Tu diario. Libertad de expresion
Su opinión Patrocinadores Normas Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca2 usuarios en línea • Martes 1 de Diciembre de 2020

Jose Maria Barrionuevo Gil

Artículos publicados en andalucia.press
Baronías y felonías
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.11.20 Ampliar
Podemos pensar que en estos tan antiguos tiempos de confusión y sinapismo se nos puede permitir poner en negro sobre blanco algo más que no sean parches. La Medicina, ciencia de siempre en vanguardia de la humanidad, nos ha hecho ver que la mejor medicina es la prevención y si esta se queda descuidada, entonces hay que considerar solamente aquella que cura. No siempre hay que abrir ni, mucho menos, cortar por lo sano, aunque a algunos les guste rajar más de la cuenta. Sabemos que siempre nos consuelan los doctores, pero una vez puestos y expuestos ante una pandemia de miedos, de inseguridades y, sobre todo, de desconfianzas, no podemos volver a echar manos de las sanguijuelas. Ya hay otras terapias mejores y más modernas consagradas por la Ciencia Médica, que también se construye colectivamente y no individualmente y, mucho menos, con enfrentamientos.
Sin embargo en aquellos tiempos terapéuticos, que lindaban con la Transición tan Española (modélica, por de menos) nos encontramos con que desde Suresnes se estaba por ir cambiando de rumbo y hasta de rambo. Entonces fue historia que los socialistas históricos no estaban tan de acuerdo con algunos modernismos, pero se impuso el dar la cara (la cara más favorable) para hacer posible una llegada al poder de unos socialistas que no se durmieran en los laureles de su tradición histórica. Se desahució al marximo, que por otra parte no le había hecho daño a nadie, solo los que hicieron una mala interpretación del mismo causaron desgracias, y se tendió a un cierto entendimiento con el liberalismo, que con su poder alucinatorio los acogió de pleno. Los barones de entonces se tuvieron que achicar poco a poco. El cambio entonces fue apoyado por muchos y se consiguió el poder gobernar en las tierras externas de la Europa de entonces. El nuevo modelo fue aceptado y duró bastante tiempo.

Escuela pública, ¿escuela desconcertada?
Jose Maria Barrionuevo Gil. 23.11.20 Ampliar
Gracias a los medios de comunicación, cada día estamos peor informados y estamos recibiendo informaciones interesadas y unilaterales que se presentan con la piel de oveja de la libertad.
La libertad es difícil de definir; pero nos define, cuando la construimos. La libertad no es una moneda de cambio ni una especulación; la libertad ni se compra ni se vende. De ninguna manera  cotiza en bolsa. La libertad tampoco se conquista ni la concede un decreto; la libertad, al igual que la paz, se construye. Una construcción tiene la bendita condición de ser coletiva, cooperativa. La construcción de la libertad no puede depender de la oferta y la demanda.
La educación en paz y libertad no se adquiere en un supermercado, ni la proporciona una tecnología educativa, conductista pobre de espíritu o mecanicista para más “inri”, como la que parece que se está subrayando desde instancias propagandísticas y miopes, como el de la enseñanza privada (¿privada de libertad, de convivencia de sexos, de convivencia de ideologías, de convivencia de religiones, de convivencia de distintos agnosticismos y ateismos...? Parece ser que somos más medievales que Alfonso X).

Podemos preguntar (y 2)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 07.11.20 Ampliar
Como ya tenemos suficientemente claro que podemos preguntar, podemos preguntarnos también muchas cositas que nos embargan y encima sin aval alguno. Nos podemos preguntar muchas cosas, porque con el confinamiento, más o menos dulce o más o menos penoso, que nos espera, tendremos que volvernos hacia nosotros mismos y sacarnos de dudas sobre qué hemos podido hacer mal o, si por el contrario, qué rédito le hemos sacado al comportarnos de manera consciente.
Aquí nos sobran los modelos externos, porque nuestros espejos están azogados de egotismo y nadie quiere dejarse llevar por aquello de “escarmentar en cabeza ajena”. Nos parece que todavía somos muy de aquello de “que les den” y no precisamente albricias. La inconsciencia nos lleva muchas veces hasta a escupir para arriba. Somos únicos y como únicos que somos ¿qué se nos puede pedir de disciplina?
Nos podemos preguntar por qué los medios de comunicación se confabulan, incluso con fábulas nada inocentes, porque un sistema que hace aguas por todos sitios quiere echar todas sus aguas negras sobre el común de los mortales, y así nos sueltan desde sus cada día más endebles torres de marfil todas las “bondades” que le aquejan. En este pastizal escatológico las granzas ya nos deben oler mal, a no ser que nuestros olfatos, que se acostumbran con mucha facilidad, se encuentren satisfechos con olvidarse de tanta mugre, incluso con  una total falta de ventilación, aunque solo sea por aburrimiento o un poquito de desidia. No queremos repetir que “la respuesta está en el viento” ni decir que debe estar en los nuevos aires.

Podemos preguntar (1)

Jose Maria Barrionuevo Gil. 25.10.20 Ampliar
Podemos preguntar ahora que hemos conseguido suficiente distancia con la educación y enseñanza que tuvimos en otros tiempos, pero que nos dejó señalados para el futuro. No se trataba de una educación totalmente de “troquelado”, ya que después se diversificaban las estrategias, pero en aquellos años, en las clases, el profesor era el que preguntaba y nosotros nos acostumbramos solamente a contestar, pero nunca a preguntar. Sin embargo, ya nos planteábamos algunas preguntas como aquella que reproducíamos con humor: “Si el profe se las sabe todas, ¿para qué pregunta?”. Con todas nuestras bromas, no había nada que nos sacara de este modelo de enseñanza. Era una enseñanza de corte “ripaldiano” como el Catecismo que se impartía en las clases y en las catequesis. No obstante, lo triste es que hasta nuestros hijos han sufrido en sus carnes y sus espíritus por algunos profesores la misma e imperturbable didáctica de la que estamos dando cuenta.

 Exilio  y  diáspora
Jose Maria Barrionuevo Gil. 04.10.20 Ampliar
Podemos decir que lo que es llover ha llovido casi siempre, pero ya sabemos de sobra que nunca llueve a gusto de todos. Los humanos nos hemos caracterizado por no estar contentos con lo que tenemos ni encontrarnos demasiado a gusto en ningún lugar. Es lo que decía el poeta: “este eterno viaje de no estarnos nunca quietos”. Sin embargo unos nos aguantamos más que otros esperando a que pase el chaparrón. Si son cuatro gotas, esperamos que no sean ni muy gordas ni muy frías.
El exilio no es nunca un plato agradable, pero siempre dependerá de los aderezos con que cuente para ser más tragable. Hay exilios de muchas clases. A diario nos llegan noticias de exilios tremendos que están soportando muchos humanos compañeros de viaje. Nos parece que nos estamos pasando de la raya y cada vez estamos construyendo más fronteras y más muros para las personas. Los exilios desesperados y desesperantes no deberían tener ningún lugar y menos acotado, como hemos podido ver en los medios.
Hay exilios interiores, que apenas son visibles, pero que llevan su carga de dolor. Dolor que duele con miedo añadido a perder hasta la vida. Hay exilios dorados, tan voluntarios, que llamarlos exilios no pasa de ser una ironía, ya que nos suenan más a capricho que a desarraigo, más a viaje de placer que a condena.

Energías  y  apuestas
Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.09.20 Ampliar
Después de muchas idas y venidas por la situación de España en el tema de la ludopatía y ante la avalancha de toda una tropa de anuncios publicitarios que “informan”, sobre todo, de las facilidades con que contamos para acceder a las apuestas, que tan insistentemente se nos ofrecen a diario y hasta con nocturnidad, sobre todo, el despliegue de ofertas de apuestas que se pueden hacer por internet, no está mal que reflexionemos un poco sobre el tema.
Los ingredientes de las apuestas, lo que con un eufemismo y denominador común se les ha venido llamando “juegos”, a secas, incluso omitiendo el complementario “de azar”, son muchos.
Sin embargo podemos hablar de uno de los ingredientes que no se tienen en cuenta a la hora de considerar las situaciones de juego y todos los rituales que pueden acompañarlo. Nuestras consideraciones no pretenden sentar cátedra ni defender una tesis esclarecedora y definitiva, ya que el estudio de un caso (N=1) no nos da para hacer mucha ciencia, que digamos. No obstante pensamos que nuestras energías pueden hacernos favorables la suerte, que ya vivimos. El caso fue que, hace unos treinta años, un buen fin de semana, nos juntamos tres parejas y se nos ocurrió, para variar, meternos en un bingo. Podemos añadir que el local había sido una espaciosa sala de cine.

