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Cuentos y relatos globales


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Artículos publicados en andalucia.press
-MOLINO DE PAPEL-
OTRA VEZ  EL FANTASTICO… “PÁJARO VERDE”
Cuentos y relatos globales. 18.04.21 Ampliar
Hay ladrones educados,  roban  con elegancia y sin violencia
Escribe; Walter Pimienta.- Que era  de El  Guamo,  Tolima, que se llamaba  Ricardo Morales; no, que Anacleto Jiménez; nada de eso, que su verdadero  nombre era Rossemberg Aguilar…(¿?)…, como  quien  dice: “tres divinas personas” y  un  solo “Pájaro  Verde” verdadero…cosas de la leyenda. El  caso es que hacia 1920 y ulteriores, en  Barranquilla,  uno de estos  tres  pájaros se quedaba “enjaulado” en  su  casa o, los  tres,  al mismo  tiempo, eran  el  azote de  la  ciudad robando en  las  casas bajo el mismo apodo,  cometiendo  la  fechoría a la misma  hora y en  distintos barrios a  la  vez  para burla e  indignación de la policía de aquel tiempo.
Que el  jueves, “Pájaro  Verde”, a la  medianoche,  se metió a  la  casa de Juana Cassiani, en el  Barrio  Abajo, y  se robó unos platos de  peltre,  unas  ollas de aluminio y unos  calderos  que ella dejó en  el  patio, lo  supo la afectada porque, como era  la costumbre del  fantástico ladrón,  este dejó una pluma de color verde en el  sitio.
Que  esa misma noche,  “Pájaro  Verde”,  en  el  barrio Chiquinquirá,  cargó con una ropa que en  casa  de  los Marriaga estos  dejaron tendida y  otra vez, los  robados, hallaron allí la  infaltable  plumita  verde del  autor  de la fechoría.

-MOLINO DE PAPEL-
Emma (la mujer del mar en los  ojos)
Cuentos y relatos globales. 11.04.21 Ampliar
…y de pronto, encuentras unos ojos de los cuales no quieres irte más
Escribe; Walter Pimienta.-
Emma tenía el mar en los ojos, dos azules gotas frescas  puras y  confundidas en el frondoso y extraño espejismo de su pelo rubio crespo…Allí, en los ojos de Emma, el amor con ansias de pájaro, anidó tranquilo y sin alas para no irse jamás…
Cuando Emma, la mujer del mar en los ojos,  haciendo parte del paisaje urbano, con el ritmo acompasado y  la  influencia de sus duras nalgas de mujer-mujer caminaba por las calles del  pueblo en medio de la conjetura de cada persona, hurtando piropos, hacía que la aldea toda reviviera en la somnolencia y el sopor de la una de la tarde sin que faltaran aquellos vagos que, viéndola pasar airosa, soñaran con lo  sublime de un idilio  posible…
Emma, la  mujer del mar en los ojos, nacida para caer en  gracia a los  hombres-hombres que  en aquel tiempo enamoraban a las mujeres con la parábola del grano sembrado y las cosechas de sus cultivos, y que en lugar de fragantes rosas de jardín le regalaban espigas de amor y a manos llenas mazorcas, yucas, patillas y melones… pequeñas cosas del querer que hacen grande ese mismo canto con canciones de dicha en el aire embalsamante de la flor del guamacho,  para ello nacida fue y tuvo de suyo el estipendio piadoso  de un  libre lecho  de amor aguardando silencios, cruz hecha de espina que traspasara corazones…
“Adiós Mona, tienes de la paloma guarumera el  caminar suave y pacito y, en mi amoroso corazón, ganado un rinconcito”…le  dijo alguna vez un campesino montado en  su burro rumbo al monte y ella, ella sonrió…y, por  aquello de paloma, haciéndose con alas,  sin dejar de sonreír, igual que la guarumera de alguna canción,  en vuelo por  la calle cruzó evitando ser cazada…

-Molino de Papel-
Del imaginario costero para esta Semana Santa…
“SILVESTRE, EL CIRINEO”
Cuentos y relatos globales. 04.04.21 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.-  De lo que se dice Jesús dijo al Cirineo cuando este acudió en su ayuda: “Casi todos vienen a mí para que les alivie la Cruz; son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a llevarla”.
-Silvestre, no hay quien haga de Cirineo. Te va a tocar a ti.
La noticia abatió al sacristán. Se sintió timado e incómodo.
El padre Robles había depositado su confianza en él desde que había llegado de párroco al pueblo. Él le servía en todo lo doméstico. Pero nunca se imaginó sería la esperanza de un Cirineo en aquella Semana Santa.
-Sométalo a votación, padre- le dijo.
-Entre tú y quién- le respondió el clérigo con su de español que no encontró nunca la forma de hablarlo en costeño.
-Cómo que no. Entre el viejo Arturo Charris y Nicolás Molina… ¡Pero no me meta a mí en esa vaina…! ¡Urra vieja!…
-Ya los consulté. Ellos no pueden. Tienen sus razones- volvió a responderle el padre.

 -Molino de papel-
La afrodita de mi pueblo 

Cuentos y relatos globales. 28.03.21 Ampliar
Mientras haya  hombres, habrá vicios”   –Publio  Cornelio-
Escribe, Walter Pimienta.- El  pueblo  no  cabía  esa  vez en  la plaza.  El  cautivador  encanto  del  memorable  hecho  no  era  otro que el de  presenciar, esa tarde, el  develamiento  del  primer  monumento municipal.  Aquel día, los  allí moradores, conocerían por  fin  a Afrodita casi  en persona pero  hecha  en  mármol.
“Si  tiene  pudor  no  asista. No se condene.  El  cielo  le espera”,  decía  un  letrero que el  cura  mandó a poner en un  pasacalle de  letras grandes y adversativas.
Era una  réplica llamativa de   la  primera  mujer desnuda del  mundo  clásico presente en aquel  pueblo,   así fuese  en   forma de  pulida  piedra…
El  cura, la  verdad  sea  dicha,   no  pudo  contra  el  embeleco  del alcalde,  Las  razones esgrimidas  sobre el  amor  de los  dioses y  del sexo libre, más el  hecho de que  la  obra es  arte,  junto  con el  criterio de que la  misma  obra  era la más  legitima  salida  de  la mano de Praxiteles hacia el siglo  IV a.C. en Grecia, escandalosa  de tetas y  de  caderas, de  buen  trasero   y  algo  más,  totalmente en  pelota,  paralizó  la  vida municipal y justo  es decirlo,  “la  vieja”, teníalo suyo…no  hay  por  qué  negarlo…

-Molino de papel-
La escuelita de "Ladronera"
Cuentos y relatos globales. 14.03.21 Ampliar
*El hijo del ladrón acaba fácilmente por hacerse ladrón; el lobezno siente el instinto del lobo. (Magnus G. Lichtwer)
Escribe; Walter Pimienta.- En “Ladronera”,  los  niños  de  la escuela aprende a leer y a escribir   según  el  nombre  de  los  ladrones  del  pueblo. Nada  de  sustantivos (ala, mamá, papá, iglesia, nene, rosa, burro, vaca, mula, casa), no,  nada  de eso. Los  maestros  y  maestras,  para  esto, han ideado  este  moderno sistema porque  así  sus  estudiantes  contextualizan para  siempre lo  que viven  y  saben. Leyendas  como  estas, escritas  con  tiza  se ven en los  tableros  y en los  cuadernos de los  pequeños  a la  hora  de  los ejercicios:
“Meñique” (porque a este  ladrón le  falta ese dedo),  le  robó  un burro prieto a Fito”. “La Perla, es ladrona de  gallinas”.  “A José, “Perroflauta”, le  robó una camisa”. “El  Lagarto” roba yucas  en la  finca  de Juan de Dios”. “Es Lucifer,  el  ladrón  más  peligroso  de Ladronera”. “Los  hijos  de  Pillín  son  ladrones  como  él”…Y  pare  de  contar…Ah,  en  sus libretas los  niños  y  niñas los  dibujan.  Ellos no  hacen montañas,  ni  ríos ni  vacas ni  barcos, ni  paisajes.  Dibujan a “Cocones”, otro  ladrón;  a “Vacameona”, a “Ratagorda”; a “Cara e’ muerto”; a “María la mocha”. Ese  es el  mundo  en que  viven  y ese es el mundo  que  dan a conocer. O, mejor,  esos son sus  ladrones, esos son  sus  referentes. A ellos remiten todo  su  saber.

 Molino de Papel
La niña melancólica 

Cuentos y relatos globales. 07.03.21 Ampliar
La melancolía se parece a la lluvia, solo que ésta, en forma de llanto, moja por dentro
Escribe; Walter Pimienta.- La primera vez  que la vi, me impresionó su mirada triste. Era bellamente triste, pues suele ocurrir que los  tristes, hombres y mujeres, también sean bellos. Por la mañana, ella, lo suficientemente melancólica y, por la tarde, más melancólica  aún  y, de noche, sola, con una muñeca triste, a la  que  le  faltaba  un ojo, como toda niña lo hace, primero  jugaba a ser abatida, después decaída, luego apesadumbrada y no se iba a la cama sin antes recrearse siendo desalentada, desanimada, desfallecida, un poco agotada, así como extenuada y fatigada hasta quedar totalmente y por completo rendida en su triste cama.
Cómo lo hacía de bien.
Sus ojos melancólicos son de color ámbar. La  casa de ella también es melancólica. Está pintada de gris aburrido. Melancólicas son sus puertas y ventanas y,  melancólico, lleno de colores sombríos,  su jardín.

