Jiménez.-  Eleuteria, mujer para quien no hay toque de queda ni reloj andando;  libertina por vocación, segura de que nada le impide hacer lo que quiere, se compró unas zapatillas amarillas fantásticas y de leyenda.
Cuentan que sus zapatillas gozan del patológico albedrío de conducirla   a donde dice ir pero siempre la llevan a otro lugar, y así tenemos que: sale al supermercado, y está en la peluquería. Va a un velorio, y termina en la librería y se quedan esperándola a almorzar porque lo que quería era ir a la heladería. Va a un bautizo, y está en un matrimonio y para ella esto no es anormal… le reclaman y todo lo arregla diciendo:
-“Es que tuve un inconveniente”-
Sus amigas, ante el singular caso, consideran a Eleuteria como la  fantasma de las zapatillas amarillas que llega donde no la esperan y la esperan donde nunca ha de ir…
De  mi  libro “Te vas a cortar”, tres  micro cuento escritos  con 150 palabras

El ascensor
Pedro Biedma. 14.07.18 Ampliar
3º PREMIO EN EL VII Certamen Internacional de Relatos Cortos “EN TORNO A SAN ISIDRO”- 2018
El ascensor comenzó su viaje a la planta 14 con sólo dos pasajeros. Andrés nacido en la gran capital y Raúl, natural de un pequeño pueblo de Cuenca.
Nada más cerrarse la puerta, el primero se afloja el nudo de la corbata y comenta:
– ¡Qué calor hace hoy!
Raúl, con educación responde:
– Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Planta 3ª.

Semillas de felicidad
Pedro Biedma. 10.07.18 Ampliar
Malhumorado, Juan, recopiló todas sus pertenencias y con un ansia desenfrenada se dispuso a abandonar aquel ruidoso lugar. Durante la noche fue incapaz de lograr un sólo minuto de paz, la verdad que las vistas no tenían desperdicio, pero nadie le comentó la cantidad y variedad de sonidos que allí se congregaban. Su intención al llegar, consistía simplemente en descansar y atrapar, una noche más, su sueño preferido.
Ese donde se convertía en un agricultor que observaba sus inmensas tierras, plantadas con miles de semillas de felicidad. El año había sido duro pero en esa ocasión no hubo plagas, ni destrozos causados por las inclemencias del tiempo, ni pajarracos negros que se alimentaran de sus semillas, ese año todo los factores resultaron propicios. Por fin, podía comprobar junto a sus dos hijos, que le contemplaban orgullosos, como sus semillas daban sus merecidos frutos. Estaba claro que esa noche no le visito tal sueño, ni ningún otro.
Lo primero que pensó fue solicitar una hoja de reclamaciones, pero no halló a nadie en recepción. En el fondo era consciente de que no serviría para nada, lo que tenía muy claro  es que nunca más pernoctaría allí.

Vivir viendo -Textos agradables-
La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido
Los ruidos de mi barrio

Cuentos y relatos globales. 08.07.18 Ampliar
Escribe Walter Pimienta.- Hoy  domingo el barrio, por  todas  partes,  es música. De pronto, la tristeza mañanera de cada uno se volvió coraje,  fiesta   y emoción y de la cantina de la esquina, la  de José  Santos,  con alto volumen, en ritno de boleros y rancheras salen solemnes canciones de resentimiento, de frustración y de esperanzas.
La radio de la vecina, tampoco guarda silencio permitiendo el ataque auditivo de un pastor protestante que,  apunto de ser  canonizado, con voz estridente y desesperada, grita condenaciones, penas,  tormentos y castigos infernales de  los  que el  mismo  Dios tiene  miedo…
En el parque, otros  exasperados, trabajadores de una fabrica donde se procesa el cuero, con megáfonos y pancartas, inician la protesta y en voz alta dejan saber sus angustias salariales.
-Dime si no tienen la razón- dice alguien.

Vivir viendo -Textos agradables-
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Cuentos y relatos globales. 01.07.18 Ampliar
La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Tengo la impresión de que al  hombre y a la mujer que  no usan  un sombrero, las demás personas que por  supuesto  no  los llevan, no le dicen señor o señora. Es que el sombrero es como la corona de oro que sobre nuestra cabeza nos identifica como los dueños, amor  y  señores  de un reino propio así la austera ropa que llevemos puesta parezca decir o  gritar lo contrario.
Si algo de identidad te falta , ten en cuenta esta sugerencia o  consejo,  esa afinidad  o  analogía,  te la dará el sombrero…, porque hay que tener carcater,  personalidad,  temperamento, firmeza,  voluntad, fuerza, garra idiosincracia, condición,  genio, índole,  talante,  temple, manera,  modo  de ser y estilo para ponerse un sombrero…Algunas personas que no eran nada en la vida, recibieron el  abolengo de duques y tuvieron renombre universal solo por usar un sombrero no necesariamente fino y costoso y, desde entonces y   para  siempre,  por dignidad y jerarquía, fueron padrinos de todas las bodas y bautizos en  su  pueblo.

