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Su opinión Patrocinadores Normas Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca9 usuarios en línea • Jueves 16 de Agosto de 2018

Cuentos y relatos globales


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Artículos publicados en andalucia.press
La cara oculta de la Luna
Pedro Biedma. 29.07.18 Ampliar
Cuenta una leyenda imaginaria que hace miles y miles de años, habitaba en la Tierra un Príncipe joven y bello como ningún otro ha existido jamás, de nombre Axión, su padre el Rey se hacía mayor y se aproximaba el momento de reemplazarle en el trono. A pesar de que todas las jóvenes solteras del reino ansiaban con llegar a casarse con él, sólo tenía ojos y corazón para su gran y oculto amor, la otra cara de la Luna que por aquellos tiempos se mostraba radiante en lo alto del firmamento. Sí ya de por sí la cara que ahora nos muestra es una de las cosas más bellas que podemos presenciar, la hermosura de su cara oculta es imposible de narrar con palabras (al menos con las de este humilde escritor).
El Príncipe acudía, en secreto, todas las noches y durante tres semanas, a la torre más alta de la fortaleza donde vivía, allí se sentaba y mantenía un verdadero idilio de amor con su amada, hay quien alguna vez les oyó hablar pues ella también respondía a los halagos y se confesaba enamorada de él.

Epitafio
Cuentos y relatos breves. 22.07.18 
Walter Pimienta Jiménez.- Desde pequeño, Epifanio roba epitafios. Visita los cementerios, los anota en un cuaderno y se marcha. Ese es su oficio serio y lucrativo, los vende a buen precio en el mercado negro de la muerte…”Si no viví más, fue por falta de tiempo”; “Disculpe que no me levante”; “Aquí sigue descansando quien nunca trabajó”; “Aquí yace mi suegra, ella descansa y yo también”; “Aquí yacen los polvos de mi querida, que los tuvo maravillosos en la vida”… son los más vendidos, pero se hurtó uno que no ha podido negociar con nadie, es este: “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”.
Intrigado por tan increíble mensaje, Epifanio preguntó al celador del cementerio:
-¿Quién está sepultado aquí?
-“Boatswain”, el  buen perro de Lord Byron- contestó el centinela

Zapatillas amarillas
Cuentos y relatos breves. 15.07.18 
Escribe; Walter  E  Pimienta  Jiménez.-  Eleuteria, mujer para quien no hay toque de queda ni reloj andando;  libertina por vocación, segura de que nada le impide hacer lo que quiere, se compró unas zapatillas amarillas fantásticas y de leyenda.
Cuentan que sus zapatillas gozan del patológico albedrío de conducirla   a donde dice ir pero siempre la llevan a otro lugar, y así tenemos que: sale al supermercado, y está en la peluquería. Va a un velorio, y termina en la librería y se quedan esperándola a almorzar porque lo que quería era ir a la heladería. Va a un bautizo, y está en un matrimonio y para ella esto no es anormal… le reclaman y todo lo arregla diciendo:
-“Es que tuve un inconveniente”-
Sus amigas, ante el singular caso, consideran a Eleuteria como la  fantasma de las zapatillas amarillas que llega donde no la esperan y la esperan donde nunca ha de ir…
De  mi  libro “Te vas a cortar”, tres  micro cuento escritos  con 150 palabras

El ascensor
Pedro Biedma. 14.07.18 Ampliar
3º PREMIO EN EL VII Certamen Internacional de Relatos Cortos “EN TORNO A SAN ISIDRO”- 2018
El ascensor comenzó su viaje a la planta 14 con sólo dos pasajeros. Andrés nacido en la gran capital y Raúl, natural de un pequeño pueblo de Cuenca.
Nada más cerrarse la puerta, el primero se afloja el nudo de la corbata y comenta:
– ¡Qué calor hace hoy!
Raúl, con educación responde:
– Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Planta 3ª.

Semillas de felicidad
Pedro Biedma. 10.07.18 Ampliar
Malhumorado, Juan, recopiló todas sus pertenencias y con un ansia desenfrenada se dispuso a abandonar aquel ruidoso lugar. Durante la noche fue incapaz de lograr un sólo minuto de paz, la verdad que las vistas no tenían desperdicio, pero nadie le comentó la cantidad y variedad de sonidos que allí se congregaban. Su intención al llegar, consistía simplemente en descansar y atrapar, una noche más, su sueño preferido.
Ese donde se convertía en un agricultor que observaba sus inmensas tierras, plantadas con miles de semillas de felicidad. El año había sido duro pero en esa ocasión no hubo plagas, ni destrozos causados por las inclemencias del tiempo, ni pajarracos negros que se alimentaran de sus semillas, ese año todo los factores resultaron propicios. Por fin, podía comprobar junto a sus dos hijos, que le contemplaban orgullosos, como sus semillas daban sus merecidos frutos. Estaba claro que esa noche no le visito tal sueño, ni ningún otro.
Lo primero que pensó fue solicitar una hoja de reclamaciones, pero no halló a nadie en recepción. En el fondo era consciente de que no serviría para nada, lo que tenía muy claro  es que nunca más pernoctaría allí.

Vivir viendo -Textos agradables-
La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido
Los ruidos de mi barrio

Cuentos y relatos globales. 08.07.18 Ampliar
Escribe Walter Pimienta.- Hoy  domingo el barrio, por  todas  partes,  es música. De pronto, la tristeza mañanera de cada uno se volvió coraje,  fiesta   y emoción y de la cantina de la esquina, la  de José  Santos,  con alto volumen, en ritno de boleros y rancheras salen solemnes canciones de resentimiento, de frustración y de esperanzas.
La radio de la vecina, tampoco guarda silencio permitiendo el ataque auditivo de un pastor protestante que,  apunto de ser  canonizado, con voz estridente y desesperada, grita condenaciones, penas,  tormentos y castigos infernales de  los  que el  mismo  Dios tiene  miedo…
En el parque, otros  exasperados, trabajadores de una fabrica donde se procesa el cuero, con megáfonos y pancartas, inician la protesta y en voz alta dejan saber sus angustias salariales.
-Dime si no tienen la razón- dice alguien.

Vivir viendo -Textos agradables-
Cómprate un sombrero  

Cuentos y relatos globales. 01.07.18 Ampliar
La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Tengo la impresión de que al  hombre y a la mujer que  no usan  un sombrero, las demás personas que por  supuesto  no  los llevan, no le dicen señor o señora. Es que el sombrero es como la corona de oro que sobre nuestra cabeza nos identifica como los dueños, amor  y  señores  de un reino propio así la austera ropa que llevemos puesta parezca decir o  gritar lo contrario.
Si algo de identidad te falta , ten en cuenta esta sugerencia o  consejo,  esa afinidad  o  analogía,  te la dará el sombrero…, porque hay que tener carcater,  personalidad,  temperamento, firmeza,  voluntad, fuerza, garra idiosincracia, condición,  genio, índole,  talante,  temple, manera,  modo  de ser y estilo para ponerse un sombrero…Algunas personas que no eran nada en la vida, recibieron el  abolengo de duques y tuvieron renombre universal solo por usar un sombrero no necesariamente fino y costoso y, desde entonces y   para  siempre,  por dignidad y jerarquía, fueron padrinos de todas las bodas y bautizos en  su  pueblo.

Don Pedro Paico y sus hijos
Cuentos y relatos globales. 24.06.18 Ampliar
Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- En el caserío de Cruz Loma, en la zona andina del distrito de Inkawasi, vivía la familia Paico Quispe. Don Pedro fue uno de los fundadores de este caserío, tenía una familia compuesta por sus hijos llamados Julián Paico, Francisco Paico, Diego Paico y dos hijas más. Don Pedro Paico era una persona sumamente trabajadora y aquellas tierras que tenía eran propias, se esforzó mucho para conseguirlas, también contaba con su ganado vacuno, el cual también comenzó de poco a poco. Todo lo que consiguió lograr, lo hizo con el fundamento de formar una buena familia; su mujer también le ayudaba para lograr ese proyecto familiar, ambos esposos esperaban hacer de sus hijos unos hombres de bien, unos hombres que no solo tuvieran educación sino también buena instrucción. Todo lo que hacía don Pedro era por ellos: “ellos eran sus hermosos sueños”. Solía levantarse de madrugada para vigilar su ganado y ver cuando había luna llena sus sembríos, de cómo verdeaban haciendo olas y tumbos por el fresco viento de la madrugada iluminadas por toda la luna llena. Todo lo hacía por ellos para que sus hijos alcanzaran mejores metas de las que él pudo alcanzar. Es por eso que así él se esmeraba más, el siempre decía: “mis hijos tienen que alcanzar sus sueños, esos hermosos sueños que tengo yo para ellos”, por ellos trabajaba bastante, tanto que se quedaba desgastado, olvidándose totalmente de su cuerpo, pero aun con todo don Pedro con la poca alimentación y la bastante ilusión y con la fe puesta en sus hijos, para que se realizaran en este mundo…trabajaba y trabajaba. Así con esa esperanza sacaba fuerzas del alma para seguir sin doblegarse .Don Pedro era un hombre de buenos sentimientos adaptado a la recia naturaleza de estos lugares, un hombre que se enfrentaba con valor al duro día que siempre le esperaba, creía que todo lo que se le presentara en su contra lo fortalecía más; así siempre fue su manera de actuar y pensar de este señor.