La revuelta al cole
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.08.20 Ampliar
Podemos decir que no está tan mal la situación de la vuelta al cole. Lo mismo alguien puede pensar que es porque no puede estar peor. El tiempo pasa, pero la pendemia no. Y ahora el malestar nos muestra muchas caras y estados de ánimo. Sabemos que hay sitios de España que se lo han currado y han llegado a sentar bases para poder empezar sin arriesgarse mucho y no encontrarse con demasiadas sorpresas en este curso escolar que ya tenemos a las puertas.
En general se han barajado cantidad de alternativas para ofrecerle a la educación presencial el lugar que se merece, ya que no se trata de transmitir datos más o menos eruditos que, según sean los programas, muchas veces nos conceden cantidad de contenidos que pueden resultarnos estériles. La educación, y lo sabemos, es un aprendizaje y un desarrollo de conocimientos y habilidades sociales que, en general, se adquieren en el día a día y en el compartir saberes, pero también en el aprender a exponer nuestros puntos de vista y a comprender los de los demás, aunque no coincidan con los nuestros; a saber renunciar a conocimientos que no tenían tanta base intelectual, moral ni social, como nos creíamos; a contrastar pareceres, sin que ello pueda suponer la pérdida de amistades... En definitiva, a lograr comprender que las verdades sociales, éticas y hasta científicas no son eternas y que depende del trabajo de todos el avanzar en el proceso de humanización.

Dudas, certezas y apremios
Jose Maria Barrionuevo Gil. 15.08.20 Ampliar
De siempre sabemos que somos nosostros los que hablamos en plural, porque o nos abruman las dudas o nos colman las certezas o padecemos apremios insoslayables. Ya no usamos las dudas metódicas, porque nos hacen engañarnos sin darnos cuenta. Ya las certezas tampoco nos son eternas. Sin embargo, lo que son los apremios, nos rodean por todas partes. Nos estamos viendo obligados a ser solícitos y, a veces, hasta impacientes o impertinentes.
Todo el mundo está lleno de dudas, pero, sobre todo, nosotros que queremos saber, y ya, dónde está el emérito, del que todo el mundo habla, pero del que no se tienen noticias. Los avispados medios de comunicación parece que se han hecho los suecos y se han apuntado a las adversidades del gobierno de coalición y de su socio Podemos, a veces proscrito, al menos “in pectore”.

Los cometas y nosotros
Jose Maria Barrionuevo Gil. 01.08.20 Ampliar
Llevamos unos días, aunque no tengamos claro si nos volveremos a confinar, que como agua de mayo, el cometa nos ha prestado la oportunidad de alzar la vista. Podemos elevar la mirada con mascarillas o sin mascarillas, pues todo depende del lugar donde nos encontremos y de la compañía que podamos tener, para rastrear los cielos y buscar por dónde se encuentra este ilustre visitante. Se trata de una visita que nos contagia la búsqueda del saber y también la consideración de que no estamos tan solos como siempre habíamos podido pensar, ¿o sí? Sin embargo, tenemos que hacer ingentes esfuerzos para descubrir su presencia, porque nuestra vista es limitada y, además, la contaminación lumínica nos deja ciegos con tantas luces y neones que, a veces, solo nos permite contemplar nuestro ombligo.
Los cometas no son tan "errantes" como lo somos nosotros algunas veces. Vienen y van, pero no se van tanto de calle como solemos hacer nosotros. Sabemos que sus luces son prestadas y, a la vez, más sencillas, pero más sorprendentes que las nuestras. Sus aproximaciones y visitas son más prudentes que las nuestras y eso que no entienden de pandemias ni saben de sus peligros, a pesar de la fama que, muchas veces, les hemos dado. De siempre, que sepamos, han sabido mantener las distancias y seguir sus rutas sin molestarnos mucho.

Sector, segmento y secta
Jose Maria Barrionuevo Gil. 26.07.20 Ampliar
Ahora si que nos hemos dado cuenta de que vivimos unos momentos imprescindibles para seguir viviendo. El pasado se nos ha hecho inamovible y el futuro se nos ha puesto más incierto que nunca. La geografía nos ha movido de nuestras certezas y nos ha conmovido de nuestras seguridades. Cada paso que damos puede dar con nuestros huesos en la tierra y la tierra ya no nos volverá a ser leve, como nos deseaban tan encarecidamente los antiguos y como nos pueden desear los modernos, con esa humildad indispensable que siempre acompañó a los grandes hombres y sabios.
Sin embargo, hoy sabemos que nuestra grandeza ha sido repartida, seccionada, y se nos ha cambiado el paradigma. La unidad de todos ya no se comporta como en otros tiempos. No todo el mundo piensa de la misma manera ni a todo el mundo nos va a parecer que el modelo de convivencia es inamovible. "El mundo es redondo y el que no lo entiende va a lo "jondo", nos repetían nuestros mayores, que tenían poca fe en las proposiciones terraplanistas.

Rondas  reales
Jose Maria Barrionuevo Gil. 11.07.20 Ampliar
Por los caminos de España ya podemos ir de ronda. Somos dichosos, porque la dicha nos ronda por los cuatro costados. Ya nos han dado permiso para salir de nuestras casillas, pero los humanos tenemos siempre problemas, cuando vamos de ronda. Uno de los problemas es que tenemos conciencia y otro no tenerla. Cuando nos tiramos a la calle, no son las calles las que nos hacen más o menos éticos, sino que somos nosotros los que vamos poniendo, por así decirlo, guirnaldas de ética allí por donde pasamos y que es lo que nos debe caracterizar a todos los terrícolas. Hemos asumido el compromiso de cuidar de esta Tierra, pero, a veces, nos vienen grandes muchos de los dictados de sus cuidados, tan necesarios.
No todos nos movemos de la misma manera ni nos llegamos a los mismos sitios. A algunos “nos mueve el no saber”, como nos canta Pedro Soriano, a otros los mueve el saber demasiado, a muchos los mueve el saber lo suficiente como para probar a qué sabe el saber necesario.

Debates  y elegancia
Jose Maria Barrionuevo Gil. 27.06.20 Ampliar
Los que hace unos treinta años, distribuíamos nuestras horas de clase organizándonos para que las chicas y chicos pudieran, además de hacer ejercicios de lengua, de literatura y dictados, tener tiempo para coloquios, algún que otro cinefórum..., asistimos hoy día con bastante perplejidad a los debates que se desarrollan en las televisiones. Siempre pensamos que las palabras, tan llevadas y tan traídas que podíamos tomar entre participantes de un coloquio, eran por ellas mismas capaces para que se organizara una actividad eminentemente educativa. Se trataba de una actividad de proximidad y, además, de acercamiento y apertura a los demás. Aparte de la oportunidad de hablar en público, y no solo para soltar una lección aprendida de memoria, se veía con diáfana claridad que todos los temas y opiniones que se exponían no eran más que un reflejo de lo que se podía pensar y hablar en la calle. Sin embargo, ahora, cuando nos asomamos a lo más inmediato de las tertulias y debates que nos ofrecen las televisiones, nos podemos encontrar con un panorama (como visión general o total) poco educativo, un panorama de desencuentros, de alejamientos, de verdades absolutas inamovibles y, hoy día hasta inviolables, que son difíciles de descolocar de su peana,  porque esas verdades no pueden revestirse nunca de provisionalidad.

Educación, razón y corazón
Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.06.20 Ampliar
No es la primera vez que decimos que tenemos la cabeza hecha un lío. Pensamos, o nos podemos imaginar, que tampoco será la última. Que el mundo “está más liado que la pata de un romano”, como decíamos en aquellos años infantiles, en los que estábamos aprendiendo y en los que podíamos decir que no teníamos ni educación ni razón ni corazón, es un hecho. Y con esta hechura nos administramos los días que se nos echan encima y de los que no nos podemos apartar, aunque solo sea por ética y por compromiso, porque “tenemos el pecho de lata”, como los romanos.
De siempre se nos ha dicho que la educación es una ardua labor de minería con la que hay que extraer lo mejor de cada cual, hay que sacar los tesoros que llevamos dentro. Y lo decimos, a pesar de que se nos cambie el paisaje. Lo de cambiar al paisanaje, ya es otra tarea que puede encontrar mucha más dureza frente a nuestra bienintencionada labor de zapa.
Sabemos que la razón y el corazón están por ahí dentro, y que se nos perdone la manera de señalar. Sabemos que no es fácil acceder a esos tesoros, además por la delicada labor de no destrozar y arruinar la vena que de siempre nos ha parecido que nos daba la vida.

