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Su opinión Patrocinadores Normas Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca4 usuarios en línea • Martes 18 de Diciembre de 2018

Jacinto Martinez Anton

Artículos publicados en andalucia.press
Habilidad independentista, ineptitud nacional
Jacinto Martinez Anton. 15.12.18 Ampliar
Los independentistas en general, y los catalanes en particular, con su desafío continuo, con su chulearía permanente, con su prepotencia supremacista, con su desprecio a la ley y a la legalidad que en su día votaron, han conseguido que se hable sobre cuál es la mejor vía para conseguir el independentismo, la eslovena, la escocesa o la canadiense; sin embargo de lo que tendríamos que estar hablando es de cómo acabar de una vez por todas con esa provocación interminable.
Mientras tanto, los sucesivos gobiernos de nuestra nación, silban mirando para otro lado, haciendo dejación clara de sus funciones que se resumen en cumplir y hacer cumplir la ley. Una de estas leyes, la ley de leyes, es decir la Constitución, establece con claridad la indivisibilidad del Estado español. Por tanto, ¿a qué estamos jugando discutiendo cuál es la mejor forma de que una parte de España se desgaje del resto?


La virtud no está en los extremos
Jacinto Martinez Anton. 08.12.18 Ampliar
La frase “en el término medio está la virtud” encierra un pensamiento asumido por la mayoría, que viene a aconsejarnos que huyamos de los extremos. Sin embargo, pienso que los extremos son necesarios para señalar el precipicio por el que podemos caer si nos acercamos demasiado.
Hace muy poco que han resurgido los extremos políticos en nuestra sociedad. Primero surgieron los extremismos de izquierdas, aprovechando, como hacen siempre, el descontento social, y utilizando las vías democráticas a las que critican y contra las que se manifiestan, se colaron en las instituciones. Pronto se les empezó a ver el pelo de la dehesa, exhibiendo sin pudor un inaceptable matonismo que sin embargo ha sido tolerado por la sociedad, quizás por complejo, quizás por miedo, quizás por pensar que era lo “políticamente correcto”, quizás vayan ustedes a saber porqué. Llevaron ese matonismo a las calles, promoviendo intolerables acosos a los que se denominó eufemísticamente escarches; apabullaron a los representantes del pueblo cercando el congreso, y, finalmente, lanzaron a sus hordas a las calles para agitar a la gente ante la irrupción, tan legitima como la suya, del extremismo contrario, el de derechas, en la política.


¿Realmente importa lo que diga el pueblo?
Jacinto Martinez Anton. 06.12.18 Ampliar
¿Realmente importa lo que diga el pueblo, o lo que importa es lo que interpreten los políticos?. Tras las recientes elecciones andaluzas, políticos de uno u otro signo se apresuran a arrimar el ascua a su sardina para reordenarse la supuesta opinión de los ciudadanos. Y lo hacen interpretando, de forma a todas luces interesada, los resultados electorales. Y digo yo, ¿somos tan tontos los andaluces que no sabemos lo que hemos votado?.
Para unos, lo que hemos votado es no a la izquierda, porque la suma de votos de la izquierda es menor que la suma de votos de la no-izquierda. Para otros, sin hacerle ascos al centro, lo que ha pasado es que hemos votado una mayoría progresista, y se apresuran a publicar en todos los medios a su alcance este mensaje; es imperativo no perder la poltrona.
En esa idea de mantener o conseguir la poltrona, se postulan por el momento tres presidenciables, y se arrojan unos a otros diferentes argumentos para justificar lo difícilmente justificable.

Caudillismo frente a Democracia
Jacinto Martinez Anton. 03.12.18 Ampliar
Prácticamente todos los politólogos están de acuerdo en que la democracia no es un sistema de gobierno perfecto, pero es el menos malo. La Democracia requiere la aceptación de la voluntad de las mayorías, con la misma intensidad que el respeto a las minorías.
La historia cuenta con ejemplos, que se repiten de forme sistemática, de cómo personajes que terminaron siendo caudillos, accedieron al poder desde las urnas, Hitler en Alemania, Chaves en Venezuela, …. Estos individuos han tenido la habilidad de bordear el margen de las leyes, y a veces sus vacíos, para retorcer los resortes del poder que les confería el mandato democrático, e ir actuando a su favor mediante políticas populistas para modificar la opinión pública.

Jornada de reflexión
Jacinto Martinez Anton. 29.11.18 Ampliar
En pocas horas nos toca reflexionar “oficialmente” sobre aquello que al parecer en los últimos cuatro años, o en toda nuestra vida adulta, no hemos tenido tiempo de hacer; sobre nuestro futuro como sociedad.
Cada cuatro años los políticos tocan a arrebato, despertándonos de esa modorra de cuatro años en los que hemos estado sumidos, soportando indolentes como en nuestro nombre, con el aval de nuestro voto, se han cometido tropelías, injusticias, corrupción; todo ello costeado por nuestros impuestos que nuestros políticos electos mueven siempre al alza, aunque a veces nos vendan que a la baja, y nosotros mansamente se lo compremos.
Nos toca balar en concierto, eso sí, sin salirnos del redil sabía y concienzudamente elaborado por nuestros dirigentes que amablemente, y siempre por nuestro bien, nos ofrecen el pasto que, según ellos, más nos interesa.

Empatía
Jacinto Martinez Anton. 26.11.18 Ampliar
Hace unos días hablaba con una profesora de la escasa empatía de nuestros adolescentes. Si por empatía entendemos la frase clásica que la define como la capacidad de meternos en los zapatos del otro, de intentar entender los sentimientos y circunstancias del otro; en definitiva de interpretar los problemas, necesidades y demandas del otro, sin necesidad de que nos lo cuente; si esto es la empatía, nuestros jóvenes, no sólo los adolescentes sino algunas generaciones más, carecen de ella.
Podemos preguntarnos si tener empatía es bueno o malo. Las últimas generaciones la han abandonado, mientras que generaciones anteriores la reivindican.
¿Para qué sirve la empatía?. ¿Es útil?. La respuesta a estas preguntas puede explicar la diferencia entre estos dos grupos generacionales. Podemos aproximar empatía a cercanía emocional, a solidaridad, a afectividad, a amistad, incluso a compasión. Por el contrario podemos aproximar la falta de empatía a frialdad emocional, indiferencia, desdén, individualismo egocéntrico, indolencia, despego, o incluso a crueldad.

