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Cuentos y relatos globales


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Artículos publicados en andalucia.press

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”

Cuentos y relatos globales. 09.06.19 Ampliar
Geño, un hombre que se aburre si no trabaja
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- *El que no trabaja, que no coma (Tesalonicenses a la criolla 3, 10)
Geño es de los que si lo ponen a hacer lo que sea, lo hace; siempre y cuando sea bueno a él y a otros… Geño se decica al trabajo honrado como norma o designio de Dios para ganar el pan como dice la Biblia: con el sudor de su frente…Y entonces hace frente a todo, y ese todo no es otra cosa diferente que a la dura vida sin lamentos ni quejas y sin un me duele aquí…
Cuando muchas personas reclaman por un trabajo que no les dé trabajo ni les produzca callos en las manos; mientras otros no salen ni siquiera a buscarlo para ocuparse en algún quehacer; cuando todos quieren ser “doctores” en algo para terminar en nada… Geño Escorcia es, en cambio, del rey de todas las ocupaciones y del qué es lo que hay que hacer…Y, en consecuencia, como el trabajo bendice y me parece equivocado decir que Dios lo hizo como castigo, él, “Geño, el de Concha Luca”, gracias a su labor tiene un techo donde cobijarse y ayuda con agrado a los suyos y tiene con qué vestirse y consagra su sustento diario y, a su modo, es feliz…

Desde mi solera
Junio, el mes de los corazones rotos

Cuentos y relatos globales. 02.06.19 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Nunca antes había escrito sobre el mes de junio; hoy lo hago...Junio siempre ha vivido entre el invierno y el verano...ese es y ha sido siempre su rumbo...
Junio se divide en dos porciones, es la mitad exacta del año que separa lo que fue o no fue en el primer semestre y lo que será o no será en el segundo...Junio es una incertidumbre; una incertidumbre que une a esas dos mitades como un puente igualmente vacilante y desconocido...
Al empezar junio, junio quiere tragarse el sol y se vuelve caluroso. Algún día, en junio, ese globo de fuego llamada por el cantor vallenato Juancho Polo Valencia como "el lucero espiritual", aterrizará entre nosotros en el mero centro del mundo y el mundo se acabará en junio...
...Pero junio, pasada la primera quincena, se vuelve amigo y fresco con el veranillo de San Juan y se hace sentir con 64 cometas al viento en el cielo del pueblo... Dicen que los barcos navegan mejor en junio empujados por los peces situándolos en puertos seguros lejos de las tormentas...

Carta a Atala, mi Madre Muerta
Cuentos y relatos globales. 26.05.19 Ampliar
"Una madre es una persona que al ver que solo quedan cuatro trozos de torta de chocolate habiendo cinco personas, es la primera en decir que nunca le ha gustado el chocolate".
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Atala, cuánto tiempo hacía que no te escribía. Mucho, es que, el correo de la tierra al cielo creo que no funciona; claro, es una manera de disculparme…Y aunque no sé si esta carta llegará a tus manos, no importa; sentí la necesidad de hacerlo y me senté frente a la computadora para ver si encuentro en ella el mejor vocablo posible conque escribirte hoy Día de las Madres y, cuando con lágrimas en los ojos, borrosas veo las letras para escribir la palabra MADRE… ¿Qué te cuento?...Que ya tengo dolencias en el cuerpo: cosas y achaques de los humanos… Pero más me duele el alma desde la vez que aquel 25 de noviembre te vi por última vez. Y para ese dolor no hay calma…
Me resulta imborrable la imagen de tu féretro bajando a la tierra para volverte tierra, lugar de donde somos…Y allí te dejamos más dormidita que nunca. Tú que eras tan madrugadora. Tú con la ternura de tu café tempranero y con esa mano milagrosa con que, tocando mi frente me decías: “Amaneciste con fiebre hoy, pero ahorita, con lo que te voy a dar a beber, se te pasa”… Y ocultabas tu rostro de aflicción para que yo no me diera cuenta…Y frotabas mi pecho con ungüento y era la dulzura de tu amor la que me curaba y me hacía dormir y me quitaba la tos… ¿Te acuerdas?


Bienvenido V
Pedro Biedma. 19.05.19 Ampliar
Contemplaba absorto la enorme belleza que posee la caída del ocaso, sentado en un viejo e incomodo banco de estación, se sentó junto a mi y tuvo que recurrir a una tos forzada para llamar mi atención, inmediatamente me disculpé y saludé. Se trataba de un señor de mediana edad y sobre todo con ganas de hablar, era una de esas personas que te hacen dudar sí es cierto o no el dicho de “habla hasta por los codos”. Tras corresponder a mi saludo se presentó, mejor dicho, me relató su vida en apenas quince minutos, lo que tardó en aparecer mi tren. Me susurró al oído que algo le perseguía desde su nacimiento y estaba seguro de que sería el causante de su muerte, yo no lo tomé en serio, pero me apetecía oír su historia, seguramente victima del aburrimiento acumulado tras dos horas de espera en aquel lugar.

El Nido - Los cuentos del abuelo Cayetano
Natividad Castejón Valero. 13.05.19 Ampliar
Al abuelo le encantaba llevarnos al campo a la tita Mari y a mí, cuando éramos pequeñas.
Dábamos largos paseos subiendo a la montaña, respirando pureza y procurando no arañarnos las piernas con los matorrales.
Mientras, la abuela hacía las cosas de la casa.
Tendría yo unos 6 ó 7 años (y la tita uno menos), cuando una mañana de domingo, en primavera y en mitad del campo, el abuelo dijo:
- Veo, veo...
La tita y yo contestamos:
- ¿Qué ves?
- Pues veo, veo... un "nío".

Relatos de “el Mono de Atala”
-Para qué escribir si no se ha vivido-
Cuentos y relatos globales. 05.05.19 Ampliar
La ”Regalito” no era una vaca cualquiera
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- …”Esta es la Vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche. “- Gabriel García Márquez (En Cien años de soledad)
Yo conocía bien a la “Regalito”. Me la dio mi abuelo Hernán parida de hembra al cumplir mis ocho años de edad, por eso le puso ese nombre: “Regalito”, y con ella, cual noble y beneficiosa pertenencia, compartíamos en familia cada vez que procreaba. Era lechera, asumiendo con responsabilidad diaria la producción de sus doce litros de leche dejándole, de parte de mi papá, quien la ordeñaba, una teta a su cría. Era, además, mansa, domesticada mediante “sabios ejercicios y enseñanzas silvestres y domésticas que solo él, mi abuelo, por experiencia conocía”.
Yo me sabía las mañas, las destrezas y habilidades o, mejor, las picardías de la “Regalito”, algo de lo que me hice cómplice por permisivo y condescendiente. Ella, alzaba su testuz, miraba hacia uno y otro lado, aspiraba el aire buscando un lejano o cercano olor a roza ajena y, escapándose ladina por algún portillo del potrero, emprendía la senda de su felicidad en busca de lo que le decía su inequívoco y fino sentido del olfato.