-Molino de  papel-
El botellero de mi infancia
Cuentos y relatos globales. 28.02.21 Ampliar
…Y si el  botellero también  pudiera,  comprara sueños  rotos, versos descartados, esperanzas abandonadas, corazones  partidos, paciencias  agotadas  y…amores  viejos…
Escribe; Walter Pimienta.- Su campana no era más que un pedazo de sonoro hierro que, a golpes  repetidos,  hacía sonar  con otro hierro viejo…Y  tenía  aquella campana  de lo imposible,   la mágica  virtud de hacer despertar a todos los  metales  del olvido y  que, en  las colas de los patios de las casas,  perdidos  en el  recuerdo, alguna vez,  antes de estropearse,  fueron  la memoria  de  un útil  utensilio que  tocó desplazar por  otro…Porque  así es  la  vida,  un  constante desplazar…
La  misma  “asombrosa campana” del  botellero de mi  infancia, con  su  tañido  de  fiesta, sacaba de su  eterno insomnio a las botellas que  tuvieron  por  dentro alguna vez un  genio o  el  espíritu de  algún  licor o  la  dulce  melodía  de una bebida acabada…


El cielo
Pedro Biedma. 28.02.21 Ampliar
En mitad del bosque lo encontré, fue por pura casualidad, allí se situaba, frente a mí. Un árbol enorme, su tronco se hallaba fundido con una amplia escalera de caracol, carecía de hojas y ramas. En el suelo, una señal de mármol blanco cuadrada y grabada con letras negras, la frase "CAMINO HACIA EL CIELO", no salía de mi asombro.
Sin pensar, me posé en el primer escalón y aferré mis dedos al pasamanos. Ya no recordaba por qué estaba en aquel boscaje, ahora mi única intención era la de encontrarme cara a cara con él y pedir explicaciones.
Elevé la mirada, no se divisaba el final, así que a un ritmo acelerado comencé a subir, al principio de dos en dos, más tarde el cansancio me obligó a rendir pleitesía a cada uno de los peldaños.


Molino de papel
ELOGIO A LOS FEOS
Cuentos y relatos globales. 21.02.21 Ampliar
Soy  feo porque Dios tardó más en  hacerme  un buen  corazón,  que  una bonita  cara (Pensamiento  del  Alma)
Escribe; Walter Pimienta.- Hoy todo se publica. Todo se oye. Todo se ve.  No se salvan ni  los  “feos”… por  muy cultos  que  sean,  por  mucho  dinero y  prestigio  que  tengan. Pero,  tranquilos, ya  habrá quién,  como  en este  caso,  haga a estos su  merecido elogio… Los “feos” y  “feas”,  tienen  dos  problemas:   esquivan su “fealdad”,  que al  mismo tiempo es esquivar a la gente o, les  importa  un  soberano “carajo” ser  “feos” porque  saben  que hasta artistas  “feos” hay . No  necesariamente ser  “feo”  o “fea” es  un  fracaso  en  la  vida; conozco “bellos “y ”bellas” que han sido una total derrota humana…claro,  hay excepciones,  son  la  regla…
Debe ser  un  deleite  ser  “feo”.  Nadie es  más  personalista  que  un  “feo” o  “fea”.  Ambos se saben  “feos” de pie a cabeza y  no  gasta  en la  tontería  de cremas  embellecedoras que nunca  embellecen y,  sin mirarse al espejo, se lanza a la  conquista  de una una “bella”, allá  ella…Y  la  “fea”,  no  crea,  hace  lo  mismo… Sabe  lo  que  tiene y sabe  por  qué  la  miran  y  para  qué la  miran… no  sé  si él…

Molino de papel
Rafa, sin pico ni céducla...
Cuentos y relatos globales. 14.02.21 Ampliar
La  buena rutina de un amigo que  hace  de su costumbre y  sus  paseos matutinos, su  sana forma  de vida.
Escribe; Walter Pimienta.- A Rafa, desde muchísimo antes de la pandemia, y  ni siquiera con la llegada de esta que dizque no  perdona viejos, jamás de los  “jamaces” lo ha detenido  ningún confinamiento, pues, desde joven, anda todo el día por el pueblo, de aquí  ara  allá y de allá para  acá, inspirado en  su  propia historia. En  la de saber,  quién nació, quién  murió, quién se casó, a quién lo  dejó  la  mujer, por qué  el alcalde no hace  un  carajo, quién  está  quebrao,  quién  se mudó,  quién  vendió  la  casa… De  otra  manera  dicho; a Rafa no  lo  detiene nada  ni  nadie. El,  esto de salir  a caminar,  que de paso le sirve  para  saber qué ocurre y qué  no  ocurre en  la  comunidad,  al  tiempo  que  sin ningún  interés  le  hace  un mandado a alguien,   no lo hace por prescripción médica, lo  hace por  su  cuenta y deber y  así  evitar  el  estrés y la  angustia que el mismo  encerramiento  le causa; de modo que, bien temprano,  con  el  tapaboca en  su  boca, a sus sesenta  y  algo,   a  las  cinco y  media  de  la mañana, Rafa sale cotidiana y religiosamente y,  poniendo marcha  al  sitio más alto de la localidad,  llamado “El Cerro de la  Cumbre”, cada  paso  que  da, lo  da  a favor de sus  vías respiratorias, de  sus  bronquios y sus  pulmones,  así  como  por  el endurecimiento vital  de sus  piernas  de acero loma arriba…Y  ahí,  en medio  de  la penumbra y de  la  neblina característica de los  pueblos de   la sabana, a siete  grados, resguardado  en  ropa  gruesa para  el  frío,  ahí va Rafa… Rafa puesto en escena bajo  la  ilusión visual de la luz  amarillenta de los  focos de la calle, hasta que el sol,  y el  aire libre de un nuevo  día,  luego de  tres horas de  caminata por entre el  húmedo pasto, le permitan, loma abajo,  “el  vuelo de sus alas” de regreso a su  casa…
Por   años,  meses  y  días ,  Rafa hace esto,  felizmente  atrapado en su quehacer y  sin miedo ahora  al  coronavirus. Veranos,  inviernos,  un  paso  leve de  la  primavera y una que  otra hoja caída  del  otoño criollo, lo  han  visto  pasar,  cruzar  esquinas, atravesar  calles  y  callejones,  siguiéndole  la  pista  a la  vida.

-MOLINO DE  PAPEL- CASA DE LOCOS
De  la  íntima  “cordura”…
Cuentos y relatos globales. 01.02.21 Ampliar
Cuando  todos  son locos,  todos  son  filósofos…
Escribe; Walter  Pimienta.- En aquella casa  viven once personas. Padre, madre  y nueve hijos, cinco varones y cuatro mujeres. Son once constantes desacuerdos para todo y por todo. Hoy, por  ejemplo, no acordaron en lo mismo para desayunar. Uno se tomó un vaso de  avena, otro un vaso de  leche, un tercero se tomó un vaso de leche con agua de panela, un cuarto se tomó un vaso de agua de panela con leche, que es lo mismos  que tomó  el  anterior,  pero para él no. Los demás pasaron un tinto, un té  de distinto  sabor, un jugo de algo, dos  ayunaron no por acuerdo sino porque así lo  desearon,   el  padre  pasó un vino lento y  la madre un batido  de berenjena para adelgazar…
A la hora del almuerzo, en esa misma casa, sin siquiera compartir  en  la mesa,  almorzaba  el  primero  que llegara de haber  estado  haciendo  algo en alguna parte… y el último  quién  sabe… Y a  la  hora del “vamos a hacer  un  asado”, lo de siempre: “Hazlo tú”. “Mejor una pizza”. Yo sí  quiero”. “Yo no quiero”. “Me da lo mismo”. “Conmigo  no  cuenten”. “De lo que  hagan, me dejan un poquito”. “Yo  voy a comer a la calle”.
Uno visitaba aquella casa y  allí  el escepticismo  reina cuando escuchaba decir: “¿Dónde está mi  camisa a cuadros y de mangas  largas?”. “Se la  puso Chucho”. “Tengo  un solo  zapato,  el  derecho. ¿Quién  me  cogió el  izquierdo?”. “No  encuentro  el  reloj” .“Ni  yo mi  pulsera”. “Debajo  de la almohada dejé  un  dinero  y  no  está”… A veces  había  respuestas.  A veces  acusaciones.  A veces  agravios. Todos se culpaban.  Nadie  era responsable. Las gracias  eran individuales y  las desgracias jamás  compartidas ni  colectivas.