Radicales
Jose Maria Barrionuevo Gil. 05.06.20 Ampliar
Ni una radial nos habría cortado tan de raíz los humos de los que hacíamos gala. Nos habíamos convertido no en reyes de la Naturaleza, sino en unos eternos dioses sin principios ni fines, pero excesivamente omnipotentes. Nos paseábamos por el mundo con el poderío de nuestros automóviles, cruzábamos los cielos con el desapego y orgullo de nuestros aviones,  surcábamos los mares con la majestad de nuestros cruceros. No se nos podía pedir más, porque incluso habíamos puesto nuestros pies en la Luna. Sin embargo, no nos dimos cuenta de que no teníamos raíces, a pesar de que nos teníamos que volver a toda prisa, porque nos faltaba hasta el aire.
Ahora, cuando los caminos han sido borrados por los matajos, las calles se han quedado inútiles y desiertas, los cielos han recuperado las beneficiosas nubes, los mares han descansado de tanto trajín humano y todos los animales están disfrutando libremente de toda nuestra beneficiosa ausencia, podemos ver que no teníamos que ir tan lejos. Ahora, que hemos sido obligados a ver con más claridad, porque los cielos están más limpios que nunca, se nos han acortado los horizontes y se nos han convertido, irónicamente, en un ir y venir por casa. Ahora, precisamente, nos hemos dado cuenta de que no teníamos raíces y éramos unos virus demasiado libres como para poder infectarlo todo,  infestando hasta el colmo, a la vista está, de un mal invisible toda la Tierra.

Señorías   y   señoríos
Jose Maria Barrionuevo Gil. 24.05.20 Ampliar
La verdad sea dicha podrá ser un tema que nos cubra de dicha, si en medio de esta penuria popular y aristocrática, porque al señor COVID-19 se le ha puesto en sus numerosas y extrañas narices  demostrarnos que todos podemos o debemos ser iguales, nuestros oídos se pueden complacer en discursos que no nos hieran. La verdad sea dicha y así podemos declarar que no nos gustó lo que se dijo de “cacatúa” a una de sus señorías. También, porque sabemos que el pueblo es sabio y de siempre se ha dicho que “hablar bien no cuesta un huevo y, además, se queda cojonudamente”. Y por supuesto, la verdad sea dicha, que para un insulto solo, no merece la pena el dilapidar el esfuerzo que supone el aguantarse las ganas. Porque sus señorías merecen nuestros respetos, porque sus señorías se merecen no desmerecer, porque sus señorías se pueden enseñorear ante el respetable, que somos nosotros, con toda la dignidad de que puedan ser acreedoras, pensamos que ya están dispuestas y, sin querer, van aprendiendo, y no nos van a volver a presentar ni un tiempo ni un lugar parlamentario como el que nos hemos encontrado de un (mal) tiempo a esta (mala) parte.


Confinamiento   y   cerrazón
Jose Maria Barrionuevo Gil. 11.05.20 Ampliar
Se nos cayeron los anillos y las pulseras, porque para andar por casa no necesitábamos el tintineo de los metales ni los brillos de reclamos personales, que muchas veces nos definen, aunque no nos refinen. Ya podíamos ir mirando para otros rincones y poniendo nuestros oídos en sitios que no nos infectaran. Desde que comenzó el confinamiento dejamos el reloj de volante, porque el controlador del tiempo se nos había hecho peligroso y podría  encapricharse en coger lo que no teníamos. Los relojes de pila ya estaban acostumbrados y engolosinados con seguir marcándonos el tiempo, pero se podían mostrar igual de traidores. Desde entonces nos hicimos los desentendidos de las horas y recuperamos el tiempo. Hasta la memoria se nos quedó ausente y ya veremos cuándo volvemos a ponernos al día y hora, cuando tengamos que volver a hacer de nuevo las cuentas.

Las nuestras  y  los  nuestros
Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.05.20 Ampliar
Hablando con propiedad de nuestras propiedades, muchas veces nos devanamos los sesos y queremos presionarnos las neuronas para metérnoslas en un ovillo y que nos ocupen menos espacio, no sea que se nos vayan por esos campos de Dios y puedan ser asaltadas por cualquier pensamiento desaprensivo de los que pululan por doquier. No se trata de ir muy lejos. Podemos hasta aprovechar esta cuarentena, que al paso que vamos se nos hará mayor de edad, para pensar hacia dentro viendo lo poco y lo mucho que podemos ver hacia afuera.
Pensando y pensandillo, vemos claramente que no nos podemos desentender de lo que en estos tiempos, ahora por bastantes días, nos está pasando y además con un desprecio de la oportunidad turística y empresarial de tanto valor y precio. Claro que a este precio tan alto, podemos pensar que  no son despreciables los valores que habíamos olvidado y que estábamos dejando de apreciar.
Siempre nos han contado que la propiedad privada fue fruto de un pensamiento muy sencillo, cuando a alguien le dio por decir: “Esto es mío” y los demás se lo creyeron, porque en ello no les iba la vida. Posteriormente, ya fueron subiendo las contrapartidas, que no los criterios, y ya la vida podía ser enajenada por lo mismo: “Porque esto es mío”.

Burbujas  víricas
Jose Maria Barrionuevo Gil. 18.04.20 Ampliar
Desde la existencia de la burbuja de los tulipanes hasta la más reciente y conocida burbuja del ladrillo, nuestros pensamientos tienen que cambiar de puesto de guardia, porque no se nos puede venir abajo, una vez más, el castillo de naipes de nuestras tan frágiles seguridades,  porque no es poco lo que nos estamos jugando.
La burbuja vírica, como bola de nieve, además de llevarnos hacia abajo, nos está dejando bastante fríos. La burbuja se ha dado con todos nuestros bríos y nos ha estabulado en donde nos ha pillado. Lo mismo se nos ha venido para hacernos pensar, reflexionar, sobre adónde nos podiamos llevar a nosotros mismos, abusando sobremanera no solo de nuestra libertad sino, sobre todo, de nuestros antojos. No se nos escapa el considerar que nuestros antojos van a recaer solo sobre nuestros descendientes, como piensan en muchos pueblos, cuando a un retoño le sale un lunar difícil o una erupción cutánea bastante molesta o al menos poco estética. Nuestra antojadiza libertad se nos puede volver contra nosotros, porque puede pasar que nos la hemos estado jugando a escupir al cielo. Ya hemos visto cómo el mar nos devuelve todas las basuras que le hemos estado arrojando.

«Noli me tangere»
Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.04.20 Ampliar
No nos toquemos. Hasta ahí hemos llegado y, sin que nadie nos empuje, nos hemos echado hacia atrás, hacia un lado; porque, eso sí, estamos rodeados, sitiados como nunca y nos han vuelto a meter en nuestras casillas, en nuestros casilleros, en nuestras celdas tan domésticas de este panal que nos parecía tan dulce, solo para consumir la poca miel que nos queda y que además nos sabrá a menos todavía. Hemos asumido que las flores se abran inútiles, porque no podemos verlas ni recoger el polen ni ayudarles a madurar. El campo verde se secará pronto y la cosecha se puede quedar huérfana y todos nosotros saldremos, si es posible, con el rastrillo de nuestros ojos a separar el poco grano de la mucha paja. Nos hemos dado cuenta, ahora sí, que “un grano no hace granero”, que el hórreo del rascacielos está deshabitado y ni siquiera le sale la voz del cuerpo.
«No me provoques ni me “protoques”», no quieras tocarme ni lo intentes, nos podemos decir, aunque sea en silencio, un silencio más elocuente que todos los discursos que se retuercen y se enredan en los aires tristes. Ahora no hay más que veros y que vernos, aunque nos levantemos tan tarde como nunca habíamos soñado. Pero se nos ha concedido tiempo para que nos quitemos las legañas y ver claro que solos y apartados no somos nadie. Además, nadie nos va a sacar de esta, aunque esta se nos haya antojado como una sola, pero tan poderosa que va a necesitar que, cuando salgamos de nuestras casas, vamos a tener que salir en tropel de nuestras casillas y que nadie nos venga con volvernos al redil de las desigualdades y de la insolidaridad y de la obediencia subliminal y malsana, que tanto nos traiciona.