Vivir viendo -Textos agradables-
La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido

Duerme poco, no es tan malo

Cuentos y relatos globales. 17.06.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Duerme poco, no es tan malo.  Se madrugador; tiene una gran ventaja: te rinde el tiempo. Lo de pasar ocho horas entre las sábanas, a mí no me funciona bien, es por eso que mi señora me dice: “Pareces un búho…, mientras ella se droga de sueño… Por ahí leí que no es la cantidad de sueño lo que importa sino la calidad de este.
Ya en pie, entre las cuatro y las seis de la mañana, en la oscuridad que precede al alba, no sabes de lo que te pierdes: de las últimas estrellas de la noche danzándole al sol para que  a este no se le olvide su trabajo; del prado húmedo rozando tus pies que ahora no viven la crisis de tus zapatos apretados sino el descanso amplio de tus pantuflas caseras…, y en mi caso particular, mientras escribo, de la graciosa escena de ver a mi perra  labrador tendida a mis pies, gimiendo dormida, soñando a lo mejor con el último hueso que ayer se comió.
Levantarme temprano es para mí un acto compulsivo; bajo los pies de la cama, calzo mis pantuflas al tanteo, voy a la cocina en busca de una fruta que me como en ayunas y, luego, a mi medida,   me hago un café cargado y vital mientras afuera, en las copas de los árboles, una repetido trino de pájaros, sin negarme el canto, me dan los buenos días.

Crónicas del  otro  Macondo -Historias  para ganarle  al  olvido-
El hombre que dibujaba a “El Llanero Solitario”…y  yo…

Cuentos y relatos globales. 10.06.18 Ampliar
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.- Investigando e investigando, supe por fin quien era el hombre que ilustraba o pintaba al Llanero Solitario en los paquitos o historietas de antes, versión latina, y que yo por la suma de quince  centavos  leía en  alquiler en la tienda y restaurante que  Josefa tuvo en “El  Triunfo”, en inmediaciones de la plaza, hoy “El Fogón Costero”, se trata de  Alejandro  Lozano Marcos, un dibujante peruano, creador de los primeros diseños de  " Tom Sawyer”, quien desde niño, en la escuela  primaria,  mostró sus  aptitudes para  el dibujo y que ,en hojas de libreta,  pintaba a “Jaimito”, su primera ilustración, la que  enviaba  al  “Diario el  Correo” donde se las publicaban,  y que en 1974, emigró  a México en busca de más  fama y  gloria y  allí  su  historia se pierde.
…¿Y a qué  viene todo esto?...Se preguntarán ustedes; pues a que yo, de niño, en mi casa,  también y  con lo mal que pintaba, me sentaba en una silla con su mesa haciendo de ella mi “estudio de dibujo” para pintar al “Llanero Solitario” como lo pintaba ese  tal  Alejandro que  ya les cité…Pero el  hombre  del  antifaz me salía exagerado, como  los dibujos  de  los  niños  que nacen  sin  la condición de  ser  artistas de la acuarela…

Crónicas del otro Macondo
El burro malo que vendió a los buenos
Cuentos y relatos globales. 03.06.18 Ampliar

Burro adornado, busca mercado. (Anónimo)
Escribe;Walter E. Pimienta Jiménez.- Allí donde estaba el buen trato y el negocio decente, honrado y limpio, dejando de por medio la palabra empeñada, estaba él, don Alberto Coronell ( el Niño Adbe)…, ejemplo de seriedad, rectitud, responsabilidad y cumplimiento que en vida fuera. Quienes le conocieron y le estimaron en el pueblo que se nos fue, así lo recordarán, y enseguida lo distinguirán y reconocerán…
Alto, delgado, con facciones y voz de pelotero cubano, afectivo y servicial, “el Niño Adbe” –como cariñosamente le decían sus más cercanos amigos- era para su numerosa y fiel clientela de abnegados campesinos , el hombre que sí sabía “dónde ponían las garzas”, el hombre que por conocer como la palma de su mano y con detalles de perfección a la progresista Barranquilla de los años sesenta, sin perderse en sus congestionadas calles y en su abigarrado mercado público, les resolvía más de una dificultad o complicación doméstica y laboral vendiéndoles por encargo, y a precios razonables, cómodos y holgados, los más duraderos lienzos para las confortables camas de tijera que, como conocedor de tal práctica, adquiría en “el Callejón de los Meaos”, en tanto que, del viejo “Almacén Iris” y “Me Mato”,y de la “Ferretería Ujueta”, la de la Calle del Comercio: les traía, según decía, a costos asequibles y sin competencia: azul de metileno en cajas, usado para combatir los parásitos de la malaria y la peste en las gallinas si se les disolvían dos cucharaditas en el agua que estas bebían; piedras y resortes para mecheras marca “Vegafina”, de aquellas que venían cubiertas de nácar; piedras para afilar conseguidas en Santa Marta; municiones para escopetas, marca “Winchester”; “Pólvora de Caza FM ”importada de Buenos Aires; cartuchos recargables “FMSL 51-1125”, para escopetas calibre 12 y “Marca U”; “Carburo en polvo MgB2” del que traían de la China; empleado para lámparas de cacería y bombillos para las mismas; machetes y rulas marca “Collins”; agujas de coser a mano marca “Ojo Dorado”, lesnas para talabartería y zapatería encargadas por “Piojito”, el zapatero; tiza para billar marca “Master”; alfileres niquelados por 48 unidades marca “Erizo”; ojetes para calzado, limas de hierro para el desgaste y afinado de otros metales; imanes para alguna vaina; “Aceite Tres Uno”; fósforos de palo marca “Golondrina”; armónicas de diez orificio, marca “Silver Star”; navajas pico de loro marca “Filofiel”; sacacorchos o abrebotellas marca ”Pulltaps”; leontinas para relojes de bolsillo; “Cemento Duco” para pegar lozas rotas; carramplones para suelas y tacones… y sus infaltables y bien promocionadas tijeras para peluquería marca “Barrilito”. Ofertándoles igualmente: lonas para sillón; jáquimas y esterillas de Arjona; frenos para caballos y mulos; gruperas y cavadores sin que para sus linternas o focos de mano marca “Eveready”, le faltaran compradores…Es decir no tenía competencia alguna…


Crónicas del otro Macondo -Historias  para  ganarle  al olvido-
Cuando en mi  pueblo  hubo… Casas con alma de barro

Cuentos y relatos globales. 27.05.18 Ampliar
*Sólo  el  barro  engendra el  milagro  de  una casa…y  el  milagro  de  la vida…
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Todavía sobreviven por  ahí,  en la oscura  noche  de  los  tiempos, no más de dos o tres.  Cuando existían, algunas se asomaban hermosas a las calles y otras, cómo tímida y cohibida, por no creerse bonitas ni  vistosamente  pintadas, se quedaban dentro de los patios.
El  recuerdo que  de ellas  guardo, es fresco, fueron muchas, teniendo  como referencia sus techos  de fresca  palma, sus colores chillones de rojo-rojo, verde-verde o de amarillo  con  rojo  o azul patrimonial, dándole al estético  hecho  alguna  connotación  política si  acaso  porque  el dueño  de la misma era liberal  o conservador…
De esta, todos, sin falta,  sabíamos dónde  quedaban y  de quiénes eran: Esta es la casa de Rosana, aquella la del  viejo  Eulogio, esa otra la del  viejo  José  Ángel,  la de  más allá la de Helena Antonia, esta, la de Concha  Luca, la de la esquina  es  la  de “el  Niño Quin”, la  de  la mitad  de  la cuadra  es  la de  Otomán… y  las mismas, las  mismas nunca se cayeron y resistieron  a los embates   de los duros  inviernos y  tormentas de octubre porque  tenían alma de  barro amasado  con gotas de  vida…Tanto  que  algunas, como  lo  de  al  inicio,  en el  acto  suicida  de  no  venirse abajo, sostenidas  por  la mano  de  Dios, aún  se mantienen en pie…


Vainas mías
Elogio a la correa de cuero de mi papá

Cuentos y relatos globales. 20.05.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Después del papá, la segunda prenda doméstica a respetar antes en la familias era la correa de cuero, de cara y colmillo metálicos y que tenía la propiedad de dormir ceñida en la cintura de él hasta que a uno le levantaran su expediente porque, seguro, hizo “algo malo”…
Cuando el hombre se dio cuenta que debía llevar bien puesto los pantalones en su casa porque si no se le caían y le faltaban al respeto, con la tira larga de la piel de algunos animales, curtida previamente la misma, y como de unos cuatro dedos de ancho, inventó lo que más tarde se emplearía en el mundo para que las rebeldes generaciones se corrigieran: la correa.
…Todo indica que no había correas en tiempos de Adán y Eva ni en los de Caín y Abel y miren en la Biblia todo lo que pasó…


