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Cuentos y relatos globales


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Artículos publicados en andalucia.press
-Molino de papel-
“EL MOCHO DE LAS PRENDAS” (DE LAS SALAS) 
Cuentos y relatos globales. 13.09.26 Ampliar
De las Salas se enamoró de Lucía; pero Lucía no se enamoró de él.

Escribe; Walter Pimiernta J.-  Él era mayor. La vio una tarde crepuscular, como suspendida en el oro de un sol mortecino. Se detuvo al verla. Suspiró. Se olvidó de su prisa y se caló un poco más su corto sombrero de fieltro gris. La miró en ese instante exacto en que el mundo, por un minuto, se detiene para que uno vea las cosas hermosas.
Con decencia, le pidió el favor a un transeúnte que por allí pasaba —en aquel pueblo todos se conocen— y en voz baja, dando las gracias, preguntó por ella como quien pregunta por un milagro.
—Se llama Lucía, señor.
Lucía. Cinco letras y otro suspiro. Lo repitió en silencio, letra por letra, como para que no se le gastara entre los labios. Y todo derivó en un intenso deseo de conocerla.
De las Salas vendía prendas valiosas en una pequeña maleta de madera con vidrio de exhibición: anillos, sortijas, manillas, cadenas, crucifijos, zarcillos, collares, gargantillas, brazaletes, dijes y diademas. Tenía una clientela buena y confiable a la que visitaba, sin falta, todos los jueves del año.
Era hombre de buen trato: cordial, de agradable charla y muy educado. Sin ser nativo del pueblo, tenía ahijados a los que no les dio la vida, pero a quienes pidió permiso para quererlos como si fueran sus hijos.
Una vez, yendo con su maleta, se quitó decentemente el sombrero y cortejó a Lucía, pero ella no supo interpretarle la mirada. Le dejó entrever que si algo pretendía, en nada se comprometería.

Molino de papel-
Segundo Avilés. “EL HOMBRE QUE SE BEBIÓ EL TECHO”
Cuentos y relatos globales. 06.09.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.
Segundo Avilés llegó al  pueblo a las seis en punto de la mañana.
Venía de Pailitas, de la finca El Remanso, de don Alberto Marulanda. Nueve mil hectáreas entre Pelaya, La Gloria y Tamalameque. Tres meses cogiendo algodón bajo un sol que no perdona, con las manos rajadas, la espalda doblada, llenando costales que pesaban más que él. En el bolsillo del jean marca “Era”,  traía un fajo de billetes de a veinte pesos oro, de los que traían pintado a Caldas, doblados con cuidado y envueltos en una bolsa plástica para que no se le mojaran con el sudor: trescientos ochenta pesos. Era toda su cosecha. Le alcanzaba para una vaca y dos toros.
Su mujer, Rosa Celorio, de los Celorio de Pueblo Viejo, Magdalena, le había dicho antes de que él se fuera para la cantina “El Rodadero”, donde la bocina lo llamaba con la voz de Antonio Aguilar cantando La mancornadora:
—Segundo, con eso arreglamos el techo, que ya no aguanta otro invierno.
Él había asentido con un movimiento de cabeza. Lo decía en serio.
Se sentó en un taburete de cuero contra la pared de piedra de da a  la Calle del Cementerio. Se quitó el sombrero de paja para limpiarse la frente. Tenía una sed de tres meses. Una sed de cerveza.
—Caslito —era el cantinero—, regáleme una fría, pero bien fría.
La primera se la tomó como se toma el agua después de cruzar el desierto. De un solo trago, con los ojos cerrados. Por acá no hay desierto, pero esa vez sí lo hubo.
La segunda se la tomó más despacio, mirando a la gente pasar que lo saludaba:

-Molino de papel-
EL "LOCO ARANGO", EN PRIMERA PESONA
(Un loco que no  era loco)
Cuentos y relatos globales. 30.08.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- A mí me dicen "El Loco", pero los verdaderos locos son otros. O quizás no. Quizás el único cuerdo en esta ciudad de calor endemoniado y brisa marina soy yo, o tal vez el mar de Santa Marta nos terminaba por secar el seso a todos, tarde o temprano. Nací bajo el apellido Arango, una estirpe de muchachos con buen pie para el balón, de esos que hacían gritar a la tribuna en el Eduardo Santos  y gambeteaban la vida en una cancha con la camiseta del Unión Magdalena. Pero a mí el destino me dio otra clase de gambeta. Mi cancha fue la calle polvorienta, y mis rivales, o más bien mis compañeros de juego, fueron los náufragos de la razón.
Viví mis mejores años en el Rincón Guapo, allá en la carrera quinta con calle cuarta. Un sector de gente brava pero noble, donde el sol golpea el pavimento desde las seis de la mañana como un mazo al rojo vivo y la música de los picós se mezcla con el olor a pescado frito y salitre. Después, cuando los años me pidieron un poco más de sosiego, mudé mis bártulos al barrio Nacho Vives, buscando un aire más reposado entre los cerros. Sin embargo, la fama ya me precedía a donde quiera que fuera. En Santa Marta todo el mundo me conocía. Si un alma en pena empezaba a gritarle insultos al morro en la bahía, o a desnudarse frente a la Catedral en pleno mediodía bajo los años sesenta, la gente no llamaba a la policía. Decían, con una mezcla de lástima, burla y urgencia: "Llamen al Loco Arango".


-Molino de papel-
EL HOMBRE CINE
Cuentos y relatos globales. 16.08.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Alfonso alucina con en el cine. Es peliculero. Vive una constante película. Siempre habla y camina igual al protagonista del último film que vio. Y ahí va caminando por el Paseo de Bolívar, bajo un cipote sol que le hace sentirse como Lawrence de Arabia cruzando el desierto, con la diferencia de que aquí el calor se ahoga a punta de raspao esquinero o donde “el Químico”, tirando guarapo helado...
Lo jodido es que, alguna vez, Alfonso, tratando de representar en algo el personaje humano de la película 2001: Odisea del espacio que se vio en el Teatro Metro hacía ya unos meses, fantaseando ser el astronauta Dr. David Bowman (interpretado por el actor Keir Dullea), al día siguiente no creyó haberlo hecho bien porque, para él, esta es una película confusa que genera más preguntas que respuestas. Es más, Alfonso no iba a entrar a verla, pero lo hizo porque, en la cola, se pilló a la Rosa, una de sus pretendidas, acompañada de dos tipos del barrio: uno era un usurero del mercado que prestaba plata por horas a los plataneros y el otro un cobra diario de mala muerte. Esto lo hizo entrar y llevarse los dos chascos: el de Rosa en un viaje raro y el de una película hueso.
—Y la Rosa que se las tiraba de santa mocarra como La novicia rebelde —dice contándome la historia.

-Molino de papel-
“TIMITO”. EL TROMPEADOR DE CAMPECHE (de la vida real)
Cuentos y relatos globales. 02.08.26 Ampliar
A «el Negro Elías», a «Martín Yuca Asá», a Cayetano, a «Álvaro Pacheco», a «Bejuco» y a «el Negro de Santana», los trompeadores de mi pueblo.
Escribe; Walter Pimienta J.- «Timito» Redondo era, en el corregimiento de Campeche, el respeto de los hombres. Nació para trompeador; esa fue su virtud sobrenatural de cuerpo entero. Siendo apenas un niño, en medio de un silencio de asombro y de un fuerte derechazo, partió las primeras narices en una fiesta de cumpleaños. Desde entonces, sus padres, alarmados por su violenta manera de conducirse, lo llevaron ante los médicos para que le curaran el peligroso mal de tira puño.
Uno de los galenos consultados dictaminó que el niño tenía «trompeatitis aguda» y que, con unos cuantos correazos y unas «píldoras de tatequieto», se curaría; pero ese tratamiento no produjo en “Timito” ningún resultado benévolo. Otro patólogo clínico afirmó que el menor sufría de «jodentina perniciosa» y ordenó que le aplicaran inyecciones de «tranquilidina al cien por ciento», además de obligarlo a comer con cuchara de cobre; más tampoco sanó con ese método. Finalmente, «el Mago de Arjona», especialista en remediar males extraños y conocedor de los secretos de la vida y de la muerte, consideró que “Timito” padecía de «jodencia callejera». Lo sometió a un largo y espeluznante proceso de cuentos de miedo que debían referírsele antes de acostarse. ¡Pero qué va! Eso lo dejó peor. El Dios de arriba ya lo había decidido: “Timito” Redondo, hijo y nieto de Redondos, sería trompeador de los buenos. El cielo brillante de enero le otorgó ese ser de gracia y ese carácter de egregia dignidad con el que, gracias a sus puños de guayacán, le sacaría los dientes a más de uno y pondría a sus adversarios los «ojos colombianos».

-Molino de papel-
“MIRO LO QUE ME GUSTA”
Cuentos y relatos globales. 26.07.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J  —Escoge  armas, lugar, fecha, hora y dos testigos, y me mandas la respuesta con "Carlos Ugly", que es el hombre más serio de este pueblo —le mandó a decir don Emilio a don Jorge en un papel sellado escrito.
Don Emilio le pagó cinco pesos por el favor a "Canillita", un mandadero confiable y de los buenos en ese tiempo. Al llegar a la casa del destinatario, el portador del mensaje dio tres golpes suaves a la puerta de la manera más educada y le dijo a quien le abrió:
—Buenos días. Aquí le manda don Emiro a don Jorge este papel... Que por favor lo lea. Gracias.
Y el mandadero, con el tiempo entre las manos —pues tenía otra encomienda que cumplir—, dio la espalda y cruzó la esquina con un  andar ligero, llevado por la prisa de diez deberes más.
Era abril de 1850.
Don Jorge, haciendo buen uso de los servicios de “Carlos Ugly”, le mandó a decir a don Emilio —también en papel sellado y firmado— que, al ser él el desafiado y tal como lo dictaba la ley del duelo, ya había escogido las armas. El lugar del ristre sería la Plaza de las Moras el primero de abril a las dos de la tarde, y sus testigos:  Ortega y Otero. Asimismo, notificó que José de la Rocha y Leónidas Armenta, sus padrinos en el compromiso, eran los encargados absolutos de fijar, redactar y publicar en las esquinas el cartel oficial correspondiente. En éste se invitaría a la comunidad a asistir a un duelo a pistola, de acuerdo con las reglas del código de honor del siglo XIX, el cual dictaba a la letra: «Los dos hombres involucrados (el ofendido y el ofensor) nunca se comunicarán directamente tras el altercado, para evitar riñas salvajes en los días previos y mantener el protocolo de caballeros».