-MOLINO DE PAPEL-
Las peores despedidas son esas que no se dijeron
Cuentos y relatos globales. 24.01.21 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta… Y entonces me iré. No sé si contigo o conmigo solo. Si me voy solo, fue porque tú no me robaste. Si me voy sin ti fue porque yo no supe robarte. Quedarnos tú y yo solos, yéndonos el uno sin el otro es porque algún día prometimos irnos y en el plan, indecisos, estábamos y no estábamos… Lo único bueno que creo queda de este irnos sin nadie, tiene la inquietud de un volver así sea de visita antes de morir…
Al sitio donde me iré, lo llamaré de cualquier modo… será una cabaña con un camino empedrado por el cual, si me vistas, caminando juntos, tomados de la mano, nadie sabrá quien lleva a quien sino mi perro que me sigue atrás y del que estoy seguro le gustará conocerte porque no puede hacer otra cosa que no sea querer a quienes me quieren… y él lo hará diciéndolo con los movimientos de su cola, pero sin decírselo a nadie…
…Y cuando me visites, no me traigas nada, solo tu corazón cumpliendo la promesa de amarme ahora de viejo. Sin la obligación de olvidarme porque ya no nos queda tiempo para ello porque cuando tuvimos tiempo, el mismo tiempo nos lo cobró caro…

-Molino de papel-
“Comadre, un café”
Cuentos y relatos globales. 10.01.21 Ampliar
Es por  nuestra  lengua y  no  tanto por  nuestros defectos que  somos más  castigados
Escribe; Walter Pimienta.- A la  fastidiosa,  inoportuna, cansona, aburrida, insoportable y larga visita sólo le  faltaba pedir hamaca. Es una de  esas visitas que sentando  con comodidad papal sus astrales nalgas en un taburete recostado a  la pared,  sin cansarse y  habiendo ya hablado de todo el  mundo durante  más de media  hora, de  buena gana, tomando aire para  la retórica,  continúa en forma insidiosa repartiendo tramojazos contra  el alcalde de Candelaria, el  juez, el  cura, los  maestros, los  policías, la  mujer de  José y  su  vecina; contra  los miembros  de  la acción  comunal, las integrantes de  la Congregación Hijas  de María, los concejales, los  políticos, los  viciosos jugadores de dominó y  buchácara, la hila de Pello, las mujeres de la  vida, la  penosa  enfermedad de  Juaco y  el  sufrimiento de su  suegra,  dándoles sin  misericordia donde  más  les duele y  sin dejar de criticar de  paso y  sin escarmiento de lengua a cuanto cristiano se le  atraviesa.

Molino de papel
La lata de sardinas
Cuentos y relatos globales. 20.12.20 Ampliar
“Es flaca sobremanera/toda humana previsión/pues en más de una ocasión/  sale lo que no se espera” -Tomás Carrasquilla- La Perrilla- 
 Escribe; Walter Pimienta.- Los  platos de  la  cocina  eran de plástico. Tres rojos, tres azules, tres  amarillos  y  tres verdes. Se  les  notaba el  uso. En  el  fondo  tenían  los  rayones que, a manera  de  cicatrices, los cuchillos  habían  dejado en ellos… En  estos  comían la abuela, el papá, la mamá y los  cuatro  hermanos de Ovar. Tenían  guardado uno el  baúl, con menos  uso,  para  una tía que a veces  les  visitaba. Los  pasillos también eran de plástico  y con los  mismos  colores… Al  lavarlos, en una mesa de palos, en  la  mitad  del  patio, bocarriba, se ponían  al  sol para  que se secaran y  desinfectaran;  después, al lado  de la  hornilla,  en un platero  de  alambre, colgado  de  la  pared, se ponían.
En un  tarro o lata que alguna vez contuvo Avena Quaker, estaban metidas  las cucharas de platina, unos cuchillos y  trinches. En  el  borde  de  la  hornilla,   dos  ollitas  tiznadas.  Una contenía un poco  de  café  tinto  frío.  La  otra, nada… Del  fogón,  una columna de  humo  mortecino se desprendía olorosa a resina de  trupillo.

-MOLINO DE  PAPEL-
La vieja  puerta  del  olvido
Cuentos y relatos globales. 13.12.20 Ampliar
*A veces  tenemos  tan mala  memoria  que  nos acordamos  de  todo…
Escribe; Walter  Pimienta.- En la fincao, mejor, en “La Playa”, que  así  se llamaba  su  heredad, mi abuelo Hernán y  uno de los mellos de Joselito (Napoleón), quienallí, para  tal  época hacía de  corralero  y  ordeñador, en el desarrolloo  faena de darle  entre  los  dosuna mañana la segunda dosis  de desparasitante  a un ternero, vivieron cierta vez  este impuntual episodio que pareciera común a las labores relacionadas con  la  ganadería, peroque,si  gustan en leer, a lo  mejor  lo  disfrutan… El  pasajero suceso, poco  relevantequizás, tuvo lugar en  el  marco de  todo lo anecdótico atribuible  al  mismo  hecho.  Es  decir, se dio  entre ellos lo  nunca imaginado a instancias  de que en  la  vida siempre hay circunstancias  complejas,  de suerte que  ahora escribo esto porque, aveces, amigos y  amigas, convénzanse, no  existe  lo  prestablecido o eso que uno suele  llamar como un hecho puntual; pero  no  hay  tal…Si gustan, lean…


-Molino de papel- …De cuando mi madre lloró por…
 “La Dama de las Camelias” (al morir ésta románticamente  tuberculosa)
Cuentos y relatos globales. 06.12.20 Ampliar
Evidentemente, una mujerzuela, igual que  una duquesa también puede ser amada.
Escribe; Walter Pimienta.- Por cortesía de “Top”, el detergente, y de “La Fina, la margarina, la preferida en la mesa y la cocina”, de lunes a viernes, en el horario de once de la mañana a doce del mediodía, por Emisoras Riomar del Circuito Radial Colombiano (“Todelar”), daban “La Dama de las Camelias” … Y de esta radionovela mi madre no se perdió nunca uno solo de sus capítulos, al tiempo que, entre episodio y episodio, con abnegación nos hacía el almuerzo.
El padre Hernández, cura párroco del pueblo en ese momento, conocedor del argumento de la obra que hacia 1848 escribiera Alejandro dumas hijo, basada en la vida pecaminosa de Margarita Gautier (“La Dama de las Camelias”, así llamada por llevar siempre a la altura del nacimiento de sus senos una flor de camelia), damisela francesa, y por consiguiente mujer de dudosa “ortografía” y conducta, en una de sus nutridas misas de domingo, desde el pulpito, colorado de la rabia, censuró la audición de la radial historia calificando dicha obra como “altamente inmoral”, pero aquello lo que tuvo en la comunidad fue un efecto contrario porque, la amonestación sacerdotal, al contrario, pareció condicionar y autorizar aún más que las mujeres de entonces, sin falta, en el horario ya reseñado, bajando el volumen al radio para no ser denunciadas ante el clérigo, vivieran hasta el llanto las penurias de la susodicha dama sufriendo de amor y de tuberculosis por un tal Armando Duval que a ella le robaba el corazón en medio de la tos que le daba con solo verlo…

Retrato
Cuentos y relatos globales. 29.11.20 Ampliar
A instancias de sus  nietos mayores, y con la aceptación de sus  hijos, mi  abuelo Hernán y  mi  abuela  Cristina, después de  muchos  ruegos y  súplicas de estos, aceptaron por  fin esa  vez a  tomarse un retrato. Llevaban  muchos  años  de vida  matrimonial y  nunca  se  habían  hecho  uno. La  consulta  duró sus  días. No  fue  nada  fácil. A  aquello  no  se  le  auguraba  un fácil  éxito.
Para  el  caso  se  buscó al  más  renombrado  fotógrafo  del  pueblo: Juan  Herrera (“Cabica”)…renombrado  porque  en  toda  la  comarca  no  se conocía  otro. Había  hecho  un  curso de ello  por  correspondencia  con  la  Hempil  Escoll.
El  más  resistido era mi  abuelo.
-Habrá  que buscar un  doble- dijo  “Cabica” a  los nietos- ya  le  hice  la  consulta y  dice que no porque  al  que lo  retratan se  le  va un  poco  del  alma.
-¿Un  doble? No, eso  no- dijeron  en  coro los nietos. Y  también en  coro agregaron: a  mi  abuelo  no  lo sustituye  nadie. Y, además,  nuestra  abuela no  lo  aceptaría.
“Cabica” insistía

Molino de papel
La carta que no llegó
Cuentos y relatos globales. 08.11.20 Ampliar
*Hay cosas que a cierta edad deben decirse, por amor o por lo que sea…
Escribe; Walter Pimienta Jiménez.- Cuando ya no se tiene tiempo para hacer el ridículo, sin temor al qué dirán, hay cosas que a cierta edad. Por amor o por lo que sea, pueden decirse para reírnos de nosotros mismos… Hoy me referiré a cierta carta que una vez escribí a una compañera de colegio de quien estaba enamorado de mis. Tenía 15 años. Mí admirada también. Y para entrar en materia diré al respecto algo desde todo punto de vista impensado .Le dije esa vez en las primeras líneas-: “Eres todo mi existir”…, cuando la verdad más grande era que yo dependía total y completamente de mis padres… Qué tal… Decirle aquello me pareció “una frase de enganche”. No podía faltar. Y no me quedé en eso. También le dije: “Eres mi mejor noticia del día al verte en el colegio. La que hace a mi corazón convertirse en un vivo volcán que ruge en la explosión abrazante de la sangre de mis venas. Me conmueves todo. Emerges de pronto y el tiempo se detiene… ¿Quién me salva? Sólo tu mirada de gloria, de dicha y de amor”.