Partido final
Pedro Biedma. 04.05.19 Ampliar
Cansado y agotado por su eterna contradicción interna, reunió a su razón y a su corazón y les planteó un reto muy particular. Deberían enfrentarse en un partido de fútbol, eso sí, con unas reglas distintas a las habituales, el equipo perdedor asumiría todas las consecuencias.
En caso de que venciese el corazón, su cuerpo seguiría luchando hasta agotar todas las posibilidades. Si ganaba la razón, todo habría acabado para él. Ambos aceptaron su propuesta sin dudar.
El partido se disputaría dos días después, cada uno de los equipos utilizaría a los dos únicos jugadores que le quedaban.
El estadio sería “El destino cruel de la vida”, arbitraría la implacable “injusticia”.
Llegado el momento, saltaron al campo “la fe” y “la esperanza” por parte del corazón, el equipo de la razón lo formaban “las ganas de no vivir” y “el dolor intenso”, como exclusivo espectador se encontraba su cuerpo.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
Demetrio, con los cuatro sentidos

Cuentos y relatos globales. 28.04.19 Ampliar
*Quien quiera ver a Dios tiene que ser ciego.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Demetrio era ciego de nacimiento; pero veía; sí, veía, veía con los demás sentidos, menos con el de la vista… O mejor, veía con los ojos del alma, que lo ven y lo sienten todo…Demetrio no era un simple ciego de esos que necesitaba siempre estar acompañado de alguien o tener un guía para saber dónde estaba. Se sabía de memoria el pueblo y la ciudad… a la que, en asuntos de negocios muy singulares e inusitados, solía ir a diario…
Demetrio era un experimentado invidente; siendo a la vez un personaje de esos que pasan por la vida y dejan huella, opuesto, en este su verídico caso, a que fuese la vida la que pasara por encima de él…Esto lo hizo y lo hace inolvidable.

Crómicas del otro “Macondo”-Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”. “LA NIÑA MERCE” UN DIA…

Cuentos y relatos globales. 21.04.19 Ampliar
*No  sabemos  si  los  males  del  mundo  tienen  remedio  hasta  no  ir  a  la  botica así  sea por “Dioxogen”, Mercurio Cromo” “Violeta de Genciana” y  “Merthiolate”…
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Preocupada porque el pueblo carecía de una botica, “la Niña Merce” un día, después de leerse de “pe a pa” durante mes y medio, y una por una, las 1.178 hojas de la trigésima quinta edición del “Formulario Práctico de Terapéutica y de Farmacología que escribieran en 1916 los doctores españoles M. Loeper y Ch. Michel, impresa por la “Editorial Bailly-Barlliere, S.A., documentado vademécum que adquiriera en viaje especial que hiciera a la ciudad de Cartagena, y con el cual aprendió a recetar y a preparar medicamentos oficiales y magistrales que los médicos locales, Arango y Torrenegra, formulaban a sus pacientes, y luego de comprar toda una suerte de medicamentos, mixturas, implementos, amén de vitrinas, mostradores, frascos y una pequeña y llamativa balanza de platillos con sus pesas por gramos , con certificado de negocio ajustado a la Ley del Timbre Oficial, en su casa de la Calle Grande, con bombos y platillos instaló e inauguró su farmacia: “La Farmacia de la Niña Merce”.


Relatos de “El  Mono  de  Atala” -Si no se ha vivido, para qué escribir-
Domingo  de  Ramos… Memoria  de  un  tiempo…
GOZOS Y  MIEDOS  DE  SEMANA  SANTA

Cuentos y relatos globales. 14.04.19 Ampliar
*Si dejas todo en  las  manos de  Dios,  verás la mano de  Dios en  todo…
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- El pueblo todo, como un silencioso monasterio de la Edad Media, en Semana Santa era…Una nube celeste de oloroso incienso ardiendo en cada casa de la Calle del Repaso, se alzaba y la voz trémula de Conchita Arteta leyendo los Salmos, a la distancia se oía; mientras procedentes del monte, para regalar a los vecinos, José del Carmen Hernández y el viejo José Ángel Molina, en sus burros, una cargazón de ramos de olivo traían.
Es Domingo de Ramos, un domingo de metálica y brillante luz solar… todo está limpio y huele a limpio.
Salgo a la calle, la miro absorto. No hay gente. El silencio al que ya me referí, es de todos y es de nadie. No estorba el canto de los gallos ni el ladrido de los perros y se diría que en el pueblo, exento yo, ninguno vive.

Crónicas  del  otro  “Macondo” -Historias para ganarle  al  olvido-
“El Mono  de  Atala”

Cuentos y relatos globales. 07.04.19 Ampliar
Eran  los días  de las  puntuales golondrinas de  abril
*¡Cuando retornes no olvides mi casa, golondrina que emigras!  (Kobayashi Issa. Escritor y poeta japonés)
Escribe;  Walter  E.  Pimienta  Jiménez.-  A finales de  marzo y con algunos días  de  anticipación, llegaban al  pueblo,  procedentes de algún lugar  del  mundo, las puntuales golondrinas de  abril que,  en  bandadas, por  las  tardes se  posaban en  fila sobre el alambre del  telégrafo. “Buscan verano y  les  huyen al  invierno- decía  la  gente…
Cuando  el  día  amanecía,  alzando  el  vuelo, no  quedaba ninguna golondrina en  el tendido y, de nuevo regresarían al atardecer  trayendo en sus alas el aroma de las  flores lejanas y  una canción de bulla en  sus  picos. Yo quería contarlas;  eran muchas,  y  cuando iba por 39,  perdía la  cuenta. Todas,  como acontecía a mis compañeros  y a mí  en el  salón de  clases  de  mi  escuela  primaria, cabían  apretujadas en  la  cuerda de  cobre…Eran oscuras y al oler  la lluvia escapaban cuando la  caída de  una nube  vuelta lluvia  se  volvía inminente y,  entonces, se resguardaban sin aspaviento alguno en los  alares de  las  casas,  debajo  de las  cornisas o en  el  fondo de  los caballetes escapando de  la alegre y  precisa voz infantil que  en  la  calle,  esperando el  fresco chorro de  las  canales y  tejados vecinos,  decía: 

Cayendo
Cuentos y relatos globales. 06.04.19 Ampliar
Escribe Fernando Gabriel Heller.- Cómo se ve todo desde aquí. Si parece que estoy mirando pequeños puntos en unos de los pulloveres que me tejía mi abuela cuando era un pibe. O mejor dicho cuando mi abuela era joven. O vivía.
Los pequeños puntos se mueven, desesperados, apurándose a vivir, por si se les escapa un cliente, se pierden una venta, llegan tarde a una cita. Si vieran todo como veo yo ahora desde aquí.
Ahora voy muchachos, ya llego eh!!
Mierda que es largo esto, no termina mas. Volvamos a los puntos.
El otro día me decía uno, no tengo tiempo ni para ir al baño. Me levanto, desayuno (bah, es una forma de decir, café hervido y punto), beso al nene, beso a la nena, beso a mujer..., no, para ser sincero la mayoría de las veces no llego a esa parte, y a la calle.
La calle te mastica, te traga, te digiere y te defeca. Todo eso y mucho mas.

Besos furtivos
Pedro Biedma. 30.03.19 Ampliar
Tomó aire y suspiró, lentamente giró la cerradura que permitía el acceso a su hogar.
El camino desde el portal a la segunda planta de su edificio parece tener cada vez más escalones y la altura de los mismos parecen incrementarse día a día. Inmediatamente acudió a la nevera para tomar un gran sorbo de agua fría, directamente de la botella, de todas formas solo ella la utilizaba. Tras refrescar su rostro, encendió la televisión para no verla, abrió la ventana de su sala de estar y acompañada de su abanico, tomó asiento en su vieja mecedora. El día resultó agotador, desde muy temprano llegó a casa de su íntima amiga Carmen para ayudar con los preparativos de la fiesta en honor a Luis, el marido de esta. Hoy cumplía 68 años, no faltó de nada, comida y bebida de sobra. Un buen rato de cantes, bailes y chistes y como no, unas partidas de su juego preferido, la lotería, a la que seguramente y con el transcurrir del tiempo, le falte algún que otro número. María siempre sospechaba que el 14 no se encontraba dentro de la caja de zapatos que protagonizaba el papel estelar de bombo. Finalmente brindaron con cava y comieron un trozo de una deliciosa tarta casera, preparada según una receta secreta que solo conocía Ana, otra de sus amistades conservadas desde la infancia.