Volver a empezar
Jacinto Martínez Antón . 18.11.18 Ampliar
En esta querida y bendita tierra nuestra, Andalucía, parece que estamos continuamente condenados a vivir el mito de Sísifo. Desde la recuperación de la democracia repetimos en nuestro territorio la misma cadencia de hechos: oímos con escaso sentido crítico lo que nos cuentan los políticos, cada uno cree aquello que le viene mejor creer, y luego votamos para que durante cuatro años ejecuten las mentiras que nos han contado. Finalmente, pasado este periodo, volvemos a empezar.
La analogía es clara. Para Sísifo, la historia empieza cuando es cegado por los dioses; nosotros nos dejamos cegar por las promesas que nos hacen los políticos en sus campañas electorales. Seguidamente Sísifo es condenado a subir monte arriba un enorme peñasco; nosotros somos condenados a soportar durante cuatro años el incumplimiento de sus mentiras, subvencionándolas con nuestros impuestos y manteniéndolos con nuestro trabajo, cuando lo tenemos. Finalmente a Sísifo cuando ha llegado a la cima, debido a la inercia generada por la pendiente se le cae la piedra monte abajo, para volver a empezar; a nosotros después de esos cuatro años, en los que hemos sufrido una gestión netamente mejorable, se nos hace volver a ir a las urnas para volver a repetir la misma historia, como si estuviéramos sometidos a una maldición de la que no podemos librarnos.


Hablemos de valores….
Jacinto Martinez Anton. 12.10.18 Ampliar
Soy de la opinión de que una sociedad carente de valores está abocada a la destrucción, o al menos a su transformación en otra cosa, aún no definida, aún sin nombre, en la que la convivencia estará permanentemente amenazada.
Los llamados valores son, casi diría que han sido, una serie de conceptos básicos de respeto a uno mismo y al prójimo que han permitido un desarrollo social ordenado y en paz. Incluyen elementos como respeto, honor, solidaridad, honestidad, honradez, generosidad, equidad, justicia, o esfuerzo; todos ellos compartidos en general por cualquier pensamiento o sentimiento religioso, que además añaden otros, que omito conscientemente, no menos contundentes.

De pícaros, pillos, granujas, tunantes y listillos.
Jacinto Martinez Anton. 07.10.18 Ampliar
Tenemos constancia a través de la llamada novela picaresca surgida en la transición entre renacimiento y barroco de nuestro glorioso siglo de oro, y aún antes en la obra del Arcipreste de Hita, o en la Celestina, de la existencia en nuestro país de unos golfos que ganaban su sustento a costa de los ciudadanos honrados a través del engaño. Este género literario nos dibuja la figura del pillo como un individuo ingenioso, hasta gracioso, que valiéndose de artimañas truculentas hurtaban, robaban, engañaban al prójimo para comer. No para enriquecerse, porque su economía era una economía de mínimos, y por eso su existencia y sus andanzas son tratadas en los escritos citados de manera amable. Por supuesto en esa época, y aún mucho antes, existían tunantes ilustres, pensemos por ejemplo en el Gran Capitán, pero ellos estaban protegidos por su posición y su poder que les daban la impunidad que necesitaban.

La Europa esclavista. El nuevo tráfico de esclavos
Jacinto Martinez Anton. 18.08.18 Ampliar
Aunque en la memoria colectiva queda Norteamérica como principal país esclavista, el llamado viejo continente se implicó y participó de forma tan vergonzosa como notable en el trafico de seres humanos. En aquella ocasión los hombres y mujeres sometidos, procedentes fundamentalmente de África, no querían salir de sus pueblos o aldeas; eran secuestrados, encadenados y acarreados allí donde había demanda de mano de obra barata.
En la actualidad, hombres, mujeres y niños, salen de sus lugares de origen y abandonan sus raíces, forzados por una civilización que ha esquilmado a sus pueblos sumándolos en una espiral de pobreza, desesperación y en ocasiones también de guerra, tras las cuales están los intereses de otros países.

La ineptocracia
Jacinto Martinez Anton. 12.08.18 Ampliar
Hace unos días, me pasaba un amigo un artículo en el que el escritor Jean d’Ormesson acuñaba el término de ineptocracia. Para este académico francés, fallecido en diciembre del año pasado, la ineptocracia es el sistema de gobierno en el que los menos preparados para gobernar son elegidos por los menos preparados para producir.
Si analizamos las dos premisas de esta definición y las aplicamos a los diferentes gobiernos de Europa, o si no queremos ir más lejos al gobierno central o a los gobiernos autonómicos de nuestro país, podemos encontrar muchos ejemplos de ineptocracia.
Pero démosle la vuelta a la oración y preguntémonos ¿Por qué los menos preparados para producir eligen a los menos preparados para gobernar?. Para el autor que nos ocupa la respuesta está en que los menos preparados, o los menos dispuestos a procurarse su sustento, son regalados con bienes y servicios, pagados con los impuestos confiscatorios sobre el trabajo y riqueza de unos productores, que además son un número descendente. Esta podría ser una explicación que encajaría, en la jerga de nuestros politicastros, con los términos de voto cautivo o voto pagado. Pero quizás haya otras explicaciones.

El vértigo de la inmediatez
Jacinto Martinez Anton. 22.07.18 Ampliar
Ahora, las verdades, las mentiras y los rumores se difunden a tal velocidad y han creado opinión antes de confirmarse. Esto favorece una abigarrada confusión en la que interviene la inabarcable cantidad de medios por las que circula algún tipo de información. Medios no todos de igual calidad, a los que, en cualquier caso, les es cuando menos difícil, contrastar la veracidad de lo que transmiten.
Esta rapidez, además de lo anterior, impide una mínima reflexión, necesaria ante cualquier toma de decisión. Consecuentemente se toman decisiones erróneas que sustentan acciones erróneas.
Si llevamos este planteamiento a cualquier ámbito de la vida, encontraremos explicación a muchos de los aparentemente incomprensibles acontecimientos cotidianos, cuya vertiginosa sucesión no nos deja tiempo a reaccionar de forma adecuada.
La gran pregunta sería, ante la imparable, y al parecer contagiosa, necesidad de respuestas inmediatas, ¿las acciones irreflexivas son la solución?.