-Molino  de papel-
“JONAS, BUSCA-VENAS”
Cuentos y relatos globales. 19.07.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Jonás Busca-Venas tenía el don absoluto de encontrar agua a grandes profundidades bajo la tierra. En campo abierto y bajo un día completamente despejado, caminaba en línea recta sosteniendo una tensa vara de avellano en forma de horqueta a la altura del pecho. Justo en el punto exacto donde la madera se doblaba con fuerza magnética, miraba al dueño del terreno que lo había contratado y sentenciaba:
—Cave aquí. A catorce metros exactos hay un manantial.
Y nunca fallaba.
Pero Jonás no solo desenterraba caudales. Tenía también la inequívoca  facultad de descubrir otras realidades ocultas: adivinaba con pasmosa facilidad los pensamientos ajenos, desarmando las malas y buenas intenciones antes de que se convirtieran en actos. Aquello le venía de sangre. Era nieto de inmigrantes árabes llegados a Santa Cruz de Lorica en 1880, procedentes de las montañas del Líbano; viejos sabios practicantes de la geomancia que, leyendo las arrugas de la topografía, hallaban minerales en el monte y objetos perdidos en los rincones más oscuros de las casas. A su abuelo paterno, un místico llamado Nadim Al-Yanin que jamás pronunció una sola palabra en español, lo consideraban en el pueblo una especie de brujo, o un "Pokémon" de aquellos tiempos, capaz de rastrear lo invisible.


Molino de papel-
EL CUARTO MEDICINAL DE MI ABUELA
(Juro que lloré escribiendo esto).
Cuentos y relatos globales. 12.07.26 Ampliar
Escribe Walter Pimienta J.- Yo conocía la casa de mi abuela por muchas cosas, pero especialmente por sus olores y aromas; por sus sabores, por sus sonidos y ruidos—fantasmas invisibles que solo habitan en el recuerdo—de los que escribiré otro día.
Su cuarto de dormir, por ejemplo, tenía un cortante olor medicinal que lo envolvía todo: aroma de químicos y plantas curativas, verdes sabias compuestas para el milagro de quitar dolores y fiebres. La ruda, el romero, la yerbasanta, la yerbabuena, la albahaca, el toronjil, el orégano, la manzanilla, la curarina y los efluvios de su botella de ron compuesto; allí habitaba el alivio a todo mal. Y en los transparentes frascos bocones, un pastillero de todos los colores que en pequeñas dosis y comprimidos, pasados con medio vaso de agua fresca de la tinaja, curaban el mal de la impaciencia y sanaban los dolores del mapa del cuerpo. En la experiencia y la historia de saber cuál calmaba un espantoso dolor de muela o cuál un dolor de cabeza, habitaba la magia de uno volverse nuevamente bueno; no se sabe si por la acción del medicamento o por su sonrisa del «ya se te pasó». 

-Molino de papel-
MAÑE DE 8 a 4 
Cuentos y relatos globales. 05.07.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- A las ocho de la mañana, tras un desayuno «bien trancao" tomado una hora antes —consistente en un recalentado de arroz de frijol, tres huevos fritos, carne desmechada, dos arepas de queso, chocolate o café, y el infaltable jugo natural de guayaba—, Toño sale de su casa rumbo al trabajo. En la mano, balanceando una bolsa de manigueta, lleva su pijama y unas chancletas. Su jornada, que se repite idéntica todos los días, se extiende hasta las cuatro de la tarde.
Toño trabaja en una colchonería del centro de Barranquilla. No es vendedor ni fabricante, tampoco el celador del establecimiento; sin ser nada de aquello, Toño cumple allí su jornada diaria. A diferencia de otros obreros, él no padece el sol implacable del Caribe; trabaja a la vista de todos, protegido detrás de las vidrieras del local. Los transeúntes que caminan por el sector se detienen intrigados ante el escaparate. El insólito espectáculo les arranca una leve sonrisa o algún comentario burlón. No es que conozcan a Toño y busquen complicidad con el gesto; es el asombro ante un oficio tan singular.
Para la mayoría, un trabajo de tal naturaleza resulta inimaginable, casi inefable. En un mundo donde los hombres se ganan la vida como meseros, cantineros, carniceros, cocineros, choferes o cargadores de bultos; o como cajeros de banco, cuya corta felicidad consiste en contar y guardar el dinero ajeno; o bien vendiendo libros y periódicos en las esquinas, o incluso sumergidos en la infamia de limpiar alcantarillas, el dueño de la colchonería le diseñó a Toño un empleo a la medida, en un cuarto acondicionado especialmente para él. Allí, a la vista de todos, se le ve plácido y feliz. En la colchonería, Toño no hace otra cosa que lo suyo y  gracias a esta estrategia, el negocio prospera y las ventas marchan muy bien. 

-Molino de papel-
HUELE A TORO
Cuentos y relatos globales. 28.06.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Cada vez que en el pueblo la gente veía pasar a Alejandro Ahumada, mezclado entre sus propias vacas mientras las llevaba a pastar a su finca, hablaba de su historia en voz baja; sin embargo, nadie se atrevía a decirle nada. Lo mismo acontecía cuando entraba al billar con ganas de jugar una partida: ninguno de los allí presentes era capaz de espetarle, de forma peyorativa o metafórica, lo que por su conocida situación tanto querían decirle. A la multitud que esa tarde colmaba el billar le incomodaba su presencia, la cual consideraban aberrante. Pese a ello, manteniéndose reservados y aceptando a regañadientes su fortuita aparición, todos se guardaban el secreto de aquel cuento —no tan cuento— que lo distinguía, sobreviniendo siempre  entre los asistentes quien lo retara a un ocioso juego de 323 carambolas .Partidas de las cuales, en más de una ocasión, entre retado y  retador, surgía una digna amistad y un vínculo en el que el confrontado jamás le mencionaría lo que otros callaban, de modo que, a partir de ahí,  ni el uno ni el otro se  perdían  el respeto y la confianza. Por  otra parte, a Ahumada le  gustaba hacer  amistades permitiéndose un  temperamento suave, familiar y adorable.
Quince años después de aquello que le ocurrió —o que terminó por domesticarlo—, Alejandro, el desdichado, ya estaba acostumbrado a esa otra naturaleza descubierta cuando quiso despejar una duda, o tal vez una falsa impresión. Desde entonces, vivía debatiéndose entre lo bueno y lo malo, entre la verdad y la mentira.

-Molino de papel- 
Del mundo de antes... De pronto una aldea

Cuentos y relatos globales. 21.06.26 Ampliar
"Los pueblos son libros. Las ciudades periódicos mentirosos."  -Federico García Lorca-
Por: Walter E. Pimienta Jiménez.- 
De pronto (siempre hay un "de pronto" o unos "de pronto" en las historias que, de súbito, de manera rápida, inesperada o sin preparación, ocurren, suceden, pasan, acontecen, surgen o vienen; este al que me refiero aquí no lo ponga como sinónimo de duda, de posibilidad o probabilidad; no, este fue un de pronto repentino, apresurado, de improviso), cuando la aldea dejó de ser una aldea de calles polvorientas, apacibles y silenciosas, para convertirse en un pueblo de calles pavimentadas, escandalosas, bullosas, alteradas y agitadas. Una aldea donde la gente iba a los velorios con ganas de revivir al muerto refiriendo cuentos y un caudal de historias del difunto, y tomando café hasta el amanecer. Y era la misma, una aldea plácida, pacífica, serena y mansa donde los pájaros, en sus nidos, hacían la siesta de la tarde y donde sus tres policías, cansados de hacer nada y muertos de sueño, por turnos, dormitaban con las gorras sobre la cara, sentados en alguna de las bancas del parque, soñando que cogían a un ladrón inalcanzable que llevaba una gallina entre las manos. 

-Molino de  papel-
'Alguien tendrá que pagar los platos rotos'
Cuentos y relatos globales. 07.06.26 Ampliar
No sé  cómo empezar esto.
Donde Celina, los platos llovían.
Donde Celina los platos pagaban  los platos...rotos.
Donde Celina los platos volaban.

Escribe; Walter  Pimienta J.- Esto ocurría  cada  vez  que  Celina pelaba con  Simeón cuando  este amanecía donde  la  otra, con Hildebranda Urrego,  y de allá venía  a su  casa como  si  nada  y  con  una cara fresca a la que la brisa de diciembre,  rayando la aurora,   rozaba dibujándole en  los  labios  una  sonrisa de amor...y  una calma  en  la piel y  una  rosa en  la  solapa y  una mirada  que escondía las picardía de una noche de pasión y  un  olor  grato a “Agua de Florida Murray & Lanman” y  los dientes  impecablemente  lavador  con “Pepsodent” y  un  cantico  pendejón  entre  labios que decía... “Luna que se quiebra sobre las tinieblas de mi  soledad...” .  Y  esto sacaba  de quicio a Celina  hasta  perder la paciencia, irritarla y  exasperarla llevándola al  límite de no  reencontrar la compostura y  el control...y  entonces,  platos  iban  y  venían,  venían e iban...platos  por  allá  y platos   por  acá...por  acá y  por allá...Platos  y  platos...y  más platos...

Molino de papel - En el día mundial de la tortuga, mayo 23
MI TIO GOYO, EL HEROICO

Cuentos y relatos globales. 24.05.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Allí, frente a la que entonces sería la silenciosa, arenosa y hermosa  playa de “Las Ventanas, un día de mayo de  1963, mi tío Goyo, llevaría a cabo el acto más “heroico” de su vida. No estaba  él esa vez en ninguna gesta independentista, se encontraba por  ahí , a la media mañana,  buscando unos terneros  extraviados que se le  habían escapado del chiquero contenido en  el  corral de ordeño que hubo en los  tiempos de gloria y prosperidad en  la finca de mi abuelo Hernán,  “La Playa”.
Mi tío Goyo, esa vez, cazó  una tortuga. Algo  como  para no  ignorar. Seria de las últimas que ya empezaban  a escarcear,  algunas de las cuales,  según Jorge Rocha, vecino pescador de la misma zona, si no  salían a desovar en mayo, entonces lo hacían en noviembre, ocasiones que él   aprovechaba para, de manera furtiva, dando expectante salidas al sitio,  mayormente de  noche,  darles  beneficiosa caza furtiva.
Lo más lejano que  quizás tendría esa vez mi  tío en su mente,  quizás en  el  umbral de sus cuarenta,  sería esta vivencia: cazar una tortuga  gracias al desvarío de unos terneros extraviados y  desmadrados.
Contaba “Goyito”, como le decíamos,  que calladito,   vio la tortuga  haciendo  un  hueco  en  la arena seca  con  las aletas y  que en este, acomodada, empezó a poner sus huevos (desovar) y  que era grande, muy  grande...Que se le cercó  sin que ella  lo  observara,  que se quitó  la camisa y enseguida,  como  una ave rapaz, resuelto y lleno de valor,  se le tiró encima y que aquello  fue como  una lucha de toros; en ese cao de un  “toro  viejo” con  una  agreste  e  indómita  “caparozonada” bestia que en su desespero estuvo a punto de ganarle  la pelea y,  suspendiendo su  desove,  casi  retorna al  mar. Pero que por suerte, Goyito, antes de que esta entrara al agua,  haciendo un esfuerzo magnánimo se le lanzó de nuevo y logró voltearla, acción que para esta clase de animales puede ser causa de una horrible muerte y  en  la  ausencia de sus aleteos, las hace  “obedientes” al enemigo  reductor.