Relatos de  “El  Monito  de Atala” -Si no se ha vivido, para qué escribir-
Cuando mis animales hablan… (No sé si  los suyos)

Cuentos y relatos globales. 24.03.19 Ampliar
*Si un perro no  corre hacia  ti  después de mirar tu  rostro, debes  volver  a  casa y examinar  tu  conciencia…(Woodrow Wilson)
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.-
Yo no sé si los animales aún hablan; pero en mi infancia sí. En las fábulas que en la escuela primaria con gusto leía, los hacían mágicamente hablar: Esopo en “ La zorra y las uvas”; Jean de la Fontaine, en “El gato y los ratones”; Félix María Samaniego, y “la gallina de los huevos de oro”; Tomas Iriarte, “el oso, la mona y el cerdo”; Juan Eugenio de Hartzenbusch, “el oso y el elefante”… Y hablaban tonterías, como muchos humanos hablan; hablaban cosas serias, trascendentales, importantes, esenciales y salidas de “un corazón generoso”…


Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
La noche en que “Richardine”, levitó al hijo de la telegrafista

Cuentos y relatos globales. 10.03.19 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- El hijo mayor de Teresa Picón, la telegrafista del pueblo, era apenas un adolescente cuando esto y, en ese mismo tiempo, “Richardine” era el mago de los asombros.
La sala del Teatro Montecristo estaba llena aquella noche. El mago en mención ya había encantado antes a una culebra cascabel de 108 años y diez días que, asomando la cabeza y el rabo, de lo vieja tenía crin y relinchaba y que , según él, poseía un veneno letal capaz de matar de una buena vez a un pelotón de 200 soldados a los que minutos antes de la mordedura, para ver si aguantaban la prueba, hubiesen dado a cada uno tres tragos de ron compuesto de los que preparaba Jesús María Coronell, un frasco entero de curarina y cuatro tazas de té amargo con hierbas medicinales…


Crónicas del  otro  Macondo
“El Mono de  Átala”

Cuentos y relatos globales. 03.03.19 Ampliar
“Alla viene el cartero / ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! /allá viene el cartero/ ¿qué noticias traerá?/ do-re-mi, do-re-fa”,…
Escribe Wapiji.- Hubo alguna vez una época que   el  pueblo tuvo  carteros;  uno de los  oficios más bellos del  mundo que, desplazado por  la  tecnología, poco a poco  se acaba. Un  oficio que  para mí se  parecía al  del periodista…
Premiados por haber sido excelentes estudiantes al  terminar sus  estudios de escuela primaria, algunas administraciones  municipales,  en una acertada decisión de  ayuda y  estímulo laboral,  tuvo en  distintas  épocas dos  recordados carteros, acordes con  tal  actividad por lo  sociables y  serviciales;  fueron ellos: David  Jiménez  Coronell (“el Yiye, cuando estuvieron de alcaldes hacia 1948 a 1950, más  o menos,  don  Avelino  Padilla,  don  Carlos  Higgins y  don  Eduardo Macías),  igual hizo de mensajero,  Antonio  Molina Arteta (“el  Beato,  aproximadamente  de 1958 a 1960 en  tiempos que hacía  de  burgomaestre don  César Consuegra).

Don Evaristo Paico y sus hijos
Cuentos y relatos globales. 24.02.19 Ampliar
Por Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- En el caserío de Cruz Loma, en la zona andina del distrito de Inkawasi  vivía la familia Paico Quispe. Don Pedro que fue uno de sus fundadores de este caserío, tenía una familia compuesta por sus hijos llamados Julián Paico, Francisco Paico, Diego Paico y dos hijas más. Don Pedro Paico era una persona sumamente trabajadora y aquellas tierras que tenía eran propias, tuvo que esforzarse mucho para conseguirlas, también contaba con su ganado vacuno, el cual también comenzó de a poco a poco. Todo lo que consiguió lograr, lo hizo con el fundamento de formar una buena familia, su mujer también le ayudaba para lograr ese proyecto familiar, ambos esposos esperaban hacer de sus hijos unos hombres de bien, unos hombres que no solo tuvieran educación sino también buena instrucción. Todo lo que hacía don Pedro era por ellos: “ellos eran sus hermosos sueños”. Solía levantarse de madrugada para vigilar su ganado y ver cuando había luna llena sus sembríos, de cómo verdeaban haciendo olas y tumbos por el fresco viento de la madrugada iluminadas por toda la luna llena. Todo lo hacía por ellos para que sus hijos alcanzaran mejores metas de las que él pudo alcanzar. 

Crómicas del otro Macondo -Historias para ganarle al  olvido-
“El Mono de Atala”

Cuentos y relatos globales. 17.02.19 Ampliar
Una mirada a… LAS CASAS DE…
Sólo hay un tipo  de  casa  ideal  en el  mundo: la llena de  amor  y de seres  amados…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
Las casas  de  mi  pueblo fueron hechas invariablemente para  llevar los nombres de sus  dueños  y  dueñas. Fueron hechas por  ellos para quedarse a vivir por  siempre en  estas. Cierta  actitud de  milenarios  árboles allí plantados, y  que  en el  mismo  sitio nacieron, crecieron, dieron  frutos y  en ese lugar murieron, les  identificaba…No  tuvieron por  eso sus habitantes vecinos  distantes y, en los  patios de  todos, todos  los pájaros de  bonito cantar en el  mundo, a cambio  de  nada, les regalaron canciones y  trinos hermosamente desconcertantes sin necesidad del encierro de las jaulas.- Las casa de mi  pueblo fueron  casas para las  cuales  nunca  faltaron  brazos dispuestos  a colocar en  ellas, a golpes de  martillo, la  puerta que se había  caído; para  ajustar la  hoja de la  ventana que con  su  par  no  encajaba; o para sobre  la  herrumbre de  la bisagra  oxidada, oportuna dejar  caer una  gota  de “Aceite  Tres Uno” que quitaba a  la misma el  fantasmal  chirriar nocturno…Y  para tales  casas,  sus  dueños, sin esperar de  parte  de sus  compañeras la familiar amonestación del: “¿Y cuándo vas a arreglar el portón? Hubo en  todo  momento un  clavo, un cerrojo,  una aldaba, una  tranca o  una  mano  de pintura que  les  quitara el  inicio de un  deplorable abandono…Y no acaeció en  estas la orfandad de  un  poco  de cemento con  que coger en  el techo una gotera inesperada;  así como  llegado el  día, la  última  habitación de  la misma,  dejada unos  meses atrás sin  terminar, se  construía…