Liberticidio y libertinaje
Jacinto Martinez Anton. 15.07.18 Ampliar
Liberticidio y libertinaje son dos palabras, dos conceptos aparentemente enfrentados, aparentemente contradictorios que sin embargo cohabitan en nuestra sociedad.
El liberticidio es ejercido e impulsado por las instituciones con el apoyo de los partidos políticos que las sustenten en cada momento. Asistimos a adoctrinamiento en las escuelas, a inmersiones lingüísticas forzadas, a presiones ideológicas, acosos incluidos (no me gusta la palabra escarche), a políticas migratorias hipócritas, a políticas económicas insolidarias, a justicia de género que desequilibra la balanza hacia uno de los lados, a discriminación positiva, a reconocimientos sectarios. En fin, a un largo etcétera de situaciones en las que nos dirigen, bajo el supuesto, también dirigido, de que es “lo que quiere la sociedad”, se justifican.A veces me pregunto a qué sociedad se refieren, ¿a la real? o ¿a la que conviene a los intereses de las clases dominantes?


Cuando dejamos los valores en manos de quienes no los tienen
Jacinto Martinez Anton. 08.07.18 Ampliar
Tradicionalmente han sido las religiones, en nuestro País la católica, las garantes y custodias de nuestros valores individuales y sociales.
El laicismo galopante de nuestra sociedad actual, lejos de haber cogido el testigo de la defensa de esos valores, como debiera haber hecho, los ha cedido a otras instancias como partidos políticos, medios de comunicación y otros grupos añejos.
Los nuevos “garantes” instrumentalizan, a veces de modo simbiótico, estos valores para obtener unos fines muy alejados de los mismos y a veces, muchas veces, opuestos. Con el poder que les cede o les tolera el Estado, dicen lo que debe hacer la sociedad y organizan grupos de presión que encorsetan y acomplejan la libertad individual, de tal modo que intentar ir contra esa corriente se vuelve una tarea imposible.


Justicia mediática o Justicia real
Jacinto Martinez Anton. 24.06.18 Ampliar
Sin quererlo, sin darnos cuenta, vamos aceptando como normal, sobre todo cuando los enjuiciados no somos nosotros, que los medios de comunicación juzguen y condenen, sin aportar ninguna prueba, porque la mayoría de ellas están en investigación o bajo secreto del sumario, y sin el más mínimo respeto o incluso con desprecio a la presunción de inocencia que todos querríamos para nosotros.
Sucumbimos a la presión del grupo, a través de los medios de comunicación, y olvidamos, o no tenemos en consideración, que disponemos de una Justicia real, basada en unas leyes que nos hemos dado a nosotros mismos a través del parlamento (poder legislativo). Esos mismos legisladores, a la sazón políticos de diferentes grupos e ideologías, critican a la Justicia real (poder judicial) por aplicar las leyes que ellos mismo (me refiero a los políticos) han generado en el parlamento.

¿Por qué? Y ¿para qué?
Jacinto Martinez Anton. 23.06.18 Ampliar
Por qué estamos donde estamos; porqué se ha producido una moción de censura apoyada en partidos separatistas; por qué los políticos siguen una senda cada vez más separada del bien común, del interés de TODOS los españoles; porqué se mantiene el desgaste de los valores sociales; porqué se continúa manipulando, utilizando y acogotando a los ciudadanos, y sobre todo porqué no reaccionamos como sociedad civil madura, es algo que puede tener muchas posiciones y visiones distintas según nuestra ideología, nuestra forma de pensar, nuestros sentimientos y nuestras percepciones. En cualquier caso es algo en lo que no voy a entrar pero que me gustaría someter a vuestra consideración y reflexión.
Aún me interesa más considerar para que hemos cambiado de gobierno, porque desde el punto de vista práctico es lo que nos interesa altos ciudadanos de a pie. ¿Para tener un gobierno de cartelera digno de un rutilante cartel de Hollywood, o para cambiar las situaciones en que supuestamente han llevado a hacer ilegítimo, aunque fuera legal, al gobierno anterior?.

Solidaridad es compromiso
Jacinto Martinez Anton. 17.06.18 Ampliar
La solidaridad es compromiso, adhesión voluntaria y consciente a una causa que consideramos justa. Ese compromiso es individual, y sólo se hace colectivo con la confluencia de voluntades en aras de un proceso que de forma colegiada consideramos adecuado, justo, importante, o incluso irrenunciable en nuestra condición de seres humanos.
La solidaridad es un legado de nuestra cultura judeo-cristiana. Va en nuestros genes y en la del resto de habitantes de países con las que compartimos legado histórico. No excluyo con esto a ninguna otra cultura, pero quiero centrarme en la nuestra.
La solidad, voy a más, es inherente al ser humano desde sus orígenes. Probablemente sin ella no habríamos sobrevivido como especie. Por tanto, utilizarla como bandera, adalid o propiedad ideológica o intelectual de cualquier ideología, religión, organización o partido político, es simplemente aberrante.
La solidaridad, en consecuencia, no puede ser impostada o impuesta; mucho menos utilizada con fines propagandísticos o interesados, ya que la solidaridad sale de dentro de cada uno de nosotros.

La España soliviantada
Jacinto Martinez Anton. 01.05.18 Ampliar
Creo firmemente que nuestro país se merece estar y vivir en paz, de una vez por todas; sin embargo, por muy atrás que echemos la vista hacia nuestro pasado, nunca ha sido así, o al menos no por mucho tiempo.
Somos un país rico en recursos tanto materiales como intelectuales, de buenas ideas, pero desgraciadamente también de malas, y quizás esto sea lo que no nos deja vivir con la suficiente tranquilidad para crecer de forma imparable, como lo hicimos en algunas etapas de nuestra Historia.
Hemos perdido, o quizás nunca hemos tenido, la capacidad de comunicación sincera y puesta en común de nuestras ideas, por muy diferentes que sean, para construir un edificio sólido de convivencia, a partir del empezar a crecer juntos. Por el contrario, nos dedicamos a ahondar en nuestras diferencias, procurándonos un escudo en el que parapetarnos para atacar a nuestro vecino, convirtiéndolo en adversario, en lugar de en nuestro colaborador.

Estado de Derecho o Estado de Confusión
Jacinto Martinez Anton. 25.03.18 Ampliar
Decía en un artículo publicado en este periódico el 24/09/2017 que había que resucitar a Montesquieu. Vivimos en una sociedad en la que la Política, o más bien, la versión más degradada de la misma, dada a componendas, fraudes, robos y corrupción, ha cambiado su clásica y noble razón de ser, el servicio público, por la lucha por el poder y el mantenimiento de sus privilegios a cualquier precio.
En nuestro fuero interno, sentimos, deseamos ser tan iguales como nuestro vecino ante la ley; sin embargo admitimos, toleramos, consentimos, que los políticos interfieran en la acción de la justicia, intenten desprestigiarla, y lo que es peor intenten modularla y en ocasiones sojuzgarla.
En el ya tedioso “tema catalán”, cuando la justicia interviene, los políticos según sus intereses, incluso utilizando, usando de forma sectaria las instituciones públicas ( léase de todos los ciudadanos sin excepción), para tachar su actuación de intromisión e ingerencia en la política, cuando son ellos, en estos actos y declaraciones los que intentan de forma torticera poner palos a las ruedas del desarrollo de la justicia en la ejecución de las leyes que todos nos hemos dado.