-Molino de papel-
LOS 8 CANDADOS
Cuentos y relatos globales. 17.05.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Cuando Silvestre,  el sacristán, después de la  misa de la mañana puso el octavo candado a  la  puerta  de  la  iglesia,  cada  uno  de  los  cuales  tenía  una llave  diferente, tuvo  la  impresión,  algo embolatado, de que aquel domingo tenía cara de   lunes.
Lo de dejar los ocho  candados, con  ocho  llaves distintas, puestos  por Silvestre en la puerta de la iglesia, obedecía a su  estricto sentido de seguridad y vigilancia en  la  consideración de que no  volviera a darse otra vez  lo del robo del  hacha a la  imagen de  San Judas Tadeo,  ocurrida  la tarde de un sábado, cuando una mujer solterona, en  la  creencia de que al santo, si lo  despojaban de esta, a lo quince días le hacía a la ladrona   el  milagro   de darle novio para casarse y solo así  se la devolviera. Y esto, precisamente esto era lo que le preocupaba al fil sacristán  porque no quería caer en  la lengua de  la gente que a lo  mejor pensaba fue cómplice de  aquel acto pecaminoso,  impío  y profanador,  no  teniendo él velas en el entierro.
Silvestre tenía alma de  niño y ese domingo,  iría a vespertina.  Daban,  en  el Teatro  Montecristo,   una de  Joselito,  el  pelaito español que cantaba como  un  ruiseñor.
Después,  iría a  la esquina  de la cantina de “la Niña Sara, a comerse  un  helado de  crema de vainilla  de los que allí  vendía el  señor  Ramírez  en conos  de galleta griega.

-Molino de papel- 
'El ángel del paseo Bolivar'

Cuentos y relatos globales. 10.05.26 Ampliar
Hay ángeles que parecen ser personas y personas que parecen ser ángeles
Escribe; Walter Pimienta J.- Era  lo  más lejano para mí,  que ese día, o  mejor,  que ese mediodía, a mi  paso, me encontrara con  un ángel de carne  y  hueso. El  sol mataba. Y, allí, a medio  camino entre la carrera 43 y 44, pleno centro de la  ciudad, Paseo de Bolivar, montado  sobre una banca que  alguno  le  prestó, con límpido ropaje de blanco y rojo satinado, atravesado por un  rayo de espiritualidad,  estaba la alada y  celestial figura, “querube vivo  caído del cielo sin  haber sufrido este daño alguno  en  lo que debió ser su silencioso descenso”. Los niños, de las manos de sus madres, lo miraban sorprendidos, algunos transeúntes igual y yo también a punto de persignarme al verlo.
El mundo parecía ignorar el caso. El  cielo lo  veía. En medio del fragor, un olor a rosas se hacía presente. Dice la tradición espiritual y las creencias sobre las presencias angelicales,  que la venida de estos a la tierra suele anunciarse a través de aromas dulces, intensos y puros sin que tales fragancias  tengan  una fuente física aparente. Y, en  el lugar, parecía sentirse aquella aroma.

-Molino de papel-
LA OLLA, LA OLLA, SE ROMPIÓ LA OLLA
Cuentos y relatos globales. 03.05.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Y digamos que hace muchos años, en un  pueblo de cuyo  nombre  si  me  acuerdo  pero no lo  quiero decir,  se rompió  una olla,  sí, una olla, uno   de los inventos que en otro pueblo, recién conocido el concepto de que la tierra era  redonda, alguien, para beneficio de la humanidad,   poniendo  en  ello todo su  ingenio,  hizo.
Y digamos  también   que  esta olla  debió  ser  de  barro sino no se  hubiera  roto...Se  usaron estas,  las de barro,  por mucho  tiempo,  y la vaina fue que, hubiese sido cuando  hubiese  sido,  la tal  olla se  rompió porque  son las de barro,  en  muchos casos,  las que  más se rompen y por  eso, y no  por  otro  motivo, por  ser  de  barro,  esta se rompió... Creo que  mejor explicado  no  puede estar...
Bueno, de  lo  poco  que se  sabe es  que la  olla en  referencia se  rompió un  sábado;  lo  que explica  que las ollas se rompen  cualquier  día,  ya  de  aluminio u hechas en cualquier  otro  metal, pues no   tienen la capacidad las mismas, ni   el  poder, ni la  facultad,  ni  la  potencia, ni la  ventaja,  ni la  virtualidad,  ni la  honradez,  ni  la  integridad,  ni  la  ética  de no  romperse, mucho  menos si son  de barro  como esta  que  tenía que   ser  barro sino  no  se  hubiese roto. ¿No creen?
Digamos que  debió ser la  olla que se rompiera,  una olla agrande, de aquellas que  antes hacían y vendían los alfareros de Malambo y   tenían  fama de duraderas y de agregar a los sancochos  un añejado buen sabor por tradición  y raigambre si se les asistía con un  buen  encendido fogón  de leña,  ya montada  ésta  en tres  bindes o  en  una hornilla de palos y adobes, como  las de otrora,  que eran  el  corazón encendido de las casas en  los  pueblos.

-MOLINO  DE PAPEL-
Un tema de Semana Santa
CUAMDO  DIOS  ANDABA POR  LA  TIERRA
Cuentos y relatos globales. 05.04.26 Ampliar
Escribe;  Walter  Pimienta.- Cuando Dios, plenamente divino y humano, encarnado en Jesús andaba por la tierra, tan pronto amanecía, las gentes de los pueblos abrían  de par en  par las puertas y las ventanas de sus  casas para que por estas entrara su  bendición.  
Todo era posible en  tal  tiempo y,  en  la  dimensión de la realidad y el alimento a mis ficciones fomentadas por mi mis abuelos,  siendo yo apenas  un niño que todo lo  creía , así como creía que en verdad Dios,  igual que  Pedro anduvo  por  su  casa,  sobrada razón tendría el Creador como  Creador  para  andar a sus  anchas por  este mundo,  de  modo que, apoyado  en el decir de ellos (de  mis abuelos), y en sus convicciones,  me  resultaba completamente normal y acostumbrado que, aferrados en su sabiduría o en  sus empecinamientos, a pie  juntillas, me  metieran  en  la  cabeza hechos incomprensibles  e inabarcables  porque La  Providencia así  lo  dispuso y  entonces aceptaba, como  del  todo natural,  que las inmensas rocas y piedras del mundo en la Semana Santa caminaran o  se  movieran y  cambiaran  de sitio avanzando un  milímetro por  cada siglo…
Cuando Dios andaba por  la  tierra, decían mis  abuelos,  todos en  el  pueblo  creían en Él y  nadie  le  cerraba  la puerta de  su  casa…Y en atención a  lo  que estos   me decían,   entonces  Dios entraba a  la casa de Demetrio, daba  los  buenos  días, se sentaba en  un  taburete y  se  tomaba  un  café en la esperanza del   día  en  que  le  haría a este  el  milagro  de  darle  la  vista por  su  fe…Demetrio  era  ciego. 

-Molino de papel-  Prosa de la nostalgia
¿Dónde están los abuelos y abuelas de antes?

Cuentos y relatos globales. 22.03.26 Ampliar
Ya se donde  estan los abuelos de  antes
Siempre tendremos historias vívidas por  contar

Escribe; Walter Pimienta J. Hace años que a los míos, a los de mi  infancia,  nos los veo  en  las  frescas tardes en la puerta de la casa  conversando sentados en sus mecedoras y taburetes de cuero. 
Mis abuelos, y  todos los abuelos de antes y los de todos, deben  estar por  ahí, en las fotos viejas de “Cabica”, el  único  fotógrafo  que había en el  pueblo...
Cierto, ahí deben estar.
Busquenlos.
...Murieron  sus hijos y no tengo a quien preguntarle dónde están  mis   abuelos de antes y  los de ustedes  y entonces me lo pregunto y me contesto: Los abuelos de antes, y  entre ellos  los míos,  están en el  cielo y desde allá nos cuidan...Y  a mi abuelo Hernán y a mi abuela Cristina;  a mi abuelo  Ismael y a mi abuela materna,  ya muerta, a quien no conocí.... los hago ahora no sentados en la puerta de la frescas tardes en la puerta de la casa  conversando sentados en sus mecedoras ni en un taburetes de cuero,   sino pugnando contra los olvidos,  tal vez reposando cada uno  en  una estrella mientras, seguro, mi abuelo  Hernán, a placer, se fuma un  “Tabaco Roa” del  que  él en vida me regalaba la marquilla  de papel para que yo, poniéndomela  en el dedo anular de la mano derecha,  con esta jugara  creyéndomela una  sortija.

-Molino de papel-
 MARGARITA
(La historia de una cuidadora de un enfermo de Alzheimer)

Cuentos y relatos globales. 16.03.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Margarita se levanta temprano. Bueno, para Margarita lo de levantarse temprano es levantarse cuando ya otros se han levantado; es decir,  a las 7.   Y no es que ella sea perezosa sino que se acuesta cuando su esposo, antes,   cada noche,  preciso en el tiempo, da las  doce vueltas  cíclicas  concebidas a la cama y,  previamente,  va a la nevera, la abre y la cierra; apaga y prende los bombillo; se queda viendo un punto fijo; sonríe por  algo, cuenta  en  silencio  con  los dedos, se sienta y se para de su silla favorita, abre el grifo de la cocina y olvida cerrarlo, va al baño, se mira en el espejo, habla consigo mismo, se rasca las cejas;  la mira ella y le pregunta lo  de siempre: ¿Usted  es la muchacha del servicio? ¿Como se llama? ¿Cuándo vino? ¿Cuándo se va? Y luego cae en un  silencio  profundo y esconde un  papel  en  alguna parte. Se quita y se  pone el  reloj, se desabotona y  abotona la camisa, se pierde de la sala al comedor, verifica  la seguridad de la puerta principal y,   finalmente, se acuesta, cierra los ojos y se va quedando dormido como  un niño cuando  la pastilla de “Queteapina” le empieza su  efecto.