Don Pedro Paico y sus hijos
Cuentos y relatos globales. 24.06.18 Ampliar
Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- En el caserío de Cruz Loma, en la zona andina del distrito de Inkawasi, vivía la familia Paico Quispe. Don Pedro fue uno de los fundadores de este caserío, tenía una familia compuesta por sus hijos llamados Julián Paico, Francisco Paico, Diego Paico y dos hijas más. Don Pedro Paico era una persona sumamente trabajadora y aquellas tierras que tenía eran propias, se esforzó mucho para conseguirlas, también contaba con su ganado vacuno, el cual también comenzó de poco a poco. Todo lo que consiguió lograr, lo hizo con el fundamento de formar una buena familia; su mujer también le ayudaba para lograr ese proyecto familiar, ambos esposos esperaban hacer de sus hijos unos hombres de bien, unos hombres que no solo tuvieran educación sino también buena instrucción. Todo lo que hacía don Pedro era por ellos: “ellos eran sus hermosos sueños”. Solía levantarse de madrugada para vigilar su ganado y ver cuando había luna llena sus sembríos, de cómo verdeaban haciendo olas y tumbos por el fresco viento de la madrugada iluminadas por toda la luna llena. Todo lo hacía por ellos para que sus hijos alcanzaran mejores metas de las que él pudo alcanzar. Es por eso que así él se esmeraba más, el siempre decía: “mis hijos tienen que alcanzar sus sueños, esos hermosos sueños que tengo yo para ellos”, por ellos trabajaba bastante, tanto que se quedaba desgastado, olvidándose totalmente de su cuerpo, pero aun con todo don Pedro con la poca alimentación y la bastante ilusión y con la fe puesta en sus hijos, para que se realizaran en este mundo…trabajaba y trabajaba. Así con esa esperanza sacaba fuerzas del alma para seguir sin doblegarse .Don Pedro era un hombre de buenos sentimientos adaptado a la recia naturaleza de estos lugares, un hombre que se enfrentaba con valor al duro día que siempre le esperaba, creía que todo lo que se le presentara en su contra lo fortalecía más; así siempre fue su manera de actuar y pensar de este señor.

Vivir viendo -Textos agradables-
La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido

Duerme poco, no es tan malo

Cuentos y relatos globales. 17.06.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Duerme poco, no es tan malo.  Se madrugador; tiene una gran ventaja: te rinde el tiempo. Lo de pasar ocho horas entre las sábanas, a mí no me funciona bien, es por eso que mi señora me dice: “Pareces un búho…, mientras ella se droga de sueño… Por ahí leí que no es la cantidad de sueño lo que importa sino la calidad de este.
Ya en pie, entre las cuatro y las seis de la mañana, en la oscuridad que precede al alba, no sabes de lo que te pierdes: de las últimas estrellas de la noche danzándole al sol para que  a este no se le olvide su trabajo; del prado húmedo rozando tus pies que ahora no viven la crisis de tus zapatos apretados sino el descanso amplio de tus pantuflas caseras…, y en mi caso particular, mientras escribo, de la graciosa escena de ver a mi perra  labrador tendida a mis pies, gimiendo dormida, soñando a lo mejor con el último hueso que ayer se comió.
Levantarme temprano es para mí un acto compulsivo; bajo los pies de la cama, calzo mis pantuflas al tanteo, voy a la cocina en busca de una fruta que me como en ayunas y, luego, a mi medida,   me hago un café cargado y vital mientras afuera, en las copas de los árboles, una repetido trino de pájaros, sin negarme el canto, me dan los buenos días.

Crónicas del  otro  Macondo -Historias  para ganarle  al  olvido-
El hombre que dibujaba a “El Llanero Solitario”…y  yo…