Energías  y  creencias
(Religión aparte  LIV)

Jose Maria Barrionuevo Gil. 28.03.20 Ampliar
Muchas veces podemos decir: “De buenas nos hemos librado”. Y es que nos las estamos jugando, cada dos por tres, bailando y jugando con la vida en lo alto del pretil de la vida. Y es que somos demasiado atrevidos. Siempre contamos con unas ayudas excepcionales que nos pueda ofrecer cualquier taumaturgo de turno, porque nos gusta personalizar, o cualquier favorable circunstancia,  concediendo toda nuestra fe a la suerte, a la que muchas veces tentamos. Por eso, cuando las creencias se enroscan con las energías, conformando  una doble hélice, muy parecida a la de nuestro ADN, podemos pensar, sin arriesgarnos mucho a equivocarnos, que ellas también son partes constituyentes de nuestro propio ADN o, al menos, lo parecen de todas todas.
Desde la personalización de la energía en la actividad del ángel Marcelo hasta la energía que nos pueda aportar el amor incondicional de Reiki, hay toda una frondosa vegetación de protección natural que nos libra del sol de justicia, que nos podría derretir hasta la sesera, o de las tormentas que puedan acudir a cimbrear nuestras seguridades.
La Providencia, en la que nos parece que no creen los creyentes que se llevan lo ganado o robado a los Paraísos Fiscales, es una forma de energía que asiste a muchísimos egregios mortales. Los ángeles de la guarda, que acompañan a otros, sean políticos o no, son una forma de energía personalizada. Reiki es para muchos una versión, incluso demasiado desinteresada, que acude a las necesidades del personal, cuando verdaderamente se le necesita.

Educación  pública
Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.03.20 Ampliar
Parece que fue ayer, aunque haya pasado un siglo, cuando Celestín Freinet se incorporó como maestro de primaria a la enseñanza pública, después de la guerra, en 1920. Su pedagogía popular no se sonroja de llamarse así, ya que humildemente sabe que no puede confundirse con las denominaciones que posteriormente se harían de partidos políticos o cadenas de radio. Su escuela está intimamente relacionada tanto con la esfera familiar como social. Se trata de una escuela abierta, activa, cooperativa. Intenta que el alumnado aprenda haciendo y realice pensando. No se ata al memorismo como único método de aprendizaje. La principal misión de la escuela popular es ayudar a las potencialidades de cada uno, sin discriminaciones ni preferencias.
Hoy en día la educación pública se ha alimentado poco a poco de esta línea que entonces se llamó escuela moderna, muy diferente a la antigua usanza de la escuela que preconizaba que “la letra con sangre entra”. Como nos decía don Antonio Gil Muñiz: “La letra con sangre entra, pero con la del maestro”. Bien sabemos que la sangre no tiene que llegar al río y mucho menos a la escuela, donde se nos daban palmetazos, se nos ponía de rodillas, no faltaban las tortas ni los tirones de patillas o de orejas...


Educación articulada
Jose Maria Barrionuevo Gil. 15.03.20 Ampliar
Corría el mes de mayo del año 1968, cuando llegó el señor Inspector a nuestra Agrupación Escolar y, por aquello de las nuevas tecnologías, nos mostró una proyección al uso con una máquina de cine de entonces. El documental era sobre Ciencias Naturales y, por aquello de que “la primera en la frente para que no cojee”, las primeras imágenes estaban asistidas por una voz en off que nos predicaba que “En el principio Dios creó el Universo”. Como podemos ver, aquella ciencia ya nos mostraba cierta tendencia a subrayarnos el tan defendido y remanente creacionismo norteamericano que todavía nos sigue dando guerra, incluso por todo el mundo. Ante tamaña y categórica afirmación del documental, nunca se nos olvidará la intervención de un maestro que dijo que “Esto no es Ciencias Naturales, sino Religión”. Ni el inspector ni los compañeros, sobre todo, dijeron nada al respecto, ya que conocían al compañero que era un hombre de misa y comunión diaria.
Ahora, como resulta que los años vienen unos detrás de otros, a pesar de ello nos sucede que el tiempo parece que se nos ha detenido, ya que todavía seguimos con los tiras y aflojas de aquellos tiempos de enseñanzas tan autárquicas, que aún desarticulan nuestra patria educación democrática.  

El comodín educacional
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.03.20 Ampliar
“Traten otros del gobierno, del mundo y sus monarquías...” nos decía, no hace mucho, don Luis de Góngora (porque el tiempo corre que es un primor), que prefería los cuidados y celos caseros que nos rondan por el hogar, que es donde nos encontramos bien. Es que “como en casa de uno en ningún sitio”. Fuera de nuestra casa, donde no se está tan calentito, muchísimas veces ya ni siquiera el patio parece nuestro, porque el aire se mueve y los vientos se turnan con toda libertad. Fuera de nuestra casa, muchas veces nos sentimos como abandonados, inseguros, y hasta nos embarga la deconfianza y la intranquilidad, porque nos puede traicionar el menor descuido.
Muchas veces hemos podido observar cómo en las entrevistas a pie de calle no solo nos asaltan las dudas, sino que solo nos asiste el desamparo. Por eso, para paliar nuestra indefensión, la mayoría de las veces los entrevistadores nos permiten poder acogernos a unos comodines, ya que nuestras cabezas se encuentran como sitiadas por la gran cantidad de preguntas que se nos presentan y que nos cogen sin las adecuadas defensas de saber y autogobierno. En esos momentos nos sentimos sin protección y sin escudos ante las saetas de las preguntas. Por eso se nos ofrecen amablemente los comodines que podemos utilizar como tablas de salvación, aunque no nos liberen del todo  de nuestro mar de dudas.

Autarquías diversas
Jose Maria Barrionuevo Gil. 01.03.20 Ampliar
Todo el mundo que nos hemos encontrado, para ilustrar una conversación ocasional, nos ha referido alguna vez que otra aquel dicho o expresión de “Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como”. El suelo patrio de Juan Palomo no podía ser menos y siempre fue muy suyo, muy propio para emprenderlas sin ayuda de nadie. Claro que, como ya sabemos, quien lo dice tiene más seguridad que nadie. No hay quien lo eche para atrás. Cuenta con todos los saberes y todos los motivos para ser así y para actuar con absoluta autonomía.
Los JuanPalomo dicen mirar siempre adelante y por eso no nos extraña que se dejen todas las luces encendidas y que no tiren ni de la cisterna... Aunque la desmemoria voluntaria les asiste cada dos por tres, se las dan de saber mucho; pero como “no hay mal que por bien no venga”, saben tanto que ignoran demasiado y por ello quedan sus seguridades desnudas y nuestras dudas satisfechas.
Como cada vez que pueden, los autarcas no se arredran, por muy evidentes circunstancias que les denuncien, sacan cabeza de historias sospechosas o se inventan historias que no son ni sospechosas. De esta manera se consideran dueños de la historia y vuelven sus miradas falsamente a lo que no fue y sí a lo que no tenía que haber sido. Así ignoran que la prisa que los “nacionales” de antaño se tomaron para terminar con la corta república, condenaron a su España, a toda España, a una autarquía de veinte años, por lo menos. Salvaron a España de un progreso “pernicioso” como fue la alfabetización de los pueblecitos y la ilustración y el modernismo y la modernidad y nos dieron un lustre de filias y fobias que imperaron en todo el terruño patrio por demasiados años.  Fueron “los que no adelantaron a la solemne patria el pan, sino las lágrimas” (P. Neruda)

El pin lúdico
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.02.20 Ampliar
De todo el mundo es sabido que nos las estamos jugando. Nos las estamos  jugando, cuando nos salimos de las aceras y hasta cuando vamos por ellas. Nos las estamos jugando, si no sabemos dónde ponemos los pies y también si llevamos las manos ocupadas. Nadie se libra de caerse de bruces alguna que otra vez, porque cada día nos resulta más difícil mantenernos de pie. “A jugar” fue un “santo y seña” de un programa de televisión, que tenía unas dimensiones sociales que ponía a todo quisque a participar desde su casa, aunque no se jugaran nada. Está claro que los espectadores solo se jugaban su tiempo. Las magras fortunas y ganancias se las dejaban a los concursantes.
Hoy día, sabemos que todos los animalitos tenemos en nuestros aprendizajes etapas lúdicas que tenemos que quemar. Jugandillo, jugandillo, la Humanidad ha ido construyendo un acervo cultural, que ha dado como resultado una cantidad de conquistas, tanto técnicas como culturales, que nos negamos a ignorar y, mucho menos, a renunciar a ellas. El “Homo ludens”, del que nos habla J. Huizinga, es el que ha desarrollado la cultura que a través de los tiempos se nos ha legado, aunque, si “en las fases primarias se desarrolla como un juego”, “las formas superiores de juego, las sociales, cuentan con estructuras más definidas y desarrolladas”.