-Molino de papel-
NOSTALGIA DE LA PLAZA VIEJA
A raíz de la iniciación de la construcción de la nueva plaza de Juan de Acosta

Cuentos y relatos globales. 08.03.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Se va la vieja plaza amiga, la que conocí de polvo y arena...Se va con el cambio de los tiempos; pero nunca se irá de la nostalgia, de los recuerdos, de los momentos, de la historia...De joven caminaba por ella, visitaba el billar cantina de la Niña Sara, saludaba a los presentes y escuchaba las historias de “el Churre...Y no tenía ni nunca tuvo nuestra plaza un nombre emblemático...simplemente era ese:  LA PLAZA...
Se va la vieja plaza amiga, corazón vital del pueblo porque, para ir a la escuela, de niño, pasaba por la plaza; para ir a la iglesia a misa los domingos , pasaba por la plaza; para ir a la casa cural a pedir agua bendita y con ella espantar  al  diablo, pasaba por la plaza; para ir a la alcaldía a ver  a un alcalde que se moría de aburrimiento porque aquí nunca pasaba nada, pasaba por la plaza; para ir a tomar el bus que me llevaba a la ciudad, pasaba por la plaza; para ir a bailar en la fiestas patronales, pasaba por la plaza...Los vivos y los muertos, también pasaban por la plaza: los primeros,  buscando la existencia, los segundos, llevados en ataúd a la otra vida... 
Por la a vieja plaza amiga, se paseó en Semana Santa, llevado en andas, El Hombre de la Pesada Cruz con la pesada cruz en sus hombros redimiendo al pueblo entre nubes de incienso y rezos e instaurando con Él una relación viva en la fe.

-Molino de papel-
Historia de un viejo de 27
Cuentos y relatos globales. 28.02.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Aquel domingo de octubre, y tenía que ser es en octubre porque en octubre ocurren cosas raras como estas, Joaquín Daniel Domimgues Salazar, temprano, al levantarse como de costumbre, antes que Ana María, su esposa, y que su pequeña hija, Ursula Amaranta, este nombre lo sacó de las personajes de “Cien años de soledad, pues era un consumado lector de las obras de García Márquez, en chancletas y pijama, caminando en la semi penumbra, por instinto encendió la bombilla de la sala, se miró al espejo y, asombrado, se dio cuenta que, sin dolor de ninguna clase ni en ninguna parte, la mitad de su cara se le había envejecida de pronto y así también el ojo de ese costado, lo tenía achicharrado y enmarcado en unas pestañas largas y la piel con arrugas, Media cabeza llena de canas y le había salido un medio naciente bigote y una media barba de pelos blancos y duros.
Joaquin Daniel, a noche que había pasado ya, se acostó a dormir de 27 años, tres meses y quince días de edad y ahora, al despertar, del lado izquierdo de su rostro amanecía como teniendo 98 y como si el reloj de su vida, desaforado de horas, minutos, segundos y décimas de segundo, de súbito, lo pusiera a vivir 71 años más , así, de golpe. 
Pero el acontecimiento no paró aquí.

-Molino de papel-
ADIOS  A LA PALABRA ADIOS
Cuentos y relatos globales. 22.02.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- La  gente, antes, se despedida con la palabra adiós. Adiós para ir del trabajo a la  casa y de la casa al  trabajo. Adiós para  ir  de la casa  al  colegio  y  del  colegio a  la casa... Adiós a una chica  que  nos gustaba mucho  al verla pasar. Este último  adiós se acompañaba de una  sonrisa medio  reprimida y, algo apenados,  con  las manos en los  bolsillos,   en  el  caso  de  nosotros los  hombres, era este  un  adiós repetido en  la mañana,  al mediodía, en  la tarde y  en  la  noche porque la chica nos gustaba que nos gustaba, de modo tal  que este  adiós  no podía  reprimirse y,  por  el  contrario, tenía  el gozo de una sugestiva  mirada...Y  no  era aquel un  adiós,  un  adiós   para siempre sino para dentro de  otro  ratico  de pasada y  pasada...
El  adiós de enamorado, dicho de la manera más  clara, era un  adiós que no se aguantaba en la boca. Menos si ella, la pretendida,   acompañada por su madre,  estaba sentada  a la puerta de casa, y  fuese uno  conocido o  no por ellas, dicho  adiós se decía porque se decía...y  si lo era, se entonaba  con cierto  marcado alargamiento  en  la palabra que denotaba un  tono de amistad y de  cariño...y  acto seguido, como para no denotar cierto nerviosismo,  si  el  adiós, más que para la madre de ella,  era  para  la  chica  que nos  gustaba porque nos gustaba,  por  instinto se miraba  el  reloj, si  era que  teníamos o lo  llevábamos puesto en la muñeca y de ser que sí, seguro que ni  la  ahora exacta de ese adiós sabíamos a la  hora de la  hora...
Los adioses de antes, eran claros, como  la  mima sola palabra o  interjección  de cinco letras. Se sentía  viva.  Y cuando era una adiós despedida, iba acompañada de un amistoso abrazo. Y  si era un  adiós de amor, la acompañaba un beso...Era ese adiós, todo un  vínculo único  y sentido...inmutable... Guardando el deseo  de un  volver a ver  al otro  u  otra...Y   cuando  era un adiós para  siempre, este se decía   con  la tristeza decadente de un final...cerrando una  historia para siempre...

-Molino de papel-
DIJO QUE SE IBA DE VIAJE
Cuentos y relatos globales. 08.02.26 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J..- Como todos los martes de cada semana, dijo que se iba de viaje.
Se lo dijo a su mujer.
-Motílate si vas a viajar-le dijo ella.
-Si. Al regresar, salgo para Magangué y me iré motilado. No te preocupes.
Él viajaba y acostumbraba a volver al día siguiente. 
Vendía enciclopedias en los pueblos vecinos.
Salió a la calle y, en una esquina, tomó un bus de la línea “Rebolo las Nieves”.
Minutos después, se dirigía al centro de la ciudad.
Iría a donde Ballesteros, bajos del edificio “El Iris”, plaza de San Nicolás. La zona le era conocida desde cuando niño y, del brazo de su madre, esta lo llevaba por allí de compras.
Ballesteros, sin cliente, a esa hora, estaba sentado en la silla de motilar y, leyendo un periódico, esperaba que alguien llegara en demanda de sus servicios.
Eran las diez de la mañana.

-MOLINO DE PAPEL-
Diciembre en palabras libres, diciembre en libres palabras
Cuentos y relatos globales. 14.12.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Cuando en  mi  pueblo   conocí al más lejano diciembre, lo  conocí de azul  y  blanco y se me  dio  por  creer que  tenía una sonrisa  tímida y  reprimida,  como la de un muchacho primerizo de escuela. Los diciembres que después  conocí tenían el frío de las  tarjetas navideñas que le  mandaban a  mi  mamá mis  tías,   con  motivos de  un  señor gordo que le llamaban   Papa  Noel,  vestido de rojo,  queriendo ir por el mundo en  un  trineo  tirado  por renos,  procedente  de un  país hecho de nieve. Y fue esa también la primera vez que  vi la nieve así  fuera  en  un  colorido dibujo.
En aquellos diciembres,   aunque había  canciones  alegres,  también  las  había  tristes;  recuerdos alegres y recuerdos  nostálgicos y,   en  la  tales  tarjetas,  una leyenda de letras doradas con un  mensaje  de paz disfrazada de un silencio ruidoso y  un  tiempo que se escapaba de todos los relojes. 
De  joven, me  gustaba diciembre  en  mi  bufanda gris  y roja. Me  gustaba  diciembre en  el abrazo y  los  encuentros…Pero  los había de adioses,  de miradas frías y  d  lagrimas olvidadas.
Me  gustaba  diciembre en  las  burbujas de una copa de champaña y en la  ilusión de un  beso dulce  y  amargo.
Aquellos diciembres,  como  estos,  tenían  minutos  cortos y  largas  mañanas.

-MOLINO DE PAPEL-
FITO, ÑATO Y “CURRO”
Cuentos y relatos globales. 07.12.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Envuelto en la niebla de la madrugada, con  su  hecho  pensado,  sale  Fito esa vez del  rancho que  cuida. Sus pies en abarcas sienten  la  humedad de rocío que ha  mojado  el pasto.  
Había  dormido  a ratos. 
Pensaba en el burro.
Ahorita saldrá  el  sol  y  la  niebla se iría despacio.
-Lo amarro y  me  lo  llevo. Es maso. Lo saco de la parcela y lo traspongo: pero lo  que es hoy,  me robo.
Los del rancho de Ñato, aún duermen.
Van a ser  las  cinco de la mañana.
 Detrás de un vapor  gris, comienzan a ser  visibles los  árboles.
Fito, cabuya en mano, ha entrado a la parcela vecina. Allí  pasta “Curro”,  el burro.
Hay  un  aroma natural y  fresco  en  la  pradera.

-Molino de papel-
AFUERA YA ES DICIEMBRE  (Un texto decembrino)
Cuentos y relatos globales. 30.11.25 Ampliar
Diciembre siempre necesita más de un verbo para vivirlo y más de un adjetivo para calificarlo
Escribe; Walter Pimienta Jiménez.- Absorto y ensimismado  en sus actividades cotidianas, Clodomiro tardó un poco en advertir que afuera, en el exterior, ya es diciembre detenido en las redes de luces de colores titilantes y brillantes que su viejo vecino Inocencio, montado en una tambaleante  escalera, en la ventana de su casa coloca.
 Todos, en el barrio,  menos Clodomiro, aguardaban la llegada de diciembre: los niños, el sacerdote de la vieja iglesia afinando el viejo armonio que dormía en el polvo de la sacristía, las figuras de yeso de los pesebres;  los pájaros que escondidos por ahí, susurran entre las hojas. Las estridentes chicharras incapaces de guardar silencio, lo mismo que el alegre vendedor de gorros de Papá Noel que,  con aire de fiesta y feria patronal, hace del  parque, cada día,  un domingo divertido.
Clodomiro va  a su rústica  ventana aún sin luces de diciembre y un pedazo de cielo sin nubes  que a través de ella mira, inmenso y azul, también  me  se lo  dice junto  con un sol incapacitado de atardeceres…y un viento que por  ráfagas suaves  refresca todos los caminos y sendas, le avisa que  afuera, afuera   ya es diciembre… mientras que su  rancho por dentro aún  huele a sobreviviente invierno, guardando en  cada  rincón la abrumadora inminencia de la  concluyente y  última  tormenta que  no aleja de  sus  oídos el  postrero fragor del  recuerdo de mil  truenos y el implacable… ¡Tac! ¡Tac! ¡Tac! Incesante de las  repetidas  goteras del techo. 