Cuentos y relatos globales. 10.06.18 Ampliar
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.- Investigando e investigando, supe por fin quien era el hombre que ilustraba o pintaba al Llanero Solitario en los paquitos o historietas de antes, versión latina, y que yo por la suma de quince  centavos  leía en  alquiler en la tienda y restaurante que  Josefa tuvo en “El  Triunfo”, en inmediaciones de la plaza, hoy “El Fogón Costero”, se trata de  Alejandro  Lozano Marcos, un dibujante peruano, creador de los primeros diseños de  " Tom Sawyer”, quien desde niño, en la escuela  primaria,  mostró sus  aptitudes para  el dibujo y que ,en hojas de libreta,  pintaba a “Jaimito”, su primera ilustración, la que  enviaba  al  “Diario el  Correo” donde se las publicaban,  y que en 1974, emigró  a México en busca de más  fama y  gloria y  allí  su  historia se pierde.
…¿Y a qué  viene todo esto?...Se preguntarán ustedes; pues a que yo, de niño, en mi casa,  también y  con lo mal que pintaba, me sentaba en una silla con su mesa haciendo de ella mi “estudio de dibujo” para pintar al “Llanero Solitario” como lo pintaba ese  tal  Alejandro que  ya les cité…Pero el  hombre  del  antifaz me salía exagerado, como  los dibujos  de  los  niños  que nacen  sin  la condición de  ser  artistas de la acuarela…

Crónicas del otro Macondo
El burro malo que vendió a los buenos
Cuentos y relatos globales. 03.06.18 Ampliar

Burro adornado, busca mercado. (Anónimo)
Escribe;Walter E. Pimienta Jiménez.- Allí donde estaba el buen trato y el negocio decente, honrado y limpio, dejando de por medio la palabra empeñada, estaba él, don Alberto Coronell ( el Niño Adbe)…, ejemplo de seriedad, rectitud, responsabilidad y cumplimiento que en vida fuera. Quienes le conocieron y le estimaron en el pueblo que se nos fue, así lo recordarán, y enseguida lo distinguirán y reconocerán…
Alto, delgado, con facciones y voz de pelotero cubano, afectivo y servicial, “el Niño Adbe” –como cariñosamente le decían sus más cercanos amigos- era para su numerosa y fiel clientela de abnegados campesinos , el hombre que sí sabía “dónde ponían las garzas”, el hombre que por conocer como la palma de su mano y con detalles de perfección a la progresista Barranquilla de los años sesenta, sin perderse en sus congestionadas calles y en su abigarrado mercado público, les resolvía más de una dificultad o complicación doméstica y laboral vendiéndoles por encargo, y a precios razonables, cómodos y holgados, los más duraderos lienzos para las confortables camas de tijera que, como conocedor de tal práctica, adquiría en “el Callejón de los Meaos”, en tanto que, del viejo “Almacén Iris” y “Me Mato”,y de la “Ferretería Ujueta”, la de la Calle del Comercio: les traía, según decía, a costos asequibles y sin competencia: azul de metileno en cajas, usado para combatir los parásitos de la malaria y la peste en las gallinas si se les disolvían dos cucharaditas en el agua que estas bebían; piedras y resortes para mecheras marca “Vegafina”, de aquellas que venían cubiertas de nácar; piedras para afilar conseguidas en Santa Marta; municiones para escopetas, marca “Winchester”; “Pólvora de Caza FM ”importada de Buenos Aires; cartuchos recargables “FMSL 51-1125”, para escopetas calibre 12 y “Marca U”; “Carburo en polvo MgB2” del que traían de la China; empleado para lámparas de cacería y bombillos para las mismas; machetes y rulas marca “Collins”; agujas de coser a mano marca “Ojo Dorado”, lesnas para talabartería y zapatería encargadas por “Piojito”, el zapatero; tiza para billar marca “Master”; alfileres niquelados por 48 unidades marca “Erizo”; ojetes para calzado, limas de hierro para el desgaste y afinado de otros metales; imanes para alguna vaina; “Aceite Tres Uno”; fósforos de palo marca “Golondrina”; armónicas de diez orificio, marca “Silver Star”; navajas pico de loro marca “Filofiel”; sacacorchos o abrebotellas marca ”Pulltaps”; leontinas para relojes de bolsillo; “Cemento Duco” para pegar lozas rotas; carramplones para suelas y tacones… y sus infaltables y bien promocionadas tijeras para peluquería marca “Barrilito”. Ofertándoles igualmente: lonas para sillón; jáquimas y esterillas de Arjona; frenos para caballos y mulos; gruperas y cavadores sin que para sus linternas o focos de mano marca “Eveready”, le faltaran compradores…Es decir no tenía competencia alguna…


Crónicas del otro Macondo -Historias  para  ganarle  al olvido-
Cuando en mi  pueblo  hubo… Casas con alma de barro