El pintor de recuerdos
Pedro Biedma. 19.05.18 Ampliar
Egoísta, mala persona y rico, extremadamente rico, con estos calificativos definían a Alfonso aquellos que por desgracia le conocían. Durante sus setenta y cinco años de vida había logrado amasar una enorme fortuna y para conseguir dicha gesta, nunca dudó en utilizar a su antojo a cientos de personas, las exprimía hasta extraer la última gota, (económica, física y psíquica) de ellas, para luego abandonarlas en la más horrible de las miserias, además nunca mostró síntomas de compasión por sus falsos aliados caídos, todo lo contrario, disfrutaba con ello.
Últimamente y, sin dudas, ayudado por el miedo a la muerte, hablaba mucho consigo mismo, sobre todo en sus largas y solitarias noches, intentaba auto convencerse que en su imaginaria balanza de medir acciones buenas y malas realizadas, ganaban por mayoría las primeras, y falseando la realidad, imaginaba la cantidad de situaciones felices que había otorgado a tanta gente, gracias a sus geniales estrategias financieras. Cuando llegaba a este punto en su auto diálogo, siempre le surgía el mismo dilema, una pregunta a la que ni su mentirosa conciencia era capaz de dar respuesta, ¿cuántos momentos felices habían tenido lugar a lo largo de su vida?, ¿cuál había sido su día más feliz en estos años?, seguro que existen cientos, pensaba, pero era incapaz de recordar uno sólo de ellos. Este hecho le preocupaba y estaba dispuesto a solucionarlo, para ello utilizaría su arma de arreglar problemas, utilizaría su dinero.

“Mi  Fe de  erratas”
Cuentos y relatos globales. 13.05.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Me ocurre  que,   a veces quiero escribir la palabra agua y  sin darme cuenta, escribo “aga”, o favor y escribo “faor” y en otras, silencio y escribo “silncio”… A eso,  que   bien  muchos a la ligera y  sin conocimiento de causa llamarían “brutalidad”, llámenlo  mejor fe de erratas, “vicio” que  se refiere a la lista de errores observados en un escrito o  un libro y que se  insertan  al final  o al comienzo con la enmienda que de cada una debe hacerse. Pero  me  ocurre también  que cuando  detecto “la burrada”,  ya he  hecho  llegar a otros  mis  textos y  ni  modos… Lógico, de todo ello no  hay  otro  culpable, sólo yo  lo  soy  y  ya  me  imagino  como  habrá  de gente  que en lugar  de coleccionar  mis  buenos  o malos  textos, colecciona mis fes  de erratas porque así es la  humanidad…
Pero qué les  vamos a hacer… igual se les quiere…

De un perro casi humano…
“Coffee”, (un perro dulce, un dulce perro…)

Cuentos y relatos globales. 06.05.18 Ampliar
'El perro es el único ser en el mundo que te amará más de lo que él se ama a sí mismo' (John Billings).
Escribe; Walter E: Pimienta Jiménez.-
Esta mañana (jueves 19 de abril de 2018), me enteré de la muerte de “Coffee”, la fiel y cariñosa mascota por 17 años de Jesús, de mi cuñada Ludís; y “el pechiche” de Mónica y Javier, sus hijos y mis sobrinos… Lo habían llevado en la noche del miércoles, en muy malas condiciones, a la veterinaria de la familia después de tres días de no querer comer. Elsa, la profesional del caso, al verlo, puso la cara más triste que se le conoce, pues el animalito era hijo de “la Niña” una perra que fuera de ella, de su mamá Cristina y de su papá Omar, quienes después de una cría que aquella tuviese, escogido entre los más bonitos, se lo regalaron a mi hermano.
…Y ocurrió que con nudo en la garganta y una lágrima de dolor del alma, diciendo: “ ya nada se puede hacer”, humanamente y contra el suplicio que el animal en ese instante sentiría, Elsa, para evitarle más sufrimiento, con los ojos cerrados, le aplicó la eutanasia…

El mejor padre del mundo
Pedro Biedma. 02.05.18 Ampliar
El día resultó agotador, por fin llegó a casa, casi sin fuerzas abrió lentamente la puerta y arrastrando sus doloridos pies, Juan cruzó el pequeño vestíbulo, tras un breve suspiro, depositó las llaves en el lugar de siempre. Nadie se percató de su presencia, como era habitual, en cambio él sí oyó las voces provenientes del dormitorio de su hijo donde este conversaba con su madre, las distancias eran muy cortas en su humilde vivienda. Sí de algo podía presumir Juan era de su afinado oído, prestó atención a lo que decían y lo que escuchó no fue nada agradable. Su hijo Javier explicaba a Isabel la razón por la que nunca invitaba a sus amigos a casa, le confesaba que se sentía avergonzado sólo con el hecho de imaginar que su padre hiciese acto de presencia vestido de barrendero y sus afortunados compañeros lo vieran y descubrieran la verdadera profesión de Juan, él se había inventado un padre Ingeniero de una importante empresa, es decir, algo a la altura de la función que desempeñaban los progenitores de sus amigos. Además no les podría explicar que su padre no ganaba el suficiente dinero para comprarle la consola de moda con la que jugaban alternativamente de casa en casa, él siempre se inventaba alguna excusa cuando le tocaba el turno. Siguió hablando y confesando sus temores, su habitación estaba decorada con muebles muy simples y algo anticuados, muy distintas a las de sus amistades que eran enormes, modernas y no les faltaba el más mínimo detalle.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Nostalgia de los dulces de la semana

Cuentos y relatos globales. 29.04.18 Ampliar

*Nada existe más dulce que la miel del alma de los abuelos.
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuando mi abuelo Hernán le descargara a su mula la cipote carga de leña de puro trupillo que trajo esa tarde del monte, había entrado antes a la casa de mi abuela un cigarrón que merodeó la cocina. Yo estaba esa vez allí, tratando de rebuscarme algunos restos del almuerzo que ella siempre dejaba por si acaso, y entonces oí clarito cuando dijo: “Jeee cigarrón qué traes, si es bueno que venga, y si es malo que se detenga”… Dicho y hecho, era él, mi abuelo, quien arribaba… Saltó del sillón del animal, desamarró la pesada carga que cayó con un estruendo al suelo y esto dijo sin que nadie se lo preguntara:
-Es la leña de la Semana Santa para los dulces, y ojalá alcance hasta el Lunes de Pascuita porque en los días santos no se debe ir al monte… Es malo, porque, o se corta uno con el machete o le salen los penitentes y se pasa un susto. Ave María Purísima, todo está consumado.
…Y en ese momento entendí que habría dulces y me imaginé el de papaya, el de piña y el de leche servidos en un plato con “Galletas de Soda Noel”… y se me hizo agua la boca.
Con la lentitud de la faena encima, mi abuelo llegó al corredor y se sentó en un taburete. Mi abuela, como siempre, le recibió con el tinto del amor que le sirvió de un termo en un pocillo de loza que tenía el dibujo de unas florecitas rosaditas pintadas . Ella volvió a la cocina y le empezó a calentar la comida que le había guardado, al tiempo que de un pote de “Avena Quakuer” sacó algunas cucharadas de “Café Puro Almendra Tropical” y las echó en una olla con su agua y con su panela poniendo la cacerola en la candela… Era que el café que había en el termo se estaba acabando y Hernán era tintero…


Moraleja
Pedro Biedma. 26.04.18 Ampliar
Juan esa noche no pudo ir a su hogar por motivos laborales pero le prometió a María que volvería temprano a casa. María se levantó muy temprano, más de lo habitual en ella, apenas pudo dormir en toda la noche, daba vueltas a la cama y no hacía más que pensar en él, no podía pensar en otra cosa por más que su mente lo intentaba. Se lavó rápidamente la cara y bajó desesperada a su encuentro. Por fin lo vio, el corazón casi se le salía del pecho, sus latidos retumbaban en su mente de forma atronadora, por fin estaba frente a él. Estaba a punto de dar riendas sueltas a su imaginación y cumplir el deseo que ansiaba desde hacía horas, lo haría allí mismo en la cocina, no podía esperar más, sudaba, estaba nerviosa, parecía que era la primera vez. Entonces algo inesperado ocurrió, su hijo Adrián, de 5 años, se despertó y entró en la cocina llorando, “he tenido una pesadilla y no puedo dormir”. Ella se quedó muda por un momento pero abrazó a su hijo y le dijo “no te preocupes Adrián, sólo ha sido un sueño”, le dio un beso, lo cogió en brazos y lo llevó hacia su cuarto para que pudiera volver a dormir. Antes de salir de la cocina sus ojos deseosos se clavaron en él y pensó “ahora cuando vuelva te vas a enterar”.

