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Cuentos y relatos globales


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Artículos publicados en andalucia.press

Un  cuento de  la  juventud
'Nunca más supe de ti'

Cuentos y relatos globales. 23.02.20 Ampliar
*De  lo  que suele  ocurrir  cuando  no  se dice a tiempo: “Yo  te amo”… y  se  da  la espalda  al  verdadero  amor.
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Nunca supe  más  de  ella hasta el  día en que  la encontré, 50 años  después, por  la  internet. La pensé por décadas, susurraba  su  nombre. Allí estaba su foto con  su  sonrisa  de  los setenta y,  del  otro  lado de  la  red, en  mi  computadora fría y  muda,  la  frustración de  un primer amor que  nunca le  declaré.
Habían  pasado cincuenta años y,  de  nuevo,  en  mis  oídos, su  cálida  voz juvenil  cantando de  Gibliola Cinquetti aquella canción que  tanto le gustaba: “No  tengo  edad/ no  tengo  edad para amarte/ y  no  está  bien/ que salgamos  solos dos/No sé qué más/no sé qué más puedo decirte/tu sabes bien, muchas más cosas que yo/Deja que viva este amor tan romántico/deja que llegue el día soñado/mas ahora no/...
Ahora,  ella y  yo, pasamos  de  los sesenta, pero allí, allí  en  la  pantalla    del  monitor,  está  su  rostro  joven de antes y de ahora. La última  vez que la  vi fue  en el  colegio. Estudiábamos  juntos.  Tardé una eternidad en  encontrarla.
El internet me  dijo dónde estaba y lo que escasamente de su  persona quería  se supiera de  su  vida.  Yo  me  casé, ella también. Vinieron hijos,  luego nietos y las  carreras de la  vida…Yo,  tiempo  después, me separé. Nunca me  pasó por  la  cabeza soparme;  pero fue  algo que  llegó y  ocurrió…

Belleza interior divina
Pedro Biedma. 22.02.20 Ampliar
Indudablemente Eva a sus 28 años no se trataba precisamente de una mujer agraciada físicamente, más bien todo lo contrario.
Las humillaciones e insultos que recibía por parte del resto de los niños y las miradas descaradas que percibía de los adultos, le hicieron vivir una niñez y adolescencia que podía definir cómo un verdadero infierno.
Sus pequeños ojos se perdían en una inmensa cara redonda donde el mayor protagonismo se lo llevaba su perfilada nariz, para colmo su estatura se encontraba por debajo de la media considerada como estándar. Lo único que nunca le faltó fue el enorme amor que siempre le demostraron sus padres y hermanos, siempre mostrando numerosos gestos de cariño e intentando convencerla de que su belleza interior era un verdadero regalo divino.
Ella siempre agradeció estos impagables actos de afecto y apoyo aunque en el fondo no la reconfortaba y simplemente se limitaba a disimular para no defraudarlos.

De mi libro: 'Mi casa viva'
LA ESCOPETA
Cuentos y relatos globales. 16.02.20 Ampliar
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta que componer.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- La escopeta de mi padre, marca “Arieta”, tenía en mi casa viva su lugar propio: en un rincón de su cuarto, prevenidamente descargada, con el cañón hacia arriba, la dejaba en reposo después de cada jornada de montería, trayendo, casi siempre, como resultado de la partida, tres o cuatro conejos que recitaron esa vez su últimos versos de la vida en los parajes escabrosos de Cazuela, tras el acierto de un disparo de fuego retumbante en el silencio de la noche.
Recuerdo a mi padre con su indumentaria de cazador: ropa caqui de monte, cinturón o carrrillera de cartuchera, lámpara en la frente, amarrada a su espalda la carga de carburo que daba luz a esta y, terciada al hombro, su escopeta de asombro… llevando para él, en la mochila, algo de beber y de qué comer si le fuere menester.
En ocaciones, mi padre cazaba en compañía de Juan Gutiérrez, amigo de la casa, conocido buen cazador de la región. Ponía el tiro donde el conejo le decía. Dueño, además, de unos perros criollos que, metidos en el monte, cuando él no iba a la faena, le traían a su familia a domicilio las piezas en sus boca con derecho a cobro y como les era costumbre.

Crónicas del  otro  Macondo” -Historias  para  ganarle  al  olvido-
Un justo y merecido reconocimiento en vida…
EL PROFESOR  ALVAREZ
Cuentos y relatos globales. 09.02.20 Ampliar
* Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro por vivir bien (Alejandro Magno)
Escribe;  Walter  E.  Pimienta  Jiménez.- El  profesor Álvarez dejó su  sitio desocupado entre  nosotros hasta hoy para irse a  trabajar  a  Barranquilla donde,  con  los  suyos,   reside. Y con  su  traslado dejó también,  en  mi  pueblo  viejo, un espacio deshabitado que,  por  respeto y  deferencia  a su rememorado nombre,  no  se  le dio a otro…y  que  allí permanece en  su  ausencia como  en  la  cabecera de  la  mesa  familiar se deja la  silla  vacía del  padre que se espera y que  aún no  llega para la  hora  de  cenar…
Tuve  el m privilegio de ser  su alumno  ( a  lo  mejor  me  corrige  porque  no  escribí  su estudiante)…, quizá  el  único que en  cuarto  año  de  bachillerato le  frustraba el  placer de  no  saberme la  poesía “Los camellos” de Guillermo Valencia diciendo… “Dos lánguidos camellos,  de elásticas cervices,  de verdes ojos claros y  piel  sedosa y  rubia”…,  estrofa de  la que no  pasaba porque yo pa’ esa vaina no salí  muy  bueno…Al  tiempo que, en  su  clase,  dubitativo transitaba en  las formas impersonales, “poco seductoras” y  correctas del  verbo haber con  sus: Hay,  ha  habido,  hubo,  había,  habrá,  habrá habido, habían, han  habido… que todavía  no  manejo  muy  bien… y  que  dejé postergadas  en  mi  libro de español de Luis M.  Sánchez quien  si  se  las  sabía todas…entretanto  él,  trataba de enderezarme correctamente mis entendederas  gramaticales por  encima de  mi  lenguaje de esquina encimándome  la tarea de  aprenderme de Bécquer “las  golondrinas” y de quienes  el  famoso  poeta,  cual  pájaros  perdidos,  dijo: “Volverán  las oscuras golondrinas en  tu balcón sus  nidos a  colgar, y  otra  vez con  el ala a sus  cristales jugando llamarán”…Pero  de allí  tampoco continuaba en  la  tristeza de  que mis pobres  “pajarracos”,  por  mi  olvido, ni iban  ni   volvían  de  parte  alguna…

Adios 'Minina'
Cuentos y relatos globales. 02.02.20 Ampliar
No sé si a su  muerte,  hallaré las palabras suficientes para despedir  a  “Minina”  y expresar lo que ha dejado en Carmen  Rosa  y  en mí,  durante los años que nos  dio  su  grata compañía, centinela de los crepúsculos, caricia de músculo de  acero, pelambre  de  la suavidad, círculo de paz girando a nuestro alrededor cuando llegábamos  cansados a la casa en las tardes de verano y su presencia era la humanidad de cuatro  patas con  rabo, la ternura felina que en el aire se hacía amor, y la suave reverberación de la quietud diciéndonos  “Miau. Miau”….  Que  era  su  manera de  decir “los  amo”…
Nos  dejaste “Minina”  tus  huellas en el alma y  los  jardines  silvestres y  húmedos  de    “Balcones  de  Catalina”  ahora  en  silencio…Allí  tenías tu  mesa, tu  cama,  tus  platos,   un  lugar  en el  mundo  para ti,  tuyo  y  solo  tuyo.  A veces  te  tocaba  la  cabeza y  tu  mano con su  garra  que  no    faltaba….Con  todo y  tu  genio  de gata,  fuiste  una gata  dulce. Alegrabas  a Carmen,  le  sacabas  rabias  pero  también alegrías y  pechiches…En  Barranquilla,  mientras  allí  vivimos,  tenías  alas  de  pájaro  y  los  cazabas jugando  con  el  viento… y,   escondida,  en la  oscuridad de  la  noche,  tú  sabías  donde estaban los ratones y las ratas y  los  matabas y  nos  los mostraba y  jugabas  con  el  último  pedacito  de sus  rabos…y  la  luna,  con su  luz,  se metía  en  tus  ojos. No  sabes  cómo  nos  duele    tu  muerte…Gata negra… te  fuiste  sin  preguntarnos  sin  aún  te  necesitábamos dejándonos  un  vacío  en el  corazón y  clavando  con  tu  ausencia un  dolor no  sé dónde.