Cuentos y relatos globales. 27.05.18 Ampliar
*Sólo  el  barro  engendra el  milagro  de  una casa…y  el  milagro  de  la vida…
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Todavía sobreviven por  ahí,  en la oscura  noche  de  los  tiempos, no más de dos o tres.  Cuando existían, algunas se asomaban hermosas a las calles y otras, cómo tímida y cohibida, por no creerse bonitas ni  vistosamente  pintadas, se quedaban dentro de los patios.
El  recuerdo que  de ellas  guardo, es fresco, fueron muchas, teniendo  como referencia sus techos  de fresca  palma, sus colores chillones de rojo-rojo, verde-verde o de amarillo  con  rojo  o azul patrimonial, dándole al estético  hecho  alguna  connotación  política si  acaso  porque  el dueño  de la misma era liberal  o conservador…
De esta, todos, sin falta,  sabíamos dónde  quedaban y  de quiénes eran: Esta es la casa de Rosana, aquella la del  viejo  Eulogio, esa otra la del  viejo  José  Ángel,  la de  más allá la de Helena Antonia, esta, la de Concha  Luca, la de la esquina  es  la  de “el  Niño Quin”, la  de  la mitad  de  la cuadra  es  la de  Otomán… y  las mismas, las  mismas nunca se cayeron y resistieron  a los embates   de los duros  inviernos y  tormentas de octubre porque  tenían alma de  barro amasado  con gotas de  vida…Tanto  que  algunas, como  lo  de  al  inicio,  en el  acto  suicida  de  no  venirse abajo, sostenidas  por  la mano  de  Dios, aún  se mantienen en pie…


Vainas mías
Elogio a la correa de cuero de mi papá

Cuentos y relatos globales. 20.05.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Después del papá, la segunda prenda doméstica a respetar antes en la familias era la correa de cuero, de cara y colmillo metálicos y que tenía la propiedad de dormir ceñida en la cintura de él hasta que a uno le levantaran su expediente porque, seguro, hizo “algo malo”…
Cuando el hombre se dio cuenta que debía llevar bien puesto los pantalones en su casa porque si no se le caían y le faltaban al respeto, con la tira larga de la piel de algunos animales, curtida previamente la misma, y como de unos cuatro dedos de ancho, inventó lo que más tarde se emplearía en el mundo para que las rebeldes generaciones se corrigieran: la correa.
…Todo indica que no había correas en tiempos de Adán y Eva ni en los de Caín y Abel y miren en la Biblia todo lo que pasó…


El pintor de recuerdos
Pedro Biedma. 19.05.18 Ampliar
Egoísta, mala persona y rico, extremadamente rico, con estos calificativos definían a Alfonso aquellos que por desgracia le conocían. Durante sus setenta y cinco años de vida había logrado amasar una enorme fortuna y para conseguir dicha gesta, nunca dudó en utilizar a su antojo a cientos de personas, las exprimía hasta extraer la última gota, (económica, física y psíquica) de ellas, para luego abandonarlas en la más horrible de las miserias, además nunca mostró síntomas de compasión por sus falsos aliados caídos, todo lo contrario, disfrutaba con ello.
Últimamente y, sin dudas, ayudado por el miedo a la muerte, hablaba mucho consigo mismo, sobre todo en sus largas y solitarias noches, intentaba auto convencerse que en su imaginaria balanza de medir acciones buenas y malas realizadas, ganaban por mayoría las primeras, y falseando la realidad, imaginaba la cantidad de situaciones felices que había otorgado a tanta gente, gracias a sus geniales estrategias financieras. Cuando llegaba a este punto en su auto diálogo, siempre le surgía el mismo dilema, una pregunta a la que ni su mentirosa conciencia era capaz de dar respuesta, ¿cuántos momentos felices habían tenido lugar a lo largo de su vida?, ¿cuál había sido su día más feliz en estos años?, seguro que existen cientos, pensaba, pero era incapaz de recordar uno sólo de ellos. Este hecho le preocupaba y estaba dispuesto a solucionarlo, para ello utilizaría su arma de arreglar problemas, utilizaría su dinero.

“Mi  Fe de  erratas”
Cuentos y relatos globales. 13.05.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Me ocurre  que,   a veces quiero escribir la palabra agua y  sin darme cuenta, escribo “aga”, o favor y escribo “faor” y en otras, silencio y escribo “silncio”… A eso,  que   bien  muchos a la ligera y  sin conocimiento de causa llamarían “brutalidad”, llámenlo  mejor fe de erratas, “vicio” que  se refiere a la lista de errores observados en un escrito o  un libro y que se  insertan  al final  o al comienzo con la enmienda que de cada una debe hacerse. Pero  me  ocurre también  que cuando  detecto “la burrada”,  ya he  hecho  llegar a otros  mis  textos y  ni  modos… Lógico, de todo ello no  hay  otro  culpable, sólo yo  lo  soy  y  ya  me  imagino  como  habrá  de gente  que en lugar  de coleccionar  mis  buenos  o malos  textos, colecciona mis fes  de erratas porque así es la  humanidad…
Pero qué les  vamos a hacer… igual se les quiere…

