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“Sentencias III de Juan de Portoplano”. | | Jesús Millán Muñoz. 02.08.18 | | Las sentencias de Juan de Portoplano son herederas de siglos y milenios, de este género y de este subgénero literario y filosófico y teológico, y ha ido pasando este arado por diversas culturas y civilizaciones. Diríamos que es un intento de abordar en párrafos más bien sucintos y sintéticos multitud de temas y cuestiones sobre la realidad humana, a y en todos los niveles, por la realidad en multitud de sentidos. Es más bien, un intento no de enseñar o dogmatizar, sino de hacer preguntas. Intentar seguir el río de los grandes moralistas y proverbialistas de siglos y milenios, de diversas culturas, seguir intentando añadir un grano de arena a la verdad y bondad y el bien de unas cuantas palabras. Al menos intentarlo. | - Si alguien, equis, sea de tal ideología o de otra, no deja o intenta no dejar pensar a un pensador, ese equis, sea individuo o colectivo, se debería plantear y replantear seria y profundamente, que quizás ha perdido el norte, es como ir al médico y no dejarle hablar, o es ir al abogado y no dejarle ofrecer su opinión… - Siempre he pensado que mis opiniones o percepciones o deseos o sentires o pasiones a nadie le interesan. Solo creo que puede tener algún valor, si algo personal, percepción o idea o deseo o concepto o emoción puede ser igual o similar a la de los demás, y entonces, ellos vean en ello, un espejo, y por tanto, se reflejen en ello. Y al mismo tiempo perfeccionen sus ideas o sus sentidos o sus conceptos. - Todo ser humano que atraviesa este paisaje del mundo, pasa por realidades y emociones de muchos tipos, similares a las de los demás, diferente a las de los demás. Pero nos educan a muchas cosas, pero quizás, poco a atravesar esos mares de deseos-pasiones-pulsiones-libidos-instintos-percepciones-ideas. Y en esos lagos calientes y fríos, la mayoría de nosotros nos ahogamos o perdemos un pie o una mano o un brazo o un trozo de existencia. Porque nos enseñan de todo y de casi todo, pero poco de todo ese mar irracional de lo que estamos hechos… - Cuándo te vengan los momentos alegres, tómalo con felicidad y sosiego y prudencia, cuánto te vengan los momentos malos y tristes, tómalos con mesura y sosiego y prudencia y racionalidad. Para intentar saber navegar tanto en tiempos de aires y vientos buenos y positivos, como en tiempos de borrascas y huracanes y tormentas y tifones. - Me gustaría, que una frase que haya escrito o un dibujo que haya pintado, que es heredero de siglos y milenios de cultura, le sirviese a algún ser humano, a decir, bueno, voy a continuar dando pequeños pasos y no me voy a rendir ante la vida, sea la situación ésta tan trágica o sea tan dramática en estos momentos. - Es lógico y razonable que mis coetáneos no les intereses estas frases o aforismos o sentencias, porque ya hemos llegado a un grado de irracionalidad, que poca población desea y quiere, enfrentarse a la realidad, al paraguas y perspectiva y dimensión de una realidad más profunda y más moral. O al menos, la posibilidad de que alguien te plantee problemas, desde distintas dimensiones de mayor grado de verdad y bondad y racionalidad y equidad… Cada uno, lleva su antorcha creyendo que es la única verdadera… - Hubo un tiempo que creí, que pensé, que soñé, que esta obra, que titulo Cuadernos o Pensamientos o Soliloquios, y estos artículos es una partecita más de toda esa dimensión arquitectónica cultural, era una de las grandes obras de la humanidad, para todas las culturas y todos los tiempos, para todas las ideologías y pensamientos y religiones y etnias y lenguas. Pensé, debo confesarlo, que debería, de intentar al menos, construir un mar cultural, que pudiese ser o estar al lado, en la esfera de las quinientas grandes obras más importantes y esenciales de todos los tiempos, de la cultura, es decir, en esa dimensión combinada de filosofía y literatura y arte plástico y espiritualidad. Ese debo confesarlo fue mi objetivo desde el principio, ahora ya en el atardecer de mi existir, aunque no sé si me queda uno o treinta soles, ahora sé, que no sé si he alcanzado ese nivel de calidad, pero desde luego, si sé, que apenas nadie ha aceptado esta obra, ni todas las dimensiones que disponía… ha sido un fracaso, debo aceptarlo, soy la historia de una derrota. He deseado crear una obra maestra, para que alimente a mis coetáneos, y solo he conseguido el silencio del vacío. - Hemos creído, algunos en la gran literatura-filosofía-pensamiento-arte y gran saber, pero hemos muerto en el intento. ¿Porque los tiempos que corren van en otras direcciones? ¡¿Hemos creído en la búsqueda de la gran verdad-bondad-belleza-equidad-racionalidad-prudencia, para poder vivir y sobrevivir, y me temo que hemos fracasado, o porque no la hemos encontrado, o porque no hay oídos y orejas para escucharla…!? http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero (02-23 mayo 2018 cr). Fin artículo 1.331º: “Sentencias III de Juan de Portoplano”. |
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