Más vale prevenir: pin
Jose Maria Barrionuevo Gil. 01.02.20 Ampliar
Porque siempre pasa lo que pasa; porque siempre, luego, se nos pasa; porque, mire usted, hasta dónde hemos llegado; porque antes de que pasen las cosas hay que prevenir; porque hay que poner las leyes antes que el carro, porque después las cositas prescriben y ya todo el mundo se nos escapa y el personal se nos va de las manos. Por todo ello hay que meter mano y llenarnos las manos y, si no ha habido denuncias hasta aquí, ahora vamos y metemos la lengua y grabamos a fuego que no podemos dejar pasar ni una, porque más vale prevenir que curar.
Hablando de que hay que prevenir, no nos hemos puesto a pensar hasta hoy, porque los días se nos han pasado sin prevenir y sin pensar. Ahora que nos ponemos a pensar, resulta que nos bailan en la cabeza los términos y, en vez de entrar en razón, somos llamados a una dolencia o trastorno poco curable y nada previsto.
Los médicos nos prescriben un tratamiento para que nos lo den y nos curemos, porque, si no les hacemos caso, no nos curamos. Y todo, porque “la prescripción médica es un acto científico, ético y legal” y conviene seguirlo “a pies juntillas”, con sus plazos, sus dosis, aunque de verdad “nos sepa mal” la ingesta.
Por otro lado tenemos que en la prescripción jurídica, “aunque la pena es  necesaria para la existencia y pervivencia del orden jurídico, el transcurso de un tiempo razonable desde la comisión del delito, sin que se haya castigado al culpable, hace que la pena ya no pueda cumplir sus finalidades de prevención general y especial, incluso, puede ser contraria a la finalidad resocializadora de la sanción, por lo que la prescripción extingue la responsabilidad penal”. Y la gente se va de rositas y lo que se prescribe es la enfermedad o hasta la manía, no el tratamiento.


Día Escolar de la la No Violencia y la Paz en el 2020
Jose Maria Barrionuevo Gil. 26.01.20 Ampliar
En este año, que acabamos de empezar, con todos los propósitos concebidos hasta democráticamente, no podemos pasar por alto el tema tan transparente de la No Violencia y la Paz. Es difícil ajustar  la agenda de la Paz, porque la luz, con la que todos los días contamos, no nos hace ver con diáfana claridad el quehacer diario de la Paz. Sin embargo, todos los colegios ya están preparando las actividades que se van a llevar a cabo el próximo jueves, día 30 de enero, para rendir el más ferviente de los cultos a la Paz. Sencillamente y casi sin hacer demasiados aspavientos todos los escolares se prestan a rendirse y rendir sus propósitos y sus promesas a esta diosa tan humana que es la Paz. No necesitamos grandes ni ambiciosas proclamas, para hacer de este día un día mayor que pueda hacer cundir con su ejemplo una ferviente devoción diaria, a pesar de las soflamas que nos rodean y que asedian nuestras modestas y solidarias voluntades.
El día de la Paz tiene que ser uno de los días más nuestros, porque a muy poquitos de los humanos les gusta que los fastidien. Las provocaciones que tanto nos separan tienen que  ir desapareciendo conforme esta juventud solidaria y consciente de los verdaderos problemas del mundo vaya creciendo y con ella se puedan llevar adelante los acercamientos y la eliminación de sospechas, para que solidariamente se vayan liquidando las provocaciones incluso domésticas y sociales.

De reyes y magos
Jose Maria Barrionuevo Gil. 19.01.20 Ampliar
Enero, el portero, nos ha abierto su tiempo para que aprovechemos este nuevo año, con más tiempo, si cabe, porque es bisiesto. Enero nos viene con magia y está dispuesto a sorprendernos, porque a los Magos les ha faltado tiempo para visitarnos. En la primera semana de actuación, el año nos trae ya unos visitantes mágicos, que no nos ocupan sitio apenas y, a lo sumo, solo en nuestros separados sueños. Todos soñamos de distinta manera, pero siempre nos está permitido soñar. Sabemos que no debemos soñar imposibles, pero sí podemos soñar imposibles a los que solamente nos falta una mano amiga y solidaria para que podamos seguir cogiendo los sueños al vuelo.
Hace años, hubo gente que soñó con unos reyes magos, que tenían que ser más tradicionales que aquellos magos verdaderamente originales que, según dicen, se pasaron por el palacio de Herodes y luego se acercaron a Belén para llevar unos presentes al Salvador del Mundo. La gente se arremolinó por dentro al ver la cabalgata y, por arte de magia, exclamó públicamente: “¡No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena!”. Ese jamás todavía nos suena cercano, pero tiene patente de eternidad, porque los que no perdonan no se andan con chiquitas ni grandecitas: van a por todas, si bien, dadas las circunstancias de modernidad y de temple educativo de nuestra población, esa que no sigue los populares programas de cotilleos, porque si no, no le daría tiempo para leer y escribir, deja esos perdones, totalmente insatisfechos, para otra eternidad que sea más elástica.

Estado de gravedad permanente
Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.01.20 Ampliar
Con el correr del tiempo y de los tiempos que, aunque no participen en la San Silvestre de ningún lugar, nos pasan vertiginosamente por nuestro lado y hasta por dentro, hemos podido observar, porque para eso estamos por aquí todavía, que lo nuestro es la ley de la gravedad. La gravedad nos hace caer al menor descuido. Nadie se libra de un desequilibrio, de un traspiés, de un resbalón... La gravedad, y lo sabemos, nos hace caer muchas veces, pero no en la cuenta. Y eso que nos han contado infinidad de veces, ejemplarmente, casos de caídas tontas, porque todos tenemos oportunidades samaritanas de avisar a los demás con nuestras experiencias y conocimientos, por aquello de que “quien avisa no es traidor”.
Sin meternos en profundidades cuánticas de leyes, la sencilla y tan natural ley de la gravedad todavía nos da alguna que otra lección para andar por casa y, por supuesto, para salir a la calle y andar por las plazas, para que no nos precipitemos sobre el suelo que pisamos. Con la gravedad el suelo se nos muestra propicio a cualquier guarrazo vulgaris, sin ninguna pretensión impertinente, porque nuestra naturaleza ha preferido erguirse sobre los demás animales de esta nuestra Tierra, la de todos, sin reparar lo más mínimo en nuestras múltiples limitaciones. Siempre se ha dicho que no caemos de pie como los gatos. Las leyes también las reconocemos, pero nuestro fragil entendimiento muchas veces se nos ausenta o nos deja huérfanos y sin protección alguna.


2019, adiós
Jose Maria Barrionuevo Gil. 31.12.19 Ampliar
No todos los años nos sentimos igual. Todos tenemos nuestros más y nuestros menos; sin embargo cuando llegamos con los días contados, como nos suele pasar a todos nosotros, nos es difícil estirar no solo los días, sino también cualquier momento que nos hubiera hecho falta para poder decir algo más o sencillamente aclarar algo todo aquello que habíamos dicho, ya que las palabras no estuvieron a la altura de nuestros pensamientos. A la altura de nuestros nuestros sueños ni hablamos. Sabemos que “cada día tiene su afán”, pero por mucho que nos afanemos, las agujas del reloj nos cosen, a veces, un traje tan ajustado, que nos impide hasta el crecimiento. Con todo hay veces que las agujas del reloj dan puntadas sin hilo y el tiempo, que podría ser nuestro, es un tiempo perdido. Siempre tenemos que estar a la altura de las circunstancias, pero, a veces, no nos podemos ni estirar por muy temprano que nos levantemos. No nos podemos quejar, porque nos pasa como a todos, nos pasa el tiempo.
Todo el mundo tendrá su alforja de quejas, porque, cuando no se tiene nada que poderse llevar a la boca, sería absurdo no aprovechar ese tiempo de ocio, que nos dejan, para poder decir lo que pensamos, lo que deseamos y, sobre todo, lo que necesitamos.

Campanillas, campanadas y campanazos
Jose Maria Barrionuevo Gil. 15.12.19 Ampliar
Parece que fue ayer y han podido pasar más de cincuenta años. Es que los años se nos cuelan entre la vida de todos y, cuando queremos acordar, los vemos todos juntos, de golpe, como si entre “los trabajos y los días” no hubiera habido solución de continuidad, como si los trajines diarios no tuvieran la parsimonia de las horas, por lo menos, y hubieran sido convocados por los demonios de la prisa. Cuando pequeños, la campana de la catedral nos avisaba de la cadencia de las horas y de los cuartos de hora, cuando estábamos en la Graduada de la calle Fresca. Cuando, los domingos íbamos a misa con el colegio, o sea, con los maestros, ya que las niñas iban con las maestras, los monaguillos nos alertaban con el toque o repiqueteo de las campanillas desde el “Sanctus” de la misa hasta en el momento más central de la consagración. Nuestros padres también iban a misa, pero aparte, porque esa separación parecía, en aquellos tiempos, que nunca  nos podría llegar  a romper la sagrada unidad familiar. También para ellos sonaban las campanillas, pero en otros templos de la ciudad. Era así, a pesar de que el padre Peyton nos insistía que “la familia que reza unida permanece unida”. Las campanillas eran un recurso polivalente, pues también podía servirle a un superior de algún colegio religioso para darle en la cabeza a algunos de sus pupilos, ya que “la letra con sangre entra”. Así a esa letra no le faltaba su acompañamiento musical, el tintineo de la misma campanilla, ni el gesto de un aproximado “miserere”.