Molino de Papel - “El Mono de Átala”-
El final de la "Café malo"

Cuentos y relatos globales. 01.11.20 Ampliar
*-Mijo, escúchame bien y apréndete esto:  vaca que no baja al corral, que niega la leche y se queda en la loma, mugiendo llama al tigre hambriento pa’ que se la coma”.
Escribe; Walter Pimienta.-
Nunca fue mansa. Jamás.  Nació “malcriada”, como lo son algunas mujeres. Mi abuelo no pudo amansarla del todo. En ella no hizo mucho efecto bañarla con orín de mujer del que mi abuela recogía para tal fin.  Siempre fue la vaca de las tres sogas: una para enrejarle el ternero al pie de la pata, otra para sujetarla de los cuernos y una más para maniatarle las dos traseras porque pateaba.  Todo un personaje de novela la “Café Malo”, que así la bautizó él por lo difícil que era sacarle una gota de leche en una guerra de anatemas y de excomuniones. “La bendita cuadrúpeda”, escondía la leche para su ternero y a su dueño solamente le daba media bote, de esos en los que venía antes enlatada la “Avena Quarer”. Y había días en que se adentraba en los montes y no baja al corral para nada. Nadie la encontraba. Esto lo hacía cuando el hijo ya estaba grande y ella quería destetarlo y así no volver al pastoreo.
Al caer la tarde, cuando de su ternero se cansaba de berrear en el chuiquero llorándola, ella, alegre y despreocupada y cuando ya no era la hora del ordeño, se aparecía y con voz de vaca anunciaba su vuelta. Mi abuelo le soltaba   el hijo y, juntos, los dos, se perdían en el monte mientras el becerro, hambriento, pegado a sus tetas, entre   el vientre y el anca, la seguía dándole cabezazos.
Mi abuelo la llamaba por su nombre cada mañana:  ¡Café Maaaalooo! ¡Café Maaaalooo! Como tocaba; pero bajaban todas las vacas: menos ella.

Miedos

Pedro Biedma. 25.10.20 Ampliar
No voy a negar que tengo miedo a la muerte, esa última etapa que tarde o temprano todos debemos atravesar. No puedo desmentir que temo a lo que pueda suceder tras su llegada, creo que todos somos conscientes de esa gran incógnita. Los que son creyentes se aferran al cielo prometido por su Dios, en mi caso esta opción no me reconforta, pues mi condición de agnóstico no me permite visualizar un futuro tan placentero.
Siento pavor al pensar que puedo contraer una enfermedad dolorosa y que en mis últimos días solo reine el sufrimiento en mi ser.
Pero debo confesar que lo que más terror me causa es la idea de que la maldita enfermedad llamada alzheimer se apodere de mis neuronas. No soportaría el perder los miles de recuerdos que mi mente almacena, buenos y malos, no quiero que el olvido se instale en mí.

Molino de papel
“El Mono de Átala” 

Cuentos y relatos globales. 25.10.20 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Había una vez un pueblito, muy diferente a este, ni muy grande ni muy pequeño, y donde todas las personas que allí vivían se querían mucho, eran amables y compartían todo lo que tenían:  la yuca, las mazorcas, las papayas, el guandú, los frijoles, el queso, la mantequilla, los bollos, los huevos de gallina, los animales de caza y nadie se costaba sin haber comido. Ah… y que cuando alguno de ellos se enfermaba, los demás lo visitaban y le llevan un pollo pelongo de tres meses para que se lo hicieran en caldo y se recuperara…y se apoyaban unos a otros y como la ropa lavada la ponían a sol para que se secara, cuando venía la lluvia, a gritos de: ¡Recojan la ropa que se les va a mojá! Le advertían de buena voluntad a otros En ese mismo pueblito, las niñas practicando para mujercitas, iban a las casas vecinas y con un “déjame lávate los platos y bárrete la casa”, jugaban a ser adultas y se sonreían cuando el hijo de la colindante, enamoradito y en agradecimiento, les picaba el ojo…

Molino de papel
Relatos de “El Mono de Átala”
La tienda de Justo Yance…
Cuentos y relatos globales. 18.10.20 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Justo Yance, cerro su tienda. Lo quebró el coronavirus. “La tuve hasta donde aguanté”. Me contó en su historiasin quitarse el tapaboca…Y con rostro de tristeza, agregó: “La inauguré el23 de mayo de 1981.  Fueron 39 añosde trabajo.  En su comienzo era la mejor de aquí, de “Todos juntos” (así se llama el caserío donde vive). Luego vino la competencia de los cachacos, pero me sostenía a pesar de los fiaos y de algunos favoresespeciales y consideraciones; los tenderossiempre pasamos por esto. Se imagina usted como sele arrúa a uno el corazón cuando Cita Flores, mandaa Rosalio, su peladito como de siete añosy le dice a uno: “Yance, a mi amaque, si le puede mandaruna libra de arroz,un cuarto de manteca y unalata de sardinay me dala ñapa” …
Y diciendo esto, JustoYance se pasó la mano derecha por el rostro, como evitandomostrar una lágrima.
-Todo me lo acabó la pandemia- dice.

MOLINO DE PAPEL (Relatos del “Mono de Átala")
Cuentos y relatos globales. 04.10.20 Ampliar
Nunca entendí este juego: si pensaba, perdía y si no pensaba ganaba…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..-  En el colegio nos están enseñando a jugar al ajedrez; me parece interesantemente aburrido. Es un juego que tiene comienzo pero creo que no tiene fin (¿?). No tiene escape…En cambio en el laberinto de mi casa viva, jugando conmigo mismo tengo 12 puertas abiertas y un portón para salir corriendo… me late más divertido…pasando de un cuarto a otro y a otro o a la sala o al comedor, asi también al corredor, a la cocina, a la troja y a la calle en suerte de segundos…dos segundos punto treinta tengo hasta ahora en el record de mi propio entretenimiento…
No tiene el ajedrez el trote del fútbol que tanto me gusta ni el cabezazo furtivo al balón saltando 1. 270…y tenga…!Goooooollllllll¡ Tiene en cambio sí, la propiedad de un par de muertos enemigos…
Me dirán que el ajedrez es el juego ciencia, algo así como para sabios e inteligentes pero yo, dando de patadas a un balón de cuero en el patio de mi casa viva, no concibo una hora del día sin actividad…Soy el segundo mejor del mundo yendo y viniendo a pie de la finca de mi abuelo que queda a 8 kilómetros del pueblo, caminando entretenido por un camino de arena sombreado y con frescas corrientes del Arroyo Grande…y, entonces creo que soy feliz y que más exigencia física y mental encuentro al leer y al escribir absurdeces…algo que también me gusta…

Finalista en III concurso de relato corto “el libro en blanco” 25-10-2019
Trabajo de sociales

Pedro Biedma. 04.10.20 Ampliar
Llegó el día señalado por Don José, el profesor de sociales. Hoy sus alumnos mostrarían los trabajos realizados sobre el tema cuestionado la semana anterior. Cada uno de ellos debía de analizar la relación que mantenían con sus respectivos padres, en concreto solo con la figura del hombre.
Considerar si estos les dedicaban el tiempo suficiente para ayudarles con sus tareas escolares. Algo que en los últimos años se ha puesto de moda, ya es un añadido casi obligado, que aparece al final de los deberes:
En caso de dudas, consultar con vuestros padres.
El primero en salir a la pizarra fue Adán, cuyas notas destacaban por la cantidad de suspensos.
Al oír la llamada del profesor se levantó decidido, se plantó frente a sus compañeros y papeles en mano comenzó a leer:
Buenos días, me llamo Adán Álvarez y tengo 12 años. Mi familia está compuesta por mis padres, mi hermano mayor Juan y yo. Aunque la asignatura es de sociales, me he basado en las matemáticas para realizar el trabajo, una ciencia que nunca falla.

Relatos  del “Mono de Átala”
Te recuerdo “Regalito” 
Cuentos y relatos globales. 20.09.20 Ampliar
*Quien no  le  da  de  comer  a su  vaca,  no  tiene  derecho a ordeñarla…
Escribe; Walter E.  Pimienta  Jimenez.
- TE RECUERDO “REGALITO”, la vaca de mi casa, la vaca de mi casa viva. La conocían todos los vecinos de la Calle del Repaso por mansa, buena madre y lechera y, además, porque, a su paso, yendo o viniendo de Cazuela, el cercano terreno que fuera de mi tío José Martín, donde pastaba, educada saludaba con la cola a Ernestina, la de José del Carmen; a Telesila, la de Nelson Vargas; a Tomás Alfonso y Carmen Lucila; a las hermanas Coronell y a los hijos e hijas de Cayetano e Indalecia, que tanto la querían y, quienes, asomándose a la puerta, al verle pasar, conociéndole el nombre, le decían: “Adiós “Regalito”…Y ella, mugiendo perentoria, guiñándoles el ojo izquierdo, por respuesta levantaba una ceja, la del mismo lado, y yo que aquello lo interpretaba como si les estuviera diciendo: “Y a ustedes qué mosca les picó. No me duele nada .Váyanse para la escuela a estudiar que ya es tarde”
Te recuerdo “Regalito”, la vaca de la casa, la vaca de mi casa viva…Fuiste mi primera vaca; un regalo de cumpleaños que a los 8 años de edad me diera mi abuelo Hernán, cuando ella era una novilla preñada apenas. Por eso lo de tu nombre: “Regalito”. Un nombre convertido hoy en esta reminiscencia, que tiene sabor a leche de tu leche en mis labios, vértigo de una imagen, la tuya, “Regalito”, benigna, suave y maternal…