"Peoresná", hoja pot hoja
-Hechos y noticias callejeras de un pueblo tan real como imaginario que puede ser el suyo-
Cuentos y relatos globales. 10.02.19 Ampliar
Por  qué Peoresná se llama Peoresná
Walter E. Pimienta Jiménez.- Peoresná  se llama Peoresaná porque careciendo  de  todo,teniendo lo mínimo de lo  mínimo, es preferible eso  que  no  tener  nada… Queda  muy lejos, lejísimos y no  tiene  carretera; pero  poseé  un camino de herradura  por  el que se llega  a ella luego  de  tres  días y medio en   burro  y en cinco a pie…y  entonces  cuando la gente usa esta vía, dice: “Qué  se  va a hacer…”peoresná”.  “Peoresná” no  tiene industrias de ninguna clase y  la gente  vende  bollos,  plátanos, yuca, cocadas, frutas, leña, leche, queso, pan, arepas…todo  para  “el  consumo  interno  bruto “y,  en consecuencia,  la gente  dice: “Qué  se  va a hacer, “peoresná”…En Peorená son pocas  las  mujeres  bonitas,  casi  todas  son feas y  como  no  hay  para  más  a los  hombres les toca  casarse  con ellas porque:  “Qué se  va  hacer, peoresná”…En Peoresná  los  ricos  comen y  los  pobres  también comen, pero lo que  pueden,   porque: “Qué  se  va  hacer…  “peoresná”… En  Peoreasná  el  ideal es  el  conformismo  porque, al decir  de  todos[ “Qué  se  va hacer… peoreesná”…

La partida de ajedrez
Pedro Biedma. 08.02.19 Ampliar
Por fin llegó el domingo, Julio se encontraba exultante de felicidad pues tocaba visita familiar, hoy vería a su único hijo Pablo y con suerte a su nieto Julian. A sus ochenta años pocas cosas alegraban ya su vida, para ser exacto solo dos, la ya mencionada visita dominical y la partida nocturna de ajedrez con su amigo de habitación al que él llamaba simplemente “mala cara”. Había sido siempre un apasionado y gran jugador de este juego, pocas personas podían presumir de haberle vencido alguna vez.
A las once de la mañana y puntual como siempre, apareció su hijo, esta vez no le acompañaba Julián. Tras el beso y abrazo de rigor, ambos conversaron sobre las novedades transcurridas durante la semana, pocas la verdad. Pasada una media hora Julio le hizo una confesión a su hijo, se le notaba atemorizado y no sabía cómo comenzar a relatar lo que le sucedía. Tras unos segundos, tomó aire y comentó a su hijo que el lunes por la noche, y antes de empezar a jugar, su amigo “mala cara”, le hizo una propuesta no negociable. Esta consistía en qué si Julio le vencía, como solía hacer diariamente, le otorgaría cualquier deseo que pidiera, en cambio sí perdía, “mala cara” se apoderaría de su alma. Pablo lo escuchó, pero sin darle importancia, todos creían que ese amigo era una invención creada por su mente y alimentada por la soledad y los efectos de su avanzada edad.

-Historias  para  ganarle  al  olvido-
Crónicas del otro  Macondo  Viví mi  juventud asomado  a  cierta esquina…

El  Mono  de  Atala”

Cuentos y relatos globales. 03.02.19 Ampliar
“De mis disparates de juventud lo que más pena me da no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos”. Pierre
Escribe;  Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Viví  mi juventud asomado a cierta esquina del  pueblo en  tiempos fervorosos de  las   románticas  baladas de Sandro, Raphael, Leonardo  Favio,  Leo  Dan,  Adamo, “Los  Ángeles  Negros”, “Los  Terrícolas”, Nino  Bravo, Nicola di  Bari, Gigliola Cinquetti, Estelita  Núñez, Claudia  de Colombia, Oscar  Golden, José  José,  Yako  Monti, Sabù, Herbert   Vilard y  cuando el  locutor  de Emisoras A.B.C. (estación radial especializada  en este  tipo  de  música), decía: “En  Emisoras  A.B.C., sólo  estrellas: Piero, y  el  Piero que en  su sentida  canción “Vengo”, como  respondiendo  a alguien, contestaba…”Yo  no  sé dónde  andará  María”, con  voz suave y  cadenciosa en todos los radios de toda la   población se  oía…
Viví mi  juventud asomado a cierta esquina del  pueblo, testigo  ella de  aquellos años locos, de  cabello un poco largo e  ideas medio  hippie alentadas por las  canciones psicodélicas  de Ana  y  Jaime y  Pablus Gallinazo con  sus  letras nadaistas…Andaba contracorriente,  untado  de  Che Guevara, seguidor en  la distancia  de Los  Beatles y  de  la  bacanaerìa de  Romelio jalándose de  Lusito  Rey su  canción   favorita:

El mejor padre del mundo
Pedro Biedma. 02.02.19 Ampliar
El día resultó agotador, por fin llegó a casa, casi sin fuerzas abrió lentamente la puerta y arrastrando sus doloridos pies, Juan cruzó el pequeño vestíbulo, tras un breve suspiro, depositó las llaves en el lugar de siempre. Nadie se percató de su presencia, como era habitual, en cambio él sí oyó las voces provenientes del dormitorio de su hijo donde este conversaba con su madre, las distancias eran muy cortas en su humilde vivienda. Sí de algo podía presumir Juan era de su afinado oído, prestó atención a lo que decían y lo que escuchó no fue nada agradable. Su hijo Javier explicaba a Isabel la razón por la que nunca invitaba a sus amigos a casa, le confesaba que se sentía avergonzado solo con el hecho de imaginar que su padre hiciese acto de presencia vestido de barrendero y sus afortunados compañeros lo vieran y descubrieran la verdadera profesión de Juan, él se había inventado un padre Ingeniero de una importante empresa, es decir, algo a la altura de la función que desempeñaban los progenitores de sus amigos. Además no les podría explicar que su padre no ganaba el suficiente dinero para comprarle la consola de moda con la que jugaban alternativamente de casa en casa, él siempre se inventaba alguna excusa cuando le tocaba el turno. Siguió hablando y confesando sus temores, su habitación estaba decorada con muebles muy simples y algo anticuados, muy distintas a las de sus amistades que eran enormes, modernas y no les faltaba el más mínimo detalle.

Crónicas del otro Macondo. -Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”. SOFANOR, UN HIJO DEL FUTBOL…

Cuentos y relatos globales. 27.01.19 Ampliar
*Escribe en tu corazón que cada día es un partido de fútbol y que el de hoy ya lo ganaste…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- ¿Cuántos sueños no ha parido la cancha de fútbol de la Calle del Palenque? Tú, Sofanor, eres uno de ellos…o, mejor, eres un hijo del fútbol a quien, desde aquí, a la sombra de un palo de trupillo, por el costado que da a El Vivero, poniéndome la mano en la frente como visera, estoy viendo jugar y pasar el balón de primera en máximo uno o dos toques por la punta derecha, arrastrando al defensa que te cuida, esquivando al uno y al otro; haciendo quites y amagues que despistan al gordito del equipos de Barranquilla al que enfrentas y que te marca. Eres un man virtuoso, tienes lo tuyo… el fútbol colectivo; te mueves por toda el área, resultas creativo en las dieciocho…Estás metido en la película…Veo tu incontrolable sombra de futbolista inquieto y travieso pescando un error del defensa central y, tenga, lleve…¡Gooooooolllllll! Veo tu gambeta larga, tu fuga entre dos que no te alcanzan…Tu fuerte cañón con ambas piernas y lo mortal de tu tiro libre directo por el costado diestro buscando uno de los ángulos superiores la portería rival o el cabezazo de palomita de Carlos Mario jugando a la seña de todo goleador.