Los burros de la humildad
Un tema de Semana Santa
Cuentos y relatos globales. 22.04.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Jamás un burrito como el de la fotografía que Rubiela, mi más consagrada lectora, me enviara, y que hoy utilizo para ilustrar este texto, llevando a siete inocentes y contentos niños no mayores de cinco años de edad en su lomo, por lo que veo, fue tan feliz haciéndolo y, yo, que en mi infancia me permití esta dichosa práctica o experiencia, razonando por él, diría que nunca como esa vez el mismo animalito quiso ser más burro y más noble y útil complaciendo a la cándida carga infantil que gustoso por el campo paseaba.
…Y entonces vuelvo a mirar la foto y discurro y reflexiono que quizá ese día el burrito de esta historia, el burrito de la humildad, igual que el usado por Jesús al entrar en Jerusalén, montado por EL HOMBRE MÁS GRANDE DE LA HISTORIA, “razonaron” que mejor eran burros y no unos fatuos y vanidosos cisnes de hermoso plumaje. Y asimismo medito que tanto el uno como el otro, dejando de lado la dura y resignada vida que les tocaría vivir, rebuznando gozosos y satisfechos, “se dirían”:!Qué honra ser burros!

Tazas de café (Final B)
Pedro Biedma. 22.04.18 Ampliar
Se despidieron en la puerta, con la dulce monotonía de sellar sus labios una mañana más, él subió a su antiguo pero servicial coche azul y desde allí le envió otro cariñoso beso, esta vez unió su boca a la palma de la mano y, como si de un truco de magia se tratara, lo lanzó hacia ella, que lo alcanzó en pleno vuelo para posarlo en su rosada mejilla.
Ninguno logró adivinar que no iba a ser un día como casi todos los demás, hoy quiso rendir homenaje a una triste canción de un grupo de rock madrileño de los años 70 y que en uno de sus temas hablaba de un amor que se rompe por motivos insalvables de la vida.
Andrea entró en casa, su agenda diaria se hallaba repleta de tareas importantes por resolver, pero antes de lo importante, siempre se encuentra lo urgente y en este caso lo urgente era, como no, saborear un cigarrillo acomodada en su silla favorita de la cocina, acompañada de su segunda taza de café, la primera siempre tenía mejor sabor y aroma, la primera la degustaba junto a su querido Daniel, seguro que él utilizaba alguno de sus trucos para prepararlo.

Elogio a la maleta
Cuentos y relatos globales. 15.04.18 Ampliar
*Elige tu destino, toma tu maleta e inicia tu viaje. No hay nada más enriquecedor que recorrer el mundo.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En la maleta se funde el alma del viajero o la viajera, los dos parecen hacer una misma figura. La maleta habla de una sola cosa, habla de desplazamiento, que es lo mismo que de envoltorio, de trayecto. Hay personas que llevan su vida en una maleta. Pocas cosas llegan tan lejos como una maleta. Los del éxodo bíblico tendrían rústicas maletas humildes y difíciles de cargar…serían maletas de mudanzas pobres, llevadas por quienes, animados por guardar en sus almas y en sus corazones la idea funcional de la libertad, llevados de la segura mano de Dios, buscaran la Tierra Prometida…
Simbólicamente, pareciera que cada uno de nosotros nace con su propia maleta en la mano, pues la vida es un viaje y ningún viaje se hace sin ella: la maleta de la ropa, la maleta de los libros de la escuela , la maleta de los alimentos y la maleta de los recuerdos; todas ellas dispuestas para la hora de la hora; todas ellas yendo y viniendo de algún lugar reciente…Tiene algo de poético la maleta que se nos hacen grande y pesada a lo largo del camino llenándose de cosas, tan pesada que nos sentaremos a descansar a la orilla de la senda y nadie nos ayudara a cargarla en esfuerzo conjunto no porque te ignore sino porque cada quien lleva la suya…

 Tazas de café (Final A)
Pedro Biedma. 14.04.18 Ampliar
Se despidieron en la puerta, con la dulce monotonía de sellar sus labios una mañana más, él subió a su antiguo pero servicial coche azul y desde allí le envió otro cariñoso beso, esta vez unió su boca a la palma de la mano y, como si de un truco de magia se tratara, lo lanzó hacia ella, que lo alcanzó en pleno vuelo para posarlo en su rosada mejilla.
Ninguno logró adivinar que no iba a ser un día como casi todos los demás, hoy quiso rendir homenaje a una triste canción de un grupo de rock madrileño de los años 70 y que en uno de sus temas hablaba de un amor que se rompe por motivos insalvables de la vida.
Andrea entró en casa, su agenda diaria se hallaba repleta de tareas importantes por resolver, pero antes de lo importante, siempre se encuentra lo urgente y en este caso lo urgente era, como no, saborear un cigarrillo acomodada en su silla favorita de la cocina, acompañada de su segunda taza de café, la primera siempre tenía mejor sabor y aroma, la primera la degustaba junto a su querido Daniel, seguro que él utilizaba alguno de sus trucos para prepararlo.

Vainas  mías
¿Vivir del cuento  o morir en él?
Cuentos y relatos globales. 08.04.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Creí que podía vivir del cuento y el cuento es que no he podido vivir de él. He publicado  tres libros, dos con  dinero de mi  propio bolsillo, y uno becado (gratis) por el  Fondo  de Cultura  del  Atlántico,  y,  persiguiendo  mis  propias huellas de escritor, tengo  como seis más terminados y a todas  la editoriales, tanto  nacionales  como  internacionales,  a los que se los  he propuesto  me dicen  que tales  trabajos  son muy  buenos  y que se acogen a sus filosofías editoras y que  me los  publican pero poniendo  yo  el dinero de la impresión  con otras  arandelas… es decir, serían ellos quienes, en ese caso,   vivirían de  mi cuento  y  no  yo…
La verdad es que no  soy  de los que quiere verse editado pagando  de  mi  bolsillo simple  y  llanamente  por   llamarme engañosamente escritor…si  mi obra es mala  o  buena, que se me  compre  el derecho  de autor y ya está , creo, es lo  lógico. Entonces  que  no  imaginen quienes me leen gratis que los escritores vivimos  del  cuento, no en mi  caso,  y  no  sé si en el pasado otros como  que  sí… o se regalaban…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Cuando mi mamá cantaba… “En un beso, la vida”

Cuentos y relatos globales. 25.03.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez (del patio).- Así como mi mamá me cantara canciones de cuna cuando yo apenas era un bebé y su repertorio a lo mejor no iba más allá del “duérmete niño/ duérmete tú/ antes que venga el currucuctú” entonado a la sombra de un palo de guayaba que había en el patio de la casa, igual la vi y oí cantar sentidos y llorosos boleros de los de antes…
Cantar siempre formó parte de mi entorno familiar, invariablemente fue así, yo, a esa edad (8 a 9 años), cantaba rancheras… “Cielito lindo”; “La malagueña “; “Corazón de a peso”; mi padre, por su parte, en tono bajo y apenado, tarareaba canciones del “Trio Matamoros”… (“Mamá yo quiero saber de dónde son los cantantes/ que lo encuentro muy galante y los quiero conocer/ con su trova fascinante que me la quiero aprender/”)… y vallenatos de Guillermo Buitrago… (“Este es un bonito cantar, un bonito cantar/ Que dedico a un amigo/Porque lo quiero entusiasmar, lo quiero entusiasmar/Pa' que beba conmigo/No es que lo quiera destacar, lo quiera destacar/ Como algún buen tesoro/Es que para bien parrandear yo no encuentro otro igual /Que a mi compae Heliodoro”); Carmen lo hacía a una muñeca que siempre estaba vestida de azul (“Tengo una muñeca vestida de azul/ zapaticos blancos/delantal de tul/”);

Sin nexo de unión
Pedro Biedma. 23.03.18 Ampliar
Ayer, por curiosidad, busqué y leí las definiciones de la palabra “trabajo” en la Real Academia Española, según la misma, existen hasta doce acepciones distintas.
Me llamaron, poderosamente, la atención dos de ellas, la segunda y la doceava. Os transcribo ambas:
-2ª “Ocupación retribuida”.
-12ª “Estrechez, miseria y pobreza o necesidad con que se pasa la vida”.
Tan distintas la una a la otra, como el color blanco del negro, tan opuestas como el frío y el calor.
Durante un largo rato intenté analizar ambos significados, no concebía que una misma palabra tuviese conceptos tan contradictorios, debía de existir algún nexo de unión que escapase a mi espesa mente, sobre todo a esas horas de la noche, tras una dura y extensa jornada laboral.
Una jornada igual de agotadora que casi todas las que le han precedido durante los últimos 28 años, largos y breves a la par.
De repente, recordé que era día 1, el más deseado y odiado del mes, tomé mi portátil y tecleé la página de mi banco, como siempre me identifiqué con la clave personal, a veces me pregunto: 