De un perro casi humano…
“Coffee”, (un perro dulce, un dulce perro…)

Cuentos y relatos globales. 06.05.18 Ampliar
'El perro es el único ser en el mundo que te amará más de lo que él se ama a sí mismo' (John Billings).
Escribe; Walter E: Pimienta Jiménez.-
Esta mañana (jueves 19 de abril de 2018), me enteré de la muerte de “Coffee”, la fiel y cariñosa mascota por 17 años de Jesús, de mi cuñada Ludís; y “el pechiche” de Mónica y Javier, sus hijos y mis sobrinos… Lo habían llevado en la noche del miércoles, en muy malas condiciones, a la veterinaria de la familia después de tres días de no querer comer. Elsa, la profesional del caso, al verlo, puso la cara más triste que se le conoce, pues el animalito era hijo de “la Niña” una perra que fuera de ella, de su mamá Cristina y de su papá Omar, quienes después de una cría que aquella tuviese, escogido entre los más bonitos, se lo regalaron a mi hermano.
…Y ocurrió que con nudo en la garganta y una lágrima de dolor del alma, diciendo: “ ya nada se puede hacer”, humanamente y contra el suplicio que el animal en ese instante sentiría, Elsa, para evitarle más sufrimiento, con los ojos cerrados, le aplicó la eutanasia…

El mejor padre del mundo
Pedro Biedma. 02.05.18 Ampliar
El día resultó agotador, por fin llegó a casa, casi sin fuerzas abrió lentamente la puerta y arrastrando sus doloridos pies, Juan cruzó el pequeño vestíbulo, tras un breve suspiro, depositó las llaves en el lugar de siempre. Nadie se percató de su presencia, como era habitual, en cambio él sí oyó las voces provenientes del dormitorio de su hijo donde este conversaba con su madre, las distancias eran muy cortas en su humilde vivienda. Sí de algo podía presumir Juan era de su afinado oído, prestó atención a lo que decían y lo que escuchó no fue nada agradable. Su hijo Javier explicaba a Isabel la razón por la que nunca invitaba a sus amigos a casa, le confesaba que se sentía avergonzado sólo con el hecho de imaginar que su padre hiciese acto de presencia vestido de barrendero y sus afortunados compañeros lo vieran y descubrieran la verdadera profesión de Juan, él se había inventado un padre Ingeniero de una importante empresa, es decir, algo a la altura de la función que desempeñaban los progenitores de sus amigos. Además no les podría explicar que su padre no ganaba el suficiente dinero para comprarle la consola de moda con la que jugaban alternativamente de casa en casa, él siempre se inventaba alguna excusa cuando le tocaba el turno. Siguió hablando y confesando sus temores, su habitación estaba decorada con muebles muy simples y algo anticuados, muy distintas a las de sus amistades que eran enormes, modernas y no les faltaba el más mínimo detalle.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Nostalgia de los dulces de la semana

Cuentos y relatos globales. 29.04.18 Ampliar

*Nada existe más dulce que la miel del alma de los abuelos.
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuando mi abuelo Hernán le descargara a su mula la cipote carga de leña de puro trupillo que trajo esa tarde del monte, había entrado antes a la casa de mi abuela un cigarrón que merodeó la cocina. Yo estaba esa vez allí, tratando de rebuscarme algunos restos del almuerzo que ella siempre dejaba por si acaso, y entonces oí clarito cuando dijo: “Jeee cigarrón qué traes, si es bueno que venga, y si es malo que se detenga”… Dicho y hecho, era él, mi abuelo, quien arribaba… Saltó del sillón del animal, desamarró la pesada carga que cayó con un estruendo al suelo y esto dijo sin que nadie se lo preguntara:
-Es la leña de la Semana Santa para los dulces, y ojalá alcance hasta el Lunes de Pascuita porque en los días santos no se debe ir al monte… Es malo, porque, o se corta uno con el machete o le salen los penitentes y se pasa un susto. Ave María Purísima, todo está consumado.
…Y en ese momento entendí que habría dulces y me imaginé el de papaya, el de piña y el de leche servidos en un plato con “Galletas de Soda Noel”… y se me hizo agua la boca.
Con la lentitud de la faena encima, mi abuelo llegó al corredor y se sentó en un taburete. Mi abuela, como siempre, le recibió con el tinto del amor que le sirvió de un termo en un pocillo de loza que tenía el dibujo de unas florecitas rosaditas pintadas . Ella volvió a la cocina y le empezó a calentar la comida que le había guardado, al tiempo que de un pote de “Avena Quakuer” sacó algunas cucharadas de “Café Puro Almendra Tropical” y las echó en una olla con su agua y con su panela poniendo la cacerola en la candela… Era que el café que había en el termo se estaba acabando y Hernán era tintero…