 Relatos de “el Mono  de  Átala”
-Para qué escribir lo  que  no  se  ha  visto-

El  día  que  supe a qué olía  y  sabía  el  cine de  Barranquilla

Cuentos y relatos globales. 06.09.20 Ampliar
Escribe;  Walter  E.  Pimienta  Jiménez.- Lejanas vacaciones de  diciembre., soplaban los agradables vientos alisios del año 1969. Los  mismos  a  las  que el  famoso Tony  Zúñiga, en  su  disco: “Brisas  de  diciembre”,   así  cantaba: “Diciembre llegoooo con su ventolera mujeres/ Y la brisa estaaaa que llena el mundo de placeres/Diciembre llegó,  llegó con su ventolera mujeres/ Y la brisa  estaaaa que llena el mundo de placeres…/ Tenía yo 16 años. Pasaba unos  días  en  Barranquilla en  casa  de  mis  queridos  tíos  Julia  y  José  Martín,  residentes en  el  barrio  Las  Delicias,  a una calle  de  por  medio  del  teatro  del  mismo  nombre (  Teatro  Delicias).  Hora, 6:00 P.M., Anunciaban  en  cartelera el  estreno  de  la  Película “Tengo el  corazón  contento”, con  el  reparto  estelar  de Angélica  María, el  ya mencionado  Palito  Ortega, Armando  Manzanero  (quien  cantaría  las  canciones  “Adoro” y “Somos  novios”), y Raúl  Rossi en el  papel de antagonista y quien  el  desarrollo  de  la  trama,  sería el que le   tiraría  los  perros  a  Angélica  María,  novia  de  Palito… me  entienden….
Era  el  boom de la   nueva ola,  término con el que se denominaba —principalmente en los países latinoamericanos— a los grupo de músicos e intérpretes que como  Sandro, de  América,  Raphael,  de España,  Enrique Guzmán, Roció  Ducal, Marisol y José José,  entre  otros, influenciaban en  la  juventud convertidos el  patrón  cultural de los jóvenes de ese  tiempo.

Relatos de “el Mono de Átala”
-Para que escribir lo que no se ha visto-
EL LADRILLERO
Cuentos y relatos globales. 30.08.20 Ampliar
*Sobre el ladrillo... El primer material creado por la inteligencia humana, con barro, sol, aire, agua y fuego, hizo el hombre el mundo…
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Con picas, palas, cavadores, baldes y un armado paralelepípedo de madera con tres moldes, igual que cada mañana acontece, ahí va, calle abajo, el ladrillero o el alfarero (como dice él al referirse con orgullo a su oficio). Le acompañansus cuatro hijos rumbo a la ladrillera que queda a las afueras del pueblo, rumbo a la tarea acostumbrada de ablandar el barro de todos los días, camino al deber de pisar y pisar, como bailando solo, la pegajosa argamasa de barro con que Dios proclamó la creación del mundo e hizo, con tierra de la tierra, al hombre a su imagen y semejanza en el día sexto.
Ah…y también le acompaña un perro criollo por si acaso en el camino sale un conejo…
El ladrillero lleva puesto su sombrero. Lleva puestas las mismas abarcas de siempre, la misma ropa de siempre y, a su paso, diciéndonos el agradable adiós de siempre, lleva también la misma cara de optimismo de siempre. Si el pudiera, en la puerta de su casa, en una tablita colgada, ya hubiera puesto este aviso. “Aquí no entra la tristeza”.
Él es el rey del ladrillo.

El labriego y su hijo
Natividad Castejon Valero. 31.07.20 Ampliar
En una ocasión tuve un problema gordo con una niña del colegio.
Creo que iba a segundo, y tendría yo unos 7 años. La niña que se sentaba a mi lado en el pupitre (en aquella época los pupitres eran para 2 niños), me había dicho que si me juntaba con otra niña, ya no sería más mi amiga.
Y el caso es que tampoco éramos tan amigas, pero como la seño nos había puesto juntas, pues me tocaba aguantarla todo el trimestre, si no todo el curso... En cambio, con la otra niña sí que me llevaba muy bien.
Así que con 7 años, y mis gafas recién estrenadas, me encontré con mi primer conflicto de intereses.
El abuelo Cayetano era muy largo, y en cuanto me vió la cara, supo que algo me preocupaba. Le conté lo que me había pasado, y él me contó esta historia, que luego he visto escrita en otros sitios (pues se trata de una de las fábulas de Esopo), pero con otro estilo...

Relatos del  “Mono de Átala”
-Porque me  gusta  escribir  lo  que he  ha  vivido-
LA BICICLETA AZUL
Cuentos y relatos globales. 26.07.20 Ampliar
*De pelado, y enamorado, mi bicicleta alquilada tenía los  pedales en mi corazón
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- Sólo yo entendía el imbécil hecho de pasar 20 veces repetidas por el frente de su casa en bicicleta para que me viera. Me veía todo el pueblo, menos ella…Eso lo hacía los domingos en la mañana, después de la misa. Alquilaba por media hora siempre la misma: la azul.
El pueblo tenía en ese tiempo, conmigo, 296 muchachos que promediábamos en la misma edad y ella miraba a 295, menos a mí que era el 296.
Yo vivía a una calle de la suya y de las calles más lejanas venían otros chicos que sí la miraban asomándoseles a las cuatro abiertas ventanas de su casa.
Jesús Mercado, algo mayor que yo, me alquilaba la bicicleta azul por $ 3.50 los treinta minutos. Él era el encargado de administrarle, desde un local contigua a la casa cural, el negocio al padre Alzate.


La lámpara familiar
Cuentos y relatos globales. 19.07.20 Ampliar
*Hay dos maneras de difundir la luz... Ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja. (Frase de Lin Yutang)
En  el  recogimiento pacífico y  moribundo de  la tarde,  mi  casa viva, envuelta en una semi penumbra; poseía la adivinación de  la cercana noche; hora  en  que, en el  pueblo, todos hacían lo  mismo: a  falta  de alumbrado eléctrico, limpiar  con esmero el humo  del  tubo de  vidrio de la lámpara  de  gas kerosene provicionandola  en  su  reducto del  mismo  combustible, deshollinando el borde de la  mecha quemada la  noche  anterior y regulando  la intensidad de encendido del  pabilo  de  luz triste que, poco a poco, derrotaba en  su  encierro  o  colgada,  el  reino de  la oscuridad.
Tenían aquellas horas, enclavada  entre la  media  luz, el  encanto contagioso de un  grillo que, oculto en alguna parte, le  contestaba a otro o a otra”pensando en lo mismo”, en el  amor…
Un  penetrante  olor  a gas y humo, que lo  llenaba  todo, lo  aturdía. Y  mi  mamá  decía:
  -Salgan al  patio mis  hijos y  miren el  cielo para  que sean ustedes los primeros en ver la primera  estrella.

Relatos de  mi casa viva…
De la vez en que me dieron paperas
Cuentos y relatos globales. 12.07.20 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Pienso en mi primera enfermedad; creo debió ser una ligera gripe que mi madre me curraría con tres “Mejoralitos” bebidos cada ocho horas en medio vaso de agua de azúcar y ya…pero de lo que sí hago claros y vívidos recuerdos es de aquel padecimiento en que, sin ganas para levantarme de mi cama y alistarme esa mañana para irme a la escuela, sin alientos ni para ir a desayunarme, como lo hacía de costumbre, esa vez no me fue posible ni pude hacerlo.
Mi madre, notando lo anterior, me despertó; me veía des-compuesto el semblante y, poniéndome una mano en la frente, me dijo: “Tienes fiebre”- y agregó- hasta la sábana está caliente.
Y, amorosa, ordenando me pusiera de pie, me revisó todo. Tenía mareo, me dolía la cabeza y me dolía la garganta, me palpó el cuello y otra vez dijo:
-Tienes paperas.
Inquieto y asaltado por el temor le pregunté:

De  ciertos  protagonistas de  la  vida
EL INQUILINO, ese  visible  e  invisible  personaje…
Cuentos y relatos globales. 05.07.20 Ampliar
Siempre será  un nuevo  vecino, un inesperado… alguien imprevisto, una  contrariedad, un desconcierto… alguien que  invariablemente  se  va…
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez. Vive en estado de  interinidad.  El  inquilino, ahora está  por  siempre y  dispuesto a quedarse para siempre…, pero ahora también, por  siempre, es su  partida y  su  llegada a otro lugar, a otra  parte…Pareciera  que  sólo viviera minutos…
  El  inquilino tiene una particular  manera de mirar  el  horizonte, parece le  perteneciera avizorando nuevos sitios y  otras estadías; su  alma está sujeta a un hilo de andar gitano…El  inquilino es una metáfora de polvorientos  caminos usados, de sendas por  las que se  van  y  se regresan los  últimos  caminantes de andar  eterno, inmodificables en  la  voluntad de ser libres de sí  mismos.
  El  inquilino  no  carga  con su  casa porque  nunca  la ha tenido, carece de ella, es  transitorio  en la de otros advirtiéndose su  presencia,  visible e  invisible, cuando otros  dicen de él…”Ya vino” o, “Ya se fue”…, dejando  a su  paso la destilación del perfume de  su  ropa bañada con agua de buen olor; pero,  antes, en el  caso de irse, encierra en  su  cuarto bajo llave,  su invulnerable soledad que le espera…