Crónicas del otro “Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Memoria carnavalera de… LOS CAPUCHONES DE “LA NENË”

Cuentos y relatos globales. 25.01.20 Ampliar
*Todos vamos disfrazados de algo a la fiesta de la muerte y de la vida.
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- En  el  principio,  como lo  dice  la  Biblia, en  el  Libro de  Génesis,  capítulo  1,  versículo  1, siendo  la  más  optimista de  las  comerciantes que en  el  pueblo existiera, “la  Niña  Nene”,  para  este  tiempo,  tenía  ya colgados en  su  alma y  casa de  la Calle  Grande,  previo  el arribo del  carnaval, sus coloridos capuchones…y,  entonces, los desempolvaba y, en el  visible rincón de siempre, en  ganchos de ropa,  uno detrás de  otro los  exhibía,  listos para ser  aquillados en “ la  fiesta  de  la  vida”; vestimentas del  jolgorio que, dándose un año entero para ser otra vez usados, esperando  que alguien,  hombre  o  mujer, oculto  el  rostro, en  la  picardía propia del  disfraz,  en el  colectivo  de  la  locura,  reviviéndoles de nuevo por  un  milagro de  Momo, de  Baco y  de  los rones,   por  unas  horas, con  ellos puesto  bailara  en  los  salones.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“Amor en el aire”… cantaba la Durcal…

Cuentos y relatos globales. 12.01.20 Ampliar
*En los ojos están todas las verdades que la boca no puede decir…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En aquella ocasión, un sábado del mes de mayo, viajé de Juan de Acosta a Barranquilla para ver, en el Teatro Colón, a la Durcal cantar “Amor en el aire”, la película de moda, la misma que llevaba el título de la canción éxito a sus 17, y cuando yo estaría de unos 15…En mis cuadernos navegaban las fotos afiches de la Durcal…Ella era la verdad de aquel momento…
La Durcal era para mí uno de esos amores imposibles por lo imposible…Solo era eso… un amor de libreta escolar donde escribía sus canciones…Con ella, con la Durcal, abrí el corazón al amor y aún no lo he cerrado… anda por ahí como que en un crucero por el Caribe…
Nunca conocí a la Durcal más que por fotos; fueron durante mucho tiempo mis compañeras de cuarto asesinando noches, concibiendo besos separados por la maldad de la vida…motivo pleno de un deseo, hora menor de la madruga para quedarme dormido concurrido por su cara de niña en el afiche de la pared…

Crónicas del  otro “Macondo” -Historias  para ganarle  al  olvido-
La nevera de Antonio

Cuentos y relatos globales. 05.01.20 Ampliar
*Agua fresca la da la tinaja, no de plata sino de barro. (Anónimo)
Escribe;  Walter  E. Pimienta Jiménez.-
Para historias, esta que así comienza…  Acontece que, desde ahora y dicho con  los requisitos e ingredientes del cuento, a fin de que todos  conozcan este  singular suceso, Antonio, en la obligatoria necesidad y ejercicio de refrescarse y quitarse la sed, tendrá que acostumbrarse a beber agua helada  sacada de  su nevera como desde hace algún tiempo suele hacerlo la gente civilizada y decente de Sabanalarga,  su  pueblo.  Antes, él,  la tomaba fresca y de la tinaja de la abuela quien la heredó de sus bisabuelos y estos, a su vez, de los tatarabuelos quienes fueran los primitivos dueños de la misma en la edad de barro y cuando el criollo y necesario “utensilio” del hogar, mucho más allá de la Época de la Conquista, fue considerado la más grande invención indígena junto con el desarrollo geométricamente progresista de  saber nuestros nativos,  el oculto secreto para dividir en dos partes estrictamente iguales, un calabazo dotando  a esta (a la tinaja), de dos prácticas y útiles totumas como típicas piezas de  una natural vajilla hecha de palo… lo que trajo en consecuencia la modificación total de una vida en la que la gente, en tiempos en que no existían los pozos artesianos, “acocorando” las manos, así  bebiera el  agua de las corrientes en los arroyos…
…¿Qué por qué digo que en adelante Antonio debe acostumbrarse a beber agua helada como lo acostumbra la gente civilizada y decente de Sabanalarga? –se preguntarán ustedes- … y la respuesta es de lo más sencilla, porque las cosas tenían que suceder como sucedieron…y sucedió que él, Antonio, en consideración al progresista desarrollo de su pueblo, invitando a amigos y familiares para que  fuésemos testigos de lo que ahora narro, se compró una  nevera.

De Don José, era el burro
(Texto navideño)

Cuentos y relatos globales. 29.12.19 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez..-  Silvestre, el  carpintero, y  en  tal  tiempo  a  la  vez  sacristán de  la  iglesia  del  pueblo en  ocasiones  del  padre  Hernández,   quiso  prestar,  de  buena  fe,   su  burro prieto para que en este, en la novena personificada  de aquella  Navidad, la Virgen  María, a punto de dar a luz, de casa en  casa,  seguida  del  abnegado  San  José, al mundo  pidiera cristiana  posada. Pero  había  un  problema, el  asno en  referencia,  era algo  arisco y hosco cuando le  tocaba  las  orejas y,  de  una,  dando  un  fuerte e inesperado jalón  hacía  abajo, tumbaba al  distraído jinete…Y  ya  tocaría imaginarnos lo que acontecería a  la Santa Madre de Jesús de darse aquello…
La “Niña Ramona”, como  siempre,  organizadora del bíblico  evento, advertida  de  la  mala  maña del  burro  de  Silvestre,  pensó entonces en  un  burro  manso,  dócil  y  bueno,  que sustentando con buen millo, hierba fresca y maíz desgranado,  justificara  lo  que se comía siendo   dueño  de  una conducta asnal  intachable como  paga  por  su  buen  trabajo…
-Tiene  que  ser  paciente, sosegado y  pasivo, ¿Quién  tendrá  un burro  así?- Se preguntaba ella.

Crónicas del otro  “Macondo”-Historias  para  ganarle  al  olvido-
El gallo Juancho en la Misa del Gallo (Tema  navideño)

Cuentos y relatos globales. 22.12.19 Ampliar
*Era aquel  un  gallo  que nació  para  que  Dios,  agradecido,  le  oyera su  canto…
Escribe;  Walter  E.  Pimienta Jiménez.-
  Era Juancho Tejera, el gallero, quien en la misa de gallo, llevaba su gallo color giro, manso, de buena cría y estampa que, puesto allí, en el portal de Belén que la “Niña Ramona” hacía con cartulinas y papeles brillantes, en medio de la Virgen Madre, de San José y el Niño Dios, cantaba y cantaba diciendo al mundo, a las doce de una hora en que aún es noche y también comienza el día, avisaba con su potente clarín que el Rey de los Cielos acaba de nacer…Esa era su misión, para eso había nacido…para que Dios, agradecido, le oyera su canto…
El gallo de Juancho cantaba en el pesebre y doy fe que las ovejas de pasta, presentes en el bíblico establo, se asustaban, no tanto así el rumiante buey que con su vaho caliente daba calor al cuerpecillo tembloroso del recién nacido. Los camellos, ni se inmutaban, venían de muy lejos, habían atravesado el desierto, venían sedientos, arribaban procedentes de oriente siguiendo con sus cabalgaduras una estrella como guía… Pero el gallo de Juancho, no venía de ninguna parte; él lo traía de su casa, era cantarín y hacía vibrar el aire de la noche fresca con su trompetazo de fiesta y, aquel 24 de diciembre, que yo lo vi, estuvo como siempre atento a su oficio de ser el primer ser viviente que en la tierra anunciara al orbe la buena nueva de tan esplendoroso día.