Piquetes   de   salvación
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.12.19 Ampliar
A pesar de que “no está el horno para bollos”, hay todavía personal que no puede dejar de meter manos en la masa y bollos en el horno. Vuelven “las oscuras golondrinas” a pesar de que ya podemos estar en otoño. Vuelven las rosas de antaño, aunque podemos pensar que no son las de Ronsard. Sin embargo, “Las añoranzas” no nos han dado las espaldas. La nostalgia de los poderes de hace tiempo e incluso de casi siempre, hace levitar a los deteriorados cuerpos, hace asomar descaradamente los impenetrables rostros y hace resucitar las desalmadas almas de los que nos mintieron, de los que nos robaron, de los que se fueron de rositas y nos dejaron las espinas, de los que quieren que sus epígonos vuelvan a ser su imagen y semejanza.

Magisterio
Jose Maria Barrionuevo Gil. 01.12.19 Ampliar
Hasta la Santa Madre Iglesia nos habla de Magisterio. Ser maestro o maestra es ser algo y alguien más, que se dedica a que este mundo mejore y que sean más los que aprendan a mejorarse para mejorar nuestro entorno. Nunca se nos ausenta de nuestros pensamientos el recuerdo de aquella persona que fue aquel maestro que nos entendió. Nunca se nos olvidarán aquellos ojos que nos miraban de distinta manera, solamente por ser nosotros quienes éramos. Nunca, a pesar del regimiento de ruidos que nos asedian, dejaremos de oír aquellos silencios cómplices que nos sonaban a perdón. Nunca veremos más capacidad de empatía que, cuando el humor, incluso imprudente, saltaba de nuestros labios, recogía velas y esperaba a que pasara nuestra ventolera...
No siempre los maestros ni los pupilos tuvieron la misma suerte. Si San José de Calasanz abogó y emprendió una obra de magisterio para todos sin distinción de clases, pero, sobre todo, para las clases menos favorecidas, lo pudo hacer porque se marchó y se quedó en Italia. Era seguidor de las propuestas educativas de Juan Luis Vives, que también se tuvo que largar de España por las movidas inquisitoriales de los Reyes Católicos (y tanto). En España, en 1623, según hemos sabido, Felipe IV, contemporáneo de san José de Calasanz y de toda la cultura del Barroco, prohibió enseñar a leer  y escribir en los pueblos de España. Se necesitaban manos esclavas e ignorantes.

La    Biblia
(Religión aparte LIII)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 24.11.19 Ampliar
A estas alturas de los tiempos y a estas bajuras de nuestra civilización, no estamos, por lo que se puede ver, a la altura del tiempo que nos acoge durante todos nuestros días. De casi todos es sabido que la Biblia es el libro más leído de la historia de la humanidad. Recordamos cómo desde finales  de los años sesenta del pasado siglo proliferaron los vendedores de Biblias a domicilio y entre amigos. No podemos decir que todos los que adquirieron el Libro en aquellos momentos le dedicaran mucho tiempo a su lectura. Con todo, podemos pensar,  asistiendo a la movida cultural, social y política que nos ha tocado presenciar, que no ha sido el libro más entendido. Hemos convivido  con la diáspora del mismo texto, que también ha sido esparcido en infinidad de fascículos y cuyas interpretaciones han bailado al son no solo de los tiempos, sino  también al son de las letras, incluso de cambio, de una gran multitud de intereses.


Lucecitas
Jose Maria Barrionuevo Gil. 17.11.19 Ampliar
A todas las aves diurnas las despiertan las luces del alba. Todos los días, las primeras luces del día nos ponen los ojos en ristre para que podamos atender a todas nuestras obligaciones y para que, de camino, no dejemos ir aquellas cositas que nos llaman la atención y nos divierten y apartan de tantos imperativos. Es lo que tiene tanto trajín, que nos convoca a diario, para que no nos podamos instalar en el aburrimiento.  Por otro lado, son las campanadas de la tradición las que, a lo largo y a lo ancho del año, nos llaman a las consabidas rupturas de tantas cotidianas rutinas.
Ahora resulta que ya llevamos unos cuantos años en que el verano está más que inquieto y que el otoño no tiene muchos espacios para quedarse tranquilo, para asentarse, como lo hacía, cuando éramos pequeños. Ya el otoño, como estamos viendo, dura más o menos un fin de semana.
Con todo, el mandato bíblico de “trabajarás con el sudor de tu frente” ya ha sido intervenido por una nueva tradición  como es el dictado del consumismo y del turismo. Ya llevamos más de un mes con la apertura de despachos temporales de roscos y mantecados, que endulzan, pero también empachan. Todas estas cosas tienen su aquel. “Que no te amarguen la vida” nos repiten cada dos por tres, con tal de que nos pongamos hasta lo alto de azúcar. Se trata de una almibarada consigna más que nos presiona con la ventolera de las navidades que se acercan sitiándonos los sentidos. Los sabores y los olores, las canciones y  las luces se tiran a la calle para que no sintamos tanto frío.

Tiranías  varias
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.11.19 Ampliar

Sin tener mucha experiencia ni mucha ciencia, todos hemos oído alguna vez hablar de la tiranía y de los tiranos (los “amos”). En el más vulgar de los casos, le endonamos este apelativo a ciertos personajes, más que históricos, histéricos, que se han creído dueños del mundo. Sin embargo la Historia ha dado tanto de sí, que nos ha ido mostrando los perfiles (incluso en las monedas) de todos los tiranos, que han hecho su poder mediante una apropiación indebida a la divinidad, apropiación de ese fuego que era patrimonio de los altos cielos: la máxima autoridad. Así, investidos de  ese señuelo divino que se cifraba ya en el Génesis con aquellas “diabólicas” palabras que la serpiente diría a nuestros inocentes padres: “seréis como dioses”, los tiranos tomarían carrerilla cada vez que pudieran hacerlo. La historia nos concede una muestra que no es nada despreciable y que, además, ha hecho escuela, aunque no hayan pasado por la Universidad, e incluso, muchísimas veces, precisamente por ello.   
Los tiranos, ahora, son llamados dictadores, porque el término parece más escolar y didáctico, aunque no sea más amable. La palabrita parece más “egregia”, precisamente porque sobresale de la grey o rebaño, si bien a todos los egregios y gregarios los adorna una buena dosis de miopía académica “en lo universal”. En un terruño que ya de por sí nos aterra, hace buen juego el aterrador mayor. Ya en las Partidas de Alfonso X se nos muestra este extremo interesante: «...estos tales pugnan siempre, que los de su Señorío sean necios e medrosos, porque quando tales fuessen, non osarían levantarse contra ellos, ni contrastar sus voluntades». Está claro cómo tienen que ser los súbditos, pues la falta de ciencia no es precisamente la que espabila la conciencia. “Camarón que duerme se lo lleva la corriente”.

Sísifo se va de elecciones
Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.11.19 Ampliar
Podemos decir ahora que la gente, que hace unos añitos dejamos el colegio, pensábamos que ya no volveríamos nunca, porque habíamos cubierto una etapa de nuestra vida y de nuestra sabiduría. Los conocimientos que habíamos adquirido nos habían lanzado hacia el futuro por méritos propios sin raras concesiones ni extrañas convalidaciones. Ya éramos personas preparadas, pues habíamos superado la Enseñanza Obligatoria, que nos abría las puertas de la juventud. Con unos añitos más ya conocimos algo de la mitología griega y latina. Para nosotros eran curiosidades que nos abrían la mente a otras maneras de pensar y hasta de creer.
Podemos pensar ahora que entonces no nos venía mal el conocer esas alternativas a la religión dominante, que fue para nosotros todo el cuerpo bíblico, presentado como histórico, aunque tuviera una buena parte de pensamiento mítico también.
Podemos pensar que hoy también proliferan los dioses, aunque sean más cercanos y se hayan encarnado en figuras políticas, que la mayoría de las veces mantienen las distancias y solo se nos acercan para hacernos creer en sus palabras, de tal manera que no veamos la realidad que nos rodea. Solo vienen a pedirnos el voto, pero sus argumentos cortan por lo sano y solo sirven, como mucho, para sostener sus propuestas, aunque no nos aclaren verdaderamente cuáles son sus propósitos.