-MOLINO DE PAPEL-
'El hombre que mató al diablo'
Cuentos y relatos globales. 23.11.25 Ampliar
Escribe; Walter  Pimienta J..- Municipio de Juan de Acosta, año  de 1939, finales de noviembre. Le trajo “el Niño Alber”, vendedor de imposibles y de cacharros en el  pueblo, por encargo expreso y con garantía de pago,  a Zorobabel Arteta,  hombre pudiente él,  la escopeta  más costosa de aquellos tiempos, una Remington 870,  calibre 12,  adquirida  en  Indumil, con  capacidad para 8  cartuchos en  carga, punto de mira  doble, encimada con cuatro  cajas de tiro, un  cuerno  metálico para llamar  venados, un  par  de guantes de cuero, un par de botas de casería, una carrilera de pecho  para 25  capsulas, un cuchillo desollador con  su  funda de cuero,  una cantimplora,  una gorra de lona y una lampara de cacería recargable  con  carburo,  todo por la suma de $625.000 cancelados en efectivo ante  dos testigos presentes:   Alberto  Barraza y Josecito  Echeverría.   Y,  además,  con  su  respectivo permiso legal vigente por  cinco  años, firmado y refrendado por el entonces ministro de guerra, José Joaquín Castro Martínez  en  tiempo del  presidente de la  República,  el doctor  Eduardo Santos.  Solo falta decir de la potente arma,  que no  había  igual entre los habitantes del lugar por lo moderna y lo costosa para orgullo de su dueño quien, como  cazador, llegado este momento, marcaría un antes y un después, desplazando su escopeta a las armas de avancarga de los  abuelos y bisabuelos;  aquellas que se  cargaban por  la  boca  del  cañón con  un  menaje de  perdigones, nitrato de potasio, carbón vegetal en polvo, azufre y  pólvora negra.

-MOLINO DE PAPEL-
'La novia de Puerto Colombia'
Cuentos y relatos globales. 16.11.25 Ampliar
(Vainas de una fantasma ni  del  todo cierto del  todo probada)
Escribe Walter Pimienta.- Generalidades.  Sea lo  primero decir que la fantasma de “la Novia de Puerto  Colombia”, alma en pena  ella,  lleva  ya  más de  cuarenta  años dizque  manifestándose a  los vivos,  de cuando en cundo, con  el mismo  vestido blanco y el mismo  velo de prometida en  la  nostalgia de un mundo que  para  ella, poco  ha  cambiado y  allí,  apostada a un  lado  de la  carretera  que  de Barranquilla va a este municipio  (Puerto Colombia),  en  el  silencio  de la  noche, continúa  la  pobre matando  mosquitos  pidiendo  un  aventón cual  un cuento  de terror que no  ha  podido ser arrasado por  el  progreso y que,  en  cambio,  por  ley de miedo (porque de  algo  hay  que  tener  miedo en  esta  vida), continúa siendo con ella en  la  oscuridad,  la protagonista de una historia acechante,  profunda y  espantosamente  ancestral.
Lo de novia le  cabe a “la Novia de Puerto  Colombia”  porque siempre así ataviada dizque  los  vivos la  han  visto y porque así vestida, antes  de morir,  de su  casa   saldría  la  vez que  se  iba a casar o se casó.
Unos dicen que “la Novia de Puerto Colombia, pereció en  un  accidente  vehicular  en  dicha  carretera (supuestamente iba en un taxi)…Otros consideran  que alguien,  así  vestida,  la mató (¿?).
¿Por qué Puerto Colombia? Quizás era de allá (ella) o él (el novio) O sin ser de allá ninguno de los dos, decidieron casarse ahí lo que,  al  parecer  no ocurrió.
Nunca  se  habla de  que  en  el  sitio (la carretera) de Puerto  Colombia, donde  pudo ocurrir  el accidente o  el asesinato), solo  o  acompañándola, salga  el  novio de “la  Novia de Puerto  Colombia,  como  si  este  no  hubiese  muerto en  el  hecho,  solo  ella.

-MOLINO  DE PAPEL-
De la batea de Prima Clara a las lavadoras modernas de hoy
Cuentos y relatos globales. 09.11.25 Ampliar
Escribe; Walter  Pimienta J.- Hace no tanto tiempo, prima  Clara, logrando ver el  crepúsculo del  siglo XX, a mano,  en  su  batea,  debajo  de  la  sombra de  un árbol de tamarindo, con  jabón  de  bola, agua de su  pozo inacabable,  a manduco,  a sol  y a pulmón,  lavaba y extendía en  su  patio la  ropa  del  mundo,  haciendo de esto  en  vida  su humilde  y  más honrado trabajo al lado  del  señor Facundo, su  compañero de eternos  amores, con  quien,  empleado él de sí  mismo como   campesino,  juntos,   COMO  Dios  manda, criaron  y levantaron  10  hijos…
La batea de prima Clara solo  se  “apagaba” cuando  ya  no  había  sol y  se encendía de nuevo  al  día  siguiente si lo  había…Y  cuando  llovía,  ella y  su  batea  descansaban…
Prima  Clara lavaba  como  un  llamado a  la  obligación del  bíblico mensaje: “Ganarás  el pan  con  el  sudor de tu  frente”…y  fue este siempre su  resignado y hacendoso quehacer sin  que la  humilde  mujer  de  quien  escribo,  pensara que la  tecnología, en  el  afán  de cambiarlo todo,  un  día  innovaran  su trabajo y  su  bregar y  este,  hoy   solo  sea  cosa  del  pasado haciendo  del mismo,  quizá para algunas, de pronto,  un recuerdo grato. 
Antes,  una  batea no   era una simple  batea,  era  para las  mujeres doblar  el  lomo  frente a ella,  como  lo  habían  hecho  ya las abuelas y bisabuelas y,  enseñadas por  estas,  empezaron a hacerlo también   sus  nietas  y  bisnietas…

-Molino de papel-
Siempre llueve el día de los muertos
Cuentos y relatos globales. 02.11.25 Ampliar
Walter Pimienta Jiménez.- Es primero de noviembre, día de los angelitos. En el pueblo, los dos de noviembre, día de los muertos,  amanece cubierto de niebla y, a ratos repetidos,  caerá  un  húmedo  roció.  Eso será mañana porque las  nubes de la noche,  igual  que el año  pasado,  duermen  encima de los techos de las casas buscando mojar a los vivos. 
Hoy, un  sol  pendejón, a veces sale y a veces no, se  ha levantado despacio,  con  flojera,  como  enrollado en  su sábana dejando hilos encima  de su tibia cama. Un vapor  gris, apenas  visible, sube de  las lomas cercanas y de la  tierra mojada; pero como  si  alguien  lo  soplara, se desvanece enseguida. Y detrás, filtrándose  por lo  techos de palma de las  cocinas, asciende en  columnas un  oloroso humo  de leña de trupillo cubriendo el  plomizo  cielo. Es que quienes allí  viven,   desde bien  temprano,  en labor  conjunta  de maíz  cocido  y  molido  con queso  y  panela;   amasados con un agregado de anís y  vistiéndolos  luego con  hojas de  monte  teñidoras,  tuzas suavizadas en  agua y ataderos sacados a los sacos  de fique para amarrarlos, estaban  en  familia haciendo los bollos de angelito.

-Molino de  papel-
EN EL  METRO A METRO
Cuentos y relatos globales. 26.10.25 Ampliar
Porque lo  viví, lo  cuento
Escribe; Walter Pimienta.- El  alto andén sucio de chicles  pegados y  de  colillas  de  cigarrillos,  estaba lleno de  gente a  lado  y  lado. Todos,  aquellos de  allá y estos  de acá,  parecían  ensimismados. Tenían cara  de  cansancio acabados  de  levantar. Los  dos tresnes,  sincronizados,  aparecieron justo  cada  uno  por su  carrilera en  diferente  sentido.  Las  gentes,  atropellándose,   se agolpan.  Con  un  chirrido de  hierros  que  les  salió del alma, las dos máquinas  se pararon y,  de golpe,  abrieron  sus puertas…y  las  gentes,  como  si  fueran muñecos  articulados,  unos saliendo  y  otros  entrando, a  los empujones, se meten  a toda  prisa.
Ellos,  los que entraron  en  este, y  aquellos  que  entraron  en el  que se  fue,  son  la  gente  desconocida  de Nueva  York,  la  ciudad  de  una lengua  extraña. La  ciudad  de  una  gente  que le  sudan  los manos agarrados de  los pasamanos altos del  vagón. La  masa  se  empuja. El  tren va  repleto. Los  más bajos de estatura, colgados de los tubos, parece que  levitan envueltos en  el mismo  sofoco,  en  la misma apretazón; envueltos en mil perfumes  y  colonias de baño y  en mil  sudores  sin  desodorante.


-MOLINO DE PAPEL-
El  dia  que sofanor le  partio  la  frente a  pedrito
Cuentos y relatos globales. 19.10.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta.- En un sitio privilegiado de su  frente, tiene  Pedro  Alba (el  de Diego, el mimos  a quienes algunos llaman “Pirruña” o  Pedrito”, una  cicatriz a causa del juego  al  bate (especie de beisbol  entre muchachos  salido del beisbol  mayor, jugado  con  pelota (bola) “blanda” lanzada  al  bateador por  parte  del  pícher con  poca velocidad;  bola hecha  de manera  casera  con  un  centro de  bollo  de  yuca  algo seco,  tejida  con  pita de  curricán, envuelta con  tres  capas de cinta  negra  pegante (gutapercha)  y  cuatro de esparadrapo; nueve  jugadores  por  bando; tres bases y  el home  pley, escaso  de manillas de cuero por  lo que tocaba  parar la  bola a mano  limpia, un  palo fuerte (de carreto o  guayacán), por  bate, cero  uniforme, con  cualquier  calzado  puesto y  si acaso,  por  ahí;  una gorra de pelotero  de  quien la  tuviera), jugado a 9 entradas si  el  partido  era reñido o de menos si  el  carreraje  era amplio y  el  equipo contrario, dada  la   amplia ventaja, se retiraba o  en  otro  caso el partido no  se seguía cuando  uno de los  jugadores, sacando  la  bola  de jonrón,  esta  caía en lejos  y  al ir a buscarla,   no  aparecía y, además,   jugado en  la calle para incomodidad  de  los vecinos por el número de tejas partidas.