Crónicas  del otro “Macondo” -Historias  para ganarle  al  olvido-
De los matrimonios de antes, pero no de los de ahora

Cuentos y relatos globales. 15.12.19 Ampliar
Escribe;  Walter E. Pimienta Jiménez.- La gente de antes, restaurando un poco la fachada de su casa; mandando a limpiar y remendar cortinas y damascos; practicando en vivo y con la ayuda de una pianola los pases del vals "Tristezas del alma", dos horas cada noche; buscando, para la ocasión, qué ponerse o, mejor, con qué vestirse; sacando de los baúles simulados y antiguos esplendores; dándole una mano de barniz a los desvencijados muebles; reduciendo en un rincón los cacharros viejos que no debían verse porque avergonzaban; ensayando sonrisas radiantes para la hora de la foto; guardando la última gota de colonia que tenían; remidiéndose la ropa por si les quedaba estrecha o ancha; comprando de remate vinos y rones de mortificación y penitencia para el brindis; embetunando zapatos tristes y sin brillo en el alma; preocupada por qué comida ofrecer y que la  misma, repartida con sentido económico y de caridad alcanzase para todos; diciéndole a los niños que en ese momento se quedaran quietos en un mismo sitio so pena de recibir veinte azotes con la mirada; empeñando hasta la bacinilla que era de peltre legítimo con incrustaciones de oro bajo y sin pensar en nada distinto que no fuese el esperado suceso, habiendo previsto todos y cada uno de los naturales sobresaltos que en la vivienda de la novia se superaban a fin de que el festejo saliera bien y ninguno de los invitados al mismo tuviese motivos para criticar algún detalle, los domingos, en el día, se casaba y aquello era para siempre.

Elegía…
Murió mi padrino "El Churre"
Cuentos y relatos globales. 08.12.19 Ampliar
“La muerte es el comienzo de la inmortalidad.” (Maximilian Robespierre)
Escribe;  Walter Enrique Pimienta Jiménez.- Cargado de años, 98, y de congojas, rompiendo la formación de los seres vivos, y dando media vuelta a su histórica existencia, murió mi padrino “el Churre”.
Me imagino se fue en dirección al cielo con la sonrisa de haber conseguido transformar su paso por la tierra en una victoria interminable derrotando pesares y aflicciones hasta la hora de su último suspiro y descargando con su postrero adiós, las contrariedades del corazón.
“El Churre, quien siempre para mi vivió viviendo, tuvo motivos más que suficientes para sonreírle por más de una vez a la muerte hasta el día en que diciéndole a esta con su voz ronca: “Aquí estoy. Tú verás a ve si me llevas. Tú verás a ve qué haces conmigo”, cancelando cuentas con el pasado, con ella se marchó para siempre pero antes, ganancioso como de costumbre, le diría: “…Pero tú me pagas el viaje, o no me voy.

Carta de un ladrón de “Ladronera” a su primer robado (un agente de policía) Relatos de “el Mono de  Atala”
Cuentos y relatos globales. 17.11.19 Ampliar
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.
Estimado robado:

A su aposento, un día como hoy, siendo medianoche y cuando usted y todos los tuyos dormían de lo más lindo, tuve la oportunidad de entrar como Pedro por su casa,  hace diez años, ¿recuerda? Desde entonces, es fácil suponer, mantiene encendida contra mí la llama de la indignación todavía, alimentada con el combustible inacabable de la ira, el enfado y la irritación… lo entiendo. Menos mal que no me conoce.
De su respetable persona (cuyo nombre y apellidos desconozco), sólo sé que es agente de la policía; si mal no estoy en el grado de coronel.
¿Qué por qué le escribo? Ocurre que  ayer le vi por los alrededores de la alcaldía de “Ladronera”; era usted, sin el menor equívoco, y como no me conoce me salvé de ser capturado porque,  no es mentira, se nota en el enojo de su rostro que anda buscando aún y  con afán a un vulgar y miserable ladrón desconocido que, le repito, hace diez años se metió en su casa e hizo  suyas algunas pertenencias de valor. No le miento, por respeto a sus canas quise entregármele porque ese ladrón no es otro que yo; pero sentí miedo no a estar tras de las rejas de la cárcel sino a una absurda injusticia que se  ensañe en mi contra, rebasando los años de castigo que me  merezca más allá de los límites de la condena y del valor económico que hubiese tenido lo que le robé.

Maldito día de buena suerte
Pedro Biedma. 17.11.19 Ampliar
23 de febrero, de 1.981, la mala suerte se despidió de Javier, un golpe de fortuna ocupó enseguida el espacio que esta ocupaba.
Experto y prestigioso profesional del mundo de las finanzas y con más de 20 años de experiencia en el sector, ejercía su labor en una importante empresa de ámbito nacional. Ese 23 de febrero, recibió la llamada del directivo de una sociedad cuya actividad era similar a la que le tenía contratado. En la misma, le citaron para mantener una reunión en la que le presentarían una importante oferta, tanto a nivel profesional como económico.
Agobiado por las deudas, accedió y se entrevistó con dos directivos de la “competencia”. Le ofrecieron una serie de promesas que resultaban difíciles de rechazar, mejor sueldo, menos carga de trabajo, un contrato estable y sobre todo, mantener e incluso aumentar su prestigio como profesional.
Debía responder en el plazo de cinco días.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
Vinieron los gitanos

Cuentos y relatos globales. 10.11.19 Ampliar
Para cada acción hay una reacción, y la reacción de un gitano es muy jodida
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
Empezaba a caer la tarde del jueves cuando volvieron los gitanos con su circo itinerante al pueblo. Hacía tiempo no venían. Recorrieron por todas las calles en medio de un ruido atronador con bombos, platillos, redoblantes y pífanos con los que anunciaban la exhibición de los más fabulosos acróbatas, contorsionistas,domadores,equilibristas,faquires, trapecistas, escapistas, mentalistas, magos, titiriteros, ilusionistas y malabaristas, jamás antes vistos. Las funciones, en vespertina y noche. Se darían en el Teatro Montecristo.
Un saludable alborozo se percibía en la gente y la emprendedora laboriosidad municipal dispuso del mejor ánimo para ir a ver el espectáculo que no regresaba desde los tiempos en que un faquir se enterró vivo en mitad de la plaza y resucitó a los tres días en medio de un concierto de turpiales, canarios y azulejos que se le paraban en los hombres y los presentes, con la boca abierta, perdieron el sentido de la realidad, del milagro, de la magia o del truco sin respuesta por lo que, sustituyendo el pánico por la fascinación y el hechizo de la proeza, en voz baja, entre conjeturas y más conjeturas cambiaron la idea de la muerte por la de un largo sueño del que es posible regresar si se poseían las claves del más viejo profeta hebreo. El asombro habrían de recordarlo por el resto de sus vidas como una sugestión del diablo por lo que no faltaron aquellos que, ante lo que vieron, rezaron el padrenuestro al revés como una efectiva a seguranza inquebrantable que hiciera huir al maligno pues sintieron en el ambiente un fuerte olor a plomo y a azufre derretido.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
El robo de la gorra de Roque (Historia post mortem)

Cuentos y relatos globales. 03.11.19 Ampliar
*Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
A sus recordados familiares, a sus vecinos y a mis amigos de la Calle del Palenque.

Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Hay robos que nunca deben hacerse (algunos, quizás, no lo discuto), pero este no; porque no fue el cometido el millonario hurto a un banco o a una prendería en medio de un violento tiroteo entre ladrones y policías, llevándose los primeros el valioso botín.
Aquella vez a Roque, el de Modesto, le robaron su gorra tradicional; el símbolo de su orgullo. Su gorra de tela azul de visible logotipo amarillo haciéndole publicidad a las “Pilas Varta”.
Y es que en este caso, hay que decir las cosas como son. Si para John Wayne, su sombrero era infaltable encima de su cabeza como distinción de su caracterización de hombre rudo del Oeste Americano en cada una de sus películas; si para el saludable cuáquero colorado y cachetón del pote de Avena Quaker, igual su sombrero alón fue una alegoría que le dio la vuelta al mundo en los teteros de los bebés y las coladas de los viejos de ancianato, para Roque, el de la Calle del Palenque, su inquitable cachucha azul con el logo de las “Pilas Varta”, fue una especie de meritoria corona elevada a la justa categoría de su verdadera identidad.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
El examen de álgebra
Cuentos y relatos globales. 27.10.19 Ampliar

*El álgebra sólo me enseñó, por la ley de los signos, que entre + amaba a mi primera novia, - me amaba ella…
Por Walter E. Pimienta Jiménez.-
A las 8:00 a.m., Santiago, el celador del colegio, sonó tres veces la campana, aviso con el cual iniciábamos el examen final de álgebra. Yo hacía cuarto de bachillerato en el Juan V. Padilla, estábamos en el mes de noviembre de 1970. Había estudiado toda la noche para aprenderme de memoria los cinco puntos de la prueba. Prácticamente estaba trasnochado.
Aquel sería el examen más temido de todos. La mayoría llevaban el promedio muy bajo; otros, creo que ni sacando 4 o 5, ganarían la materia…y los que a esa altura de las previas ya hechas llevaban dos materias perdidas, perdiendo la de álgebra, se tiraban el año. Aquello fue un lunes.



Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“TIROFIJO”
Cuentos y relatos globales. 13.10.19 Ampliar
*Historia de un burro que se creía caballo, pero rebuznaba (Del imaginario costero)
-Escribe; el Hijo de ATALA-  Este “Tirofijo”, nada tiene que ver con un famoso guerrillero que existiera en cierto país y que con este apodo, hasta sus últimos días de la vida, con el pesar de sus muchos enemigos, con el pesar de los miembros del ejército, de la policía y de las autoridades, que no lograron matarlo ni capturarlo, como todo el mundo esperaba, murió de viejo en la selva atacado por una implacable diabetes tipo dos y algo prostático. Este otro “Tirofijo” aquí referido, natural de Ponedera, Atlántico, asistido y cuidado desde pollino por Rocha, era, en cambio, un burro al que su dueño nunca pudo vender, volviéndose así el cuadrúpedo una tradición de familia de suerte fatalista en el “mercado bursátil” donde se negocian toda suerte de animales domésticos y no tuvo allí, jamás, un comprador que se fijara en él…
“El Niño Adbe”, sabio en estos menesteres, mediando en el caso, le sugirió a Rocha le cambiara el nombre al burro. A su parecer este le daba mala fama y prevención, aduciéndole que quizás por esto no lo vendía y que le pusiera otro; pero existía la desventaja de que como “Tirofijo” era ampliamente conocido por su estampa en los catálogos de venta asnal distribuidos por los municipios de Suan, Palmar de Varela, Santo Tomás, Sabanalarga y Campo de la Cruz, el rebautizado fuese reconocido y, así, una vez más, su venta resultaría fallida.

Crónicas del  otro  “Macondo” -Historias  para  ganarle  al  pasado-
INTIMIDADES  DE  OCTUBRE
Cuentos y relatos globales. 06.10.19 Ampliar
*En  octubre, antes de morir, cada  hoja  es  una  flor…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- De los  octubres  de antes,  me  gustaba lo  que  yo  llamo la  voz callada de la  lluvia. Esto  lo saben muy  bien los  campesinos que, amparados en algún  rancho  del  monte,  bajando  la  cabeza,  callados  y  respetuosos,  sienten a  dios  presente en  el  chorro de  las  canales que  se  convierten en  sustentadores de  su fe.
A Eduardo  Caballero  Calderón le  leí  alguna  vez,  refiriéndose a  octubre,  algo que  decía: “Octubre  llora con  el  corazón”…Y  en mi  pueblo lo  vi  llorar a través  de  las  ventanas de  mi  casa,  y  en  las  ventanas de  otras  casas empañando sus  vidrios…Y,  entonces concibo lo  que dijo Caballero  Calderón: octubre lloraba a  raudales sobre  los  tejados con  lágrimas que  quieren  volverse  mar…o rompiendo el  tiesto  de  barro donde mi  madre sembró  su  última mata ornamental pidiéndole la sembrara en  la  blanda  tierra…


Noticias de Cártama, 30 de septiembre de 2019
Cártama. 30.09.19 Ampliar
Este fin de semana se celebrará en Cártama el II Oktoberfest Valle del Guadalhorce

El municipio de Cártama albergará la II edición del festival Oktoberfest Valle del Guadalhorce, un evento temático inspirado en la tradicional fiesta que se celebra desde 1810 en la ciudad de Múnich y que se ha convertido en un referente internacional, con la cerveza y la cocina alemana como principales baluartes.
Este festival tendrá lugar del 4 al 6 de octubre en el auditorio del Parque Santo Cristo, siendo su inauguración el próximo viernes, día 4, a las 20.00 horas. Durante el sábado y el domingo, las personas asistentes podrán disfrutar de este evento desde las 12.00 horas.
Durante todo un fin de semana se podrán visitar un total de 28 stands que se montan para la ocasión y en los que los visitantes pueden deleitarse con una oferta variada de cerveza, donde no faltarán las cervezas elaboradas artesanalmente y las procedentes de distintos puntos del mundo. Además, los asistentes podrán sentarse en las típicas mesas y bancos largos para degustar también la diversa oferta gastronómica que se ofrecerá en este festival.

Crónicas del otro Macondo -Historias  para  ganarle  al  olvido-
El mono de Hilda y el cuarto de la tarde

Cuentos y relatos globales. 29.09.19 Ampliar
*Antes de torear, por  las  dudas  reza…
Escribe; Walter  E. Pimienta Jiménez.  “El Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda,  no se  ha  despedido  todavía del  toreo, del toreo de corraleja, aclaro; porque al de plaza monumental,  vestido de  luces, no  llegó. Tanto  así  que en la  reciente feria de la  Virgen  del  Carmen llevada a cabo  en el  pueblo, intentó  volver por  sus  fueros y  su  ley no  obstante aquellas  dos últimas recordadas cornadas casi  mortales y desastrosas que, en sendas  ferias  de la Inmaculada  Concepción, tiempo atrás,   sufriera.
Al parecer, “el Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda, no resiste la tentación ni  la piquiña ni el  prurito  y  el  hormigueo que  le  dan los toros en corraleja… La verdad, yo  pensé que  ya él se había  olvidado de esto y  si  esa vez,  según me cuentan,  no  manteó y no hizo  parte del cartel, fue porque las autoridades no aprobaron “las corridas”. Se  creía que lo haría, la gente habla de ello en las esquinas; pero no, no  hubo  toros y “el Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda, se quedó  listo…sin saberse nunca o  por  el  momento,  si  para  el  triunfo o  para  morir en esto…Ojalá  sea  para  lo  primero y  para  el  gozo y  crecimiento de su  fama y en otra será…A lo mejor, “el Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda, si insiste en regresar al  ruedo, es porque se siente fuerte, enérgico,  valiente y ágil… Considero.

El viaje
Pedro Biedma. 22.09.19 Ampliar
Curiosamente ese día, apenas encontró retenciones en la carretera, por lo que le resultó imposible “protestar” como en él era habitual, además hubiera sido en balde, pues esta vez nadie le acompañaba en su viaje.
Tampoco logró amenazar con “quedarse todo el mundo en tierra” por la carga excesiva de su maletero, con cientos de trasto inútiles, su coche no era un “tanque” y debía de cuidar muy mucho los amortiguadores, en esta ocasión solo llevaba lo imprescindible, como a él le gustaba hacer.
Por no llevar no se colocó ni su reloj preferido, en un acto más de su generosidad absoluta, unos días antes se lo regaló a su nieto Pedro. Sí, ese al que tanto le gustaba “cabrear”, siempre sin malas intenciones, el mismo al que le solicitaba una y otra vez que le contase el chiste del galgo.
Condujo completamente a sus anchas, por el carril de la izquierda y nunca superando los límites de velocidad establecidos, todo lo contrario, no existía prisa e iba el primero, ¿para que correr más?. Si alguno quería adelantarlo, disponía de todo el carril derecho para hacerlo, pero no, ese día nadie lo hizo, ni siquiera lo intentó.

Relatos  de “el  Mono  de Atala -Porque  lo  viví  lo  escribo-
El equipo de Mingo: Asombro, niñez y fútbol

Cuentos y relatos globales. 08.09.19 Ampliar
*Fútbol: seis letras, una palabra, un mundo, una pasión, un sentimiento, una ilusión…mi ilusión…
Escribe;  Walter E. Pimienta  Jiménez.- Algunas historias son fáciles de escribir, salen de un tiro. Otras, en cambio, son demasiado complejas, escurridizas, inabordables, duras, espinosas. Esta, nace a partir de una imagen,  de una fotografía que  me  encontré  por  ahí… cargada de sentimiento…Y yo la he llamado: “El equipo de Mingo”, conocido  también como “el equipo de la Calle del Repaso”, aquel que todas las tardes, en la esquina de su  casa como gradería, nos reunía y bajo su dirección, empezábamos  a dar de patadas a un balón de cuero  número tres que él nos prestaba y que inflábamos  con  la  boca. Fue Mingo Coronell, quien para  entonces viviera en  casa que después fue de Mateo  Higgins, quien primero  viera  absorto las jugadas de lujo de “Jose el de Anacolia”, quien  viera mis primeras estiradas de palo a palo  como  portero, quien viera  la marca férrea de “el Bombón”, la buena conducción de la pelota en los pies de Surí, la eficiente suplencia que de mí  hacía  Galo el del  Conchita cuando  yo  no  iba; los pases  de “la Golera” para  que  otro metiese el  gol  como  con la mano, los cabezazos de Pedrito  Alba, las asistencias de Sofanor Vargas, las paredes de toque-toque entre Juan Edgardo Molina y Gustavo, el  hijo de Mingo, el  problema resuelto si  faltaban jugadores  metiendo al  “Choyo”,  a Romelio, a Arecio, el de  Gastón, a Eduardo el “ Merocho”, a Edison el de Simón, a Jaime el de Josefa, a Juancho  el de Ana y a Nianito y  “el  Indio”, los  hijos de Feliciana…La historia  nunca lo explicará, pero la Calle del  Repaso o el  equipo  de  Mingo,  era imbatible… Imágenes que ahora  trato  de encadenar para armar  esta  trama y contarla… Historia que sólo  yo  conozco…Historia  hecha  voz…hecha asombro…