Jacinto Martínez Antón. 18.03.18 Ampliar
En un País donde se derrocha o se malgasta el dinero de nuestros impuestos, donde se pagan disparatadas pensiones vitalicias a políticos por “trabajar” escasos 3 años, desoyendo de forma partidista las necesidades de los españoles; donde se destinan enormes partidas a una supuesta “ayuda internacional “, pocas veces explicada a los españoles y desde luego nunca consultada y pocas veces entendida; donde se multiplica el gasto en 17 Autonomías, en las que, además de permitirse la duplicidad de cargos y funciones, se facilita la contratación de “asesores”, en ocasiones con sueldos superiores al del presidente del gobierno; donde vía corrupción y componendas se roba a todos los españoles; donde se financian con subvenciones a partidos, sindicatos e instituciones, a veces de dudosa utilidad pública; donde se rescata a una banca que continúa expoliando a sus clientes; donde…etc. etc.. En ese País, el nuestro, no hay dinero para pagar las pensiones para aquellas personas que se han dejado la vida produciendo para este País, mientras iban pagando religiosamente sus merecidas retribuciones a la edad de jubilación.

Llenemos los días de Vida
Jacinto Martinez Anton. 03.02.18 Ampliar
Cuando somos niños vivimos con absoluta normalidad, reímos, lloramos, amamos, apreciamos que nos amen, jugamos; en definitiva llenamos nuestros días y hasta nuestras noches, en sueños, de vida. Nos surge, como de un mala tila, la ilusión, la alegría, de la misma forma que nos surgen los sueños que llegamos a vivir intensamente.
A medida que “maduramos” vamos dejando poco a poco atrás esa capacidad innata de vivir, de sentir intensamente la Vida. Bajo la “necesidad” de asegurar la mejor existencia posible, entramos en la vorágine de la competencia, primero en los estudios, luego en el trabajo, adquirir propiedades, asegurarnos el futuro. En definitiva vamos cambiando de forma artificial el impulso original de vivir por la estrategia artificial de existir. En medio de todo esto, y para no sucumbir, pincelamos nuestra existencia, a modo de válvula de escape, de momentos de alegría que en muchas ocasiones encorsetamos de protocolos sociales, y por tanto le restamos naturalidad.

¿Será el agua?
Jacinto Martinez Anton. 05.11.17 Ampliar
Desde hace tres siglos, andaluces, extremeños, burgaleses, gallegos, etc., gentes de todas partes de España se dirigieron a Cataluña, a la sazón zona de España beneficiada históricamente por los diferentes gobiernos y regímenes, se dirigieron a Cataluña, decía, buscando supervivencia para ellos y sus familias, y después decidieron quedarse haciendo más grande esta tierra.
De hecho el 80 % de los actuales habitantes de Cataluña llevan en su sangre genes de otros lugares de España. Dicho de otro modo, compartimos en un 80% antepasados comunes catalanes y no catalanes.
Si esto es así, ¿qué pasa en esa tierra que vuelve a gran parte de los que deciden quedarse, egoístas, exclusivistas, insolidarios, e incluso los hace renegar de sus origines, que por otra parte son comunes a los de otros muchos rincones de España. ¿Será el agua que beben?. ¿Qué hay en el ambiente que transforma a los que despectivamente llaman charnegos, los que se autoconsideran raza pura catalana, en arietes enloquecidos de esa corriente supremacista?. ¿Qué pasa en esa querida tierra que genera mutaciones en aquellos que comparten un origen común?.

El carajal independentista
Jacinto Martinez Anton. 28.10.17 Ampliar
Dicen que el nacionalismo es un sentimiento. Un sentimiento que los que intentamos apreciarlo desde fuera no entendemos en toda su dimensión, y los que lo tienen no consiguen transmitirlo de una forma inteligible o al menos empática.
A mi juicio los sentimientos se comparten, no se imponen; y el nacionalismo catalán se nos pretendido imponer de una forma ladina, torticeras y programada. Durante más de treinta años, además de utilizarlo como moneda de cambio insolidaria para obtener beneficios, bajo la amenaza de “que viene el lobo”. Pues bien “el lobo” ya está aquí.
Las amenazas, los chantajes, las extorsiones, la prevaricación y hasta el chalaneo continuo parecen haber llegado a su fin con la declaración de la mítica independencia. Una independencia sin contenido y sin futuro que se ha escenificado al margen del resto de los catalanes que no comparten el mismo sentimiento, y a espaldas del resto de los españoles.

Profundamente conmocionado
Jacinto Martinez Anton. 22.10.17 Ampliar
He estado estos días, y aún sigo sintiéndome, profundamente conmocionado. El motivo de estos sentimientos está en los acontecimientos que ocupan los noticiarios, las primeras páginas de los periódicos, y sobre todo la cabeza y el corazón de gran parte de los españoles.
Cuando uno intenta ponerse en la piel de los españoles de Cataluña, tengan o no sentimiento independentista, puede entrar en contradicción interna, porque en ambas concepciones del conflictos hay elementos que podemos al menos entender, si no comprender.
No entraré a justificar a aquellos que como yo creen en el imperio de la ley, que hoy por hoy (artículo 2 de la constitución) incluye la unidad de España. Me referiré a ese gran grupo de población catalana, en especial los de menos de 35 años, a los que se les ha enseñado en las escuelas, y se les ha exigido en los exámenes, una realidad histórica, social, lingüística y hasta moral, falseada y sobre todo, diferente a la que han recibido el resto de los españoles de la misma edad.