«Opus iustitiae pax»
Jose Maria Barrionuevo Gil. 27.10.19 Ampliar
En junio del año 2015, nos recordaba el Papa en Sarajevo que “la paz es obra de la justicia”. Nos lo dijo citando al profeta Isaías. Sabemos de sobra que no solo por su autoridad, sino también por su sabiduría el Papa sabe de lo que nos está hablando. Sin embargo, en nuestro terruño, es raro que haya alguien al que no le suene aquella canción que empezaba: “Yo soy un hombre del campo, ni entiendo ni sé de letras...”. Hoy con tanta democracia, que ha sido tan manoseada, nos encontramos en una situación de gravedad en lo que a sabiduría se refiere. Las urbanizaciones y las burbujas inmobiliarias no nos han ayudado a ser sabios, porque, a nuestro parecer, nos han obligado a estar desconectados unos de otros. Los guetos han proliferado de acera en acera. Los vecinos no conocen a los vecinos y no digamos si son incapaces de conocer “al alcalde que eligen los vecinos o a los vecinos que elige el alcalde”. La desconexión es tan poderosa que incluso el intercambio de tanta información, mediante tantos móviles, no nos mueve nuestros pobres pensamientos; mediante tantas redes sociales, solo nos engancha nuestras neuronas en las concertinas de la superficialidad; nos pone hasta las trancas de datos, pero nos impide ser sabios, poder “saborear” los conocimientos...

“Mariposas” en el Museum
Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.10.19 Ampliar
Estamos de apertura en un mundo que nos parece que está intentando que se nos cierre la sensibilidad. Sin embargo, estamos de inauguración en el Museum de Jorge Rando, de Málaga. "Pasen y vean", nos dicen sus puertas abiertas. Y además, gratis. Solo se nos pide que demos unos cuantos pasos y que levantemos la mirada desde nuestros inmóviles móviles. No se nos pide más. Y a la vista queda esa galería de mariposas que nos reclaman volver, volando, si es posible, a la sensibilidad. Porque la sensibilidad es nuestra, si sabemos abrir los ojos hacia la belleza, aunque, como toda belleza, nos pese con todas sus agilidades y con todas sus fragilidadades.
El pasado lunes, día 14 de octubre, pudimos asistir a la apertura de esta galería de mariposas que Rando nos ofrece a todos. Siguiendo con nuestros ojos esta muestra de mariposas, nuestra mirada, al posarse, ya empieza a aletear, a querer subir, a querer dejarse y alejarse de tantas ataduras, a subir como una más que cálida espuma. Nuestra mirada se queda un momento en cada cuadro y también quiere volar, porque también se inquieta, porque también juega, porque también salta, porque también busca espacios, aunque sea entre los seres humanos.
Las mariposas hacen que nuestras miradas, aunque solo sea por un momento, se queden huérfanas de la rutina, que es la peor madrastra que hasta hoy hemos conocido y padecido. La belleza de las mariposas no nos suele atraer por sus cantos de sirenas, ya que siempre nos enseñan a amar el silencio, también el de esta exposición. Sí, ahí tenemos expuesta esta inquieta belleza que nos hace parpadear, pero en silencio.

“La moncloalición”
Jose Maria Barrionuevo Gil. 13.10.19 Ampliar
En estos tiempos que corren, pero de verdad, sabemos que “se pilla antes a un embustero que a un cojo”, a no ser que el embustero sea cojo, que en ese caso se coge al cojo, y por embustero también. En política, en toda la política, la de las prisas y la de las dilaciones, la de los los tiempos sin temple, solamente nos redimen las hemerotecas. Solo nos salva que podamos hacer uso de la memoria y siempre que podamos contar con ella, si no nos la echan a perder con tanto mantra como nos endiñan encima, para que no podamos levantar cabeza ni dar un garbeo a nuestras desasistidas neuronas. Coalición hace referencia a un crecer juntos; si nos dejan, claro.
La orfandad política en la que nos encontramos, nos obliga a buscar cuanto antes una política putativa que nos adopte, no sea que llegue el invierno político y nos coja en cueritos vivos a todos. Ya, sin permiso de la campaña electoral, los pretendientes a ser padres de la patria, nos están mostrando las telas con que nos cubrirán todas nuestras desnudeces, incluidas las mentales. Los paños son de vistosos colores y de ambiciosas dimensiones, pero no sabemos con qué medidas nos los van a cortar o recortar.
A más de uno de los candidatos, ahora, el tiempo les sabe a poco, aunque ya hayan dado muestras de parsimonia, cuando tenían que dedicarle tiempo a dialogar, a hacer política, a aprovechar las rondas de visitas, a concluir las entrevistas, a ponerse de acuerdo.

Religión y neoliberalismo
(Religión aparte LII)

Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.10.19 Ampliar
Ya apuntábamos los otros días cómo Donald Trump había contraprogramado una Reunión sobre Libertad religiosa y se apartó en pocos minutos de la Conferencia Internacional del Cambio Climático de este año. Así pudo justificarse diciendo que estaba muy ocupado y no reparar en ningún compromiso con la Cumbre del Clima, tal como nos tiene acostumbrados, por su desmarque sobre el tema. A partir de ahora su tema prioritario va a ser el de la Libertad religiosa. No es de extrañar, ya que sabemos que su vicepresidente, el cristiano evangélico Mike Pence es un adalid de esta confesión. Incluso el pastor Robert Jeffress, elogió a Trump por enfocarse en la libertad religiosa en lugar del cambio climático. Ya sabemos que el electorado evangélico es una base de apoyo muy importante para el mandatario estadounidense.
De siempre, o de casi siempre, hemos sabido que las religiones son hijas de su tiempo y que todos los credos han tenido un clima, más o menos propicio, para su difusión y para su implantación como pensamiento para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, aunque algunas, como el cristianismo, hayan sufrido, a través de la historia, incompresiones y hasta persecuciones.
Si echamos una ojeada al desarrollo de las religiones, podemos comprobar que han terminado, en muchos casos, protegidas por el poder, sobre todo cuando se han constituido en su mano derecha que ha ido ayudando a la aceptación de las condiciones sociales en que los creyentes se hallaban.

El  otoño  del  planeta
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.09.19 Ampliar
Una vez más nos tenemos que perdonar la manera de señalar. Siempre se ha dicho que “cuando un dedo señala a la Luna, siempre hay un idiota que mira al dedo”. Sin embargo, en este tiempo de otoño, cuando empezamos a recoger las velas del verano, podemos regresar a puerto, sobre todo, antes de que sea más tarde. Ha pasado el verano, pero este verano nos ha dado a todos una pasada de calor y de agua, para nuestro tacto, y de truenos, para nuestro oído, y de relámpagos, para nuestra vista, que nos han hecho sentir con todos los sentidos, ya que nos ha dejado, además, un mal sabor de boca, para todos nuestros gustos, y un olor a chamusquina, en todos nuestros olfatos, que ninguno de los que vivimos por estos andurriales podemos negar. Como vemos, “a la vista está”, pero las sensaciones nos cogen de lleno todo el cuerpo.
No estaría nada mal que las sensaciones tan desagradables que soportamos nos hicieran despertar el sentido común, que, al parecer, es el único que todavía no se ha visto influido por las catástrofes sufridas recientemente y ya tan cerca.

LOS GRITOS DEL SILENCIO II por El noi del sucre, grupo de Utrera
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.09.19 Ampliar
https://www.youtube.com/watch?v=xA91mJvqPYM

Veo pasar el tiempo,
Que arranca mi juventud,
Juventud asesinada,
De hormigón es mi ataúd.

Ataúd que va en silencio,
Navegando en el olvido,
Lleva dentro el tormento,
De mis gritos no hay testigos.