De lo  típico y  nuestro…
“MOGOLLA”, un estilo, una pinta y un humo que se fue…
Cuentos y relatos globales. 28.06.20 Ampliar
“Yo  conocí la pobreza/ y allí entre los  pobres, jamás lloré” (José Alfredo  Jiménez)
Con el  aprecio   de  siempre, para: Teresa, “Chuchú”, Jorge, Orlando, “la Niña Nare”, Orlando, Maruja y “la nacho”,  sus  hermanos…y  para  todo “el  Palenque”
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Su  nombre:  Rafael; pero era  mejor decirle como  le decían: “ Mogolla”, apelativo que  le  volvió  conocido y  prototipo del  vacile,  y le  hiciera salir al escenario de  la  vida camino a ganarse el  cariño de  la  gente de su  tiempo perturbada por  la  obsesión del  buen vestir, del  buen lucir, en una élite que  todo lo criticaba y  en  la que él  permaneció  pleno de lo  que pensaba, de  lo  que  hacía  y  decía.
En aquel  tiempo, veía  pasar a  “Mogolla” por  una de  las ventanas  de mi  casa en  la perplejidad de su  negrísimo y  brillante pelo engominado correctamente  peinado hacia  atrás, capaz de llevar en el  ojal  de la  camisa blanca una flor aunque las emanaciones del polen le  hicieran estornudar, y  la calle toda  era pequeña gritando de  fino perfume en zangoloteo de sus zapatos tres  coronas blancos  o  de dos tonos y  en el estribillo de una canción ranchera llevada  entre  labios…


Richard
Cuentos y relatos globales. 21.06.20 Ampliar
*Quisiera  creer que  vives,  que estás  en  mi  casa viva,  que  me estás  esperando   escondido  en uno  de sus  cuartos  para  encontrarnos  y  ponernos a jugar...
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- Ricardo Enrique, Richard, fue siempre para  nosotros una tumba o, mejor, un nicho…Richard, así alcanzaron a decirle, fue un angelito que apenas con año y medio de vida, voló al cielo dejándonos de recuerdo apenas su nombre. “Vayan al cementerio y me le llevan a Richard, de parte mía, estas flores” –nos decía mamá a Cristina y a mí, el día de la Fiesta de Todos los Santos.
Y allí, allí en el cementerio del pueblo existía él, allí, vía él, el segundo hijo de mi madre y de mi padre marcado por la tragedia, motivo misterioso de un niño que sufrió una sola vez y que se fue en busca de la luz de la que vino porque allá, allá no se sufre…y, en medio del dolor que padeciera, sonriendo como señal de despedida, se fue casi enseguida; pero antes, antes dejó a mi mamá el recuerdo de sus tibias cobijas.
Alguna vez, de niño, soñé con mi hermano Richard. Me dijo: “Dame una flor amarilla”. Y en mi sueño se la di como un ajuar funerario de amor; era tan amarilla, tan vibrante, alegre y cálida que le hizo feliz…y con ella en la mano fue corriendo al dormitorio de mis padres y, allí, en la cabecera de la cama de ellos, la dejó y otra vez se fue…
 

Crónica del que en  la pandemia  dijo…
“QUE NO ME CIERREN EL BAR DE LA ESQUINA”
Cuentos y relatos globales. 13.06.20 Ampliar
El vino es la leche de los ancianos. Platón
Escribe Walter Pimienta.- Llegó la pandemia y el desdichado del alcalde del pueblo, a Paredes Pardo, un viejo jubilado de la construcción, de 77 años de edad, 57 de ellos de diaria milonga y vino, le cerró el bar de la esquina. “Asunto de salud y orden pública”, dice el papel pegado afuera.
…Y a Paredes Pardo, lo redujeron desde entonces a tres despropósitos diferentes: al de “no puedes papá salir a la calle” –que le dijeron terminantemente los hijos- Al del intrascendente uso él tapaba bocas como escudo contra el coronavirus, y al de escuchar al presidente a las 6 de tarde en televisión en si auto novela de no creer titulada: “Así va el coronavirus en el país”.
...Y, allí, allí en la esquina de su calle, ligado a lo más entrañable del corazón, el cerrado bar en el que la callaron los himnos de sus boleros de traga níquel y sus rancheras de balas perdidas…A Paredes Pardo le cerraron su segundo hogar, promesa cotidiana de vinos y cervezas, de alegrías y desamparos; pero también sitio de la últimas esperanzas escritas en papel servilleta mientras apura el vaso y en ella escribe temas de la vejez para la vejez y pide de Perales, “Canción de otoño” y de Nicola di Bari, “Sé que bebo, sé que fumo”…letras de un romance que se quedó en espera….
Qué excluyentes fueron las autoridades con Paredes Pardo. Él es uno de esos viejos que hacen de los asiduos bares de esquinas, otra patria sin tiempo para el tiempo. Que hacen de la ciudad otra ciudad de espalda a ellos en la geografía conocida de la misma calle, los mismas casas y los mismos vecinos; dueños de un territorio donde permanecen pero borrados por otra generación la generación del desarraigo y pobre de historias…

Relato-testigo
Mi maleta de cuarentena
Cuentos y relatos globales. 07.06.20 Ampliar
Uno vuelve siempre /A los viejos sitios/Donde amó la vida/Y entonces comprende/Cómo están de ausentes/ Las cosas queridas… (Cesar Isella).
A quienes confinados  por la  pandemia, igual  que  yo,  no  han  podido  regresas a las cosas queridas
Escribe;  Walter  E.  Pimienta Jiménez.- .Mi  maleta de  cuarentena se  ha  quedado en  el  rincón  de  un  cuarto, allí duerme  sus  ganas  de  viaje sin visa ni  tiquete de regreso  ni  pasaporte. Nadie  viaja. El  mundo se detuvo y  la muerte ronda. Es imprescindible quedarse en casa donde la  vida  reside y  no nos  habíamos dado cuenta.
  Cada  uno  tiene una maleta que  le  identifica;  la  mía es de  color marrón militar y  con  ella tengo entrañables relaciones de viajero; conoce  mis secretos… sabe  que en los  aviones me  gusta el  puesto del pasillo…Miro  mi  maleta y  me seduce viajar, pero la  pandemia me  ha  hecho,  por  cinco  meses, echar  raíces donde  ahora  estoy imaginando  caminos y  ya, sin  darme  cuenta,  me  estoy pareciendo a los de  por  aquí…Anoche le  pedí a  mi  esposa me  mandara por  “wasat”  una nueva foto de ella para no que  no  se  me  olviden ni   su  cara ni  sus  besos y  así  no se  me  olvide quererla…Y, entonces, es posible que los  lunes,  cuando  por  el  ultimo digito de mi  cédula salgo a  la calle,  con  los  demás,  termine  confundido en el  olor a  tinto  recién colado que  cada  mañana inunda al  pueblo de café sembrado…

Hoy, de parto, se murió la Valentina
Cuentos y relatos globales. 31.05.20 Ampliar
(Dejó 8 perritos huérfanos de un  día  de  nacidos)
Un buen perro nunca muere. Siempre se queda. Camina junto a ti en los días de otoño cuando la escarcha está en los campos y el invierno se acerca. Su cabecita siempre estará en tus manos.
“Valentina”,  “Vale”,  como  te decía, no  quiso la  vida que estuviera a  tu  lado hoy, en  el  día  de tu  partida. No lo quiso…No  te  alcanzó la vida para  que me  volvieras a ver y  para yo  abrazarte otra  vez como  el  día que te rescaté del  refugio donde, por  tistes circunstancias familiares, casi  por  un  año,  me  vi precisado a dejarte con  indolentes extraños  que sé  no  te  trataron  bien no  obstante que te mandaba puntuales recursos para  tu sostenimiento.

“El  viejo Tomé” hablando cierta  vez  conmigo sobre algunas  cosas de  la  vida…
Cuentos y relatos globales. 03.05.20 Ampliar
*Mi amigo,  aún recuerdo  aquellos días cuando  andábamos  en  el vacile…
Escribe; “El  Viejo Pimie” –como  me decía él.- Cada  vez que “el  Viejo  Rome”  salía conmigo a  la calle,  a su  paso dejaba la estela de  su  loción favorita: “ María  Farina”. Alzaba la frente,  sacaba el  pecho,  se retocaba su  “capul embrilliantinado” cayéndole  sobre  la  frente y,  de Daniel Santos,  cantaba en  su  tomo  de  man  bacán: “Ya me  tiene jorabao/ con  eso  de  que le  ataque/ se  va  y  viene  el  almanaque/ y yo aquí en  el mismo  lao/ ataque compay/ ataque compay/ ataque compay/ ataque/”…
En  tal  oportunidad,  con  la fresca de los primeros alisios,  nos fuimos al parque. Llevaba puesto un  jean todo trabajo, camisa blanca de  mangas  largas arremangadas,  zapatos del  mismo  color…mocasines  y sin  medias. Esos mismos zapatos que para  referirse  a ellos, lo  hacía también cantando así: “ Tiene  los zapatos  blancos/ que  su  mamá  le  compró/” (uno  de  los apartes de  la  canción “Juana tiene un  perro  que se llama  Faraón”, que  canta Aníbal  Velázquez), y  en tal  momento iba sin  su distintivo sombrero de  pana negra. Queríamos congelar el paso del  tiempo y los dos  frisábamos  los 17.