Moraleja
Pedro Biedma. 26.04.18 Ampliar
Juan esa noche no pudo ir a su hogar por motivos laborales pero le prometió a María que volvería temprano a casa. María se levantó muy temprano, más de lo habitual en ella, apenas pudo dormir en toda la noche, daba vueltas a la cama y no hacía más que pensar en él, no podía pensar en otra cosa por más que su mente lo intentaba. Se lavó rápidamente la cara y bajó desesperada a su encuentro. Por fin lo vio, el corazón casi se le salía del pecho, sus latidos retumbaban en su mente de forma atronadora, por fin estaba frente a él. Estaba a punto de dar riendas sueltas a su imaginación y cumplir el deseo que ansiaba desde hacía horas, lo haría allí mismo en la cocina, no podía esperar más, sudaba, estaba nerviosa, parecía que era la primera vez. Entonces algo inesperado ocurrió, su hijo Adrián, de 5 años, se despertó y entró en la cocina llorando, “he tenido una pesadilla y no puedo dormir”. Ella se quedó muda por un momento pero abrazó a su hijo y le dijo “no te preocupes Adrián, sólo ha sido un sueño”, le dio un beso, lo cogió en brazos y lo llevó hacia su cuarto para que pudiera volver a dormir. Antes de salir de la cocina sus ojos deseosos se clavaron en él y pensó “ahora cuando vuelva te vas a enterar”.

Los burros de la humildad
Un tema de Semana Santa
Cuentos y relatos globales. 22.04.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Jamás un burrito como el de la fotografía que Rubiela, mi más consagrada lectora, me enviara, y que hoy utilizo para ilustrar este texto, llevando a siete inocentes y contentos niños no mayores de cinco años de edad en su lomo, por lo que veo, fue tan feliz haciéndolo y, yo, que en mi infancia me permití esta dichosa práctica o experiencia, razonando por él, diría que nunca como esa vez el mismo animalito quiso ser más burro y más noble y útil complaciendo a la cándida carga infantil que gustoso por el campo paseaba.
…Y entonces vuelvo a mirar la foto y discurro y reflexiono que quizá ese día el burrito de esta historia, el burrito de la humildad, igual que el usado por Jesús al entrar en Jerusalén, montado por EL HOMBRE MÁS GRANDE DE LA HISTORIA, “razonaron” que mejor eran burros y no unos fatuos y vanidosos cisnes de hermoso plumaje. Y asimismo medito que tanto el uno como el otro, dejando de lado la dura y resignada vida que les tocaría vivir, rebuznando gozosos y satisfechos, “se dirían”:!Qué honra ser burros!

Tazas de café (Final B)
Pedro Biedma. 22.04.18 Ampliar
Se despidieron en la puerta, con la dulce monotonía de sellar sus labios una mañana más, él subió a su antiguo pero servicial coche azul y desde allí le envió otro cariñoso beso, esta vez unió su boca a la palma de la mano y, como si de un truco de magia se tratara, lo lanzó hacia ella, que lo alcanzó en pleno vuelo para posarlo en su rosada mejilla.
Ninguno logró adivinar que no iba a ser un día como casi todos los demás, hoy quiso rendir homenaje a una triste canción de un grupo de rock madrileño de los años 70 y que en uno de sus temas hablaba de un amor que se rompe por motivos insalvables de la vida.
Andrea entró en casa, su agenda diaria se hallaba repleta de tareas importantes por resolver, pero antes de lo importante, siempre se encuentra lo urgente y en este caso lo urgente era, como no, saborear un cigarrillo acomodada en su silla favorita de la cocina, acompañada de su segunda taza de café, la primera siempre tenía mejor sabor y aroma, la primera la degustaba junto a su querido Daniel, seguro que él utilizaba alguno de sus trucos para prepararlo.