-MOLINO DE PAPEL-
JUBILADOS
Cuentos y relatos globales. 05.10.25 Ampliar
Faltaba  Miguel. 
Escribe; Walter Pimienta J.- En  la  fila del  banco, caja  número 3, había  35. Ya  se  conocían  todos. Llevaban  años en esto los  más viejos haciéndolo cada mes.  Los  más  recientes también, conociendo  poco a  poco a los demás. La  mayoría solo  se  veía cada  25 y  en  tal  fecha se volvían a saludar.
Era el  pago de marzo.
Los  que sufrían  alguna  incapacidad física  y  quizás también  del  alma o  de ambas, esperaban sentados en las sillas cercanas…
Algunos estaban  acompañados de sus esposas o  esposos con edades cercanas,  o  de un  hijo o hija o de  un nieto ya mayor.
Uno  por  uno,  según  el  turno y  el  llamado,  cobraba. Y aunque cierto número de ellos tuviera compañía, no  faltaba ese  o  esa que reflejaba en  su  rostro la  más  profunda  soledad. Esa soledad que tiene, para todos,   la  misma voz  silenciosa  diciéndoles  que ya   son más pasado  que  presente…Y que en su diciente silencio  les gritaba que cada vez  eran  más cortos sus  pasos y que no  pocos habían  empezado a perder interés en  verse al espejo; antes sutiles, elegantes,  vistosos,  acogedores,  finos y  elocuentes; más en la circunstancia de ellos que de ellas en quienes se  notaban todavía  ciertos lejanos  encantos seductores de hermosura sin  maquillaje.

Cuentos y relatos globales. 29.09.25 Ampliar
La  libreta vieja,  ama, escucha  y  habla

Escribe;  Walter Pimienta J.- Mi madre  tenía el  hábito de anotar a  lápiz, en  una vieja  libreta escolar que yo ya había abandonado, sus cosas del  día a día: “Hoy nos visitó “La Mosca” y  para que se  fuera tuve  que comprarle un  numero  de una rifa que  nunca  nadie se gana”- escribió  esa  vez con  su delicada caligrafía.
Ya, desde siempre, en ese mismo  cuaderno, acostumbraba  también mi  madre  a escribir las  cosas importantes: “Debo  ir  a  la  reunión escolar para enterarme de lo de la primera comunión de Walter”- se  leía en  una hoja de punta  doblada. También  escribía  cosas triviales o  ni  tan  triviales: “Se acabó  el  café”. “Conchita (la vecina de  la esquina) me  va a regalar  un  tronquito de rosa fina”.
En aquella libreta vieja marca  “Norma”, mi  madre también rescataba la   memoria  del  pasado: “ El  9  de abril  de 1948, mataron a  Gaitán y  Colombia entera  lloró”. Y allí mismo  sobrevivía a sus  propios espantos: con  esto: “El té de limón con miel, sirve  para la tos y el resfriado”.
 “La Mosca” visitaba al  pueblo  los jueves y siempre se le metía a la casa porque siempre  también estaba  la  puerta de la calle abierta. Y se sentaba en  los muebles de la sala,  calladita,  hasta que,  al  verla allí  arrellanada,  mi  madre decía:

-Molino de papel-
A Numa, el de Baranoa,  le  salió el llorón

Cuentos y relatos globales. 21.09.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J. - ¿Creerle o no? La gente en Baranoa se debate en esta duda pues siempre anda borracho. El caso es que se dice por todas partes que a Numa, anoche, por estar mujereando, vagabundo y callejero hasta altas horas de la noche buscando lo que no se le ha perdido, como siempre, no le salió La Llorona; le salió El Llorón en persona; es decir, el espanto en versión masculina de la primera. No se sabe si el novio o marido de esta o algo así. Según él relata, dicho espectro, en las sombras densas de la noche, más allá de donde el Arroyo Grande susurra, alzó su lamento profundo y oscuro; alma en pena pura, y que él, del miedo, se orinó dos veces…
…Y dice mucho más…que el llanto de El Llorón resuena por siempre añorando a su Llorona…que tiene aspecto de campesino desplazado por “los Paracos” y que, con velo de niebla y ojos de lucero brillante, luce un sombrero oscuro y alón que le tapa el rostro hasta la nariz; prenda que sin sentido alguno lleva puesta si es que de noche no hay por qué cubrirse del sol. 
El Llorón, sigue contando Numa, en apariencia, es un hombre sencillo y simple. Su rostro es un lienzo de dolor sincero, algo despreocupado; pero llorón, muy llorón. Y que, quebrando el silencio de la noche astral. no dice ¡Ay mis hijooooos! Como La Llorona. Él dice es : ¡Ay mis descendienteeeees! ¡Ay mis vástagooooos! ¡Ay mis herederooooos! ¡Ay mis retoñooooos! ¡Ay mis peloaoooos! Mientras su eco se pierde en la brisa nocturna como un gemido agudo igual que una pena eterna.
Numa no se ahorra en descripciones y asegura que El Llorón, llora con un llanto de cansancio, de esquina en esquina y, como todo fantasma que se precie de serlo, presume de su camisa negra, de su cinturón ancho con hebilla de calavera, de sus zapatos de dos tonos y su pantalón tornasol, y, como es hombre al fin y al cabo, avergonzado y para que no lo noten, con un pañuelo que lleva las letras iniciales de su nombre grabadas en una punta: N P, disimuladamente, seca sus lágrimas.

-Molino  de papel-
Cuando dibujaba el  indio  de “los cigrrillos pielroja”
Cuentos y relatos globales. 14.09.25 Ampliar
Escribe;  Walter Pimienta,- Cuando en la escuela  primaria dibujaba el indio del “Cigarrillo Pielroja”, tenía que esperar  que  el  indio  estuviera de  buen  ánimo.  Tenía  que coincidir mí  deseo con que ese día   él no  saliera  de  cacería y  que yo,  yéndome despacio  hasta  su tienda de  cuero de  búfalo, lo  tuviera al  alcance y  sin  titubeos.
… Y,  de  pronto,  todo empezaba  con  un  punto fijo en   su  frente (en  la  del  indio),  que desde  allí ,  en  forma de continua   línea,  bajaba por su  frente,  por  su  nariz, por  sus labios y  su  barbilla. Pero  hasta allí ni siquiera  le  había  hecho  lo  mejor:  su  vistoso penacho  de  plumas porque  un  indio  piel roja sin  penacho  de  plumas,  no es un indio  piel roja…Y  cuando  ya se los  hacía, lo  miraba y  lo  comprendía.  Y entonces  sí, ya  terminado, era aquello  todo un  indio  piel roja y  me levantaba del  pupitre, volteaba a ver a mis  compañeros, alzaba  mi libreta y les  decía:
-Véanlo aquí. Conózcanlo. Hoy  está estrenando  cintillo con  cinco  triángulos;  uno  por  cada  hijo o indiecito piel roja  que tiene: dos  indiecitas y  tres indicitos; las  indiecitas son  los triángulos  hechos  con  línea  roja. El mayor,  que es el  del  primer  triangulo,  ya  tiene  8  años, el  siguiente  7, luego  el  de 6, el de 5 y  el de 4 que  ya  le salieron  todos los dientes de leche. El  de 8 ya  caza conejos y lagartos y  flecha  sapos. Todos saben sentarse en el  suelo  con  las piernas  cruzadas como  los indios  adultos cuando  fuman  pipa. Están  ensayando. La  mujer del  indio  del cigarrillo piel roja,  está  preñada. Se le  nota  la  pipa.


-Molino de  papel-
No es la flecha, es el indio
Cuentos y relatos globales. 31.08.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Importando poco que la flecha diera o no  en un  blanco  perfecto, lanzada al  parecer desde  Tubará al medio  día de un miércoles  7  de octubre de 1951, cayó una flecha en  el  parque  del pueblo portando  un papel en ella amarrado  que decía: “No  es  la flecha,  es  el  indio. Tubará en  pie de guerra”…Menos  mal  que la misma no  hizo  daño  en nadie pues a  esa  hora en  el  sitio no había  personas…
Hay que decir,  en  honor de la verdad,  que quien   lanzó la susodicha flecha desde  tan  lejos, debió ser un nativo  experto cazador  de  presas,  con  una fuerza tal que, soltándola de  su  tenso  arco, conocía  el vuelo de  su  trayectoria con  el  impulso suficiente  para  que esta  llegara sin  que, en  el  tramo, encontrara obstáculo alguno que la detuviera
Denunciado el  caso por un transeúnte que se percató de aquello,  y quien llevó la noticia al alcalde Lisímaco Arrieta,  éste, con  la  colaboración de  dos miembros de la policía, uno  de apellido  Pérez y  otro  a  quien le dicen (aún  vive),  “Julio  Policía”, levantaron  la flecha determinándola materia de cadena de custodia de evidencia física al considerarla instrumento de  declaración de  guerra y así  darle a la  prueba un manejo inmodificable de evidencia,  al  tiempo  que se  iniciaba  una exhaustiva  investigación para conocer  la  trayectoria física de esta,  consignando los  eventuales resultados penales si la misma hubiera dado  en  la  humanidad  de alguien.

-MOLINO DE  PAPEL- EL HOMBRE PENDEJO
Cuentos y relatos globales. 17.08.25 Ampliar
No  todos los  hombres  son  iguales,   cada  uno  tiene su  forma  especial  de ser  pendejo.
Escribe; Walter  Pimienta J.- Hay un tipo de hombre en  mi  pueblo  que no tiene color político definido, ni  rojo ni azul ni verde  ni amarillo ni  un  carajo  y  siempre le da a usted la razón si ejerce  el  que  sea y  sonríe  porque está dispuesto a condolerse con su dolor (el de él)  y otra  vez  sonríe con su alegría, y ni por broma contradice ni  desmiente a nadie, ni tampoco habla mal de sus prójimos y todos son buenos para él, y, aunque se le diga en su propia cara: "¡Usted es un gran pendejo",  es imposible hacerle abandonar su estudiada posición de ecuanimidad, de  imparcialidad,  de juicio, equidad, neutralidad, equidad,  objetividad y de equilibrio al  hablar llenándose de satisfacción  cuando  otros  que  le escuchan  le dan  una  palmadita  en  el  hombro sonriéndose  al  ser agasajados por la  pendejada  que  este les  haya dicho.
Hay  quienes  le  dicen a este tipo “el  Gelatinoso”,  por  lo  pegajoso, mostrando un  comportamiento excesivamente dependiente,  demandante y  que busca constantemente la  atención y  cercanía de   su  pareja o  amigos,  hasta  el  punto de resultar agobiante o  invasivo para ellos…
Con “el  Gelatinoso” se anda siempre  en  duda,  tanto por  lo que  habla como  por  lo que oculta. Uno  lo  mira de  frente y baja la  cabeza y  su  doble  ánimo parece referirse a  la  inconsistencia entre lo  que  dice y  lo  que  hace, teniendo  reglas  diferentes para tratar a  unos  y  a  otros y  así su  criterio  nunca es  estricto ni  comprometido por  pendejo.