Palabras de septiembre
Cuentos y relatos globales. 01.09.19 Ampliar
*En septiembre, decía mi abuelo, el que quiera comer maíz que lo siembre…
Texto de Walter E. Pimienta Jiménez.- Septiembre tiene guardado debajo de las caídas hojas de los árboles, el recuerdo de amores viejos… de amores de otoño. Imagen de viejo con boina gris en un parque de pueblo y sentir de corazón tranquilo, de corazón de otoño…
En septiembre, los ojos se llenan del crepúsculo más rojo y del amarillo carotenoides de las hojas semimuertas que piden ser regadas con agua del alma.
En septiembre, la hiedra más pegada que nunca a la pared, es una enredadera que recoge las voces lentas de los ancianos y que en el estupor del fuego, vuelve cenizas la leña…
En septiembre florece el jacinto azul, dicen que es la flor de los anhelos…y de septiembre, dicen los poetas, tiene la virtud de hacer más candentes los besos como brazas…Y dicen también ellos, que en septiembre, la luna mirándose la cara, no quiere salir de los estanques…
En septiembre los árboles se desnudan para cambiar de vestido antes que el invierno los encuentre sin ropa…y uno se abriga con silencios de roció y saca el paraguas por si llueve…

Carta de un ladrón de “Ladronera” a su primer robado (un agente de policía) Relatos de “el Mono de  Atala"
Cuentos y relatos globales. 25.08.19 Ampliar
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.

Estimado robado:

A su aposento, un día como hoy, siendo medianoche y cuando usted y todos los tuyos dormían de lo más lindo, tuve la oportunidad de entrar como Pedro por su casa,  hace diez años, ¿recuerda? Desde entonces, es fácil suponer, mantiene encendida contra mí la llama de la indignación todavía, alimentada con el combustible inacabable de la ira, el enfado y la irritación… lo entiendo. Menos mal que no me conoce.
De su respetable persona (cuyo nombre y apellidos desconozco), sólo sé que es agente de la policía; si mal no estoy en el grado de coronel.
¿Qué por qué le escribo? Ocurre que  ayer le vi por los alrededores de la alcaldía de “Ladronera”; era usted, sin el menor equívoco, y como no me conoce me salvé de ser capturado porque,  no es mentira, se nota en el enojo de su rostro que anda buscando aún y  con afán a un vulgar y miserable ladrón desconocido que, le repito, hace diez años se metió en su casa e hizo  suyas algunas pertenencias de valor. No le miento, por respeto a sus canas quise entregármele porque ese ladrón no es otro que yo; pero sentí miedo no a estar tras de las rejas de la cárcel sino a una absurda injusticia que se  ensañe en mi contra, rebasando los años de castigo que me  merezca más allá de los límites de la condena y del valor económico que hubiese tenido lo que le robé.
Lo anterior, a lo mejor, no explica las razones de mi delito y tiene usted razón al mostrarse irreductible y vengativo si diera conmigo… le presento excusas por el lastimoso episodio que en contra de sus intereses tuve que realizar…

Relatos de “el Mono de Atala”
-Para qué contarlo si no se ha vivido-
Cuentos y relatos globales. 18.08.19 Ampliar
Julia Zuleta o un lloro que Dios escucha…
“Siempre voy a los entierros de los demás, porque de lo contrario ellos no vendrán al mío.” Yogi Ver.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- La señora que vendía las flores en la puerta del cementerio le dijo que quien mejor lloraba era Julia Zuleta. La otra vendedora, la que estaba al lado, opinó que Matilde Ortiz también; pero la primera, entregándole un ramillete de frescas rosas, volvió a decirle:
-Es Julia Zuleta, ahí, dentro del panteón la consigue: vestido negro hasta la cabeza, morena, frente arrugada, rostro sumido en dolores suyos, mirada color humo. Empieza agónicamente, como si el muerto fuera de ella, pero después su llanto estremece de dolor al mundo. Es la que mejor lo hace…Seguro, yo sé por qué se lo digo. Contrátela.
-¿Y cuánto cobra?- preguntó él.

El chef de la esperanza
Pedro Biedma. 18.08.19 Ampliar
Pablo se considera un ser privilegiado, ya resulta complicado en nuestro tiempo tener un trabajo, y él tenía dos. Además en ambos desarrollaba la labor con la que siempre soñó, elaborar sabrosas recetas, con la única intención de que sus creaciones resultasen del agrado de sus comensales. Durante la mañana ejercía como segundo jefe de cocina en un céntrico y famoso restaurante de Barcelona. Uno que presumía de contar con dos estrellas en una guía emblemática, solo por ese hecho, la clientela estaba asegurada durante toda la temporada. La lista de espera era inmensa y las estrictas reglas de un establecimiento de tanto caché, no permitían atender a más de veinte afortunados clientes cada día, ni uno más, ni uno menos. El precio medio por persona también resultaba digno de ser incluido en un libro, concretamente, en el de los Récords Guinness.
El dueño y afamado chef casi nunca se personaba por allí, toda la responsabilidad recaía en Pablo.

Relatos de "el Mono de Atala"
-Para  qué escribirlo  si  no  se  ha  vivido-
Cuentos y relatos globales. 11.08.19 Ampliar
MI PELO  BLANCO
Vivo  en  paz, por eso mi  pelo  es blanco

Un poco más allá de los cuarenta mí pelo se me empezó a poner blanco. Ahora lo está del todo. Al fin y al cabo, lo sería, iba a llegar…me abordaba…
Mi pelo de mono a castaño, se fue un día de vacaciones y nunca más volvió…no quiso regresar. Sus últimas briznas las cortó, con una tijera marca “Barrilito”, Joselito el peluquero del pueblo…
Alguna vez en viaje de Barranquilla a Bogotá, en avión, un puesto después del mío, una señora y su compañera se referían a mi pelo y calculaban mi edad…
El blanco de mi pelo no es para mí una evidencia cruel ni inhumana…es la vida, mi vida pasando en mí, existiendo en mí…algo así como como un cuento de nostalgia…
Me abroché el cinturón jugándome una vez más la existencia, mi existencia de ahora a bordo de un avión que se sabía el secreto de no estrellarse; era aquel el avión más más optimista en el aire cargado de gente que, como yo, llevaba su historia abrochada a un ceñidor, hora en que no se debe pensar en qué edad tiene uno ni los demás…

Historia de agosto (o de llegó agosto)
-Para qué escribirlo si no se ha vivido-

Cuentos y relatos globales. 04.08.19 Ampliar
Relatos de “el Mono de Atala”
…Y si un día de agosto mujer me abrazas, por favor no me sueltes…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Agosto tiene alma de colorida y vistosa cometa de papel y, por ello, alma de niño y de abuelo niño que, por las tardes, invita a su nieto a jugar con el viento…
“Llegó agosto”- decía mi abuelo y lo reafirmaba con un: “se mete por las puertas y ventanas”…Y yo lo volvía mío con mi volador de palo en la mano, corriendo para hacerlo girar cual las hélices de un avión en carrera por la arenosa Calle del Repaso, sintiendo que agosto se metía también por las mangas de mi camisa diciéndome: ¡Vuela! ¡Vuela! ¡Todo niño debe hacerlo! ¡Atrévete! ¡Vuela!
La ropa que mi mamá lavaba en agosto, puesta en el tendedero casero, la secaba agosto con su brisa haciendo bailar como a un payaso, los pantalones de mi papá y las faldas de ella y de mis hermanas y mis franelas sacudiéndoles su espíritu de tela…

Testimonio de un dolor…
Cuentos y relatos globales. 21.07.19 Ampliar
…Siempre hay por quien vivir y a quien amar...
Siempre hay por qué vivir por qué luchar…

