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Día Internacional de las Personas Cuidadoras | | Piedad Vázquez Ochoa. 05.11.26 | | "Trabajadoras y familias sostienen el país a costa de su salud y economía; cuidar es una responsabilidad social, no una carga individual"El sector alerta del empobrecimiento de las auxiliares, la falta de relevo generacional y la imposibilidad de acceder a una vivienda digna en vísperas de la huelga general del 11N La Asociación de Cuidadoras de Atención Social (ADECUADAS), con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, alza la voz para reivindicar el reconocimiento social, laboral y económico de las cuidadoras, profesionales de un sector esencial para el bienestar colectivo que continúa sosteniéndose, en gran medida, sobre el esfuerzo de miles de mujeres que desempeñan su labor en condiciones de precariedad e invisibilidad. | “Hoy más que nunca, cuidemos de quien cuida”, reclama María Gutiérrez, presidenta de ADECUADAS. Atender a las personas en situación de dependencia no es una tarea secundaria ni una responsabilidad que pueda recaer exclusivamente sobre las familias y las propias trabajadoras. Las responsabilidades de los cuidados siguen distribuyéndose de manera desigual siendo, las mujeres, las que asumen, en la mayoría de los casos, la totalidad de esta tarea. Esto trae consigo cansancio y estrés, que afectan a la salud mental de las mujeres, y condiciona sus oportunidades de formación, empleo y participación social. Los cuidados son un pilar fundamental de la sociedad y requieren recursos, reconocimiento y condiciones laborales dignas. Reconocer y redistribuir el trabajo de los cuidados es fundamental para avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Para ello, es necesario reforzar los servicios públicos, mejorar las políticas de conciliación y promover las responsabilidades entre mujeres y hombres. ADECUADAS no reclama caridad ni "aplausos vacíos", sino el reconocimiento de un trabajo fundamental que sostiene la estructura social e institucional. El sector de los cuidados está lleno de estereotipos. Cuidar no es una capacidad innata de las mujeres ni una habilidad que se adquiere por razón de género: es una labor profesional que requiere formación, conocimientos específicos y cualificación. Las auxiliares de ayuda a domicilio no son limpiadoras ni trabajadoras domésticas, sino profesionales de la atención sociosanitaria que acompañan a personas dependientes y realizan tareas que requieren preparación técnica, conocimientos específicos en movilidad, administración de pautas, higiene adaptada y soporte emocional. La entidad pide reconocer la profesionalidad de las auxiliares de ayuda a domicilio y desterrar la idea de que cuidar es una tarea que puede desempeñar cualquiera sin preparación. Aunque muchas familias asumen los cuidados de sus seres queridos desde el cariño y el compromiso, la atención profesional a personas en situación de dependencia requiere formación, conocimientos y competencias específicas. Detrás de cada intervención hay profesionales preparadas para atender distintas necesidades, abordar situaciones complejas y garantizar una atención adaptada a cada persona. “No simplemente hacemos compañía o realizamos tareas domésticas: somos profesionales de los cuidados, sabemos lo que hacemos y tenemos la preparación y la responsabilidad que exige nuestro trabajo”, reivindica María Gutiérrez. Esta falta de reconocimiento profesional convive con una realidad laboral especialmente preocupante. El sector de los cuidados está profundamente feminizado, con estimaciones que sitúan a las mujeres por encima del 80 % de las plantillas. Entre el 47% y el 58% de las contrataciones en el sector de los cuidados son a jornada parcial, a menudo involuntaria. Esto se traduce en salarios netos reducidos, en muchos casos rozando o sin alcanzar los 1.000 €/mes, lo que convierte al sector de los cuidados en un colectivo empobrecido. Para numerosas trabajadoras, los salarios no llegan a cubrir las necesidades básicas, pese a la responsabilidad y el esfuerzo físico y emocional que exige su actividad. Exigencias físicas, dolencias musculoesqueléticas, estrés, precariedad económica… Todo ello dificulta el relevo generacional. Las nuevas generaciones se acaban alejando de un sector que necesita cada vez más profesionales ante el envejecimiento de la población. Una situación que ADECUADAS lleva años denunciando, al igual que reclaman intensamente la necesidad de centralizar los cuidados impulsando una normativa de ámbito estatal que regule y dignifique el sector, establezca criterios comunes y garantice unas condiciones laborales justas, el reconocimiento profesional de las auxiliares y una atención de calidad para las personas en situación de dependencia. Los cuidados no pueden seguir dependiendo de la voluntad individual ni estar sujetos a desigualdades territoriales: deben ser reconocidos como una responsabilidad colectiva y un derecho fundamental. La situación actual agrava aún más las dificultades de las cuidadoras. Con jornadas parciales y salarios reducidos, muchas auxiliares encuentran enormes dificultades para acceder a un alquiler o a una hipoteca. Quienes dedican su jornada a cuidar de los hogares y las vidas de otras personas se enfrentan a la posibilidad de no poder mantener un hogar propio. El encarecimiento de los alquileres y el coste de la vida agravan una situación que puede abocar a estas trabajadoras al hacinamiento, la exclusión residencial o a destinar una parte desproporcionada de sus ingresos a pagar una habitación. Por ello, ADECUADAS vincula las reivindicaciones del Día Internacional de las Personas Cuidadoras con la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre, una jornada de movilización en defensa del derecho a la vivienda, la mejora de los salarios y unas condiciones de vida dignas. La organización muestra su apoyo a las movilizaciones y subraya que la lucha por unas condiciones laborales justas no puede desligarse del derecho a disponer de una vivienda asequible. “La lucha por salarios dignos y por el acceso a la vivienda van de la mano. Quienes sostienen los hogares de los demás no pueden ser expulsadas de los suyos”, señala la Presidenta de ADECUADAS. La organización reclama que los cuidados ocupen el lugar que les corresponde en las políticas públicas y en el debate social. “No puede haber un sistema de cuidados digno mientras sus profesionales viven en condiciones de precariedad”, afirma Gutiérrez. Para ello es necesario dignificar las condiciones laborales, garantizando salarios y jornadas suficientes, reconociendo la cualificación profesional de las auxiliares, reforzando los servicios de atención a la dependencia y adoptando medidas que permitan a estas trabajadoras acceder a una vivienda digna. Cuidar es una responsabilidad colectiva y social, no una carga individual. Y garantizar los derechos de quienes cuidan es también garantizar el bienestar de toda la sociedad |
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