Otra noche más
Pedro Biedma. 19.03.18 Ampliar
Otra noche más, de nuevo se volvía a repetir, él había intentado por todos los medios evitar que ella empezara con sus clásicos reproches, pero por más que intentó ignorarla, desde su llegada a casa, Andrés no lo consiguió. Albergaba la esperanza de que hoy iba a ser una noche diferente, como era habitual no se saludaron al llegar, no cruzaron palabra alguna durante el transcurso de la cena, durante esas horas no existió ni el más mínimo intento de acercamiento por parte de ninguno de ellos. Andrés prosiguió con su plan y empleando un arma que por el momento le proclama vencedor, la ignorancia total. Esperó a que se durmiera mirando la televisión hasta que el aburrimiento y el cansancio acumulado durante el día, le obligó a intentar atrincherarse en su guarida y dormir un poco. Con temor a despertarla, apagó la luz y avanzó lentamente y con mucho sigilo, a ciegas tocó el borde de su cama y como sí de una delicada copa de Bohemia se tratará, deslizó suavemente la sábana que la cubría y con la destreza de un reptil por fin se cobijó en su madriguera. Él, iluso, comenzó a festejar su victoria en silencio, de repente su festejo pasó a convertirse en un duelo, su estrategia no obtuvo los resultados previstos, ella le esperaba aún despierta y con más ganas de guerra que nunca, su voz comenzó a lanzar improperios y acusaciones que Andrés no podía evitar oír, sus palabras retumbaban con fuerza en el interior de su mente, ella no le concedía ni un segundo de tregua que le permitiera pensar con claridad y así rebatir con argumentos sólidos todos sus reproches.

Vainas mías
Flaca, tírame un hueso…
Flaca es la mujer por gorda que esté

Cuentos y relatos globales. 18.03.18 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez..- Corren los  días  en que, al decir de las mujeres flacas,  hasta  el agua  hace  daño  y  si  se bebe  mucho, engorda,  y, siendo  así,  entre  ellas, para evitar a toda costa subir un gramo de peso, se  procede  enseguida, y seguro que aconsejada por otra,  a dar  inicio a   la  eficiente dieta  del  verano,  a la  efectiva dieta  del  invierno, a  la  gran dieta  de la concha  de la toronja, a la  conocidísima dieta de la  yuca asá, a la descansa dieta de la bella durmiente, a la dieta milagro de Hollywood en 24 horas… y a  la dieta  de la dieta  porque  el  vestido  que les  gusta  les exige  una talla menos… y  el sobrepeso …¡Gas!...  no  paga. Y...ah…es anti cristiano.
Por  su puesto que las flacas de hoy necesitan tomar como modelo a una famosa que parece escanearan,  en este caso, a una actriz, a una cantante de talla internacional, y, a continuación, ya en el gimnasio,   hacer  unos  días de ejercicio y… por  qué no,  someterse a una operación y  lo  graso, lo aceitoso, lo grasiento, lo seboso, lo craso, untuoso, brillante, resbaladizo, sebáceo, gordo, pringoso y churretoso, se les  va porque nunca como ahora, “las doncellas” de este tiempo, ponen tanto cuidado en el decrecimiento de sus panzas y en el endurecimiento de sus nalgas para la salvación de sus almas…

Soñé que soñaba
Pedro Biedma. 17.03.18 
Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño y él se encontraba junto a mí.
Yo, sentado bajo un enorme árbol en flor, embelesado, oyendo con suma atención las sabias palabras que salían por la boca de ese maravilloso ser, mi abuelo.
Los rayos de sol se filtraban con maestría, entre las ramas del inmenso mar que formaba la arboleda, hasta aterrizar en mis jóvenes y claros ojos, grabando en mi retina, una imagen imposible de borrar:  la mágica y perfecta mezcla de tonalidades creada por el color rojizo de las flores, y el cuidado cabello canoso, de mi querido yayo.
Soñé que soñaba y en el sueño pude sentir sus labios en mi mejilla, noté como las lágrimas derramadas por él, desembocaban en mi terso rostro, mientras paseaba con dulzura sus dedos por mis cabellos.
Susurró una frase de despedida a mi oído, esa que no tuvo oportunidad de realizar en aquel entonces. Después y poco a poco su figura fue alejándose hasta desaparecer de mi sueño, entonces soñé que soñaba con desear despertar, y desperté. Tomé mi pluma y relaté mi sueño, ahora cada vez que lo leo, sueño despierto y me sitúo de nuevo allí, en ese lugar, vuelvo a ser niño y él se encuentra junto a mí.

La calle con casas matas
Pedro Biedma. 11.03.18 Ampliar
De nuevo me veo allí, en la calle de tierra de siempre, con mis pantalones cortos. A ambos lados de mi cuerpo, se amontonaban varias piedras, que cumplían a la perfección con su papel de poste de portería. Alcé la mirada al frente y hacia mi se dirigía, veloz como un rayo, Paquito, el goleador infalible, lanza un zurdazo imponente que se frena de golpe al impactar en mi rostro. Evito el llanto, no puedo permitir que además de las carcajadas que retumban en la calle, encima se burlen gritándome ¡nena!.
El dolor es insoportable pero aguanto como un valiente, aunque algunas lágrimas sin vergüenza, resbalan por mi roja cara, yo disimulo, me doy la vuelta buscando nada y con la manga de mi jersey las seco con maña. De nuevo me vuelvo y observo a Paquito, mi hermano, tirado en el suelo y llorando, pero llorando de risa.
De pronto una llamada salvadora reclama mi presencia, emerge de la última vivienda de la seis alineadas casas matas, sin duda alguna es la cálida voz de mi abuelo. Me olvido del dolor y comienzo a correr calle abajo, ¡cuánto tiempo sin verte!, pienso mientras avanzo, casa de Catalina, casa de Paquita, casa de Manolo y por fin la casa de mi abuela.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
La mujer de la palangana

Cuentos y relatos globales. 11.03.18 Ampliar
Con su voz de trompeta gritando en la calle su venta de pescado frito, misionera contra el hambre, de Tubará, por caminos perdidos, venía los viernes la mujer de la palangana.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
Nunca supe el nombre de la mujer de la palangana. Era morena, menuda, delgada. Caminaba suave, lo mismo que una paloma que no hace ruido y pareciera no levantar los pies y que, en perfecto equilibrio con el peso que llevaba encima de la cabeza, estabilizada marchaba acompasada.
De pronto, escuchado su grito de venta, nos asomábamos a la puerta de la casa y la mujer de la palangana, olorosa a pescado frito, se sentía tan cerca que uno al verla, no podía decir “allá viene” sino más bien, “aquí está”…y entonces colocaba el recipiente de aluminio en el suelo, quitaba a los frutos de mar y río que traía los cogollos de matarratón con que les cubría y expresando un “hablen”, movida del corazón, a precio conciliado ofrecía sus celebraciones de cocina…

-Historias  para ganarle  al olvido- “A burro muerto, burro  puesto”
Cuentos y relatos globales. 04.03.18 Ampliar
*A propósito de un robo de burros recientemente ocurrido en Juan de Acosta y algo de  historia…
Escribe, Walter E. Pimienta Jiménez..
- Quien lo creyera; en   tiempos  de  la  Internet, dice el  cable  fechado  desde “El  Jobo.com”, enviado  vía  Marceliano  el de “la  Niña Ramona”, finquero  que por estos  alrededores,  de  un  tiempo acá,  tiene por  allí su  redil, se entera uno que en  la  región de “Susunilla” y “Todofierro”, jurisdicción territorial  del  Municipio  de  Juan  de  Acosta,  la semana  pasada se roboraron, en  la misma noche, tres  burros,  una burra  y  un mulo,  cuyos  dueños  fueron mis  conocidos:  José Coronell, “el Filósofo”;  Dionisio  Coronell, “Escopeta” (propietario  de  una  burra, de  la que dicen tenía la extraordinaria  cualidad de ser rocera pues sabía abrir  perfectamente, y  como  si  fuera  una persona,  las  puertas que  salvaguardaban  los  cultivos   cercanos de los  que daba buena cuenta);  el de “el Pope”, y  don David, propietario de  un asno  y  un mulo que en  la  misma acción fueran hurtados. Indica  la  “ecuestre” y equina noticia, ahora en la red, que los vecinos de aquellas estancias, después de estudiar e investigar  exhaustivamente al día siguiente el  caso,  como  siempre, se  han  dado  con el  hecho de ni siquiera sospechar  quiénes pudieran  ser  los  responsables del  delito ni de tener, hasta  hoy,  lo mismo  que  las autoridades,  pista alguna que les lleve a descubrir a los cuatreros.