Algunos días no habrá ninguna canción en tu corazón. Canta de todas formas.
Escribe: Walter E. Pimienta Jiménez.-.
La veo tendida en su cama que tiene la confidencia de su mal. Está demolida por dentro y por fuera, en igual relación…y es mucho lo que aguanta, lo que sufre y sobrelleva… qué brava y valiente que es...
Tiene un gorro puesto sobre su pelada cabeza donde la quimioterapia devastó su negro y largo cabello sin detenerse…
Está cubierta de pie a cabeza. Es evidente, siente frío. Quienes la conocen no la reconocerían ahora y yo, para que sonría que vanidoso y presumido que le digo: Luces bien. Te pareces a Geraldine Chaplin en una película de invierno y con nieve que alguna vez vi…
Rezo, lo hago solo, para que no se dé cuenta. Lo hago por ella, mastico en silencio mi oración y no sé si Dios me escucha…Creo que sí porque aún la mantiene con vida. A mí se me hace un nudo en la garganta…Se me sale una lágrima… y otra y aparto la cara…
Está pálida y ojerosa. Nunca estuvo así en sus tiempos felices y de vida llena de vida y pegada a su máquina de coser hacía costuras para ganarse la misma vida que ahora se le quiere ir…

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
Con el pieblo metido dentro del alma
Cuentos y relatos globales. 07.07.19 Ampliar
Los que un día se fueron con lágrimas de su pueblo, no cosecharán lágrimas de olvido con su ausencia, sembrarán semilas de alegría con su regreso…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Escuché por la radio, hace unos días, la mblemática canción colombiana “Pueblito Viejo” y, con el alma arrugada y el oficio de ponerme triste porque ahora por albures del destino estoy lejos, me acuerdo del mío, de mi pueblo, aquel de calles llenas de sol donde, de niño, le sonreía a la vida y coleccionaba, con Jaime, el de Josefa, estampillas que Teresa Picón, la telegrafista, nos regalaba…Y entonces descubrí que a su pueblo lo lleva uno por dentro, anidado en el corazón de quienes hoy allí no estamos o ya se fueron…
…Y oyendo la misma canción, de mi pueblo reconstruí en la mente sus calles, sus callejones, sus esquinas, su plaza, mi barrio, mi casa, mis vecinos y, por lo tanto se siente uno algo viejo y ve como, sin detención posible, ha transcurrido el tiempo bajo aquel mismo pedazo de cielo que aún le adorna y, en el intento de una lagrima detenida, hago memoria de que apoyado en una ventana miraba a la vecinita de enfrente volviéndose mujer en su nombre de mujer…


Crónicas del  otro “Macondo” -Historias para  ganarle  al olvido-
El padre  Hernández… o  cuando hubo sacerdotes de  sotana y  bonete

Cuentos y relatos globales. 30.06.19 Ampliar
*…Y  Dios le  dijo: “¡Sígueme!”
Escrito  por; Walter  E. Pimienta Jiménez.- Empezaré por  el  final,  empezaré  diciendo que en  atención y  cumplimiento a  la sabida costumbre de  cómo morían antes en  el  mundo los  papas,  el   recordado y  querido padre Feliciano  Hernández, además de vejez, quizás murió de hipo…
Al   padre Hernández le  gustaba usar,  en medio  del calor más  ardiente venido del  infierno y  que algún  día se  apoderó  del pueblo para no  irse nunca, su sotana inmaculada de  color blanco-blanco; blanco magnífico,  como  el  blanco  de  su pelo, blanco de  domingo día  del  Señor con  la  iglesia llena de feligreses…
Siempre  vi al  padre Hernández sentado en  la  silla sacerdotal del  templo poseyendo aquella celestial actitud de  santo  viejo con  la  Biblia en  las  manos en su  larga espera de ser beatificado pues  tenía para  ello  a Dios en  el  corazón y ese aire angélico de profunda serenidad que  deben tener los  ángeles ancianos de la  mayor  sencillez en  la  tercera edad…


Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”
Por la senda inolvidable de aquellas cocinas

Cuentos y relatos globales. 16.06.19 Ampliar
”Voy a cocinar”, era la mejor forma que mi madre siempre tuvo para decir a sus hijos… los amo…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.La cocina es el sitio que más visita uno en la casa. Algo hay allí. Se sale y se entra; se entra y se sale y se regresa por algo. La vida hogareña de todos los tiempos, no sería nada sin la cocina…Ella es como el laboratorio donde, con una pizca de sal, las madres ensayan el sabor de la existencia. Yo, de niño me inventaba mi espacio en la cocina para hacer allí mis tareas escolares y estar cerca de algo que comer. Y no digan que no. Había quienes habiéndole echado el ojo a la olla tapada que dejara la abuela o nuestra mamá, haciendo que íbamos al jardín, volteando la vista, cambiamos la ruta y…”Chuácata”, cayaitos, nos metíamos en aquella aderezada y condimentada habitación de la casa, lugar que por lo general , sin extractor de humo y de tufos, como ahora, olía a ajo, a adobo de dos días, a plátano maduro, a carne salada, a cebolla, a comino y a carne guisada…
Había conmigo quienes, rumbo a la cocina, en busca de un robado “bocaito”, no previendo encontrarse con alguien saliendo de esta, nos hacía detener en seco y decir a quién nos descubriera: “Ñerda, si yo iba era para el baño”…y cambiando la ruta, carraspeando apenados y mirando de paso el jardín, decíamos: “Están bonitas las flores”, consideración fuera de lugar porque dichas personas, nunca las mirábamos pues no era precisamente aquello una costumbre, ni común la ventura necia de pincharnos de vez en cuando un dedo con las espinas de las rosas…

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”

Cuentos y relatos globales. 09.06.19 Ampliar
Geño, un hombre que se aburre si no trabaja
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- *El que no trabaja, que no coma (Tesalonicenses a la criolla 3, 10)
Geño es de los que si lo ponen a hacer lo que sea, lo hace; siempre y cuando sea bueno a él y a otros… Geño se decica al trabajo honrado como norma o designio de Dios para ganar el pan como dice la Biblia: con el sudor de su frente…Y entonces hace frente a todo, y ese todo no es otra cosa diferente que a la dura vida sin lamentos ni quejas y sin un me duele aquí…
Cuando muchas personas reclaman por un trabajo que no les dé trabajo ni les produzca callos en las manos; mientras otros no salen ni siquiera a buscarlo para ocuparse en algún quehacer; cuando todos quieren ser “doctores” en algo para terminar en nada… Geño Escorcia es, en cambio, del rey de todas las ocupaciones y del qué es lo que hay que hacer…Y, en consecuencia, como el trabajo bendice y me parece equivocado decir que Dios lo hizo como castigo, él, “Geño, el de Concha Luca”, gracias a su labor tiene un techo donde cobijarse y ayuda con agrado a los suyos y tiene con qué vestirse y consagra su sustento diario y, a su modo, es feliz…

Desde mi solera
Junio, el mes de los corazones rotos

Cuentos y relatos globales. 02.06.19 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Nunca antes había escrito sobre el mes de junio; hoy lo hago...Junio siempre ha vivido entre el invierno y el verano...ese es y ha sido siempre su rumbo...
Junio se divide en dos porciones, es la mitad exacta del año que separa lo que fue o no fue en el primer semestre y lo que será o no será en el segundo...Junio es una incertidumbre; una incertidumbre que une a esas dos mitades como un puente igualmente vacilante y desconocido...
Al empezar junio, junio quiere tragarse el sol y se vuelve caluroso. Algún día, en junio, ese globo de fuego llamada por el cantor vallenato Juancho Polo Valencia como "el lucero espiritual", aterrizará entre nosotros en el mero centro del mundo y el mundo se acabará en junio...
...Pero junio, pasada la primera quincena, se vuelve amigo y fresco con el veranillo de San Juan y se hace sentir con 64 cometas al viento en el cielo del pueblo... Dicen que los barcos navegan mejor en junio empujados por los peces situándolos en puertos seguros lejos de las tormentas...