Elegía… Murió mi padrino 'El Churre'
Cuentos y relatos globales. 26.04.20 Ampliar
“La muerte es el comienzo de la inmortalidad.” (Maximilian Robespierre)
Escribe Walter Enrique Pimienta Jiménez.- Cargado de años, 98, y de congojas, rompiendo la formación de los seres vivos, y dando media vuelta a su histórica existencia, murió mi padrino “el Churre”.
Me imagino se fue en dirección al cielo con la sonrisa de haber conseguido transformar su paso por la tierra en una victoria interminable derrotando pesares y aflicciones hasta la hora de su último suspiro y descargando con su postrero adiós, las contrariedades del corazón.
“El Churre, quien siempre para mi vivió viviendo, tuvo motivos más que suficientes para sonreírle por más de una vez a la muerte hasta el día en que diciéndole a esta con su voz ronca: “Aquí estoy. Tú verás a ve si me llevas. Tú verás a ve qué haces conmigo”, cancelando cuentas con el pasado, con ella se marchó para siempre pero antes, ganancioso como de costumbre, le diría: “…Pero tú me pagas el viaje, o no me voy.
Y la muerte, cumpliendo su promesa, sin más reclamos en el trato convenido, acercándole a los labios el último trago de “Ron Blanco” que le concediera, sabiéndolo aficionado a este, se lo dio a beber para alivio de su agonía.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
La nevera de Antonio

Cuentos y relatos globales. 19.04.20 Ampliar
*Agua fresca la da la tinaja, no de plata sino de barro. (Anónimo)
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Para historias, esta que así comienza… Acontece que, desde ahora y dicho con los requisitos e ingredientes del cuento, a fin de que todos conozcan este singular suceso, Antonio, en la obligatoria necesidad y ejercicio de refrescarse y quitarse la sed, tendrá que acostumbrarse a beber agua helada sacada de su nevera como desde hace algún tiempo suele hacerlo la gente civilizada y decente de Sabanalarga, su pueblo. Antes, él, la tomaba fresca y de la tinaja de la abuela quien la heredó de sus bisabuelos y estos, a su vez, de los tatarabuelos quienes fueran los primitivos dueños de la misma en la edad de barro y cuando el criollo y necesario “utensilio” del hogar, mucho más allá de la Época de la Conquista, fue considerado la más grande invención indígena junto con el desarrollo geométricamente progresista de saber nuestros nativos, el oculto secreto para dividir en dos partes estrictamente iguales, un calabazo dotando a esta (a la tinaja), de dos prácticas y útiles totumas como típicas piezas de una natural vajilla hecha de palo… lo que trajo en consecuencia la modificación total de una vida en la que la gente, en tiempos en que no existían los pozos artesianos, “acocorando” las manos, así bebiera el agua de las corrientes en los arroyos…

El  crucigramista, vida, pasión y  muerte…
Cuentos y relatos globales. 12.04.20 Ampliar
*Amor  es la palabra  que  resuelve  el  crucigrama
Walter  E.  Pimienta Jiménez.- El  crucigramista se  sabe la 6  bajando,  de 8  letras,  pero no  se  la  dice al otro,  también  crucigramista como  él,  porque  vive  el  orgullo de ser quien llene en el  entramado  de términos verticales y  horizontales,  si aquel,  aburrido y  cansado,  deja  el  periódico por  ahí mal  puesto … y,  cumplida su  tarea,  esa  noche duerme  tranquilo…
El  crucigramista tiene  una imagen  de  hombre  solitario,  típica de  viejo  en  camisilla  o bata levantadora, con lentes sobre  la  punta  de  la nariz y  lápiz  en mano.  Le  conoce  todos  los escondites  al diccionario y,  cuando  encuentra  la palabra,  ríe  por  dentro…Cualquiera  diría  que  el  crucigramista  es  mudo; pero  no. Explota  con  un ¡Listo! Cuando  llena cada  cuadro correctamente porque  él  es el  único  protagonista  de su éxito. Los  juegos  de  palabras son  su  título  académico.
Entre  crucigramistas,  nadie  conoce  a nadie…Y  nadie es  nadie…
El  crucigramista  se lee de pe a pa  el  periódico  porque  sabe que ahí,  escondida en   las  páginas  del  mismo, puede  estar  oculta  la  palabra que  no  le  deja  llenar  su juego. Para  eso  le  sobra  tiempo aparejado  con  un  cigarrillo  y  varios tintos. El  crucigramista,  o  es un pensionado hastiado o  es un indolente lector ausente en su  casa rodeado  de  todos…Ese es su  mundo…

Crónicas  del  otro  “Macondo” -Historias  para  ganarle  al  olvido-
El enigma de la escalera de la iglesia de mi pueblo

Cuentos y relatos globales. 29.03.20 Ampliar
*Todos quieren subir la escalera hacia el éxito y algunos no se dan cuenta de los dos primeros pasos. Lo que quieren es correr. “ —  Nicki Minaj rapera, cantante, compositora, actriz y modelo trinitense y estado anídense 1982
Escribe; Walter  E. Pimienta Jiménez.- De pronto, como si por encanto se hubiera desaparecido, la gente del pueblo dejó de ver la histórica larga escalera de madera que, apoyada a un costado de la iglesia, se usaba para subir a su alta torre y, una vez allá arriba, tocar y tocar hasta al cansancio las campanas.
La escalera en referencia era de guadua con empotrados peldaños de pulido carreto y, al parecer, ésta databa del año 1913, hecha por Julio Ferreira, carpintero de oficio caracterizado por la puntualidad en la entrega de sus trabajos y, según dicen, “estrenada” con motivo de la ruidosa llegada del padre Salvador Prada, quien, en el mismo año, arribó a la población para regir los destinos clericales de la parroquia.
De la remota escalera, nadie hoy da cuenta, y me pregunta mi amigo Israel Arteta (hijo) si, de pronto sé algo al respecto…Pero qué pena “socio”, le digo que, prácticamente, nada de nada…y que, apenas, “removiendo” escombros, alguien de mi entera confianza, en un dato poco creíble por ambos, me dice que le dijeron que la última vez que otro alguien vio la susodicha sube y baja, fue en el taller de carpintería de Silvestre donde este le arreglaba los primeros cuatro peldaños partidos.

Crónicas  del  otro  “Macondo” -Historias para ganarle  al olvido-
Marceliano y 'El campesino'

Cuentos y relatos globales. 01.03.20 Ampliar
Los  voceadores de  prensa son  el  último  eslabón de la  primera noticia
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Montado en una bicicleta “Monark” de turismo,  de las 12 que de Medellín trajeron al  pueblo el  padre  Miguel  Ángel  Alzate y  el padre Marcos Lopera entre los  años 1969 a 1970, a  fin de alquilarlas a  los  jóvenes como  negocio  y,  de  paso,  impulsar entre  nosotros el  uso de estos  vehículos, Marcelino,  el  de “la Niña Ramona”,  a los abonados  del  semanario,  casa  por  casa,  llevaba “El  Campesino”,  así  como  también el  correo que  con  unas gracias sonrientes le  encargaba Teresa  Picón, la  telegrafista.
Cuenta él que,  en  cumplimiento de  su “hipérbole  generosa”,  sin  una moneda por  pago, y  sólo por  el deseo de  montar  gratis en  la cicla, recorría las  calles y  callejones de  la  población siendo el  portador de las noticias del  agro seguido por  algunos  perros que,  ladrándole,  avisaban en sus  casas la  llegada de “El Campesino” o de alguna carta inesperada. Tendría entonces no más de 20  años.

Un  cuento de  la  juventud
'Nunca más supe de ti'

Cuentos y relatos globales. 23.02.20 Ampliar
*De  lo  que suele  ocurrir  cuando  no  se dice a tiempo: “Yo  te amo”… y  se  da  la espalda  al  verdadero  amor.
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Nunca supe  más  de  ella hasta el  día en que  la encontré, 50 años  después, por  la  internet. La pensé por décadas, susurraba  su  nombre. Allí estaba su foto con  su  sonrisa  de  los setenta y,  del  otro  lado de  la  red, en  mi  computadora fría y  muda,  la  frustración de  un primer amor que  nunca le  declaré.
Habían  pasado cincuenta años y,  de  nuevo,  en  mis  oídos, su  cálida  voz juvenil  cantando de  Gibliola Cinquetti aquella canción que  tanto le gustaba: “No  tengo  edad/ no  tengo  edad para amarte/ y  no  está  bien/ que salgamos  solos dos/No sé qué más/no sé qué más puedo decirte/tu sabes bien, muchas más cosas que yo/Deja que viva este amor tan romántico/deja que llegue el día soñado/mas ahora no/...
Ahora,  ella y  yo, pasamos  de  los sesenta, pero allí, allí  en  la  pantalla    del  monitor,  está  su  rostro  joven de antes y de ahora. La última  vez que la  vi fue  en el  colegio. Estudiábamos  juntos.  Tardé una eternidad en  encontrarla.
El internet me  dijo dónde estaba y lo que escasamente de su  persona quería  se supiera de  su  vida.  Yo  me  casé, ella también. Vinieron hijos,  luego nietos y las  carreras de la  vida…Yo,  tiempo  después, me separé. Nunca me  pasó por  la  cabeza soparme;  pero fue  algo que  llegó y  ocurrió…

Belleza interior divina
Pedro Biedma. 22.02.20 Ampliar
Indudablemente Eva a sus 28 años no se trataba precisamente de una mujer agraciada físicamente, más bien todo lo contrario.
Las humillaciones e insultos que recibía por parte del resto de los niños y las miradas descaradas que percibía de los adultos, le hicieron vivir una niñez y adolescencia que podía definir cómo un verdadero infierno.
Sus pequeños ojos se perdían en una inmensa cara redonda donde el mayor protagonismo se lo llevaba su perfilada nariz, para colmo su estatura se encontraba por debajo de la media considerada como estándar. Lo único que nunca le faltó fue el enorme amor que siempre le demostraron sus padres y hermanos, siempre mostrando numerosos gestos de cariño e intentando convencerla de que su belleza interior era un verdadero regalo divino.
Ella siempre agradeció estos impagables actos de afecto y apoyo aunque en el fondo no la reconfortaba y simplemente se limitaba a disimular para no defraudarlos.