Molino de papel
“LA TOS” 
Cuentos y relatos globales. 03.08.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Tiene su  nombre propio,  pero todos en  Pueblo Vetusto,  hasta  los  niños, lo llaman “La Tos”.
Tiene  la cara huesuda  y pálida, una barba  rala de  cortos  pelitos  blancos como  su  cabello escaso. Camina   con  desgano. La  ropa  de hoy  es la de  ayer y  la de  hoy será  la de  mañana…Tiene cuerpo  de crucificado. Los  ojos hundidos.
…Y tose…y tose…y  tose…
Cuando  “La Tos” sale a  las  calles  de  Pueblo Vetusto, siquiera a tomar el  sol,  “La Tos”  tose como  para  que la  gente sepa  que ha salido  a algo o tal vez  para avisar a  los demás  que no salgan y  así  no  se  contagien  si  se  lo  encuentran a su  paso.
“La  Tos” es un  retazo  humano. Una  sombra de  huesos.  Un  Cristo desclavado  y andante y  una  tos perenne.
Vive  de lo  que le dejó  su padre.


-MOLINO  DE  PAPEL-
EL TIO  JUAN
Cuentos y relatos globales. 20.07.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- El tío Juan  era bajito,  como  Benitín,  el de  la  tira  cómica. También  era calvo y de cara colorada. Usaba lentes gruesos  para leer  y escribir y  contar  billetes que guardaba  en  una caja  fuerte de  acero  color negro y que  tenía  letras americanas en  su frente diciendo “he Cincinnati Halls Safe Co."
El  tío Juan  vestía  de  blanco  lino  impoluto hasta  los pies  vestido; usaba  bastón  de  vez  en  cuando y  calzaba 28,  como  niño de primera comunión. Era minucioso  y  ordenado en extremo. Conservador de  los de  Laureano  Gómez  y  de los que  se leía “El  Siglo”  de pe a  pa. Tenía  empresa propia:  una  flota de cinco planchones que navegaba por  el  Río  Magdalena,  llevando panela,  gaseosas,  cerveza,  cemento,  madera, materiales  de construcción abasteciendo  a los  pueblos rivereños hasta  Honda, Tolima. Esto  lo  hizo  rico y  en  uno  de  los  cuartos  de su  casa tenía su  oficina de escritorio,  máquina de escribir,    silla giratoria recortada,  armario para archivo “AZ”; libros  de contabilidad, ventilador de  mesa  eléctrico marca Westinghouse, con  hoja y jaula de latón y  aspas de  fina madera…y  eso  que ya  dije, su  enigmática caja fuerte. Estaba viudo y  nunca  vuelto a casar. Tenía  cara de  cobrador de dinero al  20%. En  extremo  aseado y de cronométrico reloj  de  leontina con  cadena de  oro de 24  kilates.
El  tío Juan,  antes  de  guardar el  dinero en  su caja  fuerte, armaba  el  fajo de  todos ellos,  uno  sobre otro…ya los  había  contado, anotaba la  cifra en  uno de los  libros  de  contabilidad y  los  amarraba  con  unos   cauchitos que le  regalaban  en  el  banco y ,con  la  reserva de  su  clave,  los aseguraba con giros  a  la  derecha, números y letras  infranqueables.


MOLINO DE PAPEL 
Abrieron la casa vieja de los abuelos

Cuentos y relatos globales. 13.07.25 Ampliar
Escribe Walter Pimienta J. Allí está la casa vieja de los abuelos viejos. La abrieron hoy.  Está el almendro del patio sin pájaros cantores. El seco brocal del pozo… y en una maceta de barro cocido, un verde toronjil en flor. Está, en lo que fue el jardín florido, la cruz de madera que ellos a la iglesia llevaran a bendecir en la última Semana Santa para espantar al diablo.
Allí está la casa vieja de los abuelos viejos. La abrieron hoy.  Detrás de la puerta de comedor, pegada en la madera, la oración a Santa Bárbara arredrando contra rayos y tormentas,  y la de San Ignacio de Loyola diciendo con letras de imprenta ¡Fuera Satanás! 
 Están las flores secas de un jarrón y, enlazando recuerdos, colgado de la pared, la memoria prolongada en  la pared de un almanaque de descolorida lámina por el que corrieron todos los días de los días  y los años de los años  del pasado y, en las puertas de sus cuartos, pedazos de cortinas de tela incierta…Y en una repisa una aguja ensartada en su hilo esperado un botón que pegar y una llave para ningún candado.
Entran los hijos a la alcoba de los abuelos viejos y, de un  clavo  en  la pared, de la abuela, cuelga el rosario de sus plegarias…Todo huele a humedad… La cocina guarda el  humo de leños apagados y un  arrume de calderos y ollas, esconde en la sombra de los guisos, la fiesta de sabores de sopas y de  arroces remotos  que  en ellos  se  hicieron.  Huele a  manteca rancia,  canela y a anís. Hay un silencio eterno de cucharas y cuchillos… Y contra las noches oscuras, en una mesita de centro, en su platillo de metal, una vela que, a medias, deteniendo su agonía de esperma, hizo el milagro de darle luz al mundo en las noches santas. Y se aguanta una dulce lágrima a punto de caer. Y se recuerda el día de sus muertes cerrándoles los ojos y poniéndoles las manos en el pecho y se paró el reloj de pared llevándose las horas que no vivieron… Y se quedó en la vitrina la vajilla que fuera de la boda. 

Molino de papel
LE DECÍAN “MENELAO”
Cuentos y relatos globales. 06.07.25 Ampliar
La cacería es una danza mortal con olor a pólvora
Escribe; Walter Pimienta J.- Cuando la gente en San Juan de Tocagua veía a “Menelao” llevando su escopeta en las manos, le tenía miedo, los perros ladraban y con el rabo entre las piernas, se metían debajo de las camas donde se meaban.
-Está en guerra con los conejos.- decía Carlos Arturo cuando aquel, por las tardes, transitaba por las calles del pueblo en preámbulos de encargo de piezas antes de irse para el monte.
Las lenguas hablaban sin dejar de hacer críticas
-¿Será que trae?
-Siempre trae. Ya es hora de que el alcalde le quite la escopeta.
-Es un verdadero peligro.
-Un mal día de estos, le va a vaciar los sesos a algún cristiano.
Eran los decires.

-MOLINO DE PAPEL-
LE DECÍAN “MENELAO”
La cacería es una danza mortal con olor a pólvora
Cuentos y relatos globales. 29.06.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J. - Cuando la gente en San Juan de Tocagua veía a “Menelao” llevando su escopeta en las manos, le tenía miedo, los perros ladraban y con el rabo entre las piernas, se metían debajo de las camas donde se meaban.
-Está en guerra con los conejos.- decía Carlos Arturo cuando aquel, por las tardes, transitaba por las calles del pueblo en preámbulos de encargo de piezas antes de irse para el monte.
Las lenguas hablaban sin dejar de hacer críticas
-¿Será que trae?
-Siempre trae. Ya es hora de que el alcalde le quite la escopeta.
-Es un verdadero peligro.
-Un mal día de estos, le va a vaciar los sesos a algún cristiano.
Eran los decires.
-¡Menelao, Menelao, mata conejo, mata venao! Le decían los niños en corrillo. Y él, para asustarlos y hacerles correr, con un “párate ahí”, les apuntaba con la escopeta.
“Menelao”, cuando ya decidía, entre oscuro y claro, tomar la ruta de los conejos siguiendo las cagarrutas que estos dejan en los caminos, con la escopeta colgada peligrosamente entre el hombro y la espalda, con el cañón del arma hacia arriba, hacía la maniobra peligrosa de sacar del bolsillo de la camisa, con la mano que llevaba libre, la abierta cajetilla de “Cigarrillos Piel Roja”, extraía con la boca un cigarro, regresaba la cajetilla a su sitio; sacaba del bolsillo del pantalón un encendedor que le había comprado a “el Niño Adbe”y prendía fuego al pitillo. Chupaba fuerte y hacía una llamarada en su cara, guardaba el costoso encendedor de nacarada cubierta y botaba humo para espantar los insectos.

-Molino de papel-
…”Es mocho, le falta un pie”

Cuentos y relatos globales. 15.06.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Tremendo lio gramatical en mi  pueblo: a los cojos, nadie les  llama cojos sino  mochos. Aunque en el  contexto de sus  diez  calles y nueve callejones; a estos  se les dice  mochos,  y con  acierto,  así a las personas  mutiladas de algún miembro corpóreo: una mano o  un dedo, pero…reafirmémoslo,  si lo es de un pie, por aquello de que  al  pobre cristiano le falta  uno, y por  esto camina renco, nadie  le dice cojo sino mocho…Vaya enredo con  esta  filología de  aldea en  la  que  hay  mochos de  los pies y  de  las  manos y no mancos de las manos ni cojos de  los pies…
…¿Y por qué  explicar  lo anterior? Porque  de un tal mocho a quien le dice: “Mocho”, siendo  cojo,   y de un señor de apellido Arzuza, va esta historia.
Aquella era una huella  hundida y redonda en la  arena  y que para nada tenía  la forma de un  pie; podría  decirse que la misma  parecía más bien  una pezuña.  La otra pisada,  al lado,  sin  calzado  alguno, se  pintaba completa.  Y,  ambas estaban acentuadas en  la mojada tierra, como si el  dueño  de las mismas,  en  aquel momento que  viviera,  llevara  un  peso encima,  tal vez  un  saco en sus  hombros.
El poseedor de las tales  pisadas, durante la  noche, se  había paseado de lo lindo por el fructífero  cultivo de arriba abajo y de  abajo a arriba, llevándose de allí su  buena  cantidad de maíz verde, melones y patillas  ajenas. Y como que había  dejado  su burro de andar afuera de la parcela, única en la que llovió ese año y   a donde llegaría  para cargar los costales   de  su ilícito pues hasta  allí llegaban sus lisiados pasos y, ya  montado en su asno, antes de  que amaneciera el  día, buscaría su  horizonte.