Carta a Atala, mi Madre Muerta
Cuentos y relatos globales. 26.05.19 Ampliar
"Una madre es una persona que al ver que solo quedan cuatro trozos de torta de chocolate habiendo cinco personas, es la primera en decir que nunca le ha gustado el chocolate".
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Atala, cuánto tiempo hacía que no te escribía. Mucho, es que, el correo de la tierra al cielo creo que no funciona; claro, es una manera de disculparme…Y aunque no sé si esta carta llegará a tus manos, no importa; sentí la necesidad de hacerlo y me senté frente a la computadora para ver si encuentro en ella el mejor vocablo posible conque escribirte hoy Día de las Madres y, cuando con lágrimas en los ojos, borrosas veo las letras para escribir la palabra MADRE… ¿Qué te cuento?...Que ya tengo dolencias en el cuerpo: cosas y achaques de los humanos… Pero más me duele el alma desde la vez que aquel 25 de noviembre te vi por última vez. Y para ese dolor no hay calma…
Me resulta imborrable la imagen de tu féretro bajando a la tierra para volverte tierra, lugar de donde somos…Y allí te dejamos más dormidita que nunca. Tú que eras tan madrugadora. Tú con la ternura de tu café tempranero y con esa mano milagrosa con que, tocando mi frente me decías: “Amaneciste con fiebre hoy, pero ahorita, con lo que te voy a dar a beber, se te pasa”… Y ocultabas tu rostro de aflicción para que yo no me diera cuenta…Y frotabas mi pecho con ungüento y era la dulzura de tu amor la que me curaba y me hacía dormir y me quitaba la tos… ¿Te acuerdas?


Bienvenido V
Pedro Biedma. 19.05.19 Ampliar
Contemplaba absorto la enorme belleza que posee la caída del ocaso, sentado en un viejo e incomodo banco de estación, se sentó junto a mi y tuvo que recurrir a una tos forzada para llamar mi atención, inmediatamente me disculpé y saludé. Se trataba de un señor de mediana edad y sobre todo con ganas de hablar, era una de esas personas que te hacen dudar sí es cierto o no el dicho de “habla hasta por los codos”. Tras corresponder a mi saludo se presentó, mejor dicho, me relató su vida en apenas quince minutos, lo que tardó en aparecer mi tren. Me susurró al oído que algo le perseguía desde su nacimiento y estaba seguro de que sería el causante de su muerte, yo no lo tomé en serio, pero me apetecía oír su historia, seguramente victima del aburrimiento acumulado tras dos horas de espera en aquel lugar.

El Nido - Los cuentos del abuelo Cayetano
Natividad Castejón Valero. 13.05.19 Ampliar
Al abuelo le encantaba llevarnos al campo a la tita Mari y a mí, cuando éramos pequeñas.
Dábamos largos paseos subiendo a la montaña, respirando pureza y procurando no arañarnos las piernas con los matorrales.
Mientras, la abuela hacía las cosas de la casa.
Tendría yo unos 6 ó 7 años (y la tita uno menos), cuando una mañana de domingo, en primavera y en mitad del campo, el abuelo dijo:
- Veo, veo...
La tita y yo contestamos:
- ¿Qué ves?
- Pues veo, veo... un "nío".

Relatos de “el Mono de Atala”
-Para qué escribir si no se ha vivido-
Cuentos y relatos globales. 05.05.19 Ampliar
La ”Regalito” no era una vaca cualquiera
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- …”Esta es la Vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche. “- Gabriel García Márquez (En Cien años de soledad)
Yo conocía bien a la “Regalito”. Me la dio mi abuelo Hernán parida de hembra al cumplir mis ocho años de edad, por eso le puso ese nombre: “Regalito”, y con ella, cual noble y beneficiosa pertenencia, compartíamos en familia cada vez que procreaba. Era lechera, asumiendo con responsabilidad diaria la producción de sus doce litros de leche dejándole, de parte de mi papá, quien la ordeñaba, una teta a su cría. Era, además, mansa, domesticada mediante “sabios ejercicios y enseñanzas silvestres y domésticas que solo él, mi abuelo, por experiencia conocía”.
Yo me sabía las mañas, las destrezas y habilidades o, mejor, las picardías de la “Regalito”, algo de lo que me hice cómplice por permisivo y condescendiente. Ella, alzaba su testuz, miraba hacia uno y otro lado, aspiraba el aire buscando un lejano o cercano olor a roza ajena y, escapándose ladina por algún portillo del potrero, emprendía la senda de su felicidad en busca de lo que le decía su inequívoco y fino sentido del olfato.

Partido final
Pedro Biedma. 04.05.19 Ampliar
Cansado y agotado por su eterna contradicción interna, reunió a su razón y a su corazón y les planteó un reto muy particular. Deberían enfrentarse en un partido de fútbol, eso sí, con unas reglas distintas a las habituales, el equipo perdedor asumiría todas las consecuencias.
En caso de que venciese el corazón, su cuerpo seguiría luchando hasta agotar todas las posibilidades. Si ganaba la razón, todo habría acabado para él. Ambos aceptaron su propuesta sin dudar.
El partido se disputaría dos días después, cada uno de los equipos utilizaría a los dos únicos jugadores que le quedaban.
El estadio sería “El destino cruel de la vida”, arbitraría la implacable “injusticia”.
Llegado el momento, saltaron al campo “la fe” y “la esperanza” por parte del corazón, el equipo de la razón lo formaban “las ganas de no vivir” y “el dolor intenso”, como exclusivo espectador se encontraba su cuerpo.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
Demetrio, con los cuatro sentidos

Cuentos y relatos globales. 28.04.19 Ampliar
*Quien quiera ver a Dios tiene que ser ciego.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Demetrio era ciego de nacimiento; pero veía; sí, veía, veía con los demás sentidos, menos con el de la vista… O mejor, veía con los ojos del alma, que lo ven y lo sienten todo…Demetrio no era un simple ciego de esos que necesitaba siempre estar acompañado de alguien o tener un guía para saber dónde estaba. Se sabía de memoria el pueblo y la ciudad… a la que, en asuntos de negocios muy singulares e inusitados, solía ir a diario…
Demetrio era un experimentado invidente; siendo a la vez un personaje de esos que pasan por la vida y dejan huella, opuesto, en este su verídico caso, a que fuese la vida la que pasara por encima de él…Esto lo hizo y lo hace inolvidable.

Crómicas del otro “Macondo”-Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”. “LA NIÑA MERCE” UN DIA…

Cuentos y relatos globales. 21.04.19 Ampliar
*No  sabemos  si  los  males  del  mundo  tienen  remedio  hasta  no  ir  a  la  botica así  sea por “Dioxogen”, Mercurio Cromo” “Violeta de Genciana” y  “Merthiolate”…
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Preocupada porque el pueblo carecía de una botica, “la Niña Merce” un día, después de leerse de “pe a pa” durante mes y medio, y una por una, las 1.178 hojas de la trigésima quinta edición del “Formulario Práctico de Terapéutica y de Farmacología que escribieran en 1916 los doctores españoles M. Loeper y Ch. Michel, impresa por la “Editorial Bailly-Barlliere, S.A., documentado vademécum que adquiriera en viaje especial que hiciera a la ciudad de Cartagena, y con el cual aprendió a recetar y a preparar medicamentos oficiales y magistrales que los médicos locales, Arango y Torrenegra, formulaban a sus pacientes, y luego de comprar toda una suerte de medicamentos, mixturas, implementos, amén de vitrinas, mostradores, frascos y una pequeña y llamativa balanza de platillos con sus pesas por gramos , con certificado de negocio ajustado a la Ley del Timbre Oficial, en su casa de la Calle Grande, con bombos y platillos instaló e inauguró su farmacia: “La Farmacia de la Niña Merce”.


Relatos de “El  Mono  de  Atala” -Si no se ha vivido, para qué escribir-
Domingo  de  Ramos… Memoria  de  un  tiempo…
GOZOS Y  MIEDOS  DE  SEMANA  SANTA

Cuentos y relatos globales. 14.04.19 Ampliar
*Si dejas todo en  las  manos de  Dios,  verás la mano de  Dios en  todo…
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- El pueblo todo, como un silencioso monasterio de la Edad Media, en Semana Santa era…Una nube celeste de oloroso incienso ardiendo en cada casa de la Calle del Repaso, se alzaba y la voz trémula de Conchita Arteta leyendo los Salmos, a la distancia se oía; mientras procedentes del monte, para regalar a los vecinos, José del Carmen Hernández y el viejo José Ángel Molina, en sus burros, una cargazón de ramos de olivo traían.
Es Domingo de Ramos, un domingo de metálica y brillante luz solar… todo está limpio y huele a limpio.
Salgo a la calle, la miro absorto. No hay gente. El silencio al que ya me referí, es de todos y es de nadie. No estorba el canto de los gallos ni el ladrido de los perros y se diría que en el pueblo, exento yo, ninguno vive.