De mi libro: 'Mi casa viva'
LA ESCOPETA
Cuentos y relatos globales. 16.02.20 Ampliar
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta que componer.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- La escopeta de mi padre, marca “Arieta”, tenía en mi casa viva su lugar propio: en un rincón de su cuarto, prevenidamente descargada, con el cañón hacia arriba, la dejaba en reposo después de cada jornada de montería, trayendo, casi siempre, como resultado de la partida, tres o cuatro conejos que recitaron esa vez su últimos versos de la vida en los parajes escabrosos de Cazuela, tras el acierto de un disparo de fuego retumbante en el silencio de la noche.
Recuerdo a mi padre con su indumentaria de cazador: ropa caqui de monte, cinturón o carrrillera de cartuchera, lámpara en la frente, amarrada a su espalda la carga de carburo que daba luz a esta y, terciada al hombro, su escopeta de asombro… llevando para él, en la mochila, algo de beber y de qué comer si le fuere menester.
En ocaciones, mi padre cazaba en compañía de Juan Gutiérrez, amigo de la casa, conocido buen cazador de la región. Ponía el tiro donde el conejo le decía. Dueño, además, de unos perros criollos que, metidos en el monte, cuando él no iba a la faena, le traían a su familia a domicilio las piezas en sus boca con derecho a cobro y como les era costumbre.

Crónicas del  otro  Macondo” -Historias  para  ganarle  al  olvido-
Un justo y merecido reconocimiento en vida…
EL PROFESOR  ALVAREZ
Cuentos y relatos globales. 09.02.20 Ampliar
* Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro por vivir bien (Alejandro Magno)
Escribe;  Walter  E.  Pimienta  Jiménez.- El  profesor Álvarez dejó su  sitio desocupado entre  nosotros hasta hoy para irse a  trabajar  a  Barranquilla donde,  con  los  suyos,   reside. Y con  su  traslado dejó también,  en  mi  pueblo  viejo, un espacio deshabitado que,  por  respeto y  deferencia  a su rememorado nombre,  no  se  le dio a otro…y  que  allí permanece en  su  ausencia como  en  la  cabecera de  la  mesa  familiar se deja la  silla  vacía del  padre que se espera y que  aún no  llega para la  hora  de  cenar…
Tuve  el m privilegio de ser  su alumno  ( a  lo  mejor  me  corrige  porque  no  escribí  su estudiante)…, quizá  el  único que en  cuarto  año  de  bachillerato le  frustraba el  placer de  no  saberme la  poesía “Los camellos” de Guillermo Valencia diciendo… “Dos lánguidos camellos,  de elásticas cervices,  de verdes ojos claros y  piel  sedosa y  rubia”…,  estrofa de  la que no  pasaba porque yo pa’ esa vaina no salí  muy  bueno…Al  tiempo que, en  su  clase,  dubitativo transitaba en  las formas impersonales, “poco seductoras” y  correctas del  verbo haber con  sus: Hay,  ha  habido,  hubo,  había,  habrá,  habrá habido, habían, han  habido… que todavía  no  manejo  muy  bien… y  que  dejé postergadas  en  mi  libro de español de Luis M.  Sánchez quien  si  se  las  sabía todas…entretanto  él,  trataba de enderezarme correctamente mis entendederas  gramaticales por  encima de  mi  lenguaje de esquina encimándome  la tarea de  aprenderme de Bécquer “las  golondrinas” y de quienes  el  famoso  poeta,  cual  pájaros  perdidos,  dijo: “Volverán  las oscuras golondrinas en  tu balcón sus  nidos a  colgar, y  otra  vez con  el ala a sus  cristales jugando llamarán”…Pero  de allí  tampoco continuaba en  la  tristeza de  que mis pobres  “pajarracos”,  por  mi  olvido, ni iban  ni   volvían  de  parte  alguna…

Adios 'Minina'
Cuentos y relatos globales. 02.02.20 Ampliar
No sé si a su  muerte,  hallaré las palabras suficientes para despedir  a  “Minina”  y expresar lo que ha dejado en Carmen  Rosa  y  en mí,  durante los años que nos  dio  su  grata compañía, centinela de los crepúsculos, caricia de músculo de  acero, pelambre  de  la suavidad, círculo de paz girando a nuestro alrededor cuando llegábamos  cansados a la casa en las tardes de verano y su presencia era la humanidad de cuatro  patas con  rabo, la ternura felina que en el aire se hacía amor, y la suave reverberación de la quietud diciéndonos  “Miau. Miau”….  Que  era  su  manera de  decir “los  amo”…
Nos  dejaste “Minina”  tus  huellas en el alma y  los  jardines  silvestres y  húmedos  de    “Balcones  de  Catalina”  ahora  en  silencio…Allí  tenías tu  mesa, tu  cama,  tus  platos,   un  lugar  en el  mundo  para ti,  tuyo  y  solo  tuyo.  A veces  te  tocaba  la  cabeza y  tu  mano con su  garra  que  no    faltaba….Con  todo y  tu  genio  de gata,  fuiste  una gata  dulce. Alegrabas  a Carmen,  le  sacabas  rabias  pero  también alegrías y  pechiches…En  Barranquilla,  mientras  allí  vivimos,  tenías  alas  de  pájaro  y  los  cazabas jugando  con  el  viento… y,   escondida,  en la  oscuridad de  la  noche,  tú  sabías  donde estaban los ratones y las ratas y  los  matabas y  nos  los mostraba y  jugabas  con  el  último  pedacito  de sus  rabos…y  la  luna,  con su  luz,  se metía  en  tus  ojos. No  sabes  cómo  nos  duele    tu  muerte…Gata negra… te  fuiste  sin  preguntarnos  sin  aún  te  necesitábamos dejándonos  un  vacío  en el  corazón y  clavando  con  tu  ausencia un  dolor no  sé dónde.

Crónicas del otro “Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Memoria carnavalera de… LOS CAPUCHONES DE “LA NENË”

Cuentos y relatos globales. 25.01.20 Ampliar
*Todos vamos disfrazados de algo a la fiesta de la muerte y de la vida.
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- En  el  principio,  como lo  dice  la  Biblia, en  el  Libro de  Génesis,  capítulo  1,  versículo  1, siendo  la  más  optimista de  las  comerciantes que en  el  pueblo existiera, “la  Niña  Nene”,  para  este  tiempo,  tenía  ya colgados en  su  alma y  casa de  la Calle  Grande,  previo  el arribo del  carnaval, sus coloridos capuchones…y,  entonces, los desempolvaba y, en el  visible rincón de siempre, en  ganchos de ropa,  uno detrás de  otro los  exhibía,  listos para ser  aquillados en “ la  fiesta  de  la  vida”; vestimentas del  jolgorio que, dándose un año entero para ser otra vez usados, esperando  que alguien,  hombre  o  mujer, oculto  el  rostro, en  la  picardía propia del  disfraz,  en el  colectivo  de  la  locura,  reviviéndoles de nuevo por  un  milagro de  Momo, de  Baco y  de  los rones,   por  unas  horas, con  ellos puesto  bailara  en  los  salones.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“Amor en el aire”… cantaba la Durcal…

Cuentos y relatos globales. 12.01.20 Ampliar
*En los ojos están todas las verdades que la boca no puede decir…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En aquella ocasión, un sábado del mes de mayo, viajé de Juan de Acosta a Barranquilla para ver, en el Teatro Colón, a la Durcal cantar “Amor en el aire”, la película de moda, la misma que llevaba el título de la canción éxito a sus 17, y cuando yo estaría de unos 15…En mis cuadernos navegaban las fotos afiches de la Durcal…Ella era la verdad de aquel momento…
La Durcal era para mí uno de esos amores imposibles por lo imposible…Solo era eso… un amor de libreta escolar donde escribía sus canciones…Con ella, con la Durcal, abrí el corazón al amor y aún no lo he cerrado… anda por ahí como que en un crucero por el Caribe…
Nunca conocí a la Durcal más que por fotos; fueron durante mucho tiempo mis compañeras de cuarto asesinando noches, concibiendo besos separados por la maldad de la vida…motivo pleno de un deseo, hora menor de la madruga para quedarme dormido concurrido por su cara de niña en el afiche de la pared…


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