Bienvenido V.
Pedro Biedma. 04.03.18 Ampliar
Contemplaba absorto la enorme belleza que posee la caída del ocaso, sentado en un viejo e incomodo banco de estación, se sentó junto a mi y tuvo que recurrir a una tos forzada para llamar mi atención, inmediatamente me disculpé y lo saludé. Se trataba de un señor de mediana edad y sobre todo con ganas de hablar, era una de esas personas que te hacen dudar sí es cierto o no el dicho de “habla hasta por los codos”. Tras corresponder a mi saludo se presentó, mejor dicho, me relató su vida en apenas quince minutos, lo que tardó en aparecer mi tren. Me susurró al oído que algo le perseguía desde su nacimiento y estaba seguro que sería el causante de su muerte, yo no lo tomé en serio, pero me apetecía oír su historia, seguramente victima del aburrimiento acumulado tras dos horas de espera en aquel lugar.
Sus padres nacieron en Puerto Rico y emigraron a España donde, al poco tiempo, vino el al mundo,    un 23 de Abril de 1.951, recordado en Valencia, su ciudad natal, por ser el día en que el viento logró rachas de 115 km/hora, récord histórico aún no superado, todo acababa de comenzar. Recordaba las risas de sus compañeros de clase al pasar lista el profesor y pronunciar su nombre, “Bienvenido Vientos Del Campo”, comentó medio avergonzado, la verdad que mis labios dibujaron una sonrisa espontánea, la cuál borré al instante, para colmo el nombre del centro educativo era Molinillo de Viento y su uniforme llevaba un anagrama con dicho elemento.

Vainas mías…
¡Ojo! ¡Cuidado!...Carmen Rosa al volante…
Cuentos y relatos globales. 25.02.18 Ampliar
El  coche más  bello es el  que todavía me  queda por  regalarte
Escribe;  Walter  E. Pimienta Jiménez.- Doña Carmen  Rosa en  su flamante chevrolet aveo gris plateado,  pretende ahora ser la poetisa de  la  velocidad pura conduciendo de Cajicá a Chía a 20 kilómetros  por  hora…Es  por  ello que,  ante  lo  prevenida  que es, en  su defensa diré que quienes ven  en su femenino  deseo de  saber conducir después  de  los  cincuenta una incensaste motorizada,  mejor se  callen ante ella y,  más  bien, reconozcámosle, además de su  pericia y  desenvolvimiento al  volante,  su tesón por  conocer  sobre luces direccionales,  cambios de segunda,  tercera  y  cuarta,  “reveres sanatorios” para no  golpea ni  rayar el  carro que está detrás,  así  como también a cerca  de cambio  de  llantas junto con la memorización de todo un tratado automotriz a  fin de que el vehículo, por  sus  habituales descuidos, no  se  le quede  sin  batería.
De las  reglas precisas de  conducción, la  hermosa dama de  mis amores y  de  mis  sentimientos económicos, ha  hecho también,  invariablemente, un  poema con : prohibidos parquear,  curvas peligrosas, animales  en  la vía,  zona  escolar, cruce  de  peatones,  no  girar a  la  izquierda,  equipo  pesado  en  la  vía…y  similares… que  le  hacen reducir su  “extrema” velocidad de  20 a  10  kilómetros  por  hora  con  tal de salir  limpia de partes, multas,  foto  multas y de truculentos policías platillero…

Vainas mías…
Crispín y sus cargos de conciencia un miércoles de ceniza

Cuentos y relatos globales. 18.02.18 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Crispín no tuvo la necesidad de levantarse de su cama ni la de abrir la ventana de su cuarto para darse cuenta que, acabado hacia pocas horas el carnaval, con la presencia del miércoles de ceniza, afuera ya olía a Semana Santa. Lo descubrió en la penetrante y desmayante aroma del incienso que alguien quemaba en el vecindario…De haber abierto la puerta de su casa, cosa que tampoco hizo, la visión de algún vecino que con cara de arrepentimiento viniera de la iglesia con el dibujo de una cruz de ceniza pintada en la frente, fijo se lo hubiese confirmado… Igual que si, por vainas suyas, si se hubiera en cambio dirigido al cuartico que en su vivienda, Marciala, su esposa; y doña Quijota, su suegra, tienen destinado para los domésticos oficios religiosos, viendo alumbrado con una esperma ceremoniosa el cuadrito de la mano poderosa asistido por el infaltable rosario blanco que su cónyuge le pone siempre encima, a efecto de que se le den los milagros, ya no lo dudaría más: flotaba en el ambiente, previo cuarenta días, el perfume del recogimiento propio de la venidera Semana Mayor…y en señal de respeto, ante la llamativa lámina, hasta se le habría ocurrido persignarse y, escarbando en sus problemas existenciales, en efecto, se iba a sentir culpable de las cosas malas que, hasta esa madrugada, había hecho en las pecaminosas fiestas del dios Momo porque, en ese instante de remordimiento, su cuerpo y su alma le pedirían se disciplinara teniendo con el poder de la oración la milagrosa creación en él de otro caballero de fabricación casi santa, imaginándose que cada viernes de cuaresma ayunaría con la puntualidad proverbial de sólo pasar agua esos días…

El asesinato de mi hermana Lucía Garrido
Rosa Garrido. 15.02.18 Ampliar
Mi nombre es Rosa Garrido, Soy hermana de Lucia Garrido, asesinada vilmente en abril de 2008 en su domicilio en la finca de los Naranjos situada en el pueblo malagueno de AihaurIn de la Torre.
Después de tantos años de sufrimiento y de lucha para intentar esclarecer 10 que le ocurrió a mi hermana, me decido a escribir esta carta para denunciar una realidad que aún todavia me sobrecoge pues jamás hubiese imaginado, ni por lo más remoto, la cantidad de trabas y obstácutos con los que me he encontrado sobre todo por parte de aquellos que en teoria están al servicio de la ciudadania y, en teoria también, del lado de las víctimas. Y lo hago no con un sentimiento de venganza, ni cegada por la rabia, sino simplemente porque creo que con esta carta puedo contribuir a que se corrijan tantas actitudes y tantos actos reprobables que desde mi punto de vista no caben en un Estado de Derecho.
Mi hermana murió de una manera terrible; golpeada, apuñalada y finalmente ahogada en la piscina de su vivienda. Fue una victima más de a viotencia machista, algo que aún, para mi sorpresa, no está claro para jueces e investigadores. Pero, Lucia se cansó de acudir al cuartel de la Guardia Civil y a los juzgados para denunciar su situaciôn. Una situación terrible de malos tratos y amenazas par parte de su pareja, Manuel Alonso que la hizo vivir al límite de la desesperación y del miedo, máxime cuando aquellos que podían haberla protegido se desentendieron de hacerlo y la abandonaron a su suerte. No hubo un momento de respiro para ella. No encontrô en nuestras instituciones una mano amiga que comprendiera su situación e intentara remediarla.

El niño de la pequeña melena
Pedro Biedma. 11.02.18 Ampliar
Bueno, como dice una canción “todo tiene su fin”, con este relato me despido de momento, quiero agradecer a Federico Ortega la oportunidad que me ha dado al poder compartir con todos vosotros algunas de mis historias, espero que os hayan entretenido, os dejo mi email por si queréis enviar cualquier comentario  pbiedma1@gmail.com .   Espero que os guste este último relato, escrito como siempre con el corazón. Pedro Biedma.

Ignacio abrió el frigorífico y se sirvió un vaso de agua fría, tras beberlo de un tirón, se deshizo del sudor pegajoso de su frente, producto del agobiante bochorno del mes de Septiembre. Durante un instante pensó en su mujer y su hijo menor, en lo bien que lo estarían pasando en el cumpleaños de Juan, su primo y amigo, él como casi siempre no pudo asistir, primero es la obligación y después la devoción, a sus 60 años, era su lema preferido.