Elogio a la maleta
Cuentos y relatos globales. 15.04.18 Ampliar
*Elige tu destino, toma tu maleta e inicia tu viaje. No hay nada más enriquecedor que recorrer el mundo.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En la maleta se funde el alma del viajero o la viajera, los dos parecen hacer una misma figura. La maleta habla de una sola cosa, habla de desplazamiento, que es lo mismo que de envoltorio, de trayecto. Hay personas que llevan su vida en una maleta. Pocas cosas llegan tan lejos como una maleta. Los del éxodo bíblico tendrían rústicas maletas humildes y difíciles de cargar…serían maletas de mudanzas pobres, llevadas por quienes, animados por guardar en sus almas y en sus corazones la idea funcional de la libertad, llevados de la segura mano de Dios, buscaran la Tierra Prometida…
Simbólicamente, pareciera que cada uno de nosotros nace con su propia maleta en la mano, pues la vida es un viaje y ningún viaje se hace sin ella: la maleta de la ropa, la maleta de los libros de la escuela , la maleta de los alimentos y la maleta de los recuerdos; todas ellas dispuestas para la hora de la hora; todas ellas yendo y viniendo de algún lugar reciente…Tiene algo de poético la maleta que se nos hacen grande y pesada a lo largo del camino llenándose de cosas, tan pesada que nos sentaremos a descansar a la orilla de la senda y nadie nos ayudara a cargarla en esfuerzo conjunto no porque te ignore sino porque cada quien lleva la suya…

 Tazas de café (Final A)
Pedro Biedma. 14.04.18 Ampliar
Se despidieron en la puerta, con la dulce monotonía de sellar sus labios una mañana más, él subió a su antiguo pero servicial coche azul y desde allí le envió otro cariñoso beso, esta vez unió su boca a la palma de la mano y, como si de un truco de magia se tratara, lo lanzó hacia ella, que lo alcanzó en pleno vuelo para posarlo en su rosada mejilla.
Ninguno logró adivinar que no iba a ser un día como casi todos los demás, hoy quiso rendir homenaje a una triste canción de un grupo de rock madrileño de los años 70 y que en uno de sus temas hablaba de un amor que se rompe por motivos insalvables de la vida.
Andrea entró en casa, su agenda diaria se hallaba repleta de tareas importantes por resolver, pero antes de lo importante, siempre se encuentra lo urgente y en este caso lo urgente era, como no, saborear un cigarrillo acomodada en su silla favorita de la cocina, acompañada de su segunda taza de café, la primera siempre tenía mejor sabor y aroma, la primera la degustaba junto a su querido Daniel, seguro que él utilizaba alguno de sus trucos para prepararlo.

Vainas  mías
¿Vivir del cuento  o morir en él?
Cuentos y relatos globales. 08.04.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Creí que podía vivir del cuento y el cuento es que no he podido vivir de él. He publicado  tres libros, dos con  dinero de mi  propio bolsillo, y uno becado (gratis) por el  Fondo  de Cultura  del  Atlántico,  y,  persiguiendo  mis  propias huellas de escritor, tengo  como seis más terminados y a todas  la editoriales, tanto  nacionales  como  internacionales,  a los que se los  he propuesto  me dicen  que tales  trabajos  son muy  buenos  y que se acogen a sus filosofías editoras y que  me los  publican pero poniendo  yo  el dinero de la impresión  con otras  arandelas… es decir, serían ellos quienes, en ese caso,   vivirían de  mi cuento  y  no  yo…
La verdad es que no  soy  de los que quiere verse editado pagando  de  mi  bolsillo simple  y  llanamente  por   llamarme engañosamente escritor…si  mi obra es mala  o  buena, que se me  compre  el derecho  de autor y ya está , creo, es lo  lógico. Entonces  que  no  imaginen quienes me leen gratis que los escritores vivimos  del  cuento, no en mi  caso,  y  no  sé si en el pasado otros como  que  sí… o se regalaban…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Cuando mi mamá cantaba… “En un beso, la vida”

Cuentos y relatos globales. 25.03.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez (del patio).- Así como mi mamá me cantara canciones de cuna cuando yo apenas era un bebé y su repertorio a lo mejor no iba más allá del “duérmete niño/ duérmete tú/ antes que venga el currucuctú” entonado a la sombra de un palo de guayaba que había en el patio de la casa, igual la vi y oí cantar sentidos y llorosos boleros de los de antes…
Cantar siempre formó parte de mi entorno familiar, invariablemente fue así, yo, a esa edad (8 a 9 años), cantaba rancheras… “Cielito lindo”; “La malagueña “; “Corazón de a peso”; mi padre, por su parte, en tono bajo y apenado, tarareaba canciones del “Trio Matamoros”… (“Mamá yo quiero saber de dónde son los cantantes/ que lo encuentro muy galante y los quiero conocer/ con su trova fascinante que me la quiero aprender/”)… y vallenatos de Guillermo Buitrago… (“Este es un bonito cantar, un bonito cantar/ Que dedico a un amigo/Porque lo quiero entusiasmar, lo quiero entusiasmar/Pa' que beba conmigo/No es que lo quiera destacar, lo quiera destacar/ Como algún buen tesoro/Es que para bien parrandear yo no encuentro otro igual /Que a mi compae Heliodoro”); Carmen lo hacía a una muñeca que siempre estaba vestida de azul (“Tengo una muñeca vestida de azul/ zapaticos blancos/delantal de tul/”);