Destruyamos los tópicos
Jacinto Martinez Anton. 07.10.17 Ampliar
Uno de los tópicos que trascienden nuestras fronteras, y me refiero a las fronteras de España, es el de que los españoles a lo largo de nuestros 500 años de historia nos hemos empeñado en destruir, lo que al mismo tiempo nos ha costado tanto tiempo construir, España.
Los tópicos recogen la visión de hechos o costumbres frecuentes en un grupo humano, al que de algún modo le confieren unas características diferenciales. Estas características que se originaron en un lugar y tiempo determinados, en ocasiones trascienden el tiempo y el espacio convirtiéndose en tópicos.
Todos tenemos en la cabeza tópicos sobre andaluces, extremeños, catalanes, gallegos, castellanos, canarios, etc., e incluso a nivel más local sobre malagueños, granadinos, cordobeses, madrileños o incluso léperos o alhaurinos. Lo malo es cuando esas características originales de un colectivo, ya convertidos en tópicos, sobrepasan el ámbito meramente cultural o folclórico de origen y se utilizan con fines peyorativos para insultar o para agredir.

Necesitamos recuperar a Montesquieu
Jacinto Martinez Anton. 24.09.17 Ampliar
No he hablado personalmente con Don Alfonso Guerra, pero conociendo su valía política, intelectual, y su sentido de Estado, probablemente esté reflexionando, a la vista de sus consecuencias, de la deriva actual de nuestra sociedad, sobre si lo más oportuno fue enterrar a Montesquieu.
Necesitamos un Estado que sea contundente y eficaz en la aplicación de las leyes; que la aplicación de las mismas tenga la misma filosofía en su aplicación que nuestro sistema impositivo, donde paga más el que más tiene. Es decir, que aquellos que ostentan un cargo público, o son portadores de un poder político, económico- financiero, social, religioso o judicial, sean los que reciban las máximas penas cuando transgredan la ley.
Necesitamos un poder judicial que se crea en su independencia, que aplique la ley con contundencia y Justicia ( con mayúsculas), incluso, y sobre todo, frente a políticos que utilizan el conocimiento de delitos, y no los denuncian, como es su obligación, a cambio de mantener prebendas o utilizarlos para pactos de dudosa honorabilidad.

La semilla de la anarquía
Jacinto Martinez Anton. 22.09.17 Ampliar
A lo largo de nuestra historia siempre a habido una pulsión anarquista en parte de la población. Incluso ha movido masas que se constituyeron en partido y tuvieron un sindicato amigo.
La solución, o el resultado no ha sido nunca constructivo ni brillante; sin embargo el sentimiento ha persistido a lo largo del tiempo, y curiosamente ahora resurge impulsado por un gobierno originariamente constituido dentro del orden establecido y la legalidad vigente.
Estos dirigentes, basándose, o al menos eso cuentan, en un respetable deseo de independencia, y financiados por un Estado y unas normas del que ha emanado su gobierno y sus cargos, trazan una estrategia para dinamitar el orden establecido y crear un nuevo orden.
Crean nuevas normas que se enfrentas a las que le dieron su razón de ser como dirigentes, y se ocultan, se parapetan y se sirven de personas que probablemente tengan también ese sentimiento de independencia. El problema es que utilizan, desde las Instituciones, mecanismos que reavivan o despiertan la adormecida tendencia a la anarquía.

La semilla de la anarquía
Jacinto Martinez Anton. 20.09.17 Ampliar
A lo largo de nuestra historia siempre a habido una pulsión anarquista en parte de la población. Incluso ha movido masas que se constituyeron en partido y tuvieron un sindicato amigo.
La solución, o el resultado no ha sido nunca constructivo ni brillante; sin embargo el sentimiento ha persistido a lo largo del tiempo, y curiosamente ahora resurge impulsado por un gobierno originariamente constituido dentro del orden establecido y la legalidad vigente.
Estos dirigentes, basándose, o al menos eso cuentan, en un respetable deseo de independencia, y financiados por un Estado y unas normas del que ha emanado su gobierno y sus cargos, trazan una estrategia para dinamitar el orden establecido y crear un nuevo orden.
Crean nuevas normas que se enfrentas a las que le dieron su razón de ser como dirigentes, y se ocultan, se parapetan y se sirven de personas que probablemente tengan también ese sentimiento de independencia. El problema es que utilizan, desde las Instituciones, mecanismos que reavivan o despiertan la adormecida tendencia a la anarquía.

La República bananera de Cataluña
Jacinto Martinez Anton. 16.09.17 Ampliar
Aquellos que a toda costa, han abducido a un número importante de todavía compatriotas en la empresa de conseguir una República independiente catalana, están consintiendo que para ello se empleen métodos de un tipo de organización social que conocemos como República bananera.
En las repúblicas bananeras, sus dirigentes ignoran la Ley, o la adaptan o interpretan con arreglo a sus necesidades. Sus líderes se autoproclaman exhibiendo como un acto de autoridad autoconferida, el desafío al orden establecido. Adoptan la imagen de libertador, y venden su producto como un derecho del pueblo al que manipulan para que actúe en su propio perjuicio.
Se sirven de técnicas de movimiento de masas, tras las cuales se esconden de forma cobarde, y las utilizan para agitar a la sociedad y amedrentar a los que no piensan como ellos.
Anulan y retuercen el debate parlamentario, e incluso anulan la actividad parlamentaria. Proclaman leyes en condiciones de ilegitimidad, al tiempo que desoyen con prepotencia y desprecio la legitimidad establecida.


Un País fuerte
Jacinto Martinez Anton. 11.09.17 Ampliar
Un País, una Nación, un Estado, encuentra y mantiene su fortaleza cuando lo sustentan valores indiscutibles, inalienables, sólidos, que asumidos por toda la población que los integra le dan la solidez necesaria. El problema surge cuando los políticos a los que elegimos, y por ende pagamos, no tienen en su ADN esos principios, al menos como acuerdo de mínimos. Cuando nos planteamos, los políticos como representantes y nosotros como representados y electores, un eterno debate, por otra parte estéril, de si nuestros valores son los que deben ser, dando opción, también de forma permanente a la fractura social. Y no es que no podamos transformar esos valores, que podemos; pero la única forma de hacerlo será siempre desde el consenso y el posterior compromiso , y nunca desde la disensión, porque si no, siempre habrá una parte de la sociedad que reclame otra cosa. Una vez establecido aquello que nos define como pueblo, debemos asumirlo y reintroducirlo en las bases que sostienen aquello que en la mayoría de los países con orgullo llaman Patria, y al que por desgracia, nosotros nos referimos con vergüenza o con complejo, cuando no evitamos siquiera considerarlo. Somos un pueblo lleno de diferencias, la mayoría enriquecedoras, que cuando ha crecido cuando ha brillado, ha sido en los momentos en que empujado a la vez, cuando ha caminado unido. Véase la Historia real, no la historia inventada.