Crónicas  del  otro  “Macondo” -Historias para ganarle  al  olvido-
“El Mono  de  Atala”

Cuentos y relatos globales. 07.04.19 Ampliar
Eran  los días  de las  puntuales golondrinas de  abril
*¡Cuando retornes no olvides mi casa, golondrina que emigras!  (Kobayashi Issa. Escritor y poeta japonés)
Escribe;  Walter  E.  Pimienta  Jiménez.-  A finales de  marzo y con algunos días  de  anticipación, llegaban al  pueblo,  procedentes de algún lugar  del  mundo, las puntuales golondrinas de  abril que,  en  bandadas, por  las  tardes se  posaban en  fila sobre el alambre del  telégrafo. “Buscan verano y  les  huyen al  invierno- decía  la  gente…
Cuando  el  día  amanecía,  alzando  el  vuelo, no  quedaba ninguna golondrina en  el tendido y, de nuevo regresarían al atardecer  trayendo en sus alas el aroma de las  flores lejanas y  una canción de bulla en  sus  picos. Yo quería contarlas;  eran muchas,  y  cuando iba por 39,  perdía la  cuenta. Todas,  como acontecía a mis compañeros  y a mí  en el  salón de  clases  de  mi  escuela  primaria, cabían  apretujadas en  la  cuerda de  cobre…Eran oscuras y al oler  la lluvia escapaban cuando la  caída de  una nube  vuelta lluvia  se  volvía inminente y,  entonces, se resguardaban sin aspaviento alguno en los  alares de  las  casas,  debajo  de las  cornisas o en  el  fondo de  los caballetes escapando de  la alegre y  precisa voz infantil que  en  la  calle,  esperando el  fresco chorro de  las  canales y  tejados vecinos,  decía: 

Cayendo
Cuentos y relatos globales. 06.04.19 Ampliar
Escribe Fernando Gabriel Heller.- Cómo se ve todo desde aquí. Si parece que estoy mirando pequeños puntos en unos de los pulloveres que me tejía mi abuela cuando era un pibe. O mejor dicho cuando mi abuela era joven. O vivía.
Los pequeños puntos se mueven, desesperados, apurándose a vivir, por si se les escapa un cliente, se pierden una venta, llegan tarde a una cita. Si vieran todo como veo yo ahora desde aquí.
Ahora voy muchachos, ya llego eh!!
Mierda que es largo esto, no termina mas. Volvamos a los puntos.
El otro día me decía uno, no tengo tiempo ni para ir al baño. Me levanto, desayuno (bah, es una forma de decir, café hervido y punto), beso al nene, beso a la nena, beso a mujer..., no, para ser sincero la mayoría de las veces no llego a esa parte, y a la calle.
La calle te mastica, te traga, te digiere y te defeca. Todo eso y mucho mas.

Besos furtivos
Pedro Biedma. 30.03.19 Ampliar
Tomó aire y suspiró, lentamente giró la cerradura que permitía el acceso a su hogar.
El camino desde el portal a la segunda planta de su edificio parece tener cada vez más escalones y la altura de los mismos parecen incrementarse día a día. Inmediatamente acudió a la nevera para tomar un gran sorbo de agua fría, directamente de la botella, de todas formas solo ella la utilizaba. Tras refrescar su rostro, encendió la televisión para no verla, abrió la ventana de su sala de estar y acompañada de su abanico, tomó asiento en su vieja mecedora. El día resultó agotador, desde muy temprano llegó a casa de su íntima amiga Carmen para ayudar con los preparativos de la fiesta en honor a Luis, el marido de esta. Hoy cumplía 68 años, no faltó de nada, comida y bebida de sobra. Un buen rato de cantes, bailes y chistes y como no, unas partidas de su juego preferido, la lotería, a la que seguramente y con el transcurrir del tiempo, le falte algún que otro número. María siempre sospechaba que el 14 no se encontraba dentro de la caja de zapatos que protagonizaba el papel estelar de bombo. Finalmente brindaron con cava y comieron un trozo de una deliciosa tarta casera, preparada según una receta secreta que solo conocía Ana, otra de sus amistades conservadas desde la infancia.

Relatos de  “El  Monito  de Atala” -Si no se ha vivido, para qué escribir-
Cuando mis animales hablan… (No sé si  los suyos)

Cuentos y relatos globales. 24.03.19 Ampliar
*Si un perro no  corre hacia  ti  después de mirar tu  rostro, debes  volver  a  casa y examinar  tu  conciencia…(Woodrow Wilson)
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.-
Yo no sé si los animales aún hablan; pero en mi infancia sí. En las fábulas que en la escuela primaria con gusto leía, los hacían mágicamente hablar: Esopo en “ La zorra y las uvas”; Jean de la Fontaine, en “El gato y los ratones”; Félix María Samaniego, y “la gallina de los huevos de oro”; Tomas Iriarte, “el oso, la mona y el cerdo”; Juan Eugenio de Hartzenbusch, “el oso y el elefante”… Y hablaban tonterías, como muchos humanos hablan; hablaban cosas serias, trascendentales, importantes, esenciales y salidas de “un corazón generoso”…


Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
La noche en que “Richardine”, levitó al hijo de la telegrafista

Cuentos y relatos globales. 10.03.19 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- El hijo mayor de Teresa Picón, la telegrafista del pueblo, era apenas un adolescente cuando esto y, en ese mismo tiempo, “Richardine” era el mago de los asombros.
La sala del Teatro Montecristo estaba llena aquella noche. El mago en mención ya había encantado antes a una culebra cascabel de 108 años y diez días que, asomando la cabeza y el rabo, de lo vieja tenía crin y relinchaba y que , según él, poseía un veneno letal capaz de matar de una buena vez a un pelotón de 200 soldados a los que minutos antes de la mordedura, para ver si aguantaban la prueba, hubiesen dado a cada uno tres tragos de ron compuesto de los que preparaba Jesús María Coronell, un frasco entero de curarina y cuatro tazas de té amargo con hierbas medicinales…


Crónicas del  otro  Macondo
“El Mono de  Átala”

Cuentos y relatos globales. 03.03.19 Ampliar
“Alla viene el cartero / ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! /allá viene el cartero/ ¿qué noticias traerá?/ do-re-mi, do-re-fa”,…
Escribe Wapiji.- Hubo alguna vez una época que   el  pueblo tuvo  carteros;  uno de los  oficios más bellos del  mundo que, desplazado por  la  tecnología, poco a poco  se acaba. Un  oficio que  para mí se  parecía al  del periodista…
Premiados por haber sido excelentes estudiantes al  terminar sus  estudios de escuela primaria, algunas administraciones  municipales,  en una acertada decisión de  ayuda y  estímulo laboral,  tuvo en  distintas  épocas dos  recordados carteros, acordes con  tal  actividad por lo  sociables y  serviciales;  fueron ellos: David  Jiménez  Coronell (“el Yiye, cuando estuvieron de alcaldes hacia 1948 a 1950, más  o menos,  don  Avelino  Padilla,  don  Carlos  Higgins y  don  Eduardo Macías),  igual hizo de mensajero,  Antonio  Molina Arteta (“el  Beato,  aproximadamente  de 1958 a 1960 en  tiempos que hacía  de  burgomaestre don  César Consuegra).

Don Evaristo Paico y sus hijos
Cuentos y relatos globales. 24.02.19 Ampliar
Por Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- En el caserío de Cruz Loma, en la zona andina del distrito de Inkawasi  vivía la familia Paico Quispe. Don Pedro que fue uno de sus fundadores de este caserío, tenía una familia compuesta por sus hijos llamados Julián Paico, Francisco Paico, Diego Paico y dos hijas más. Don Pedro Paico era una persona sumamente trabajadora y aquellas tierras que tenía eran propias, tuvo que esforzarse mucho para conseguirlas, también contaba con su ganado vacuno, el cual también comenzó de a poco a poco. Todo lo que consiguió lograr, lo hizo con el fundamento de formar una buena familia, su mujer también le ayudaba para lograr ese proyecto familiar, ambos esposos esperaban hacer de sus hijos unos hombres de bien, unos hombres que no solo tuvieran educación sino también buena instrucción. Todo lo que hacía don Pedro era por ellos: “ellos eran sus hermosos sueños”. Solía levantarse de madrugada para vigilar su ganado y ver cuando había luna llena sus sembríos, de cómo verdeaban haciendo olas y tumbos por el fresco viento de la madrugada iluminadas por toda la luna llena. Todo lo hacía por ellos para que sus hijos alcanzaran mejores metas de las que él pudo alcanzar. 


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