Tu diario. Libertad de expresion
Su opinión Patrocinadores Normas Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca12 usuarios en línea • Sábado 28 de Marzo de 2020
Dejemos las etiquetas para los productos de consumo
Jacinto Martinez Anton. 16.08.17 
Se ha puesto de moda poner etiquetas a todo. Etiquetas como franquista, fascista, comunista, machista, feminista, entre otras, se utilizan como arma arrojadiza dándoles el contenido, la carga emocional que interesa a quien las utiliza, en función sobre todo de intereses políticos, económicos, de grupos de poder o de corrientes de opinión.
La etiqueta puede corresponder a múltiples definiciones, pero en resumen, responde a una calificación, a la descripción de unas determinadas características; sin embargo cuando se aplica a las personas se refiere a la calificación de las mismas en cuanto a su carácter, dedicación, profesión, ideología, etc.
Estas etiquetas, al igual que las que se pegan en los envases de los productos de consumo, encorsetan en sí, habitualmente con una carga negativa, el verdadero concepto de cada uno de los términos en toda su amplitud.
Las etiquetas “sociales” separan, dividen, condicionan y enfrentan a la sociedad, sin aportar ningún beneficio, porque a diferencia de aquellas que marcan los productos de consumo, no están reguladas, y por tanto nadie garantiza su exactitud.

Cuando se etiqueta a una persona o a un colectivo se le está marcando. Se les está confinando en un gueto del que les va a ser difícil salir, sin que el etiquetador asuma la responsabilidad de demostrar la exactitud ni la veracidad del contenido.

La etiqueta tiene también una función clasificadora. Este aspecto clasificador ha sido adoptado incluso por las redes sociales denominándolas con el vocablo inglés hashtag.

Tan aficionados nos hemos hecho a las etiquetas que etiquetamos a nuestros propios hijos, o lo hacen sus compañeros o sus profesores en el colegio, porque los niños aprenden de nosotros y copian también a otros niños. ¿Nos hemos parado a pensar que esto puede arruinarles la infancia, y, quizás en algunos casos, determinar su futuro?

Al etiquetar limitamos la libertad del etiquetado. Limitamos su libertad de defensa, su presunción de inocencia, su libertad de evolucionar. Lo sometemos a un juicio público la mayoría de las veces injusto.

La etiqueta social, amplificada en la sociedad de la comunicación en la que vivimos, condena sin juicio a personas y colectivos, a los que se les aplica la carga emocional que conviene.

La etiqueta social es un arma útil y sobre todo muy barata porque el etiquetador puede utilizarla de forma impune con coste cero para él. Es un arma habitualmente utilizada para agredir sin ningún filtro moral, sin que importe si con ello se destruye a la persona, y en ocasiones también a su familia, su trabajo y su entorno.

Etiquetar es muy fácil en nuestra sociedad, sobre todo si vende, porque además de salirle gratis al etiquetador, puede reportarle pingües beneficios. Negocio redondo.

Haciendo referencia al dicho evangélico “quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”, parece que hay muchos miembros en nuestra sociedad que se consideran puros y nunca han pecado, porque se dan tortas por ser el primero en apedrear a su “contrincante” etiquetándolo, y además ponerse la medalla. Total es gratis y además seguro que algo gana.

Mientras continuemos con este perverso uso social, nos aseguramos estar todos contra todos, protegidos o agredidos por la etiqueta que nos hayamos autoimpuesto, o le hayamos adjudicado más o menos justamente a nuestro vecino.

Dejemos las etiquetas para los productos de consumo, y derribemos de una vez por todas las etiquetas sociales que, como si fueran muros, nos aíslan de la solidaridad y el progreso en común.
Esta noticia ha recibido 1237 visitas       Enviar esta noticia




<-Volver
Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los andaluces a expresar sus opiniones en este periódico digital.
andalucia.press no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor.

Envíe su artículo o carta a:
redaccion@andalucia.press


andalucia.press
Periódico Independiente
Málaga

Depósito Legal:
MA - 1.023 - 2000

Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet

Director: Alejandro Ortega
Fundador: Federico Ortega

952 410 658
678 813 376
contador
visitas desde nov. 1998