Uña  y  carne
Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.09.19 Ampliar
Muchas veces nos encontramos como extraños, cuando nos vemos obligados a sobrevivir. Aunque esta palabra, sobrevivir, tenga más letras y más sonidos, nos rompe siempre la armonía que pueda llevar un sencillo vivir. Sobrevivir nos estira el arpegio de nuestro vivir y nos obliga a forzar nuestra existencia, sin permitirnos poder dar la nota. Desde pequeños hemos ido, no sin esfuerzo, pero sí con un natural propósito de conocernos, “pasito a pasito”, descubriendo nuestras posibilidades. Incluso antes de ponernos de pie, descubrimos nuestras manos y nuestros pies y, aunque sea sin querer o sin poder, llegaba un momento en el que inconscientemente nos preguntamos: “Pies, ¿para qué os quiero?”. El arriesgarnos a andar ya nos suponía una vivencia extraordinaria. Nos permitía más autonomía, incluso más libertad, ya que las manos se nos quedaban libres para alcazarlo todo, eso sí, menos nuestros sueños.
Con los pies y las manos libres ya podíamos, poco a poco, ir pensando en su funcionalidad, hasta que un día, sin que nos lo dijeran los padres de la patria, ya podíamos hacernos un par de preguntas, aunque no tuviéramos una respuesta totalmente acertada ni adecuada. Nos cuestionábamos el cometido de nuestros pies y de nuestras manos y les podíamos preguntar: “Pies, ¿adónde vamos?”. “Manos,¿qué hacemos?”.   
En nuestra andadura humana y social, pues no queremos simplificar diciendo “nuestra andadura ciudadana”, ya que hay personas que no viven en ciudades y ni siquiera en pueblos, si es que viven, muchos hemos conseguido solamente sobrevivir social y políticamente.

Actividades para el mes de septiembre en Antequera
Jose Maria Barrionuevo Gil. 16.09.19 Ampliar
El cambio climático es una realidad. Desgraciadamente, las inundaciones que se están produciendo estos días en el Mediterráneo son otro ejemplo devastador más de los efectos de un orden que ha creído que podía consumir todos los recursos naturales, construir donde quisiera y no alterar el frágil equilibrio que existe en la Naturaleza.  Estas catástrofes han existido siempre, pero la gravedad y la cantidad de ellas se han incrementado en las últimas tres décadas, como consecuencia de lo que están haciendo quienes dirigen el mundo en el que vivimos. Un orden criminal, sustentado durante cientos de años en la sistemática explotación y rapiña de seres humanos y recursos naturales. Su análisis, es lo que nos lleva a tener la certeza de que no sólo existen unos límites de crecimiento económico, sino que el capitalismo es insostenible.  Desde hace décadas, diferentes organizaciones ecologistas han propuesto movilizaciones y luchas, en defensa del medio ambiente y frente a las políticas que han provocado este caos, muerte y destrucción de los diferentes ecosistemas. Por eso, la movilización por el clima convocada para septiembre es una más en este movimiento.  Quizá, muchas personas quieran ver algo nuevo en ella, por ejemplo, el querer frenar la sexta extinción de las especies, e incluso querer arrancar reformas y políticas medioambientales que palien la tendencia hacia el acabose.  

Nuevo  curso
Jose Maria Barrionuevo Gil. 14.09.19 Ampliar
Todos estamos ocupados y hasta preocupados por ver cómo nos lo montamos. El curso de la historia, por más que nos apriete el calor, no se nos queda seco. Sin embargo, después de tantas avenidas, trombas de agua y salidas de madre de este verano, nos metemos en un nuevo curso que nos está dando vientos en todos y cada uno de los palos del sombrajo.
Si empezó la avalancha mediática con el luctuoso accidente de Blanca, y su desbordamiento que rayaba a veces en las justificaciones más que justificadas, más que repetidas, más que excepcionales, que nos dejaba verdaderamente descolocados por imperativo mediático, político y social, porque sabemos que no se suele dar semejante dinámica y despliegue en todos y cada uno de los casos en que se nos pierde un ser querido o conocido. Así,  parece que ahora ya se ha engrasado tan bien la maquinaria mediática, que ya llueve más que sobre mojado en todos los campos de nuestro existir.


Investidura  y  embestidura
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.09.19 Ampliar
Ya todos los medios, e inclusos los extremos, unos con más ganas y otros con menos, nos están hablando de la próxima investidura. Sin embargo, no sabemos todavía si se ha vuelto a elegir el paño, para no quedarnos, otra vez, solo en pañales. Tampoco sabemos si se han tomado algunas medidas. Aquí nos permitimos hacer un aparte y nos acordamos de lo que nos contábamos en aquellos primeros días de mili:
   -Oye, 'vieho', ¿no decían que aquí te daban la ropa a medida?
   -Sí. A medida que va viniendo.
Ahora la política va y viene con cierta parsimonia, como si le afectara el síndrome postvacacional y resulta que se están tomando medidas, aunque con cierta desgana y sin muchas prisas, porque “las prisas son malas consejeras”. Eso sí, luego pasa lo que pasa y entran las bullas, que son más peligrosas que las prisas. (Lo mismo al PSOE no le afectan, ya que tiene un paradigma a su favor, como es la mayoría absoluta que ha conseguido en Bullas (Murcia).

La mar de migrantes
Jose Maria Barrionuevo Gil. 31.08.19 Ampliar
Ya hace tiempo que hablamos, más o menos, de que, derribado el muro de Berlín, mandado a la chatarrería el telón de acero y disuelto el Pacto de Varsovia, no habíamos conseguido que la pacificación y el entendimiento hubieran sido un poco, un tanto o un mucho contagioso, de tal manera que hubiera debilitado las excusas para mantener igual o más viva, si cabe, la Alianza de la OTAN. Han pasado y siguen pasando los años y henos aquí con que la OTAN está más fuerte que nunca, ya que el gendarme mundial no quiere renunciar a hacer lo que le venga en gana.
La OTAN sigue presente y fortaleciéndose lo más posible, solo que cambiando el mapa y girando las fronteras. Si antes estaba atenta a los demonizados desmanes de los países del Este, ahora se nos ha antojado desatender, en lo posible, los meridianos, para desarrollar “nuestra labor humanitaria de libertad”, siguiendo los paralelos, para que quede claro que los enemigos, ahora, viven en el Sur y vienen del Sur. Sigue siendo la puerta trasera de la ONU, por donde USA tiene sus propias salidas.

El ruedo hispánico
Jose Maria Barrionuevo Gil. 25.08.19 Ampliar
Nos dan verdadero pánico los chistes fáciles. Sin embargo, en el embrollo de las palabras y en la república de las letras, siempre hay atisbos de alguna que otra luz que se asoma por debajo de las puertas y que nos da cierta tranquilidad por no sentirnos solos. Puede pasar que estemos solos, pero no nos lo sentimos, aunque la luz que vemos asomarse tímidamente esté tan sola como nosotros. Con estos pensamientos, aunque no sea a las claras del día, se nos aclaran algunas ideas y se nos confían algunos sentimientos.
Sin andarnos con más rodeos, podemos afirmar que no queremos inquietar a nuestros vecinos los portugueses y, por ello, tampoco queremos plagiar a Valle-Inclán con el titular de su “Ruedo ibérico”. El paso del tiempo nos trae novedades, aunque no todas sean amables ni luminosas y muchas se nos pasen de inquietantes.
A estas alturas de los tiempos y con este vértigo que nos embarga, nos rodean tantos acontecimientos que más que rodeados nos sentimos sitiados. Además, los fuegos se prenden fácilmente, se propagan tristemente y se extinguen con demasiadas dificultades. Luego donde hubo luz queda el luto de las cenizas. En política, también se prenden soflamas, que son difíciles de extinguir, porque se calientan las rotativas además de las bocas, que son las que se convierten en verdaderos lanzallamas, en este innumerable espectáculo de circo. A tal consideración llegan los numeritos, que una amiga nuestra nos dijo, hace unos días, que si a algún político de izquierdas se le hubiera ocurrido antes, para no plagiar a nadie, lanzar competitivamente huesos de aceitunas, le hubieran dado “la del pulpo”. Las etiquetas de de desprecio y ridículo habría llenado los tendidos.


Vacaciones
Jose Maria Barrionuevo Gil. 18.08.19 Ampliar
No nos lo podemos creer. Nos han dicho que ya tenemos vacaciones. Las vacaciones son un lujo que nos permite el alejamiento de las fatigas diarias y la cercanía de los seres queridos, siempre que, en una diáspora estacional, no se nos alejen más de lo que estábamos por “los trabajos y los días”, que esta modernidad tiene el vicio de servirno. Hasta el ejecutivo no quiere renunciar a ellas, aunque sean cortas, pero, eso sí, lo más anónimas y escondidas posible. El ejecutivo tiene la firmeza de ejecutar sus vacaciones y que no se las conviertan en un martirio en manos de las agencias de la información.
El ejecutivo sabe que las medios son insaciables y que en vacaciones les puede apretar la sed de noticias, que ávidamente están dispuestos a llevarse a la boca, eso sí, para después darle largas. El ejecutivo sabe que los medios no tienen bastante con los eventos ni tampoco con los tan traídos y llevados fichajes de futbolistas, porque luego se nos echa la liga encima y no podemos empezar con las calzas ni las calcetas bajas.


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