Don Evaristo Paico y sus hijos
Cuentos y relatos globales. 11.02.18 Ampliar
Por Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- En el caserío de Cruz Loma, en la zona andina del distrito de Inkawasi  vivía la familia Paico Quispe. Don Pedro que fue uno de sus fundadores de este caserío, tenía una familia compuesta por sus hijos llamados Julián Paico, Francisco Paico, Diego Paico y dos hijas más. Don Pedro Paico era una persona sumamente trabajadora y aquellas tierras que tenía eran propias, tuvo que esforzarse mucho para conseguirlas, también contaba con su ganado vacuno, el cual también comenzó de a poco a poco. Todo lo que consiguió lograr, lo hizo con el fundamento de formar una buena familia, su mujer también le ayudaba para lograr ese proyecto familiar, ambos esposos esperaban hacer de sus hijos unos hombres de bien, unos hombres que no solo tuvieran educación sino también buena instrucción. Todo lo que hacía don Pedro era por ellos: “ellos eran sus hermosos sueños”. Solía levantarse de madrugada para vigilar su ganado y ver cuando había luna llena sus sembríos, de cómo verdeaban haciendo olas y tumbos por el fresco viento de la madrugada iluminadas por toda la luna llena. Todo lo hacía por ellos para que sus hijos alcanzaran mejores metas de las que él pudo alcanzar. Es por eso que así él se esmeraba más, el siempre decía: “mis hijos tienen que alcanzar sus sueños, esos hermosos sueños que tengo yo para ellos”, por ellos trabajaba bastante, tanto que se quedaba  desgastado, olvidándose totalmente de su cuerpo, pero aun con todo don Pedro con la poca alimentación y la bastante ilusión y con la fe puesta en  sus hijos, para que se realizaran en este mundo. Así con esa esperanza sacaba fuerzas del alma para seguir sin doblegarse .Don Pedro era un hombre de buenos sentimientos adaptado a la recia naturaleza  de estos lugares, un hombre que se enfrentaba con valor al duro día que siempre le esperaba,  creía que todo lo que se le presentara en su contra lo fortalecía más; así siempre fue su manera de actuar y su pensamiento de este señor.

Camino de la esperanza
Pedro Biedma. 10.02.18 Ampliar
Tras más de media hora oyendo un triste monólogo por parte del doctor, Pablo se despidió de él, cabizbajo y sin pronunciar palabra alguna, una simple señal de adiós con su mano derecha fue suficiente. Al salir y cerrar la puerta de la consulta, observó con estupor como la sala de espera había desaparecido, en su lugar una enorme y empinada montaña se postraba altiva y desafiante a sus pies, una señal de madera indicaba el camino a seguir, .
Con alguna que otra lágrima en sus ojos y miles guardadas en su corazón, comprendió que el destino le regalaba un viaje con el que nunca soñó, con fecha de ida marcada pero sin concretar la de vuelta.
Los primeros kilómetros resultaron duros, demasiado duros,  para colmo se unieron a su aventura varios acompañantes no deseados, el pesimismo, la tristeza y escondida entre las rocas, la traviesa nostalgia que lanzaba puñales hacia lo más hondo de su ser.

Preguntas
Pedro Biedma. 04.02.18 Ampliar
Adrián a sus doce años no lo podía entender, lo intentó una y mil veces, pero nada, el tema que hoy se trató en clase era aún demasiado complicado para él. En el fondo se encontraba muy tranquilo ya que jugaba con ventaja respecto al resto de sus compañeros, él disponía de un arma secreta, su padre Eduardo, el hombre que poseía respuestas para todo. Alguna vez recurrió a su madre, pero ella siempre utilizaba la misma estrategia y le decía “yo estoy muy liada, me faltan muchas tareas para acabar, cuando venga papá se lo preguntas”, pero Adrián sospechaba que la realidad era otra, ella no conocía la respuesta y se excusaba con el manido tema de las tareas, lo imaginaba ya que en muchas ocasiones mamá también se sentaba a oír atentamente la explicación de Eduardo y Adrián pensaba en voz baja “ves como tampoco lo sabía”.
¿Como era posible la existencia de tantas religiones , casi todas, muy diferentes unas de las otras?, ¿tantos creadores de la Tierra?, ¿y los ateos?, ¿qué pensaban?, demasiadas preguntas que pronto iba a dar por resueltas, sólo era cuestión de tener un poco de paciencia y esperar a papá.

El secreto de Ana
Pedro Biedma. 02.02.18 Ampliar
El tiempo pasa volando, solemos decir, en el caso de Ana parecía avanzar a cámara lenta, se cumplían ya cinco largos años que vivía sola, desde que el cruel e imperdonable rumbo de la vida arrebató, sin previo aviso, de su lado a su inseparable compañero de viaje Tomás, su esposo, viajes en el que visitaron multitud de destinos y donde fueron testigos de momentos de alegrías, penas, risas, llantos, enfados y reconciliaciones, pero en los que siempre encontraron un lugar idóneo para fotografiarse junto al amor.
Tenía un sólo hijo, llamado como no, Tomás, y se sentía la madre más afortunada del mundo. La llamaba todas las semanas para interesarse por ella, incluso una vez al mes le honraba con su visita y además casi siempre les acompañaba su nuera Clara y sus dos nietas, Clarita y Silvia, la pequeña decían que tenía una gran parecido a su ella, en esas contadas visitas era cuando el reloj parecía acelerar su marcha. ¿Qué más podía pedir?, Ana comprendía perfectamente que los ochenta kilómetros de distancia que recorrían para poder verla suponían un esfuerzo considerable para ellos, además sí contamos la vuelta son 160 kilómetros y ya sabemos todos que el combustible hoy en día está por las nubes.

Vainas mías…

Cuentos y relatos globales. 28.01.18 Ampliar
Por favor, no se suicide, no sea pendejo…viva…
Walter E. Pimienta Jiménez.- Si un día cualquieras, por algún motivo que siempre será injustificado, usted decide suicidarse, dése una última oportunidad y, por favor, no se suicide, no sea pendejo, viva… en este diario no nos gustaría tener que publicar la triste noticia haciendo público el desconcertante hecho que, para mí, no parece humano. Se lo digo así porque, fíjese en esto: los animales no se suicidan y, como nosotros, no tienen ningún derecho a hacerlo y entonces el perro, con su perra vida, sigue siendo perro; el caballo que esquelético tira la carreta, sigue siendo caballo; y estos, según el destino, rebosantes de salud o no, cargando con su buen o mal destino, jamás merodean por la idea de ahorcarse, de beberse un veneno, de cortarse las venas o de meterse un tiro. Concluyo por ello que los animales, este caso, no son tan animales para llegar a hacer eso.
Si usted compara otras vidas con la suya, la de aquellos que sobrellevando enfermedades, abandono, desplazamientos y decepciones amorosas, como puerta abierta a la autoeliminación y con esto la realización del último viaje, mire bien, piénselo…no se cierre en esa idea y haga de su suicidio un fracaso espectacular: no se cuelgue y mejor cuelgue su hamaca y descanse porque mañana será otro día; no se envenene y mejor tómese un tinto, sirve para meditar y encontrarle explicación a las cosas…y si no, igual, tómeselo porque de todas maneras el tinto es una costumbre sana; no se corte las venas, es un mal chiste de humor negro; y tampoco considere pegarse un tiro, si se arrepiente se ganaría el premio de no haber jugado a la ruleta rusa solo…

La leyenda
Pedro Biedma. 27.01.18 Ampliar
A veces un cálido abrazo sin manos te puede mostrar un hilo de esperanza, cien gélidos y falsos abrazos con manos, pueden hacer rebosar tu equipaje de desilusión.
Cuenta una vieja leyenda que en un secreto lugar, se encuentra un mar inmenso y ho
rrible a la vez, el mar de las esperanzas perdidas. Para llegar a él, no existe una ruta definida, nosotros hemos conseguido acercarnos hasta sus bravías aguas, no sabría explicar cómo ni cuándo aparecimos aquí, sólo sé que me acompañas, agarrada con fuerza a mi mano, vagamente recuerdo que anduvimos caminos infernales sin dar paso alguno, descendimos cientos de ríos de tristeza sin llegar a navegar. Ahora, desde esta desierta orilla, nuestros cuerpos observan, sin saber como actuar, el agónico hundimiento de nuestras esperanzas,  la tuya unida a la mía, mirándola y esperando una solución que parece imposible de hallar, percibimos con pesar, sus súplicas desesperadas, destinadas a nuestras mentes, que permanecen bloqueadas, nuestros corazones bombean miles de lágrimas de impotencia que incendian con llamas de dolor nuestro interior. 

Toby
Pedro Biedma. 19.01.18 Ampliar
Julián había buscado ya mil veces sus valiosas gafas, sin ellas apenas podía distinguir nada, su olvidadiza cabeza tampoco le ayudaba a recordar dónde las había dejado la noche anterior, así que resignado se calzó sus cómodos y antiguos zapatos y se dispuso a sacar a pasear a su fiel compañero Toby. Desde que vivía en la granja de su hijo Pablo, todas las mañanas, llevaba a dar un paseo por el campo a su pequeño carlino. Aún recordaba el día en que su esposa tristemente fallecida, se lo regaló, hacía ya más de ocho años. Se encontraba cercano a cumplir los ochenta pero su avanzada edad no le impedía caminar diariamente un par de kilómetros junto a su inseparable compañero, durante ese tiempo Julián parecía rejuvenecer y sentirse importante para alguien, el cariño entre ambos era más que evidente. Salió al exterior de la granja, anduvo cinco o seis pasos con el collar y la correa en su mano izquierda y se topó de frente con su perro y con Kas, una traviesa cría de cerdo  que a menudo se escapaba del engordadero. Tras colocar, con dificultad, el collar a Toby, cogió en sus brazos al juguetón Kas y lo situó en su lugar junto al resto de sus compañeros. Ya estaba preparado, correa en mano, para recorrer su trayecto diario, lo conocía de memoria, sabía donde se encontraba cada piedra, cada desnivel, etc, y además Toby siempre iba delante dispuesto a guiarle de principio a fin, por lo que no le importaba demasiado el no llevar sus gafas. Comenzó el recorrido y apenas pasados unos minutos Julián se percató de que Toby estaba muy raro, algo le ocurría, parecía que ese día no le apetecía pasear, no quería situarse delante de él como era su costumbre, es más, debía de empujar con fuerza la correa para que avanzara, eso sí, con cierta desgana.