Ellos eran el tango
El tango es un pensamiento triste que se baila
Cuentos y relatos globales. 20.01.19 Ampliar
Escribe Walter Pimienta.- Los rincones de la cantina de “la Niña Sara” y los de la “Cantina del “Montecristo”, igual que la siempre concurrida esquina de la casa de Conchita Arteta, en la Calle del Repaso”, no han olvidado todavía que ellos fueron el tango; aquellos sentidos tangos de letras arrabaleras que se metían despacio donde más golpea la vida: en el corazón, en tanto una guitarra y una voz que ningún destino callaba esto decía….”Adiós muchachos, compañeros de mi vida/Barra querida de aquellos tiempos/Me toca a mí hoy emprender la retirada/Debo alejarme de mi buena muchachada/”…Era Argentina en Juan de Acosta interpretada en las voces de “el Niño Quin”; Vicente Rafael Molina Consuegra, “el Filú” y Hernando Pernet, quienes con su….”Tomo y obligo/ mándese un trago/Que hoy necesito el recuerdo matar/Sin un amigo, lejos del pago/Quiero en su pecho mi pena volcar/Beba conmigo y si se empaña/De vez en cuando mi voz al cantar/No es que la llore porque me engaña/Yo sé que un hombre no debe llorar/Si los pastos conversaran”…buscaban en sus cantos una señal de ellos mismos y de Gardel ya muerto del todo pero negándose a morir cantando…¡Adiós, pampa mía! Me voy, me voy a tierras extrañas/Adiós, caminos que he recorrido/Ríos, montes y cañadas/Tapera donde he nacido/Si no volvemos a vernos/Tierra querida/Quiero que sepas/Que al irme dejo la vida/ ¡Adiós!...

Relatos de “el Mono de Atala”
EL DIA QUE MATARON A “JUAN CHARRASQUEADO”
Cuentos y relatos globales. 13.01.19 Ampliar
“Aquí termino de cantar este corrido/De Juan Ranchero, charrasqueado y burlador/Que se creyó de las mujeres consentido/Que fue borracho, parrandero y jugador”.
Walter Pimienta Jiménez .-Anoche fui al cine Mataron a “Juan Charrasqueado”. Cayó en mitad de  la  calle y  no  tuvo tiempo  de  montar en  su  caballo para  salir huyendo…¡Apúrate! ¡Corre! Gritaba la gente que asistió a ver la película. Era cuanto podían hacer por él.
Los pocos  testigos que  vieron el  cobarde  asesinato en  las  aceras,  silenciosos se  miraron y, acobardados,  ni  se acercaron para ver si el aguerrido charro aún vivía y,  de  haber sido este  el  afortunado  caso, llevarlo de urgencia al  hospital; pero no  creo,  estaba  mortalmente herido y  no  hubiera sobrevivido. Los  hermanos  Cadena,  que desde  hacía  días  lo buscaban, a  fin  de cuenta  dieron  con él  para cobrarle un asunto de  faldas y, vaciándole  todas  sus  pistolas,  se  la echaron de  a montón.
-Se  metió  en  vainas  malas- dijo  Jaime  el  de  Josefa- abstraído en  las imágenes de  la pantalla.
-Era un bandolero- consideró “el Cachaco de Isabelita” desde su banca.
-Hasta  el  sombrero  le  perforaron  de  un  balazo- observó Arecio  el  de  Gastón,  detrás  de  nosotros.


“JULIO POLICÍA”, en la complicada investigación de saber quién se robó el cañón municipal
Cuentos y relatos globales. 06.01.19 Ampliar
Los únicos filósofos auténticos que hoy quedan son los policías.”
Vive por estos días mi amigo Julio, el ex policía, la experiencia de volver por sus fueros de mejor gendarme del mundo y, suspendiendo su disfrutado retiro de la actividad, revivido y vestido de nuevo como tal, dada su práctica, su maestría y sus conocimientos detectivescos, iniciar la complicada investigación de saber quién o quienes, hace ya algo más de unos treinta años, de los pasillos intemporales de la alcaldía, se robaron el cañón municipal, gloriosa insignia y divisa de nuestra historia que desde los tiempos de La Colonia, era la costumbre y tradición, se hacía ruidosamente disparar como la mayor garganta metálica de la región y, con ella, a los cuatro vientos anunciar la importancia y la llegada de las fiestas de la patria, el inicio de las fiestas patronales, la visita del obispo, la muerte del papa, o del presidente el inicio y el final de la jornada electoral o una posible invasión o guerra por discusión de límites contra Tubará.

Conversación íntima
Pedro Biedma. 04.01.19 Ampliar
Entré en la habitación a sabiendas de que él se encontraba allí, esperaba mi visita. La oscuridad era total, pero mi mente estaba dotada de una visión nocturna, especial para la ocasión. No faltó a nuestra cita, le vi sonreír, llevaba puesta la misma ropa de hace algunos años. Se levantó de la silla y nos fundimos en un gran abrazo, ese que no nos dimos cuando se marchó. Reconocí el olor a colonia, esa que utilizaba tras afeitarse, por lo que lo besé en su cabeza y no en el rostro, como a él le gustaba. Me correspondió con un beso en la mejilla que erizó toda mi piel y me devolvió a mi niñez durante unos breves segundos. Agarró mi mano y dijo:
•    Siéntate, aquí, a mi lado, siéntate a mi vera.

“ESCURINHO”, el caramelo  trabajoso
Cuentos y relatos globales. 23.12.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez. De mi libro “Relatos del Mono de Atala” “ESCURINHO”, el caramelo trabajoso
Escurinho no le salía a nadie; nos faltaba a todos los coleccionistas de los caramelos o estampitas en el álbum de los jugadores del Campeonato de Fútbol Profesional Colombiano, una especie de cartilla que debíamos llenar para ganarnos alguno de estos codiciados premios: una bicicleta marca “Monark”, un par de guayos, un par de patines o un balón para la práctica del balompié.
Perfecto Rodríguez, jugador del Deportivo Independiente Medellín; Isidro Olmos, portero del deportivo Cali y Reinaldo Volken, del América, duros de salir, ya habían salido; pero Escurinho no. Uno hurgaba en la papeleta que nos vendía en su tienda “la Niña Sara” y a cada rato salían: Heriberto Solís, portero del unión Magdalena; “Charol González”, defensa de los Millonarios; león Reyes, guardavallas del De portes Tolima; “el Culebro Rojas”, puntero izquierdo del Cúcuta Deportivo; Américo Montannini, delantero del Atlético Bucaramanga y el negro Edison Angulo, del Deportes Quindío, los más repetidos, frecuentes y pertinaces…


Procesos naturales
Pedro Biedma. 23.12.18 Ampliar
Ignacio se encontraba postrado en la cama del hospital y rodeado de sus seres más queridos, sus ojos permanecían cerrados desde hacía varios días, el dolor ya no existía, en cambio sus oídos parecían entrenados para cazar al vuelo cualquier ruido que se generaba en la habitación y transportarlo a su funcional cerebro donde era procesado a la perfección.
Sus constantes vitales eran casi nulas y todos, incluido él, esperaban el desenlace final.
“Lo siento no podemos hacer nada más, es cuestión de horas”, sentenció esa misma mañana el doctor a sus familiares y, sin ser consciente, al propio Ignacio.
Cerca de la media noche una sensación de paz inmensa comenzó a invadir su cuerpo, segundos después un crujido enorme pero agradable tuvo lugar en su interior. De repente se hallaba flotando sobre su propio cuerpo, inerte y al que le besaba sin parar de llorar su amada esposa Inés, el quería tocarla y decirle que estaba ahí arriba pero era incapaz de controlar sus movimientos, impotente se miró y observó que estaba desnudo, aunque no reconocía su cuerpo, había adquirido un aspecto mucho más juvenil, su pecho carecía de los canosos pelos del Ignacio que yacía inmóvil encima de la cama.