-Molino de papel- 
UNA ARAÑA IMPLICADA
Miedo no es encontrarnos con una araña. Miedo es perderla de vista…

Cuentos y relatos globales. 11.05.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- La muerte quería  esa vez agarrar a Hermes Segundo  en  cualquier parte. Y  ese día,  por poco,  en  su propia  cama… 
Hermes estaba en  su  parcela guerreando  y echándole “Aldrín” a  unos gusanos  que  le  comían  su cultivo de  maíz. El desafío  era grande: o se apuraba ante el enemigo o no  comerían  maíz ni él ni  Rebeca, su  mujer,  ni  sus tres  hijos.
La  muerte no  discute  con  nadie,  y por  allí  andaba esa  tarde, por la parcela de Hermes, y  ésta,  en algunos casos, por  lo  inesperada que resulta,  más que una causa, es una consecuencia…
Y  les adelanto  algo, de  lo que en esa ocasión, de manera  inusitada,  estuvo a punto de  morir Hermes,  que de haber sido  acéptese como un fortuito y  absurdo accidente, afortunadamente Hermes no  murió, pero desafortunadamente si han muerto muchos   Edmundos o    Isidoros o Rafaeles y otros Hermes …qué pesar…
…Pero, ¿concretamente de qué o por  qué han muerto en eventos similares muchos Edmundos, muchos  Isidoros y Rafaeles  y,  gracias a Dios,  Hermes Segundo no? 
Ya lo  sabrán,  como sabrán igualmente a cerca de  la forma  “milagrosa” en que, en  tal ocasión,  de lo que le ocurriera asombrosamente con una araña, entre lo fabuloso y lo  sensacional,  Hermes Segundo libró la  vida si  no es porque Jesús María,  el curioso del  pueblo,  de urgencia buscado para curarlo, llegando a tiempo y oportuno, sabio y sapiente en lo que sabía, lo detuvo  en  la  comisión de un  erótico, inminente y aumentado  acto de lujuria a Rebeca pedido sin  límites.

-Molino  de papel-
UNA VIDA DE PELÍCULA
Cuentos y relatos globales. 04.05.25 Ampliar
Tu  vida es  una película que así comienza: luces, cámara, acción…
Escribe;  Walter Pimienta J.- Su vida fue siempre de película,  desde  el  día  en  que  naciera,  un  28 de  diciembre, fecha en  la  cual, el 22 de marzo de 1895,  de manera  experimental, se proyectara públicamente en  el Salón Indio del Gran Café  de  Paris, “La  salida de  los  obreros de la  fábrica Lumiére, cinta ésta de apenas 46  segundos de duración.  Claro,  él  no  nació  en  ese  año,  solo en la misma fecha, 68 años después;  es decir, en 1953. Y desde entonces, lo  ya dicho…su vida   fue  una vida de película. Estaba  signado  lo  fuera. Su madre y  su padre,  con  nombres de artistas de cine: ella, Lina (por  lo  de la Lollobrigida) y él,  Clark  (por lo del Geibol), “enfermos  enamorados” y  sin  cura de  todo lo  que fuera  cine, lo bautizaron Louis Augusto, pero  no Lumiére,  sino González Mujica, de  los  González de alguna  parte y de los Mujica,  también  de otra  parte,  como  memoria a Louis y  Augusto Lumiére, los  creadores  del  cine…Y,  de  ahí  en adelante,  bueno  no  tan  de ahí  en adelante,  sino  como  desde  los siete años, González  Mujica, alimentando sus sueños  infantiles  y  luego  los de juventud,  después los  de la adultez,  los  de la madurez  y ahora  los  de vejez, hablando  y pensando  en   cine, ha hecho de  esto, de su vida,  una vida de película.  Y  tenía  que serlo,  sus padres, permanentemente residentes  en Barranquilla,  para  tener el  cine cerca, vivían  frente al  Teatro  Delicias, del cual Louis  Augusto,  de  muchacho, fue barrendero a cambio  de  la  boleta de entrada a vespertina;  después,  de joven, y  para  ayudarse en  los estudios,  dada su  notable estatura  y  fortaleza, pasó a portero  con medio  sueldo  de paga; después cartelero,  proyectista, jefe  de mantenimiento de máquinas  y  de equipos  de  sonido, y, ahora sí, con  todas la de  la  ley y sus prestaciones, de allí, a este tiempo, cotizando 1.300 semanas,  lo  que equivale  a  laborar unos  26  años,  con  57 de  edad,  se  pensionó gracias a sus 9.100 días  de vida de película .



-Molino  de papel-
NOSTALGIA DE “LA LECHE SENDA”
Cuentos y relatos globales. 28.04.25 Ampliar
"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla".
Escribe;  Walter Pimienta J.- Solo puedo  detener  el  tiempo  cuando escribo… Y  qué bonito  que es…Las palabras me permiten realizar una mirada retrospectiva y tiene  este  proceso “algo  de encantador”. Como  ahora  que  desando  sobre los  años y paso a paso  camino por caminos maravillosos.
Caminos que,  a lo  mejor anduvo Juan,  Luis,  José, Lucía, María, Ana, Galo… o  usted…Bueno,  la verdad  es  que muchas  personas hicieron  este andar: Carlos,  Braulio, Pedro  y,  desde  luego,  yo.
Eran los  cálidos  años 60s,  cuando La Secretaría Nacional de Acción Social y Protección Infantil, SENDAS,  creada por medio del Decreto No. 2675 del 9 septiembre de 1954, bajo la presidencia de Gustavo Rojas Pinilla (1900-1975), quien ocupó la presidencia entre 1953 y 1957,  lo  que llamaran: Secretaría Nacional de Acción Social y Protección Infantil (Sendas), teniendo como objetivo la descentralización y  búsqueda garantizada del  bienestar de  la  niñez colombiana,  hasta el  año  1961, puso a  la población escolar oficial, en todo el  país, a beber  “leche  senda”, “financiándonos” una merienda colectiva que tendría el  privilegio y  la obtención  de escolares bien nutridos y que, debido a  un  pobre desayuno de solo “café chiflao”, no  se desmayaran más en la clase.

-MOLINO DE PAPEL-
Miedos y sustos del Viernes Santo
Cuentos y relatos globales. 19.04.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- No creo que el sacristán haya dicho esto; pero dicen que lo dijo. Él no es mentiroso,  que  yo sepa. Y  si  como  también  dicen,  que lo  dijo  un  viernes  Santo, de  mi parte, y no  sé  si ustedes así lo  asuman, estoy  casi por creer que  lo  que dicen que  el  sacristán  dijo, tiene  mucho de  verdad  más  aún  cuando es pecado  decir mentiras un  viernes Santo mientras uno,  en  la  tranquilidad de su  casa, come  dulce  de  papaya con  galleticas,  apetencia muy  propia y  tradicional de  tal  temporada en  la  que otros se dedican a sembrar  coles y  rábanos antes de que el día comience a ponerse gris porque así  se ponen los viernes Santos y es posible que por  ello  mismo,  si  uno  se  mire  al  espejo, no  salga en  este.
¿Pero, ajá…y qué fue lo que dicen que dijo el sacristán de la iglesia del pueblo? Que, en la mañana,  estando  solo en la sacristía buscando los elementos religiosos de la ceremonia del día, oyó cómo sonaba espectral el viejo y dañado   armonio de la parroquia como si lo tocara un fantasma con eficiencia atrincherado en sus teclas y saliéndole a este el polvo de los años por sus fuelles rotos.

-Molino de papel-
LOS SUIZOS MUEREN DE NOSTALGIA
Cuentos y relatos globales. 06.04.25 Ampliar
Escribe; Walter Pimienta J.- Dicen que murió de nostalgia en los tiempos en que la gente moría de nostalgia. Así lo escribió   el doctor Bayuelo en el certificado de defunción. Causa de la muerte: decía-: Nostalgia- escribió con letra de médico y agregó: con agravantes de tristeza y melancolía.
Consultado el facultativo por los familiares de ella,  afín  de confirmar más el caso, el galeno les dijo: “La nostalgia es una emoción poderosa que puede beneficiar nuestro bienestar; pero en exceso,  hace  daño”. 
Y aquello fue suficiente.
Y comenzó a rodarse la noticia.
Se murió la suiza. Se murió la suiza.
La suiza vivía en el barrio El Prado,  con  tres hermanas y un hermano. Era el año 1965. El día,  23  de abril,  para  más señas,  sábado a los 8 y 34 minutos de la mañana.
Habían venido a Barranquilla a montar un negocio de relojería fina y costosa,  algo  en lo que los suizos son muy eficientes dada la exactitud proverbial de sus relojes en el mundo. Y es del caso que Emma,  la  suiza,  murió con su reloj suizo de pulsera puesto,  marca “Patel Philippe” señalando   esa hora exacta y precisa:  8 de la mañana con 34 minuto, 12 segundos y 2 décimas.

-Molino  de papel-
EL   AYUNO  DE PEDRO  MARÍA
Cuentos y relatos globales. 30.03.25 Ampliar
Con  el  perdón de  las religiones, lo bueno  del ayuno  es  el hambre  que da
Escribe; Walter  Pimienta  J.- De  pronto,  Pedro  María de la  Santísima  Trinidad Arredondo   Mercado y  Cervantes, se volvió de  otra fe  religiosa a la  suya donde empezaron a llamarlo “hermano” sin  él  ser  hermano  de  quienes  le  llamaban  hermano…Estas  cosas  funcionan  así…o  por  lo  menos así…
La  “cosa” era algo  dura,  dura  para Pedro  María, ya que  debía  enseñarse en  la escuela del  ayuno bajo  esta filosofía: Los hermanos  entre los  hermanos,  deben ser  varones  de  ayunos y propietarios de  un estómago sin  apetito en  lo  que los mismos hermanos  llaman “ la  tenencia de un  estomago  educado  para  el ayuno prolongado,  saludable y voluntario”,  capaz de resistirse o  de  acerca sin “gula alguna ” ni  ganas  a una colorida y   servida  mesa vegetariana, cero  en  carnes  rojas y blancas, en lácteos  y similares; cero en   arepas, bollos, tortillas y, de  punta a punta del mantel,  solo llena,  si  acaso,   de ensalada rusa…
Era tremendo el  programa de ayuno al  que “los  hermanos de  los hermanos”,  tenían  sometido a Pedro  Manuel,  forzado en  la  obstinación sin  límite de  que empezara  por  una semana,  rompiendo  con las exquisitas   viandas de su  costumbre pues,  esto le  dijeron:  “El  ayuno,  Pedro,   es  el  alimento  del espíritu.  Ayuda a desprendernos de  lo material y nos acerca a  Dios. Vence defectos y  pecados.  Nos  hace  humildes y  menos  egoístas. Controla los apetitos y  las bajas  pasiones. Permite  recibir las  bendiciones de  Dios, amén de  que  ayuda a servir  a los demás”… -Y así quién no- se dijo Pedro- oyendo aquello y   viéndolo  todo del  lado  bueno.


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