Sin nexo de unión
Pedro Biedma. 23.03.18 Ampliar
Ayer, por curiosidad, busqué y leí las definiciones de la palabra “trabajo” en la Real Academia Española, según la misma, existen hasta doce acepciones distintas.
Me llamaron, poderosamente, la atención dos de ellas, la segunda y la doceava. Os transcribo ambas:
-2ª “Ocupación retribuida”.
-12ª “Estrechez, miseria y pobreza o necesidad con que se pasa la vida”.
Tan distintas la una a la otra, como el color blanco del negro, tan opuestas como el frío y el calor.
Durante un largo rato intenté analizar ambos significados, no concebía que una misma palabra tuviese conceptos tan contradictorios, debía de existir algún nexo de unión que escapase a mi espesa mente, sobre todo a esas horas de la noche, tras una dura y extensa jornada laboral.
Una jornada igual de agotadora que casi todas las que le han precedido durante los últimos 28 años, largos y breves a la par.
De repente, recordé que era día 1, el más deseado y odiado del mes, tomé mi portátil y tecleé la página de mi banco, como siempre me identifiqué con la clave personal, a veces me pregunto: 

Otra noche más
Pedro Biedma. 19.03.18 Ampliar
Otra noche más, de nuevo se volvía a repetir, él había intentado por todos los medios evitar que ella empezara con sus clásicos reproches, pero por más que intentó ignorarla, desde su llegada a casa, Andrés no lo consiguió. Albergaba la esperanza de que hoy iba a ser una noche diferente, como era habitual no se saludaron al llegar, no cruzaron palabra alguna durante el transcurso de la cena, durante esas horas no existió ni el más mínimo intento de acercamiento por parte de ninguno de ellos. Andrés prosiguió con su plan y empleando un arma que por el momento le proclama vencedor, la ignorancia total. Esperó a que se durmiera mirando la televisión hasta que el aburrimiento y el cansancio acumulado durante el día, le obligó a intentar atrincherarse en su guarida y dormir un poco. Con temor a despertarla, apagó la luz y avanzó lentamente y con mucho sigilo, a ciegas tocó el borde de su cama y como sí de una delicada copa de Bohemia se tratará, deslizó suavemente la sábana que la cubría y con la destreza de un reptil por fin se cobijó en su madriguera. Él, iluso, comenzó a festejar su victoria en silencio, de repente su festejo pasó a convertirse en un duelo, su estrategia no obtuvo los resultados previstos, ella le esperaba aún despierta y con más ganas de guerra que nunca, su voz comenzó a lanzar improperios y acusaciones que Andrés no podía evitar oír, sus palabras retumbaban con fuerza en el interior de su mente, ella no le concedía ni un segundo de tregua que le permitiera pensar con claridad y así rebatir con argumentos sólidos todos sus reproches.

Vainas mías
Flaca, tírame un hueso…
Flaca es la mujer por gorda que esté

Cuentos y relatos globales. 18.03.18 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez..- Corren los  días  en que, al decir de las mujeres flacas,  hasta  el agua  hace  daño  y  si  se bebe  mucho, engorda,  y, siendo  así,  entre  ellas, para evitar a toda costa subir un gramo de peso, se  procede  enseguida, y seguro que aconsejada por otra,  a dar  inicio a   la  eficiente dieta  del  verano,  a la  efectiva dieta  del  invierno, a  la  gran dieta  de la concha  de la toronja, a la  conocidísima dieta de la  yuca asá, a la descansa dieta de la bella durmiente, a la dieta milagro de Hollywood en 24 horas… y a  la dieta  de la dieta  porque  el  vestido  que les  gusta  les exige  una talla menos… y  el sobrepeso …¡Gas!...  no  paga. Y...ah…es anti cristiano.
Por  su puesto que las flacas de hoy necesitan tomar como modelo a una famosa que parece escanearan,  en este caso, a una actriz, a una cantante de talla internacional, y, a continuación, ya en el gimnasio,   hacer  unos  días de ejercicio y… por  qué no,  someterse a una operación y  lo  graso, lo aceitoso, lo grasiento, lo seboso, lo craso, untuoso, brillante, resbaladizo, sebáceo, gordo, pringoso y churretoso, se les  va porque nunca como ahora, “las doncellas” de este tiempo, ponen tanto cuidado en el decrecimiento de sus panzas y en el endurecimiento de sus nalgas para la salvación de sus almas…


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