Tu diario. Libertad de expresion
Su opinión Patrocinadores Normas Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca3 usuarios en línea • Jueves 28 de Enero de 2021

Energías  y  creencias
(Religión aparte  LIV)

Jose Maria Barrionuevo Gil. 28.03.20 
Muchas veces podemos decir: “De buenas nos hemos librado”. Y es que nos las estamos jugando, cada dos por tres, bailando y jugando con la vida en lo alto del pretil de la vida. Y es que somos demasiado atrevidos. Siempre contamos con unas ayudas excepcionales que nos pueda ofrecer cualquier taumaturgo de turno, porque nos gusta personalizar, o cualquier favorable circunstancia,  concediendo toda nuestra fe a la suerte, a la que muchas veces tentamos. Por eso, cuando las creencias se enroscan con las energías, conformando  una doble hélice, muy parecida a la de nuestro ADN, podemos pensar, sin arriesgarnos mucho a equivocarnos, que ellas también son partes constituyentes de nuestro propio ADN o, al menos, lo parecen de todas todas.
Desde la personalización de la energía en la actividad del ángel Marcelo hasta la energía que nos pueda aportar el amor incondicional de Reiki, hay toda una frondosa vegetación de protección natural que nos libra del sol de justicia, que nos podría derretir hasta la sesera, o de las tormentas que puedan acudir a cimbrear nuestras seguridades.
La Providencia, en la que nos parece que no creen los creyentes que se llevan lo ganado o robado a los Paraísos Fiscales, es una forma de energía que asiste a muchísimos egregios mortales. Los ángeles de la guarda, que acompañan a otros, sean políticos o no, son una forma de energía personalizada. Reiki es para muchos una versión, incluso demasiado desinteresada, que acude a las necesidades del personal, cuando verdaderamente se le necesita.
Un compañero, que estuvo haciendo la mili en un cuartel, ya veterano, pues era cabo primero, tuvo que resolver un problema por encargo de su capitán, pues se tenía que hacer de una información sobre un recluta. Como en principio, la información que consiguió en primera instancia no le satisfizo, volvió otra vez para completarla. Él iba muy incómodo porque, marcando el caqui y con el galón de cabo dando el cante, era muy identificable. Por ello su fuerte preocupación era que se le habían olvidado las gafas de sol. Al lunes siguiente se enteró de que el recluta preguntaba por un cabo que tenía gafas para saber qué había pasado. En este caso funcionó la energía que desplegó su presión mental por la preocupación de haberse olvidado las gafas de sol.
Una antigua amiga universitaria nos contó, hace la tira de años, que un día salió de su piso toda cargada de cartulinas y trabajos para una exposición y presentación de un tema de estudios. Iba pensando si llegaría medio viva a la Facultad con tantos “impedimenta”. A los pocos metros se encontró a un antiguo compañero de Instituto, que iba para otra Facultad en su coche y, al verla tan cargada, le dijo: “¡Te llevo!”. Según nos contó, luego no volvió a verlo en años.
Hace poco nos comentó un compañero: «No vea, 'vieho', un día, cuando eché mano para coger las gafas de sol, al salir de casa, me llamó mi hermana por teléfono y me dijo, encima con guasa, pues parecía que me veía: “Hermanito, no busques las gafas, porque ayer te las dejaste en mi piso”».
Sin ir más lejos en el espacio ni en el tiempo, nos contó un amigo que el pasado viernes, día 13, previendo la que se avecinaba, se fue en su coche para casi autoabastecerse, por mor del exilio interior del que ya se estaban haciendo comentarios en todas partes y que, en breve, podría golpearnos en las puertas de todos. Él iba pensando si podría aparcar en el parking del super, porque se imaginaba que lo más posible sería que estuviera totalmente lleno. Pero de hecho se encontró una plaza, que además parecía que le estaba reservada, porque en ella había un carrito libre sin moneda y, además, cuando él echó mano al bolsillo para sacar la lista de la compra, se dio cuenta de que no llevaba nada suelto para poder hacerse con un carrito. El solitario carro le vino como anillo al dedo.
Muy considerable fue el caso que nos dijeron, porque una mujer enferma, que había tocado al Papa Juan Pablo II, se curó. Este hecho excepcional tuvo lugar durante el viaje que el Pontífice llevó a término por Centroamérica, cuando aprovechó para llamarle la atención a Ernesto Cardenal por sus andanzas religiosas y políticas, como si el Santo Padre no hiciera política.
Hoy sabemos que las creencias, del tipo que sean, pueden estar aparte para no confundirse mucho ante los hechos y, menos, pontificar sobre ellos, cuando las ciencias pueden ya explicar el hecho religioso, pero las creencias, a veces, no pueden dar fe de la realidad, si es a base de apriorismos.
josemª      
Esta noticia ha recibido 1481 visitas       Enviar esta noticia




<-Volver
Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los andaluces a expresar sus opiniones en este periódico digital.
andalucia.press no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor.

Envíe su artículo o carta a:
redaccion@andalucia.press


andalucia.press
Periódico Independiente
Málaga

Depósito Legal:
MA - 1.023 - 2000

Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet

Director: Alejandro Ortega
Fundador: Federico Ortega

952 410 658
678 813 376
contador
visitas desde nov. 1998