Nostalgia de…
Mis libretas de la infancia
Cuentos y relatos globales. 14.01.18 Ampliar
Escribir es como hacer el amor. No te preocupes por el orgasmo, preocúpate del proceso. Isabel Allende
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Como desvanecidas en el recuerdo quedaron para siempre mis libretas escolares de antes, las de mi infancia. En ellas, estando en la escuela primaria, escribía mis primeros relatos que no mostraba a nadie. Ellas fueron protagonistas de cosas personales, de notas sueltas que me servían de arranque para decir cosas que después dejaba a medio camino y sin terminar.
Algunas, con sus marcas: Norma, Bolivariano, Titán, Patria, Ibérica… se llevaron en sus hojas un “homenaje a mi mala ortografía” y a una caligrafía de tamaño inestable según el ánimo con que escribía… Y en las mismas, navega hoy únicamente esto, un recuerdo, sólo eso…
Con aire afligido, reconozco hoy que el arte de escribir, en mi caso y desde mis primeras libretas de la infancia, no buscaba otra cosa más que escribir lo que veía, lo natural, pero me enfría el alma saber que ahora, la representación del pensamiento con palabra, está en extinción porque la gente solo ve lo virtual…hasta el punto de que en el minúsculo teclado de su teléfono celular, “comiéndose letras” y apocopando términos, no escribe ni con lápiz ni con papel, como yo lo hacía, sino con dos dedos: los pulgares de cada mano…

El viaje
Pedro Biedma. 07.01.18 Ampliar
Curiosamente ese día, apenas encontró retenciones en la carretera, por lo que le resultó imposible “protestar” como en él era habitual, además hubiera sido en balde, pues esta vez nadie le acompañaba en su viaje. Tampoco logró amenazar con “quedarse todo el mundo en tierra” por la carga excesiva de su maletero, con cientos de trasto inútiles, su coche no era un “tanque” y debía de cuidar muy mucho los amortiguadores, esta vez sólo llevaba lo imprescindible, como a él le gustaba hacer, por no llevar no se colocó ni su reloj preferido, en un acto más de su generosidad absoluta, unos días antes se lo regaló a su nieto Pedro, si, ese al que tanto le gustaba chinchar, siempre sin malas intenciones y al que le solicitaba una y otra vez que le contase el chiste del galgo.
Condujo completamente a sus anchas, por el carril de la izquierda y nunca superando los límites de velocidad establecidos, todo lo contrario, no existía prisa e iba el primero, ¿para que correr más?, si alguno quería adelantarlo, disponía de todo el carril derecho para hacerlo, pero no, ese día nadie lo adelantó.

Mi desconfianza de Navidad
Cuentos y relatos globales. 07.01.18 Ampliar
Relato intimista y humano, basado en recuerdos que hacen aflorar la fantasía y la imaginación.
*Si no sabes qué regalar a tus seres más queridos en Navidad, regáleles tu amor y la verdad, a lo mejor les hace falta…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
Había llegado diciembre. Cristina, mi hermana, de unos 10 años de edad, y yo, a lo sumo con 8, éramos aún unos niños. Sobre todo quien esto escribe que soy el menor de la familia y para los hechos que relataré, ni había realizado siquiera la primera comunión y le tenía miedo a los miedos criollos de mi pueblo oscuro: miedo “al Caballo del otro Mundo”; miedo a “la Mano Pelua”; miedo a “la Gallina de los Siete Pollitos”; miedo “al Monje sin Cabeza”; miedo a “los dos Negritos que, de madrugada, salían en la esquina de la casa de Viola”, en la Calle de las Flores; miedo a “la Mohana”, que le salía a quienes, sin permiso de sus padres, se iban a bañar al arroyo; miedo a “la Llorona”; miedo “al Negro Beltrán, porque dizque ya le había salido a “la Chita de Alberto Moco”; miedo “al diablo de la caja de fósforo”; miedo “al Coco” y un lejano miedo secular a “la Zorra Pelá”, la misma con la que estando de brazos, me metían miedo cuando me cantaban el “duérmete niño, duérmete tú”…Como lo ven y lo leen, para entonces, aquellos doce miedos de siempre, me rodeaban por todas partes y, a veces, hasta estaba representado en la intimidante correa de cuero de venao, de cuatro dedos de ancho y hebilla de dos balas cruzadas, que usaba mi abuelo Ismael en la pretina de su pantalón… por lo que, en consecuencia, si cuentan bien los lectores, serían trece miedos a los miedos con los que, sintiendo el corazón en la boca, de pelao me crie…

Sueños de Navidad
Pedro Biedma. 06.01.18 Ampliar
!Papá¡, por favor, cuéntame un cuento de Navidad, uno bueno, de esos que tu sabes que me gustan.
“De acuerdo hijo, me sentaré aquí a tu lado, antes debes ordenar todos tus juguetes, que luego mamá se enfada”.
Antonio tomó asiento, esperó con paciencia a que Juan recogiese los coches y muñecos que tenía colocados, sin orden alguno, por todo el suelo de su habitación, mientras recordaba con nostalgia, el cuento que su querida madre solía relatarle en estas fechas.
Una vez acabada su tarea el pequeño se postró sobre las rodillas de su padre, antes de comenzar, ambos se cruzaron una tierna mirada que definía por si misma el concepto de la palabra amor.
Antonio le narró un maravilloso cuento, en el que a los protagonistas, y con la ayuda inestimable de la magia que reina en Navidad, se les cumplían todos sus sueños.

Las respuestas de mi yayo
Pedro Biedma. 04.01.18 Ampliar
Enrique se encontraba sentado en una silla, acompañado por su abuelo, majestuosamente postrado en su sillón, el sillón del abuelo. Deseando descubrir respuestas a todas las incógnitas que convertían su joven mente en lo más parecido a un vaso repleto de agua y  a punto de rebosar.
A sus doce años, las tardes de lo sábados, era el momento más esperado de toda la semana, tenía la suerte de disfrutar durante algunas horas del cariño indescriptible que le proporcionaba su “yayo” Pablo, además él le explicaba cosas que no aparecían en los libros. Sin previo aviso e impaciente, Enrique dio comienzo al turno semanal de aprender cosas cuya respuestas únicamente se encontraban en la cabeza y el corazón de su sabio particular :
P- ¡Yayo!, ¿que es mejor el pasado, el presente o el futuro?.
R- Los recuerdos, sin duda los recuerdos, sucederán en tu pasado, los recordarás en tu presente y los revivirás con una mezcla extraordinaria de placer y añoranza en el futuro.  Durante unos instantes Pablo calló, recordó algunos episodios maravillosos acontecidos en su larga vida y, en silencio, lloró sin soltar ni una sola lágrima, pronto su nieto le hizo volver al presente.
P- ¡Yayo!, ¿a quién has querido más y a quién menos?.
R- No he podido querer más a una persona que a otra, el amor no tiene medidas, es lo único que nace, crece y nunca muere. Padres, hermanos, hijos, esposa, nietos, tu corazón reservará un hueco destinado a albergar el amor indicado para cada uno de ellos y lo alojará en él sin condiciones ni contrato de permanencia. Indudablemente a quién nunca he conseguido querer, ha sido a mi mismo y créeme que lo he intentado una y mil veces, estoy convencido que quién lo logra es quién llega a conocer la verdadera felicidad en esta vida. Hazme caso e intenta reservar en tu corazón, el mayor espacio disponible, para alojar tu amor propio.

Recuerdos  de  un amor  hace  45  años
“Tequiamo”

Cuentos y relatos globales. 31.12.17 Ampliar
Dejaron de sentirse niños cuando, mirándose a los ojos comprendieron, que ese amor que les unía no tenía grabada la palabra eternidad en las pupilas.  (Marta Salas, poeta española).
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.
…Lugar: Teatro Capri. En  la  pantalla,  Marlon Brando, en  la  película  “El  Padrino”, en el  instante  en  que,  una toma  de primer  plano lo muestra de cuerpo entero y le  dice  a su  hija Connie: "La política y el crimen son lo mismo"
De pronto  ella me dice;
-¿Me das un beso?
-¿Dónde?- pregunté.
-Sorpréndeme- me respondió
Sonreí, le aparté el pelo y  la besé en los labios. Olía a rosas. La película  me  jalaba; era  interesante.


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