Para acabar con la libertad, mentir es la solución
Jacinto Martinez Anton. 08.09.17 Ampliar
Entre las palabras que Jesús de Nazaret dirigió a los judíos, destaca una frase que después se ha repetido un millón de veces: ”la verdad os hará libres”. Conocemos esta sentencia por los evangelios de San Juan (Juan 8: 31-38).
Si esta frase ha sido referida tantas veces como he citado antes, es que a un importante número de personas le ha parecido al menos interesante.
Si asumimos que es cierto que la verdad nos hará libres, podríamos asumir también que esa frase podría ser una divisa para nuestra sociedad, en la que la libertad es un valor que nadie discute y todo el mundo defiende.
Asumamos entonces que nuestros políticos, defensores y custodios de los valores de la sociedad, tienen a la verdad como herramienta para preservar la libertad de los ciudadanos.

Para acabar con la libertad, mentir es la solución
Jacinto Martinez Anton. 07.09.17 Ampliar
Entre las palabras que Jesús de Nazaret dirigió a los judíos, destaca una frase que después se ha repetido un millón de veces: ”la verdad os hará libres”. Conocemos esta sentencia por los evangelios de San Juan (Juan 8: 31-38).
Si esta frase ha sido referida tantas veces como he citado antes, es que a un importante número de personas le ha parecido al menos interesante.
Si asumimos que es cierto que la verdad nos hará libres, podríamos asumir también que esa frase podría ser una divisa para nuestra sociedad, en la que la libertad es un valor que nadie discute y todo el mundo defiende.
Asumamos entonces que nuestros políticos, defensores y custodios de los valores de la sociedad, tienen a la verdad como herramienta para preservar la libertad de los ciudadanos.

Cuando el Ayuntamiento se convierte en feudo
Jacinto Martinez Anton. 03.09.17 Ampliar
No sé si somos realmente conscientes del valor, del poder de nuestro voto. Cuando emitimos un voto en favor de una u otra formación política, le estamos transfiriendo el gobierno de nuestra soberanía por un periodo de 4 años.
Cuando metimos un voto estamos firmando un cheque en blanco a la formación política que hemos elegido, y en quién hemos depositado a ciegas nuestra confianza. Nuestra única garantía es sólo la suposición de que van a cumplir lo que nos han vendido en campaña.
Sin embargo, nada nos garantiza que los políticos salidos de las urnas vayan a cumplir sus compromisos. Nada nos garantiza que una vez hayan asumido el poder, esos políticos, al igual que los antiguos nobles, no vayan a ejercer el derecho de pernada.

¡Ya está bien!
Jacinto Martinez Anton. 30.08.17 Ampliar
Todos los días desde hace ya demasiado tiempo nos despertamos con la misma pesadilla. Es como vivir el día de la marmota, de la marmota catalana.
Los españoles, catalanes incluidos por supuesto, estamos ya saturados del proceso catalán. No hay día en que las autoridades catalanas, lamentablemente elegidas democráticamente por una mayoría suficiente de catalanes para gobernar, incumplen leyes, desoyen sentencias y retan al resto de sus compatriotas, todavía lo son, con quienes comparten la soberanía de una Nación llamada España.
Lo curioso, es que esa Nación llamada España, dispone de una Constitución, en cuya redacción participaron políticos catalanes y que fue sancionada por todos los españoles, catalanes incluidos. En esa Constitución se contemplan mecanismos para responder de forma contundente a la situación generada en la actualidad por los políticos independentistas catalanes.

Cuando se gobierna para mantener el sillón
Jacinto Martinez Anton. 26.08.17 Ampliar
Cuando el objetivo fundamental de un gobernante, ya sea local, autonómico o estatal, y del partido que lo sustenta, es asegurarse el puesto, asegurarse el sillón, se tiene la tentación y a veces la necesidad de sortear la ley, o al menos moverse en sus límites, y en ocasiones retorcer su interpretación.
Desgraciadamente todos podemos ver ejemplos en nuestro día a día, a cualquiera de los niveles competenciales, y sea cual sea el signo del gobernante en cuestión, en los que se conculca la ley y se mira para otro lado. ¿Porqué?. ¿Miedo a perder el sillón?. ¿Complejos del partido que sustenta al gobernante o de él mismo?.
Pongamos un ejemplo lamentablemente reciente. Según la Ley orgánica 2/1986, aún vigente, el rango competencial máximo corresponde a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado; por tanto por encima de las policías autonómicas donde las hay. En los tristes sucesos recientes de Barcelona, en un tema tan grave como un ataque terrorista, se ha permitido que la policía autónoma catalana haya llevado la dirección y el control de todo el proceso, desde su prevención, o mejor dicho desde la falta de la misma, hasta la desgraciada solución del mismo.

La vuelta a la tribu
Jacinto Martinez Anton. 22.08.17 Ampliar
En una sociedad cada vez más abierta, cada vez más global, llama la atención la tendencia creciente a volver a la tribu, al reducto donde nos sentimos más seguros, donde creemos y queremos preservar nuestra identidad.
La tribu nace con una connotación identitaria, primero racial, luego familiar, posteriormente de intereses comunes y finalmente social, entendido esto último en sentido amplio.
Si en el marco de la sociedad actual analizamos cada uno de los motivos que sustentan la tribu, podemos detectar algunas contradicciones:
1. El motivo racial que sustentaba el concepto originario de tribu se ve truncado por el multiculturalismo, la mezcla genética existente en los individuos contemporáneos en cualquier parte del mundo, a mayor o menor escala, y la expansión natural de todos los pueblos; aunque es cierto que visto a nivel micro, a nivel local, sigue existiendo “la pureza de raza”, entendido como generaciones que perpetúan esa pureza de forma endogámica.

Comentario al artículo publicado el día 20: La actitud miserable de los políticos independentistas catalanes
Jacinto Martinez Anton. 21.08.17 
Sr. director como no dispongo de cuenta en Facebook, le agradecería que insertará el siguiente comentario al retículo referido en el título:
'Sr. Mestanza. Le agradezco que haya leído mi opinión, que espero que respete como yo respeto la suya, por cierto sin ningún tipo de interés ni beneficio.'