Un triste bolero
Pedro Biedma. 16.12.18 Ampliar
El salón se encontraba repleto de bellas mujeres luciendo sus mejores galas, todas deseosas de que el príncipe de sus sueños apareciese y la rescatase del grupo de las ignoradas y fueran premiadas con un baile en el centro de la pista. De repente hizo su aparición el mejor de los galanes, el que las derrite con una sola mirada, un sueño imposible para la mayoría de ellas, se trataba, como no, de D.Tenorio (no podía llamarse de otra manera). Con su impecable frac, gomina en cantidad para marcar sus negros cabellos, bigote aturdidor igual que el de Errol Flynn y un caminar elegante como ningún otro, sin pensarlo anduvo hacia donde se encontraba ella, situada de espaldas. El agarró su hombro descubierto para que le prestara atención, sus miradas se cruzaron durante eternos segundos y sin mediar palabra alguna, se cogieron de la mano y la cintura y comenzaron a bailar, no les hizo falta hablar, sus ojos lo dijeron todo, sonaba un antiguo y triste bolero.
El lugar se convirtió repentinamente, en una pequeña caja de música antigua, donde ellos eran los protagonistas. La música de la caja cesó y ambos se despidieron hasta el próximo domingo, en el mismo lugar, ese día ella no esperaría junto al grupo de las ignoradas, ese día, Rosa, realizaría su entrada orgullosa y sonriente, acompañada de su galán, sabedora de ser la envidia del resto de señoritas.

Crónicas del otro Macondo. “El Mono de Atala”
¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!

Cuentos y relatos globales. 09.12.18 Ampliar
Escribe; Walter E Pimienta Jiménez.- Le decíamos o, mejor, le gritábamos: ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! Y, ella, entrecerrando los ojos; es decir, mirando como si no mirara, apoyada no en un bastón –porque nunca lo tuvo- sino en un palo cualquiera con el que caminaba las calles del pueblo ayudada, se nos venía enseguida con un jamás ausente… ¡A tu madre, hijueputaaaaa! Respondido con chillona voz llena de resentimiento.
“El hijueputazo” de Goya, en proporción a la otra maldad de quien deliberadamente le decía... : ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! Era ya, en el uso, la costumbre y la repetición, una expresión sin ofensa porque, de hecho y de palabra, se convirtió en esta reprimenda de parte de nuestras madres: “ Tú tienes la culpa si ella te hace algo”…Eran los ímpetus de pelaos los que nos llevaban a sentirnos o creernos los reyes del barrio con derecho para meternos con ella o con el viejo Emiliano a quien le decíamos: ¡Tripitaaaa! ¡Tripitaaaa! ¡Tripitaaaa! Engendros de la crueldad y altaneros que éramos, inconsecuentes e invulnerables por demás al llamado de atención exigiéndonos deferencia y respeto por los mayores a riesgo de que alguien, llevando la falta a la casa de uno, nos hiciera dignos de tres o cuatro correazos como castigo enmendador con la reconvención de un… “Y si lo vuelves a hacer te doy más duro”…

La cara oculta de la Luna
Pedro Biedma. 03.12.18 Ampliar
Cuenta una leyenda imaginaria que hace miles y miles de años, habitaba en la Tierra un príncipe joven y bello como ningún otro ha existido jamás, de nombre Axión, Su padre el rey se hacía mayor y se aproximaba el momento de reemplazarle en el trono. A pesar de que todas las jóvenes solteras del reino ansiaban con llegar a casarse con él, solo tenía ojos y corazón para su gran y oculto amor, la otra cara de la Luna que por aquellos tiempos se mostraba radiante en lo alto del firmamento. Sí ya de por sí la cara que ahora nos muestra es una de las cosas más bellas que podemos presenciar, la hermosura de su cara oculta es imposible de narrar con palabras (al menos con las de este humilde escritor).
El príncipe acudía, en secreto, todas las noches y durante tres semanas, a la torre más alta de la fortaleza donde vivía, allí se sentaba y mantenía un verdadero idilio de amor con su amada, hay quien alguna vez les oyó hablar pues ella también respondía a los halagos y se confesaba enamorada de él.

Crónicas del  otro  Macondo -Historias  para  ganarle  al  olvido-
“El  Mono  de  Atala” LA LINTERNA  DEL  PARQUE

Cuentos y relatos globales. 25.11.18 Ampliar
Todos los  demás dormían, menos el  de  la  linterna y  ellos…
Escribe;  Walter  E. Pimienta Jiménez.- A Pablo le cayó el haz de luz en toda la cara y el molestoso encandilamiento le hizo mover el rostro a uno y otro lado. Era potente.
Pablo estaba con “Z” debajo del primer piso del campanario de la iglesia del pueblo, sitio inapelable de las amorosas citas clandestinas porque allí la noche se hacía más oscura.
Pablo, herido por la claridad que le volvía invidente, se cubría el rostro y “Z”, agachada en un rincón, apoyada contra una columna de la espadaña, no se deja ver. Ya el camión lechero de Lázaro, que era el último en llegar de la ciudad, había entrado y aquella luz no provenía de la batería de un vehículo automotor sino de una linterna de mano que alguien, a no menos de doscientos metros, en línea recta, oculto en las sombras, porque en el pueblo para entonces no había alumbrado eléctrico, en dirección a ellos manipulaba. Serenaba y era octubre.

La muela de $ 20, o pesos
Quéjese de la muela aquel al que le duela

Cuentos y relatos globales. 18.11.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Jesús, que no es mi hermano, que así se llama, y a quien en este caso no me estoy refiriendo sino a otro de los tantos Jesús que hay en el pueblo y que puede ser ese que usted se esté imaginando, vio pasar a Vidal por la puerta de su casa esa fría mañana de octubre con su maletín negro de dentista entre manos y, en el acto el dolor de muela con que había despertado se le subió más. El sacamuelas, prestaba servicios a domicilio y por encargo.
Jesús, que no es mi hermano, que así se llama, y a quien en este caso no me estoy a refiriendo sino a otro de los tantos Jesús que hay en el pueblo y que puede ser ese que usted se está imaginando, había probado ya con desespero, horas antes, enjuagarse la boca con un trago de Ron Blanco, así también aplicó en la careada muela ceniza caliente de la hornilla y dos gotas de gas kerosene y el dolor no disminuyó. Su mejilla derecha, hinchada y rojiza, evidenciaba la existencia de un hombre infeliz padeciendo un suplicio sin fronteras y poco benevolente. Su rostro, demacrado, pálido, macilento y falto de sueño, decía a quienes le veían que su heroísmo guapísimo no encontraba límite para la incómoda y desagradable molestia ni efectiva venganza médico-casera alguna. En dos palabras, estaba jodido…

Charlatán
Pedro Biedma. 18.11.18 Ampliar
Mercedes observaba, desde su ventana, la Parroquia de San Pablo Apóstol, una de las edificaciones más representativas de San Pablo del Monte, ciudad ubicada en la zona sur de México. A sus ochenta y dos años, su cansada vista no le permitía apreciar todo su esplendor, no era necesario, su mente atesoraba la imagen del monumento a la perfección. Sus recuerdos le regalaron un viaje al pasado y durante unos minutos, paseó del brazo de su amado Miguel por las calles de su ciudad. Él hablaba sin parar, mientras ella, cautivada por el verde de sus ojos, asentía con la cabeza y le interrumpía de vez en cuando:
•    ¡Calla un segundo!