La actitud miserable de los políticos independentistas catalanes
Jacinto Martinez Anton. 20.08.17 Ampliar
Todos hemos sido testigos de la actitud miserable de los políticos independentistas catalanes, utilizando a las víctimas de los recientes atentados acaecidos en Barcelona. Esos miserables a los que me refiero, han utilizado estos tristes sucesos para representar una burda teatralización de un supuesto estado catalán en la gestión de estos tristes sucesos, llegando a la delirante decisión de impedir a expertos de reconocimiento mundial, me refiero a los expertos antiterroristas del Reino de España, al que quieran o no, al menos de momento pertenecen, colaborar en la investigación de los mismos.
Esta representación teatral, además de ridícula ha sido irrespetuosa con el resto de los españoles, preocupados, me atrevo a decir que sin excepción, por los tristes sucesos que estaban viviendo los barceloneses.

Las necesidades primarias del primer mundo
Jacinto Martinez Anton. 19.08.17 Ampliar
Podemos entender que necesidad primaria es aquello que nos es indispensable para vivir en un estado de plena salud; es decir, aquello que nos sacia él hambre y la sed, que nos quita el frío y nos resguarda de las inclemencias del tiempo, dándonos cobijo a nosotros y a nuestra familia.
Después de cubiertas estas necesidades, el ser humano se dedica a cubrir otras necesidades, que en orden ascendente serían: seguridad; amistad, afecto e intimidad; estima y reconocimiento social; y finalmente autorrealización. Así se configura la conocida pirámide de Maslow, en la que, según este autor, se estructuran las necesidades humanas.
Mientras que en el llamado tercer mundo, apenas consiguen cubrir sus necesidades primarias de una forma suficiente y permanente, nosotros, los que tenemos la suerte de haber nacido y vivir en el primer mundo, estamos más que saciados. Tenemos más que cubiertas todas las necesidades de la pirámide, y aún así, aún queremos más. Nos atrincheramos para ello en nuestro mundo, sin apenas mirar a otros mundos que nos rodean.

Dejemos las etiquetas para los productos de consumo
Jacinto Martinez Anton. 16.08.17 Ampliar
Se ha puesto de moda poner etiquetas a todo. Etiquetas como franquista, fascista, comunista, machista, feminista, entre otras, se utilizan como arma arrojadiza dándoles el contenido, la carga emocional que interesa a quien las utiliza, en función sobre todo de intereses políticos, económicos, de grupos de poder o de corrientes de opinión.
La etiqueta puede corresponder a múltiples definiciones, pero en resumen, responde a una calificación, a la descripción de unas determinadas características; sin embargo cuando se aplica a las personas se refiere a la calificación de las mismas en cuanto a su carácter, dedicación, profesión, ideología, etc.
Estas etiquetas, al igual que las que se pegan en los envases de los productos de consumo, encorsetan en sí, habitualmente con una carga negativa, el verdadero concepto de cada uno de los términos en toda su amplitud.

Cualquier tiempo pasado puede haber sido peor
Jacinto Martinez Anton. 14.08.17 Ampliar
En el consciente colectivo de todos los españoles hay momentos de nuestra historia que de forma general rechazamos todos, desde la Inquisición hasta la guerra civil y la dictadura franquista consiguiente. Así que cualquier tiempo pasado puede haber sido peor, y de hecho en opinión de la mayoría lo ha sido.
Para eso está nuestra historia de la que todos, sin que nadie tenga la capacidad de excluirse, somos herederos. La historia, nuestra historia, nos dice cómo hemos sido y cuáles son nuestras tendencias como pueblo. Conocerla y reconocerla nos ayudará a progresar. Ignorarla, distorsionarla o intentar excluirse de ella, nos llevará a repetir errores que posteriormente volveríamos a lamentar.
Hay quien piensa que dentro de esas situaciones deplorables de nuestra historia, había cuestiones que eran mejor gestionadas. Pongo por ejemplo la seguridad, sobre la que personas que han vivido las dos situaciones, dictadura franquista y democracia, expresan su sensación de que en el franquismo había mucha más seguridad. Probablemente esas personas puedan estar en cierto aspecto en lo cierto, pero esto era así, a mi juicio, dentro de dos parámetros, uno la falta de libertad, el otro el grado de cumplimiento de las leyes.

Cualquier tiempo pasado puede haber sido peor.
Jacinto Martinez Anton. 14.08.17 Ampliar
En el consciente colectivo de todos los españoles hay momentos de nuestra historia que de forma general rechazamos todos, desde la Inquisición hasta la guerra civil y la dictadura franquista consiguiente. Así que cualquier tiempo pasado puede haber sido peor, y de hecho en opinión de la mayoría lo ha sido.
Para eso está nuestra historia de la que todos, sin que nadie tenga la capacidad de excluirse, somos herederos. La historia, nuestra historia, nos dice cómo hemos sido y cuáles son nuestras tendencias como pueblo. Conocerla y reconocerla nos ayudará a progresar. Ignorarla, distorsionarla o intentar excluirse de ella, nos llevará a repetir errores que posteriormente volveríamos a lamentar.
Hay quien piensa que dentro de esas situaciones deplorables de nuestra historia, había cuestiones que eran mejor gestionadas. Pongo por ejemplo la seguridad, sobre la que personas que han vivido las dos situaciones, dictadura franquista y democracia, expresan su sensación de que en el franquismo había mucha más seguridad. Probablemente esas personas puedan estar en cierto aspecto en lo cierto, pero esto era así, a mi juicio, dentro de dos parámetros, uno la falta de libertad, el otro el grado de cumplimiento de las leyes.

Todo se compra y se vende
Jacinto Martinez Anton. 12.08.17 Ampliar
En la sociedad actual en la que nos ha tocado vivir, todo se compra y se vende. Es una sociedad marcada por un mercantilismo sin límites de ningún tipo, y dominada por los Mercados.
Hasta hace muy poco tiempo, se enseñaba en las escuelas de negocio, otra cosa era la práctica real, que los valores con mayúsculas (los Valores éticos, de honorabilidad, de compromiso), eran y deberían ser un activo fundamental en las empresas. Ahora no sé qué se enseñará, pero la evidencia nos muestra que todo puede estar sometido al mercadeo.
Se compran voluntades, se venden adhesiones; se compran virtudes, se vende indolencia; se vende el “honor”, se compra connivencia; se vende ideología, se compran convicciones; se compra hipocresía, se vende silencio; se compran voluntades, se vende deslealtad; se compran votos, se vende la Historia, …. Hasta se compra religión y se vende sectarismo.

El atronador silencio de nuestros políticos
Jacinto Martinez Anton. 11.08.17 Ampliar
He planteado en los últimos meses en este foro, varías cuestiones que interesan y preocupan a los vecinos de Alhaurin de la Torre. También he leído opiniones que resaltaban otros diferentes. La reacción de nuestros políticos ha sido un rotundo silencio; como mucho un silbar y mirar para otro lado.
Podría pensarse que como estamos en verano, nuestros políticos deben disfrutar de sus merecidas vacaciones, pero es que ese silencio viene de muchos meses atrás. ¿Tan largas son las vacaciones de nuestros políticos?. ¿A qué obedece este clamoroso silencio?
¿Cuál es su forma de hacer oposición?. ¿Cómo esperan revertir la mayoría absoluta que desafortunadamente, a la vista de los resultados de su gestión, hemos otorgado los vecinos a este equipo de gobierno?

Nuevo pucherazo municipal con alevosía
Jacinto Martinez Anton. 06.08.17 Ampliar
Los vacíos de Cortijos del Sol hemos sido sorprendidos por una inaudita decisión municipal. Decisión que, como nos tiene acostumbrado este ayuntamiento, ha sido tomada y ejecutada al margen de los vecinos, y que además aprovecha de forma rastrera la quietud del verano.
En la zona correspondiente, más o menos, a Torresol, existía hasta esta semana un depósito para recoger restos de poda y enseres. Este depósito que hasta la fecha era utilizado por todos los vecinos de Cortijos, era e notable utilidad pública, ha sido retirado sin consulta previa a los vecinos, por decisión municipal.

La verdad y el sentimiento de la verdad
Jacinto Martinez Anton. 01.08.17 
La verdad es la expresión fría de los hechos. Se puede comprobar una y otra vez. Se apoya en acontecimientos que pueden documentarse y comprobarse. En ella se basa la historia, lo que no quita para que cada uno la viva a su manera. Otra cosa distinta es el sentimiento de la verdad; como la vive cada uno modulándola con su personalidad, su formación, sus sentimientos más íntimos o sus circunstancias personales. Todo esto lleva a que cada uno crea tener su verdad y la defienda con mayor o menor vehemencia, según lo que le afecte personalmente. El sentimiento de la verdad es manipulable, se pude instrumentalizar. La verdad, al ser objetiva, es inmutable.
Es el sentimiento de la verdad, más que la verdad misma, el que lleva en la mayoría de las ocasiones a posiciones encontradas que originan y avivan conflictos. Es verdad, valga la redundancia, que es muy difícil de modificar un sentimiento, pero también es verdad que ese mismo hecho nos hace vulnerables y manipulables. En base a ese sentimiento de la verdad, que puede construirse, enseñarse, y hasta imponerse, se pueden modificar culturas, manipular conciencias y hasta enfrentar familias o pueblos. Tenemos muchos ejemplos a nuestro alrededor. Por tanto si enfrentamos nuestro sentimiento de la verdad, nuestra verdad, a la verdad objetiva, a la verdad documentada, tendremos un elemento de reflexión que sin duda nos ayudará a tener un mejor juicio de las cosas.

Sectarismo o concordia
Jacinto Martinez Anton. 30.07.17 Ampliar
Recientemente he teñido ocasión de leer y de escuchar opiniones, expresadas por uno u otro motivo, cargadas de sectarismo y partidismo, destilando animadversión, intolerancia, y quizás rencor.
A mi modo de ver, no son estas actitudes las que necesita un país para recomponerse, para hacerse fuerte y para construir juntos. Tras 40 años de dictadura, de los que cada uno de los que han vivido en sus carnes o en las de sus familiares deberían haber extraído alguna enseñanza; y después de otros 40 ( algo más quizás) de reconstrucción nacional, estamos donde estamos, agrediéndonos unos a otros, cada uno con sus enconados planteamientos.
Me entristece ver que personas con cierta edad, y por tanto con cierta experiencia vital esgriman argumentos agrios, lo que hace suponer que además de expresarlos a la ciudadanía, lo transmiten en el seno de sus familias, perpetuando así el sentimiento de confrontación.

Cuando política es sinónimo de componenda
Jacinto Martinez Anton. 28.07.17 Ampliar
Cuando política es sinónimo de componenda, abandonando la defensa sin complejos de los valores que deben inspirar a una sociedad; cuando se pacta por encima o al margen de la ley, cuando se juega con sus límites, nuestros representantes transmiten a la sociedad el mensaje de que todo vale.
Cuando esa componenda involucra o utiliza a los medios de comunicación para desvirtuar la verdad, o para transmitir una visión interesada de la misma, también se transmite el mensaje de que todo vale.
Cuando la componenda infiltra o alcanza, venga de donde venga, a la justicia y esta emite veredictos que el pueblo llano no entiende, se transmite el mensaje de que todo vale.
Cuando el pueblo, la gente, percibe, y esto ocurre cada vez con más intensidad y frecuencia, que el cuarto poder (la prensa) modula, según intereses inconfesables o al menos difícilmente entendibles , a los otros tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), que por cierto son los únicos que emanan del pueblo, entiende que todo vale.


Para tirar tomates
Jacinto Martinez Anton. 27.07.17 Ampliar
Ayer asistimos a una nueva función de la opereta en que nuestros políticos han convertido “la cosa pública”. Vimos a un presidente del gobierno convertido en un muñeco del pin pan pum, a merced de un grupo de actores terciarios que lejos de haberse aprendido el guión (eso es lo que menos importaba), se dedicaban a intentar tumbarlo, reduciendo el otrora respetable escenario judicial en una caseta de feria. Lejos de perseguir la verdad y ajustarse al procedimiento, se dedicaron a intentar dañar, nuevamente con intereses partidistas, ya que todos eran de la misma banda, al pobre muñeco, al que los propios gerentes del teatrillo, en este caso los magistrados, habían colocado en escena claramente para conseguir ese efecto.

¿Intrusismo o transformismo?
Jacinto Martinez Anton. 26.07.17 Ampliar
Es algo palpable, evidente, indiscutible que la Política se ha convertido, se ha consolidado ya, como un gran teatro en sesión continua. Poco importa la verdad, la efectividad, la calidad de vida de los ciudadanos, la solución a sus problemas, etc, ; sólo importa el espectáculo y cuantos medios la soportan.
No es de extrañar, por tanto, que haya cada vez más actores en paro; total el espectáculo está servido, representado por los políticos, y además es gratis. De hecho hay ya establecida una tendencia por la que los actores se dedican a la política; de algo tendrán que comer.
Por otro lado, los medios de comunicación pueden repetir de forma íntegra, o recortada, hasta la saciedad, las escenas de la esfera política que más venden, sin tener que pagar ningún canon a la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores). Así que todos ganan.


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