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
De los pulseadores locales y "El León Americano"

Cuentos y relatos globales. 10.11.18 Ampliar
A veces el león sí es tan fiero como lo pintan…
Escribe; “el Mono de Atala”.-
Lo de los pulsadores no es nada nuevo en el   mundo. Es viejísimo.  En  la  Roma antigua ya existían. Campesinos  radicados  en  sus  zonas  montañosas eran los  más  destacados en estadas  lides y  llevados  al  Coliseo Romano  para  hacer al pueblo  demostraciones  de  ello.  Así  también, entre  los  vascos, en  la  región  de Euskal Herria, muchos de ellos gozaron de reconocimiento en competencias de dominio con  reconocimiento  extendido desde  las Galias (Francia) hasta  los  puertos  del mar Cantábrico.
Al parecer, el  pulseador  vasco  de mayor  renombre  fue  un tal Arburu, un  campesino que  únicamente se  ocupaba de sus  tierras  y animales. Era un hombre  colosal. El  hombre  más  alto  entre ellos  le  llegaba a los   codos. Tan fuerte  como  grande. Él solo  podía  hacer  el  trabajo de cuatro  bueyes tirando  del arado. No tenía familia, y nadie sabía de dónde venía, por  lo que sus vecinos estaban convencidos de que era un  gentil o  un gigante pagano llegado de las montañas; pero como era discreto y colaboraba en las tareas del pueblo, todos lo querían y respetaban.

Soñar es gratis
Cuentos y relatos globales. 05.11.18 Ampliar
Como todas las tardes aparcaron junto a su banco preferido. Él la ayudó a bajar, caballeroso como siempre, a la vez que comentó:
•    ¡Toma asiento!, cariño, ¡qué manera de sudar!, estás empapada.
Ella se secó la secreción de la frente y respondió:
•    Gracias amor, la verdad que pedalear 5 kilómetros cuesta arriba me deja sin fuerzas.
Se trataba del momento del día favorito para ambos. Llegaba la hora de hablar de sus inquietudes.
Herculana agarró la mano de Inocencio, lo miró a los ojos y le preguntó:
•    ¡Vida mía!, ¿en serio te vas a volver a presentar al concurso “escriba su relato y solo un milagro logrará que gane”?, ¡qué inocente eres!
•    Herculana mía ¿y si gano?, es mucho dinero, ¿y si no se presenta nadie y eligen el mío?
•    Bueno hijo, tú verás, al menos te entretienes y le das uso al ordenador, que para eso lo estamos pagando. ¿Y sobre qué va tu historia esta vez?
•    Sobre bicicletas, corazón mío.

Crónicas del otro Macondo. -Historias para ganarle al olvido-
En el día de los difuntos…

Cuentos y relatos globales. 04.11.18 Ampliar
Un muerto ajeno, un muerto nuestro, un muerto de todos, un muerto de nadie y sólo de Dios…
(Verdad o leyenda)
Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérela, pues, en todo lugar. Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
Escribe; “el Mono de Atala”.-
Había en el cementerio de mi pueblo una tumba distinta al resto, una especie de obelisco de considerable altura que, por lo poco común, sobresalía visible y empinada. La humedad, el moho y el sol, la pintaron para siempre de negro diferente. Existía como en un universo independiente pero, al mismo tiempo, permanencia en ese silencio propio de la nada que son los panteones del mundo cuando la muerte hace de ellos otra forma de casa de puertas abiertas esperando patética a quien habrá de venir…

A los  2  años del fallecimiento de un amigo…
“La  vida es  una charanga”- Romelio, la música y el baile

Cuentos y relatos globales. 21.10.18 Ampliar
El  capítulo 19 de  la novela testimonial inédita: “El Viejo Rome”,  bacán  de pueblo.
Escribe; Walter  E. Pimienta Jiménez.- “La muerte es el comienzo de la inmortalidad.” (Maximilian Robespierre)
Romelio fue concebido por Dios en tiempo de fiesta y amamantado con “teteros de canto y música”. Hay quienes aseguran que a los cinco años de edad, esto ya bailaba…”La múcura está en el suelo/ mamá no puedo con ella/ Me la llevo a la cabeza y mamá no puedo con ella/…
…Motivo por el cual salió también de avanzado bailarín entregado a todos los ritmos cuando encontraba eficiente y decidida pareja; cuestión que le era escasa dado que muchas se le escondían ante el temor de no salir intactas e indemnes del trance.

La ilusión
Pedro Biedma. 21.10.18 Ampliar
Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó :
–    ¿Qué piensas amigo mío ?
Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar:
–    ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?
Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronuncio:

A un personaje del  pueblo  a  quien debía esta crónica…
Jaime,  como  venido  del  lejano  Oeste…

Cuentos y relatos globales. 14.10.18 Ampliar
*La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos. A Teresa,  su  esposa,  a sus hijos y  a “Chuchú”*
Escribe;  Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Siempre vi  en  Jaime a  un  vaquero co0mo  venido  del  lejano  Oeste, pero  no  de  a  caballo sino cabalgando  en  su  mula prieta,  bajando  al  pueblo  los  domingos por  las  lomas  de Cazuela.
Jaime se  vestía de  vaquero sin  serlo,  así  como hay  gente que  se  viste de  indio sin  tener  una gota de ello…Pero  a él  le  lucía. Tenía esa  expresión de “hombre Marlboro solitario”…era, además, un  extraordinario jinete con  polainas y  sombrero de cuero, camisa a  cuadros coloridos, correa ancha con  hebilla de bronce en  forma  de  herradura, pantalón de “yin”,  botas igualmente  de cuero pero crudo y apenas un  misterioso pero amigable saludo…

De mi libro en preparaciòn
“LADRONERA” – En este pueblo sí hay ladrones-
Uno de sus cuentos:
De la vez en que se le quiso cambiar el nombre a “ladronera”

Cuentos y relatos globales. 07.10.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jimènez.- La noticia pronto se esparció por toda “Ladronera” y el alcalde Hurtarcio Ariza, tuvo que difundir en forma urgente una proclama de cabildo abierto pidiendo serenidad a la comunidad y advirtiendo a todos que, en caso de producirse una asonada, esta no resolvería nada y habría detenidos.
Se juzgaba, en asamblea de vecinos, cambiarle el nombre al pueblo por considerarlo ofensivo, a más de: injurioso, insultante, humillante, afrentoso, agravante y ultrajante.
A las nueve de la mañana del día fijado, 5.999 “Ladronenses” ocupaban las galerías de la plaza, escenario público de esta convocatoria. Se sentaron los organizadores de la reunión en bancos traídos de la iglesia puestos en fila en frente de un entarimado y, el resto, la gran mayoría de personas, de pie, se agrupaba entre escasos contradictorios y una gran cantidad de simpatizantes. Y fue el alcalde quien revestido de autoridad y mando, abrió el debate diciendo:

Noche mágica
Pedro Biedma. 06.10.18 Ampliar
Mágica noche de un cinco de Enero, Juan caminaba cabizbajo, por una solitaria y desconocida. De sus ojos se desprendían, ordenadas y sin pausa, cientos de lágrimas que iban a morir en el cuello de su jersey.
La luz de una inmensa luna llena, más llena que nunca, alumbraba su deambular.
El sonido del gentío martirizaba sus oídos, Juan aceleraba sus pasos para alejarse de él. En su mente, la imagen de su esposa lamentándose de dolor y la voz temblorosa de su hijo pequeño, lanzando preguntas imposibles de responder, se repetían una y otra vez.
De repente al alzar la cabeza, una figura apareció frente a él, un señor disfrazado de Rey Mago, barba incluida, se plantó delante impidiéndole el paso.
Trató de esquivarlo pero el Rey maniobró a su par, posó su mano en el hombro de Juan, le acercó su boca al oído y le susurró:

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Elogio a la troja o troje

Cuentos y relatos globales. 30.09.18 Ampliar
*¡Paciencia! La troja aguarda la presencia del grano que vendrá extraviado por el viento…
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez..-
En  mi  pueblo  decimos  troja a ese ¡pequeño granero” construido en  los  campos o  patios,  cerca  de  las casas o  ranchos de  habitación y que  se  utiliza  para entrojar o   guardar allí  las  cosechas y  otras cosas (¿?)…
No  se  concibe la  vida de  la  gente  de  campo sin la  necesaria  y  útil  existencia  de  la  troja, depósito de productos  agrícolas donde, por  lo  regular,  en  un  mullido nido de  cascarones,  tusas, mazorcas de  maíz  y  millo, cerrando  y  abriendo los ojos y  empojando un  poco  su  plumaje, las  tiernas gallinas ponen sus  huevos.
La troja nuestra es lo que en las granjas de los gringos de campo se llama granero.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido
“LA PANTALLA”… hace 45 años

Cuentos y relatos globales. 23.09.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- * A veces hay que decir verdades antiguas con una nueva luz, porque no hay nuevas verdades.
Con la misma infante emoción con la que Aureliano Buendía, llevado por su padre José Arcadio Buendía, fue a conocer la existencia del hielo como novedad que trajeran los gitanos itinerantes a Macondo, así también, toda Juan de Acosta, hace 45 años, en sucesivas romerías de varios días, a las afueras del pueblo, y en lo que es hoy la salida por carretera que conduce hacia el municipio de Baranoa, de 6 de la tarde hasta las 12 de la noche, a falta de cine y de otras sanas diversiones, fue a conocer el milagro de la pantalla.


Crónicas  del otro  Macondo -Historias  para  ganarle  al olvido-
El microscópio del colegio  

Cuentos y relatos globales. 16.09.18 Ampliar
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- La Biblia dice que  no hay distancia entre lo  infinitamente grande y lo  infinitamente pequeño.
Cuando el recordado sacerdote Miguel Ángel Alzate, allá por los años sesenta y tanto al setenta y otros tantos, fue acertado rector del Colegio de bachillerato Juan V. Padilla, de Juan de Acosta, cometió el bello y progresista “disparate” de comprar para la institución un microscopio que hizo parte del organizado y dotado laboratorio que ya había adquirido, así como también proporcionara al colegio con una muy buena biblioteca, amén de contar con una excelente nómina de profesores licenciados en distintas áreas del saber, toca decirlo así, fue aquella la primera vez que los hijos de los campesinos que allí estudiábamos ( y yo como uno entre ellos), de la mano del profesor Otoniel Acosta, gracias al extraño aparato, conocimos “una hoja por dentro”…
Recuerdo que el docente en mención, profesor de ciencias naturales él, conocedor de que el padre Alzate, atendiendo su solicitud, de un momento a otro adquiría el tan necesario microscopio, lo que primeramente hizo en clase fue hablarnos de ese aparato, de lo ,útil y necesario que era porque, al concepto de la existencia de seres casi invisibles por su tamaño, lo ambiguo era ahora sí poder verlos multiplicados en su dimensión las veces que él quisiera con sólo regular un botón de aquella máquina que, haciendo puente entre el hombre y Dios, nos ponía al alcance del ojo humano, “animales chirriquiticos” de los que solamente teníamos conocimientos por los dibujos ampliados que traían los libros de la misma materia.

Crónicas del otro  Macondo -Historias  para  ganarle  al  olvido-  
Evocación  de mi primer  diente  de  leche

Cuentos y relatos globales. 02.09.18 Ampliar
Cuando me sacaron mi primer  incisivo  lateral  de leche, no sé  si lloré de risa o  si reí de dolor…
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.- La primera práctica rudimentaria de nuestros padres como “odontólogos”, sin haber nunca estudiado para ello, la hicieron con nosotros sus hijos sacándonos de un jalón con un hilo fuerte el primer diente de leche, en mi caso mi primer incisivo lateral izquierdo, diente que correctamente alineado dentro de un grupo de ellos, se nos afloja y quiere desertar de nuestra boca dejándonos un portillo visible en cada inocente sonrisa tipo abierta ventana bucal que provoca en otros niños nos llamen “macaco” o que estos, no contentos con la burla, nos canten el alusivo canto que en mi pueblo y en mi infancia, ante este evento, así se me dedicaba: “Macaco se fue pa’ el cielo/ con una carga e’ melón/ cuando eran las dos de la tarde/ ya estaba en Repelón/”…

Epitafio
Walter Pimienta Jiménez. 26.08.18 
Desde pequeño, Epifanio roba epitafios. Visita los cementerios, los anota en un cuaderno y se marcha. Ese es su oficio serio y lucrativo, los vende a buen precio en el mercado negro de la muerte…”Si no viví más, fue por falta de tiempo”; “Disculpe que no me levante”; “Aquí sigue descansando quien nunca trabajó”; “Aquí yace mi suegra, ella descansa y yo también”; “Aquí yacen los polvos de mi querida, que los tuvo maravillosos en la vida”… son los más vendidos, pero se hurtó uno que no ha podido negociar con nadie, es este: “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”.
Intrigado por tan increíble mensaje, Epifanio preguntó al celador del cementerio:
-¿Quién está sepultado aquí?
-“Boatswain”, el  buen perro de Lord Byron- contestó el centinela

¿Acuérdate?
Pedro Biedma. 24.08.18 Ampliar
Disponía de todos los elementos necesarios para tratarse de un capítulo escrito por un guionista malvado que se repetía noche tras noche, a Francisco le había asignado el papel de protagonista sufridor.
Volvían a ser las tres y cinco de la madrugada y por fin lograba escapar de esa horrible pesadilla, su cuerpo se encontraba inmerso en un caudaloso río de sudor gélido y pegajoso y gélido, su corazón parecía haber optado por escapar de su lugar original y palpitar otros mundos a su antojo. Observó el reloj con la intención de verificar la hora, como si de un adivino se tratará, acertó, la misma hora y minutos de las últimas madrugadas, eso le tranquilizó, se giró hacia el otro lado de la cama, sin hacer ruido y lo confirmó, allí se hallaba su mujer, como siempre, sumida en un sueño profundo y a su lado. Con sumo cuidado para no despertarla le depositó un suave beso en la frente y la cubrió perfectamente con la sábana hasta alcanzar el cuello, aunque luego ella volvería a destaparse como siempre hacía, esa noche era bastante fría.

El hombre alto y delgado
Pedro Biedma. 20.08.18 Ampliar
Subió al coche con ilusión, se abrochó el cinturón de seguridad y obligó a su acompañante a que hiciera lo mismo que él. Justo antes de arrancar, su mente recordó el episodio que aconteció un par de noches antes. Su rostro alegre fue adquiriendo, en cuestión de segundos, un gran gesto de terror. Se encontraba a punto de realizar el mismo recorrido y ya no existía una posible marcha atrás. Agarró con fuerza sus manos al volante, cientos de gotas de sudor recorrían su frente, pisó el acelerador y rezó porque no volviera a ocurrir.
El tráfico era intenso, muy intenso, como a él le gustaba, además su coche sin capota les permitía disfrutar de la cálida brisa que reinaba esa noche. Los ruidos ensordecedores procedentes del exterior le impedían oír lo que su acompañante quería decirle. Debía de tratarse de algo muy importante, pues no cesaba de gesticular y señalar con la mano. Entonces comprendió lo que sucedía y el miedo inicial se multiplicó por diez, conocía a la perfección la secuencia de los hechos que iban a acontecer.


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